Posteado por: fernando2008 | 12 julio 2008

Bienvenida

Hola navegante. Ignoro qué vientos del ciberespacio te han traído a esta página.

Pero sé bienvenido.

¿De qué voy a hablar? De lo que me llame la atención y me haga reflexionar.

Fiódor Dostoievski.

Posteado por: fernando2008 | 26 enero 2012

Miré los muros de la patria mía.

Cáceres, doce de la mañana de un soleado día de invierno. Ante mi coche se abre una recta y kilométrica avenida. Todas las luces de los semáforos están en verde. Pero un presentimiento me hace disminuir la velocidad al llegar a un paso cebra, en cuyo semáforo brilla la luz roja para los peatones. Y, efectivamente, allí están. Cuatro jovenzuelos cruzan el paso a toda velocidad. No me enfada el hecho de que crucen en rojo. Lo que me enfada, y me hace reflexionar, es que crucen todos mirando hacia atrás, sin preocuparse en absoluto del semáforo, de los coches, del resto del mundo. Ellos quieren cruzar, y lo hacen. Todos los demás, deberán plegarse a sus caprichos.

Copenhague, cuatro de la madrugada. Salgo del hotel Sheraton a la ancha y kilométrica avenida Gamal Songevej. Ni un coche en varios kilómetros, pero un grupito de peatones que han salido del hotel un minuto antes que yo, esperan disciplinadamente a que el semáforo se ponga en verde. Sólo cuando esto ocurre, cruzan la ancha avenida.

No. No voy a establecer una comparación entre la educación para la ciudadanía de los daneses y los españoles. Hoy quiero escribir sobre la inconsciencia.

Creedme, no me preocupa en absoluto que nos invadan olas de erotismo, ateísmo, relativismo, judaísmo, marxismo o masonería. Lo que realmente me preocupa, a lo que tengo un miedo cerval es a la ola de inconsciencia que nos invade. Y nos invade a todos los niveles.

Comencemos por el nivel más alto, el de la jefatura del Estado. Entre las funciones arcanas y misteriosas que tiene la monarquía, dicen que la primera es la ejemplaridad. Sin embargo, pienso que si yo debo hacer una cosa, no tengo por qué esperar a que alguien me dé ejemplo. Cuando tenga que hacer algo, lo haré. Sin más. Incluso Tomás de Aquino, figura nada sospechosa de izquierdismo, establece que se debe seguir a la propia conciencia, aunque luego se descubra que nos hemos equivocado. Por lo tanto, no necesito ejemplos. Pero si los necesitase, no serían edificantes los ejemplos que recibo de la Casa Real: cuando se sabe que un miembro de dicha casa está delinquiendo, lo único que hace es obligarle a cambiar de sitio su residencia. Y que nadie intente convencerme de que una esposa, cuando ve que entre sus bienes aparece un palacete, mira para otro lado y finge sorpresa. Por favor, no me den ejemplos. Prefiero que simplemente no cometan delitos.

Pasemos al poder ejecutivo. Hay tantos ejemplos de la inconsciencia de dicho poder, antes y ahora, que dudo cuál elegir. Por lo tanto, prefiero decir una vez más, que los ciudadanos no somos tontos, sabemos leer y tenemos memoria. No se puede atacar al gobierno anterior acusándolo hasta la saciedad de ser responsable del mayor recorte en derechos sociales de toda la democracia, y cuando se consigue el poder, inmediatamente realizar una subida de impuestos y unos recortes que dejan los realizados anteriormente a la altura del betún. No se puede escudar un gobierno en el tópico de que no sabían con lo que se iban a encontrar cuando la mayor parte de las autonomías están gobernadas por el P.P. Ese argumento salpica además al Tribunal de Cuentas y a la Intervención del Estado. ¿No sirven para nada ambos organismos? ¿No quedamos en que el traspaso de poderes fue ejemplar?

Me miro a mí mismo, miro a las personas que me rodean y no puedo por menos de preguntarme ¿Tan difícil soy de gobernar? Tengo sobre mí, con autoridad sobre mi persona y soportados por mis impuestos, un montón de poderes ejecutivos. El del Estado, el de la comunidad autónoma, el de la provincia, el de la mancomunidad, el del municipio, el de la tenencia de alcaldía. Ni el mismísimo Espartaco soportó tanta presión. Debo, por lo tanto, ser más rebelde que este gladiador. Pero no acierto a encontrar en mí dicha rebeldía.

