Posteado por: fernando2008 | 12 Julio 2008

Bienvenida

Hola navegante. Ignoro qué vientos del ciberespacio te han traído a esta página.

Pero sé bienvenido.

¿De qué voy a hablar? De lo que me llame la atención y me haga reflexionar.

Fiódor Dostoievski.


Como esta bitácora está siendo muy visitada y ha creado cierto debate, para garantizar el orden impongo una ley: la única persona a la que se puede criticar aquí, es a mí. No al resto de los participantes que envían comentarios a la bitácora. Por favor, si leéis un comentario desfavorable, no contestéis. Todo el mundo tiene derecho a opinar con educación, pero nadie va a responder a los comentarios que me hacen, más que yo.

Posteado por: fernando2008 | 8 Noviembre 2009

Manuel Vázquez Montalbán. La soledad del manager.

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Iba a calificar a este autor como “mi autor favorito”,  pero no quiero una vez más que mis alumnos me exijan una lista de mis “autores no favoritos”.  Así que lo dejaré en la lista de autores preferidos.

Conocí la existencia de este autor a finales de los sesenta. Entonces se llamaba “Manolo V el Empecinado” o “Manolo V de España y nada, absolutamente nada de Alemania”. Era un gallego que vivía en Barcelona, trabajaba para la CIA y había matado a Kennedy. Era un detective privado de cortos vuelos, aficionado a la gastronomía y a encender su chimenea todos los días del año, con los libros, al parecer inagotables, de su biblioteca. Seguía con gran interés sus artículos en “Por favor”, “Hermano Lobo” y, por supuesto, sus colaboraciones en “Triunfo”.  Desde que cayó en mis manos “Yo maté a Kennedy” he ido coleccionando sus obras.

En el presente año, y después de haber visto con horror varias encuadernaciones de mis libros rotas por la presión de las estanterías, me había marcado como objetivo no volver a comprar ningún libro. Ya no tengo sitio. Pienso, por lo tanto, pasarme a los e-books, y estoy estudiando muy seriamente las ventajas e inconvenientes de los lectores de pdf. Presiento que es una decisión que va a marcar los últimos años de mi vida.

Pero el hombre propone y la sociedad de consumo dispone. “Público” ha iniciado la colección “Vázquez Montalbán y Pepe Carvalho” y yo me dispongo ha reconsiderar mi decisión y completar dicha colección.

Me encantan las colecciones de kioscos. Nunca he sido exigente con la presentación de los libros. Prefiero su cantidad y su calidad interna. Por eso me gustan las colecciones “Reno” y “Austral”; autores magníficos a precios de risa. Los libros son para ser leídos. Para adornar, ya tenemos los floreros. El problema es que, una vez comenzada una colección, soy incapaz de dejarla incompleta. Así que, me tendré que plantear algún día tirar algo para hacer sitio a la nueva colección de “Público”. Pero pospondré esta decisión “ad calendas grecas”. Jamás tiraré un libro y, mucho menos, lo quemaré.

“La soledad del manager” es tan buena como cualquier otra obra de Montalbán para reseñarla en mi bitácora. Por esta razón y porque me la he releído hoy de un tirón, es por lo que quiero compartirla con vosotros.

Cuando Carvalho era agente de la CIA, se encontró casualmente con un catalán y un alemán en Las Vegas. De vuelta a España y al cabo de muchos años, la mujer de este catalán acude a Carvalho porque su marido ha aparecido asesinado con unas bragas de mujer en el bolsillo. Pepe comienza a investigar y de repente todo parece que se detiene: aparece el asesino del manager convicto y confeso, el alemán que venía a ayudar a Pepe desaparece y la viuda quiere que el caso se cierre. Sin embargo Carvalho ha descubierto que el manager descubrió a su vez que la multinacional en la que trabajaba desviaba fondos con destino desconocido. Pese a las presiones Carvalho concluye la investigación y averigua el destino que se le daban a esos fondos: comprar inestabilidad política en España.