Quizás la respuesta a mi pregunta está en esa definición de la política como el arte de hacer felices a los pueblos. Si la política se basa, como dicen algunos autores, en un contrato social por el cual yo cedo parte de mi libertad (y de mi dinero con los impuestos) a cambio de seguridad y buen gobierno, creo que me están estafando. Por el precio que pago tendría derecho a ser gobernado por Marco Aurelio. Y, sin embargo, en la realidad estoy gobernado por Carlos II. ¿No sería conveniente aplicar el baremo de la productividad al sueldo de nuestros políticos?

El poder legislativo, no sale mejor parado de este examen. Multitud de diputados y senadores, manadas de representantes autonómicos ¿para qué? En el mejor de los casos, para apretar el botón correcto. En el peor, para equivocar el botón. Reciben opíparos sueldos, prebendas de todo tipo y devuelven, broncas. Diga lo que diga el partido del gobierno, el partido de la oposición dirá que no. Pero, cuando se da la vuelta la tortilla, asistimos estupefactos al hecho de que “lo que antes ser fatal, permanecer todo igual, hoy resultar excelente”. Sí, Cuervo Ingenuo; nos están tomando la cabellera.

 

El poder judicial no le va a la zaga. Respetemos la presunción de inocencia, respetemos la labor de los jueces, acatemos las sentencias. De acuerdo. Pero pensemos. Las escuchas a los abogados realizadas por el juez Garzón, ésas que hacen tambalearse el Estado de Derecho, fueron aceptadas por la fiscalía y la policía y fueron continuadas por el juez que tomó el relevo de Garzón. ¿No hay prevaricación también ahí? ¿No hacen tambalear dicho Estado las escuchas a los abogados y detenidos del caso Marta de Castillo? Y, hablando de Marta del Castillo, se dice que no se puede legislar en caliente. El bestial asesinato de Sandra Palo fue en el 2003. ¿Todavía no lo han enfriado sus señorías?

Se hace difícil, muy difícil mantener la ecuanimidad ante las actuaciones de nuestra justicia. Se hace muy difícil aguantar ante el hecho de que un juez que investiga una trama corrupta sea obligado a sentarse en el banquillo antes que los propios delincuentes. Se hace muy difícil aceptar que las personas que se comunican con las frases “Amiguito del alma” y “Te quiero un huevo” sólo tengan una relación profesional. Se hace difícil pensar que cuando se hace un regalo con el cual “se han pasado tres pueblos” el regalo sea eso: porque sí, porque me apetece. Ni siquiera por amistad, ya que la relación es, como antes decíamos, meramente profesional.

¿Qué otras instituciones quedan? ¿La Banca? ¿La Banca que recibe dinero del Banco Central europeo al 1%, lo invierte en deuda soberana al 6% y clama que no se fía, que teme que no se le devuelva, y hace subir la prima de riesgo? ¿El capital, mal llamado mercados, que grita a todo aquel que quiera oírle que para acabar con el paro hay que abaratar los despidos y que para reactivar la economía hay que bajar los sueldos? ¿Las grandes empresas, amenazando con llevarse sus filiales a otros países donde los contratos sean aún más contratos-basura? ¿Las grandes fortunas que, pagando un 1% de impuestos amenazan con llevarse su dinero a los paraísos fiscales? ¿Los capitanes que se hunden con su barco? ¿La Iglesia? Obsesionada con la fornicación, con vicepresidentas que no deben ser pregoneras de la Semana Santa por estar casada sólo por lo civil, con profesoras de Religión que tampoco pueden ejercer su trabajo por estar casadas con divorciados. Pero, faltaría más, no está en absoluto obsesionada la Iglesia con la pederastia ya que, como dijo un obispo “los niños de trece años provocan”. Si a él le provocan esos niños, por algo será.

Pero sigamos bajando. Algunos se preguntan por qué, dada esta situación el pueblo no se levanta. La respuesta a mi juicio es clara. El pueblo no se levanta porque también está sumido en la inconsciencia y en las corruptelas. Muchas personas viven bordeando el paro. Traban unos meses, consiguen la prestación y ¡a vivir! Dentro de un año nos replantearemos la situación. No hay prisa. Y mientras, siempre tenemos la posibilidad de realizar chapuzas, por supuesto sin factura. Nosotros vivimos de las prestaciones, de las subvenciones y de las ayudas que salen de los impuestos de… los demás. Contad conmigo para cobrar, pero no contéis conmigo para tributar. Y normalmente les sale bien, como normalmente los chicos que cruzan un paso cebra sin mirar consiguen cruzar sin percances. Pero, tarde o temprano, estos inconscientes serán arrollados por un conductor distraído, o por una crisis económica mundial.

No, no tengo un mal día. Es un día tan bueno como otro cualquiera. Lo que ha desencadenado esta reflexión ha sido la escena de los muchachos en el paso cebra y la lectura de un artículo sobre los aeropuertos españoles que ya no funcionan o que nunca han funcionado. Cuando he sabido que en España tenemos cuarenta y siete aeropuertos y en Alemania hay veinticuatro, me he puesto a pensar a mirar a mi alrededor “y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte”.

Posteado por: fernando2008 | 22 enero 2012

Carlos Aurensanz Sánchez. Banu Casi. Los hijos de Casio.

Feliz el pueblo cuya historia se lee con aburrimiento.

Montesquieu.

 

Dicen las malas lenguas, que cada disparo e incluso cada puñetazo que se dio en la conquista del Oeste, están inmortalizados en una película. Sin detenerme a juzgar la colonización norteamericana, y a compararla con la española, creo que la frase es razonablemente exacta. Los colonizadores del Far West, sacaron una doble ganancia a su gesta: en primer lugar, se quedaron con las tierras de los indios. Luego, Holywood acrecentaría esas ganancias con las innumerables películas sobre el tema.

En España no hemos tenido esa suerte. Desde luego tampoco hemos tenido la de que nuestra historia se lea con aburrimiento. La historia de España es muy entretenida. Nunca nos ha faltado, excepto en los últimos treinta años, guerras, sangres, traiciones, lágrimas y muertes. Muchas muertes, muchos sufrimientos y un increíble derroche de recursos para conseguir estas muertes y estos sufrimientos. España siempre ha sido, como decía el título de una de las películas de mi niñez “El valle de las espadas”. A veces me pregunto qué hubiese ocurrido si en vez de dedicar tanto esfuerzo y tanto dinero a matarnos los unos a los otros, nos hubiésemos dedicado a convivir en paz y a crear riqueza. Y no sé qué responderme. No puedo responderme porque no encuentro nada parecido en la historia universal. Pero nuestra historia, a pesar de tener mil veces más peripecias que la historia norteamericana, no ha gozado de tanto éxito ni en las películas ni en las novelas. Por eso me ha resultado tan interesante esta obra de Carlos Aurensanz, una novela histórica sobre la figura de Musa ibn Musa, “el tercer rey de España” para sus admiradores, o “el moro Muza”, el coco para los niños cristianos primero y luego sujeto de canciones y chistes, cuando murió.

A comienzos del siglo IX Muza ibn Muza había intentado crear en los alrededores de Tudela uno de estos espacios de paz y tolerancia. Era descendiente del conde Casio, noble hispano-visigodo que se convirtió al Islam e incluso acompañó a Musa ibn Nusair a Damasco. Allí juraría fidelidad al califa Walid I y éste le confirmaría como gobernador de Tudela. Su hijo Fortún le sucedería en el mando y luego su nieto Muza I y, por último Muza ibn Muza, el protagonista de la novela. La mitad de la familia de los Banu Casi era musulmana. La otra mitad cristiana. Esto le permitía tener unas relaciones aceptables con los cristianos al norte, tanto con los carolingios como con los vascones de Bambaluna (Pamplona) y, al sur, con el emirato de Córdoba.