Supongo que he sido los suficientemente ambiguo para no estropear a nadie la lectura de esta novela. Creedme, el argumento, en una novela de Vázquez Montalbán es como el plato en el que os presentan un guiso: lo menos importante. Lo más es la Barcelona carvalhiana, las recetas, las agudísimas reflexiones políticas, todavía válidas después de treinta años , los comentarios que hace sobre los libros que quema, los vinos que bebe, los puros que se fuma. Es la memoria de la Transición cuando, contra Franco no es que viviéramos mejor. Es que éramos más jovenes.

Posteado por: fernando2008 | 4 Noviembre 2009

Edmonds, D. J. y Eidinow J.A. El atizador de Wittgenstein.

Wittgenstein

 

Me ha gustado este libro. Mucho. Porque esperaba encontrar un libro de filosofía y me he encontrado con una película.

Imaginad una película que comienza con un choque masivo en una autopista. Después de que el espectador se empape bien de la gravedad del choque, la cámara da un salto atrás en el tiempo y se dedica a seguir las andanzas de los que van a morir en el accidente. Los vemos levantarse, desayunar, despedirse de la familia y montar en el coche. La cámara los persigue, haciéndonos comprender lo inexorable de su fatal destino. Por último, los letreros finales nos dan una breve información de qué fue de cada uno.

En el King’s College de Cambridge hay, según se mira desde el río a mano izquierda, en la primera planta, una habitación que se conoce todavía hoy como “Sala H3”. La sala número tres de la escalera H. Un ella, el 25 de octubre de 1946 se produjo un choque. No hubo muertos, ni siquiera heridos. Fue un choque de voluntades. Chocaron, académicamente hablando, Karl Popper y Ludwig Wittgenstein, ante la mirada, no sabemos si divertida o atónita de Bertrand Russell. Y de otros filósofos, estos sí escandalizados e incluso asustados, entre ellos Richard Braithwaite, el anfitrión.

El libro comienza por ese choque. Popper, cuya vida, actitud y forma de pensar es son absolutamente antitéticas de las de Wittgenstein, ha sido invitado allí por la Sociedad Moral de Cambridge para dar una conferencia titulada “¿Existen realmente los problemas filosóficos?”. La conferencia duró diez minutos porque Wittgenstein estalló según su costumbre (en conferencias anteriores había estallado a los cuatro, e incluso a los dos), dicen que amenazó a Popper con un atizador y salió indignado de la habitación.

Lo extraño no es la actitud de Wittgenstein sino la imprecisión con la que los asistentes recuerdan la escena. Las mejores mentes de la filosofía inglesa del momento no han sido capaces jamás de ponerse de acuerdo en lo que pasó en estos diez minutos. Parece ser que Wittgenstein, blandiendo un atizador, algunos apostillan que el atizador estaba al rojo vivo, exigió a Popper que formulara un principio moral. Popper respondió: “No amenazar a los conferenciantes invitados con un atizador”. Alguien apuntó también que Russell había exigido ya a Wittgenstein que dejase el atizador. El caso es que el filósofo lo tiró al suelo y salió de la habitación. Los asistentes ni siquiera se ponen de acuerdo en el hecho de su hubo o no un portazo.

Ya he aprendido que no se debe desvelar el argumento de una novela. El caso es que este libro no puede considerarse como una novela, ni como un ensayo. Vuelvo a decir que es una película. No en vano sus dos autores trabajan para la BBC realizando documentales. Me limitaré a retratar a los protagonistas con unas cuantas pinceladas.

Ludwig Wittgenstein, de origen judío era el vástago de una riquísima familia vienesa. Tan rica que puede comprar la seguridad de las hermanas de Ludwig, las cuales permanecen en Viena toda la guerra, sin ser molestadas por los nazis. Empezó su formación como ingeniero, llegó incluso a diseñar unos radiadores para su aristocrática casa (siempre se opuso a que se la llamara “palacio”) luego se dedicó a la docencia de niños y, en su etapa más conocida, llegó a ser uno de los más grandes filósofos, si no de la historia, al menos del siglo XX. De vida absolutamente ascética,descuidado en el vestir, tenía un defecto. “Tiene el orgullo de Lucifer”, según lo definía Russell. “Dios ha llegado. Me encontré con él en el tren de las 5.15” apostillaba Keynes, refiriéndose también a Wittgenstein. Y no todos confiaban en las buenas cualidades de Ludwig “Que el multimillonario ejerza de maestro de pueblo es sin duda una perversión”. Con respecto a su quehacer filosófico, una vez dio una conferencia con el título “¿Qué es la Filosofía?” que duró cuatro minutos y en la que definió a la filosofía como “todas aquellas proposiciones primitivas que son asumidas como verdaderas, sin prueba alguna, por las diversas ciencias”. ¡Pobre “ciencia de la totalidad de las cosas”!.