No voy a contar el argumento de esta novela. Sólo diré que está perfectamente construido sobre la verdadera historia. Tan bien construido está que la supuesta batalla de Clavijo, batalla que no se sabe muy bien si se dio o no, se llama en esta novela la batalla de Albelda y que en su relato no aparece ni por asomo la figura de Santiago Matamoros. Para Aurensanz, fue una batalla más, sin ninguna intervención sobrenatural, cosa que es muy de agradecer.

El único fallo histórico que veo en la novela, es que el autor hace morir a Muza en Tarazona, de una herida producida por el marido de su nieta, cuando marchaba hacia Tudela. En realidad Muza se repuso de la herida y murió tranquilamente en Tudela. Pero ya sé que las muertes en la cama no gozan del favor de los novelistas.

Toda novela debe tener un malo. Ésta tiene varios. Permitidme que elija a mi malo favorito. Abd Allah, hijo de Kulayb gobernador de la marca de Zaragoza, creyendo contar con el favor del emir cordobés, le hace la vida imposible a Muza. Llegará hasta el extremo de nombrar a su hermano valí de Tudela, el centro de las tierras de los Banu Casi y la amada ciudad de Muza. Por supuesto, el emir todavía recuerda los buenos servicios de Muza, recuerdo al que no es ajeno un amigo de la niñez carpintero, y devuelve a Muza su primacía. Pues bien, este Abd Allah es un viejo conocido mío. Su nombre aparece en la lápida que está sobre la puerta principal de la alcazaba de Mérida. Mira por donde, tengo un conocido en la novela. Hay que tener amigos hasta en la puerta del infierno. Más adentro, no.

Es un libro entretenido, habla de nuestra historia, es un canto a la convivencia pacífica de las personas de distinta religión y los papeles de buenos y malos se reparten equitativamente entre musulmanes y cristianos. Además, tiene al final un glosario con los términos árabes empleados.

¿Qué más se puede pedir a una novela?

Posteado por: fernando2008 | 17 enero 2012

José Calvo Poyato. El sueño de Hipatia.

Si Dios no existe, todo está permitido.
Fiodor Dostoyevsky.

Conocí la figura de Hipatia de Alejandría gracias a la magnífica obra “Cosmos” de Carl Sagan. Ese infatigable viajero del cosmos nos presentó, por decirlo de alguna manera.

Nos presentó y gracias a Sagan, comenzó mi amistad con Hipatia. Porque Hipatia no ha muerto. Murió su pobre cuerpo violado, torturado, despedazado y quemado por los seguidores del Dios del Amor, pero sus ideas viven.

Hay algunas ideas, pocas, que viven eternamente. La mayoría desaparecen al mismo tiempo que desaparece el eco de la voz que las enuncias. Algunas duran un poco más. Otras duran milenios y al cabo de éstos se convierten en ruinas, como las ruinas de Luxor, las de Babilonia, las de Roma. Las de Hipatia durarán mientras exista la especie humana. Y, si como dice Stephen Hawking, dentro de mil años dicha especie se verá obligada a abandonar la Tierra para garantizar su supervivencia, dejará atrás esas ruinas. Pero se llevará consigo las ideas de Hipatia de rigor científico, tolerancia y deseo de saber.

Calvo Poyato ha mezclado en su novela la historia de Hipatia y la de los manuscritos de Nag Hammadi. Con todo el derecho del mundo. Al fin y al cabo esta obra no es un libro de historia, sino una novela. En dos tramas paralelas narra la historia de Hipatia de forma mucho más adaptada a la realidad, la horrible realidad, que lo hizo Amenábar en su película “Ágora”. Nos describe con todo detalle la horrible muerte de Hipatia, la pusilanimidad del prefecto imperial Orestes y la bestialidad, el cerrilismo y la crueldad del enemigo de Hipatia, San Cirilo de Alejandría. Sólo diré de este personaje que si la infalible Iglesia católica lo ha canonizado, es porque aspira a que todos los demás católicos sigan su ejemplo.

La segunda trama es más una novela policíaca. Cuando se descubren los manuscritos de Nag Hammadi, que por cierto, no son dos, como dice la novela, sino trece, un experto es enviado, junto con un hombre y una mujer, para estudiar su autenticidad. Varias personas intentan apoderarse de ellos. Entre estas personas están, como no, los enviados por el Santo Oficio, que quiere hacerlos desaparecer. Al final, la cosa tiene un final feliz, los manuscritos se quedan en Egipto y son publicados. El autor de la novela se pregunta, con mucho acierto, el porqué el concilio de Nicea establece como canónicos los evangelios de discípulos que no han conocido a Jesús (ni han estado jamás en Palestina, añadiría yo) y sin embargo condenan evangelios como el de Tomás o el de Felipe, apóstoles que convivieron con Cristo. Algo habría en esos evangelios que al concilio de Nicea no le interesaba publicar. ¿Qué son falsos? Os aseguro que los evangelios de Felipe o de Tomás son igual de falsos, o de verdaderos, que los de Mateos y Marco. Además, si Nicea tenía la inspiración divina ¿por qué Constantino se olvidó de invitar al papa a dicho concilio?

Con respecto a la novela, debo deciros que no contiene ninguna sorpresa. Es uno de esos libros que se comienzan a leer sabiendo como van a terminar. Es un libro agradable, pero no el mejor de este autor. Prefiero su novela “Conjura en Madrid”. O “La Biblia Negra”.

Las que sí son interesantes son las reflexiones que la lectura de esta novela en general y las peripecias de Hipatia en particular me han provocado. Permitidme que las comparta con vosotros.

Los siglos IV y V son los siglos del final de la cultura greco-latina, lo que los historiadores llamamos la Edad Antigua, y el comienzo de algo nuevo, lo que llamamos Edad Media. El mundo antiguo era mucho más rico, sabio y cómodo que el mundo medieval. Pero nadie creía ya en nada. Y como la gente necesita creer, aparecieron las religiones mistéricas que prometían la salvación. Así, Cristo triunfó. Pero podía haber triunfado Mitra.

Otra de las reflexiones que me hago es la distancia abismal que existe entre la teoría y la práctica de las religiones. En nombre de la religión que proclama como primer mandamiento el de amar al prójimo, se cometen las mayores atrocidades. Quizás la explicación de este desajuste la tenemos en la carta que León X escribió al cardenal Pietro Bembo, en la que decía textualmente: “¡Desde tiempos inmemoriales es sabido cuán provechosa nos ha resultado esta fábula de Jesucristo!”. Para el avispado papa, la fábula de Jesús y su doctrina es sólo eso: una fábula de la que se puede sacar provecho, pero a la que no hay que darle mayor importancia en cuanto a norma de vida.

La última de las reflexiones que me hago es la que se hacía Dostoyevsky, y que está al comienzo de esta entrada. Si Dios no existe, todo está permitido. La frase puede completarse con la de Napoleón: “Sólo la religión consigue que los hombres soporten las desigualdades de rango, porque tiene consuelo para todo”. La religión consuela y al mismo tiempo amenaza con el infierno. La religión es la garantía de la paz social. Los hombres se lanzarían unos contra otros, si no tuviesen el temor a un castigo. Pero ¿es una moral plena aquella que sólo se mueve por el premio del cielo o el castigo del infierno? ¿No se puede amar al prójimo sin más, por la libérrima voluntad de cada uno?.

Me temo que Dostoyevsky se equivocó, o al menos no vio la parte errónea de su afirmación. En algunos casos, y para algunas personas, es cuando hay Dios cuando todo está permitido. San Cirilo de Alejandría no duda, o dice no dudar, que su religión es la verdadera. Partiendo de ese supuesto, todo aquel que no profese dicha religión no es su prójimo, sino un enemigo de Dios al que hay que exterminar. Se asesinan personas, se destruyen monumentos, se queman libros. Y no pasa nada. Todo esto se hace a la mayor gloria de Dios y Dios lo mirará con buenos ojos y elevará a Cirilo a los altares. ¿Y el amor? Bueno, Cirilo tenía como guardia personal a 500 monjes de la Tebaida, los más fanáticos de todos. Inflamado por la caridad, se dio cuenta de que eran pocos para protegerse de los alejandrinos, las teóricas ovejas de su diócesis, y pidió que se aumentase su número, petición que Teodosio se apresuró a conceder. No sé que hubiese dicho Cristo de esta manifestación de amor.

Se ha recreado en muchas ocasiones el rostro de Hipatia. No tengo nada en contra de las elucubraciones que han hecho determinados pintores. Tampoco tengo nada en contra de Rachel Weisz, que me parece una actriz muy guapa. Pero…

Yo he visto a Hipatia. Por lo menos a la representación más antigua que se tiene de Hipatia. Fue en Roma, en las Estancias Vaticanas. Rafael la representó en su fresco “La escuela de Atenas”. Una tarde de invierno, entré en la Stanza della Segnatura y allí estaba ella mirándome. Mi impresionó tanto, que le pedí a un amigo que inmortalizase el momento, y aquí los lo dejo.

Fue un amor a primera vista. Platónico, por supuesto.

Posteado por: fernando2008 | 29 diciembre 2011

La justicia no debe ser igual para todos.

Dado que voy a atreverme a enmendarle la plana al mismísimo rey de España, que dijo en su discurso de Navidad que “la justicia es igual para todos”, permitidme que prepare el tema con unas consideraciones previas.

Comenzaré definiendo “ley”. A mi juicio, la mejor definición de ley es la dada por Tomás de Aquino. “Ley es la ordenación de la razón dirigida al bien común y promulgada por el que tiene a su cargo el cuidado de la comunidad”.

Ordenación de la razón. Una ley debe estar ordenada por la razón, y no por el capricho. “Si ordenas a tu pueblo que se arroje al mar, se rebelará” decía el Rey de “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry. Es esa misma razón la que hace ilegal el hecho de que el voto de un español valga más o menos que el voto de otro español según viva unos kilómetros más al norte o más al sur.

Encaminada al Bien Común. Las leyes no deben amparar el egoísmo de una ínfima minoría haciéndolo prevalecer sobre el bien de una inmensa mayoría. La ley no debe recapitalizar unos bancos, saqueados por esas élites insolidarias, mientras se congela el Salario Mínimo Interprofesional. Máxime cuando el pozo de la banca es un pozo sin fondo: cuanto más dinero se eche en él, más se necesitará, pues más se robará. Y ningún economista en su sano juicio puede pensar que congelando el salario de la inmensa mayoría de los españoles se reactivará la demanda. Pero los economistas y políticos que defienden esto no podemos decir que están locos, sino que son demasiado listos, defendiendo intereses que no se encuadran dentro del Bien Común.

Promulgada por el que tiene a su cargo el cuidado de la comunidad. Aquí la dificultad de adecuar teoría y práctica es doble: por arriba vemos como el capital, que los mentirosos llaman “Los mercados”, ponen y quitan gobiernos. Por abajo, vemos como gobiernos de segunda fila, los gobiernos de las comunidades autónomas, se atribuyen competencias que son propias del Estado, legislando verdaderas aberraciones jurídicas y pidiendo “relaciones simétricas” entre dichas comunidades y el Estado, relaciones que se convierten en “asimétricas” cuando se trata de relacionarse con las autonomías vecinas. Y cuando la razón y el Estado impiden dicha conducta, se refugian en el victimismo. ¡Naciones subyugadas por la brutalidad centralista, que intenta imponer por la fuerza un calendario de vacunación única!

La ley debe ser igual para todos. Efectivamente. De esta manera se superó el desbarajuste feudal, en el que cada pueblo tenía su fuero, distinto del fuero del pueblo vecino, y cada estamento sus leyes. Un ser humano debe ser igual a otro ser humano, sin importar raza, credo, lugar donde ha nacido, ni familia en el seno de la cual ha nacido. Pero también una región debe ser igual a las otras regiones de España, y esa igualdad no debe alterarse ni por hechos diferenciales ni por balanzas fiscales. Al fin y a la postre, todos procedemos del mismo sitio. Y, nos guste o no nos guste, ese origen común es África.

Pasemos ahora a la justicia. Según Ulpiano: “Justicia es la constante y perpetua voluntad de darle a cada cual lo que le corresponde”. Lo que le corresponde. No dar a todos por igual.

Por poner un ejemplo extremo, la ley establece una pena si alguien le corta el brazo a otra persona. Si un bandido me corta el brazo, deberá ser castigado y deberá darme una compensación. Compensación que estoy seguro será menor en mi caso que si dicho bandido corta el brazo de Rafa Nadal.

Si la justicia fuese igual para todos, no necesitaríamos jueces. Sólo una máquina expendedora de sentencias. El mismo delito se castigaría siempre con la misma pena. Si una persona roba un pan para comer él, o dar de comer a su familia, debería entonces ser castigado con la misma pena que tendría la persona que roba el dinero de una entidad de niños discapacitados para hacerse un palacete. Y eso no es justicia. En un mismo delito se deben considerar los atenuantes. O los agravantes.

Ley igual para todos, pero justicia distinta según cada delito y según las circunstancias de cada delincuente. Una persona con sus necesidades vitales cubiertas, con formación, un “hombre de mundo” en suma, debe ser castigado con más dureza que el pobre analfabeto guiado únicamente por el deseo de satisfacer sus necesidades más primarias.

Expresada mi opinión sobre este tema, como veis respetando escrupulosamente la presunción de inocencia que todo ciudadano tiene ya que yo, como el rey, me he abstenido de dar nombres, quiero pasar a considerar la segunda cuestión de actualidad: las cuentas de la Corona.

He podido ver en varios medios de comunicación tablas comparativas de lo que cuestan diversas casas reales, europeas e incluso africanas. Se habla del bajo coste de la monarquía española en comparación con… Poned aquí cualquier monarquía o cualquier presidencia de alguna república.

No creo que esa sea la cuestión. La sanidad en España es infinitamente más cara que la Casa Real. Y nadie se plantea comparar una cosa con otra, por la sencilla razón de que la sanidad pública española es absolutamente necesaria. ¿Es necesaria la Casa Real? Si lo es, huelgan las divagaciones. Si no lo es, emplear en su mantenimiento un solo euro sería un derroche. Austeridad es mantener lo necesario, aunque sea caro, y prescindir de lo superfluo, aunque sea barato.

¿Qué pienso yo sobre este tema? No voy a decirlo, porque no tiene la más mínima importancia. Es una opinión como cualquier otra, tan digna de tener en cuenta como la que tenéis vosotros. Sólo quiero dejaros en vez de una afirmación, una pregunta. ¿Cuántas Casas Reales se podrían sostener con el dinero del fichaje de Messi?

P.D. Publicada ya esta entrada, caí en la cuenta que se me había olvidado hablar de otra seña distintiva de estas fechas: la lotería. Resulta que el P.N.V. ha hecho participaciones de la Lotería Nacional pero, como ellos son otra nación, o quieren serlo, han usado un curiosísimo truco para jugar a la lotería española sin España. Por favor, mirad donde dice esta participación que se juega la lotería. ¿Será en Francia? ¿Quizás Portugal? A lo mejor es Marruecos.

Pues eso.

Posteado por: fernando2008 | 23 diciembre 2011

Patrick Rothfuss. El nombre del viento. El temor de un hombre sabio.

Por doquiera busqué la paz sin hallarla más que en un rincón y con un libro.
Tomás de Kempis.

Corren malos tiempos. Los caminos están llenos de bandidos, el rey está convocando a sus soldados, y extrañas arañas gigantes, con garras afiladas como cuchillas, atacan a los campesinos.

En Abatida, un lugar fuera del mapa, se encuentra la posada “Roca de Guía”. Su dueño es un hombre muy joven, con un llameante cabello rojo. Además, en la posada se aloja el “Cronista” un escribano al que el posadero, que casi todos llaman Kvothe, le está contando su historia. Y un amigo, Bast, que oculta un misterio.

Estos relatos se desarrollan durante dos días. El primer día comprende los relatos de “El nombre del viento” y el segundo los relatos de “El temor de un hombre sabio”.

La historia, en realidad, se puede y se debe contar seguida. Kvothe es un niño feliz, nacido en el seno de una familia “edena ruh”, tribu nómada que van en carromatos cantando y bailando. Su felicidad se ve truncada cuando un grupo de malignos seres sobrenaturales matan a sus padres. Tras un durísimo tiempo de vagar por la ciudad, defendiéndose de todos y de todo, consigue entrar en la Universidad. Su inteligencia y simpatía le permiten abrirse camino en ese nuevo lugar y hacer amigos. También hará enemigos: Ambrose, un engreído noble le perseguirá desde entonces, con una dedicación digna de mejor causa. Ambrose conseguirá hacer que lo azoten. Su nula reserva de dinero hará que tenga que trabajar en la Clínica de la Universidad y en la Fábrica, inventando aparatos muy ingeniosos, mezcla de magia y mecánica, como la lámpara para marineros, o el genial “Sin sangre” que detiene las flechas. Todos estos problemas en vez de amilanarlo le servirán de acicate. Kvothe se convertirá en un estudiante excepcional, aguijoneado siempre por su afán de saber, y un músico genial que toca su laúd en una posada para conseguir un sobresueldo. Sus pocos ratos libres los dedica a vagar con Auri, una niña, por algo que llama la “Subrealidad”.

Así va pasando la vida de Kvothe hasta que conoce a Denna, la muchacha de la que se enamora. Denna es en sí misma una figura que merecería una novela entera para ella sola. Hermosa, desenvuelta, siempre del brazo de un hombre distinto, generalmente nobles y ricos, aparece y desaparece de la vida de Kvothe. No pide nada; no promete nada. Sólo quiere salvaguardar su libertad y la vida privada de su mecenas. Pero, de vez en cuando, en su hermosa piel aparecen cardenales y Kvothe sospecha que el mecenas de Denna tiene algo que ver, sospechas que Denna se niega a confirmar.

Cuando los enfrentamientos entre Kvothe y Ambrose llegan a su punto álgido, sus amigos le aconsejan que se vaya a buscar un buen mecenas. Uno de los amigos entrega a Kvothe una carta de presentación para el “maer” Alveron. Éste es un noble tan rico y poderoso como un rey. Kvothe llega a su corte y se da cuenta de que el “maer” está siendo envenenado. Kvothe lo salva y desenmascara al envenenador, lo que le permite escalar puestos en esa corte. Su estrella ascendente hace que el “maer” le encargue acabar con unos bandidos que están dificultando el cobro de los tributos en una región remota del país. Kvothe se pone a la cabeza de un grupo de mercenarios y, ni que decir tiene, cumple magníficamente la misión, al mismo tiempo que se va dando cuenta de que de su interior van aflorando una serie de poderes. La vuelta del vencedor no será fácil: cae en la redes de Felurian, una ninfa que lo retiene como Circe retuvo a Ulises. Cuando consigue reunirse con sus compañeros, uno de ellos, un mercenario adem, comienza a enseñarle el “Lethani” doctrina que une la filosofía con las artes marciales. Descubierto por sus compañeros y dado que el “Lethani” no puede ser enseñado a los “bárbaros”, el mercenario vuelve a su país para enfrentarse a una especie de consejo de guerra. Kvothe no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados y acompaña a su amigo para defenderle y de paso para aprender esa filosofía y las técnicas de lucha. Tras una larga temporada en Haert, el país de los adem, Kvothe, que ha aprendido todo lo que tenía que aprender, vuelve junto al “maer” Alveron. Alveron mientras tanto se ha casado y su esposa profesa un odio feroz a los “edena ruh”. Me malicio que este odio dará mucho juego en la siguiente novela. Cuando Kvothe confiesa que pertenece a esa raza, la mujer no parará hasta que el “maer” prescinda de los servicios de Kvothe y éste vuelve a la Universidad.

Fantasía. Increíble fantasía. Hay novelistas que consiguen crear un mundo. Pero Patrick Rothfuss crea varios en esta saga. Y no sólo lugares. Estructura social, creencias, ciencias, canciones, e historias. Muchas historias. La saga actúa con el esquema de “Las mil y una noches”. Historias dentro de otras historias y a cual más fantásticas y maravillosas.

No voy a interrumpir las ocupaciones de Adso para hablar con él. Sin embargo, hay mucha gente que me pregunta el porqué de mi actual afición por la literatura juvenil y debo contestar. Manifiesto que no es por derrotismo. Seguí el debate de investidura desde el principio hasta el final; sigo la actuaciones del nuevo gobierno muy atentamente. Pero en mis lecturas, he vuelto a mi adolescencia. Así sigo el consejo de Kempis.

¿Por qué?.

¿Por qué no?.

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