El otro contrincante, Karl Popper, también judío, también vienés, también ascético, pero más por necesidad que por convencimiento. Su familia había intentado asimilarse convirtiéndose al protestantismo; pasarse al catolicismo les pareció ya demasiada traición. Consigue escapar de la Europa nazi, pero no puede ir a Inglaterra. Tendrá que conformarse con Nueva Zelanda donde dará clases unos años. Educado, conservador en el vestir y en el actuar, es al mismo tiempo un intelectual comprometido. Considera su libro “La sociedad abierta y sus enemigos” su contribución a la guerra contra los regímenes totalitarios. “En Europa, las grandes pasiones amenazaban a todos y allí estaba Popper, una torre de razón en medio de la vorágine”. Para Popper la historia no puede avanzar. Sólo los seres humanos pueden hacerlo. Y avanzan mediante en método del ensayo-error. Los errores siempre son posibles y sobre la verdad nunca hay certeza. Siempre se puede demostrar que una premisa es falsa, cuando aparece algo que la refute. Pero nunca estaremos seguros de que exista una verdad absoluta. Esto hará que, para Popper, la democracia acarrea por sí misma una actitud racional. “Puede que yo esté equivocado y tú estés en lo cierto; con nuestro esfuerzo, juntos nos acercaremos a lo cierto”.

Nos queda el tercer protagonista del relato: Bertrand Arthur William Russell, tercer Conde de Russell. Experto en principales Ética, epistemología, lógica, matemáticas, Filosofía del lenguaje, Filosofía de la ciencia, religión y sobre todo, a mi juicio no al de los autores del libro era el Gran Divulgador. Creo que, desde Marco Aurelio el tercer Conde de Russell es el filósofo más aristocrático que ha existido. Para lo bueno y para lo malo. Se le vio ese mismo día tomando el té con Popper antes de la conferencia y algunos pensaban que “conspirando” contra Wittgenstein. Popper le admiraba y llegó a dedicarle un libro con estas palabras “A Bertrand Russell, cuya lucidez, sentido de la proporción y devoción por la verdad han establecido un nivel inalcanzable en la escritura filosófica”. Pero si Popper creyó ganarse el favor de Russell con sus alabanzas y su enfrentamiento con Wittgenstein se equivocó: en su autobiografía, Russell no mencionará ni una sola vez a Popper. Y es que, como dijo Dean R. Koontz “La competencia entre políticos locos por el poder y las maquiavélicas puñaladas de los ejecutivos de una gran empresa no son nada si se comparan con los miembros de un claustro académico que, de pronto, ven una oportunidad para ascender en el escalafón universitario a expensas de un colega”.

¿Y el atizador?. Bueno, cuando un profesor compró por cuatro libras el desvencijado diván que había en la “Sala H3” y lo exhibió como una reliquia del famoso enfrentamiento, Richard Braithwaite, el inquilino de la sala, lo hizo desaparecer.

Debía ser un iconoclasta.

Posteado por: fernando2008 | 2 Noviembre 2009

Cómo acabar con la corrupción en España.

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Tengo una amiga que tiene un perro “friky” y una incipiente vocación de arbitrista. Propone medidas para mejorar la educación. Yo no voy a ser como ella que se define como “atrevida arbitrista” y a la que, de repente, algunas letras, o esta frase que reproduzco entrecomillada, le aparecen subrayadas con otro color en su entrada. Porque para mí está claro que hasta el color de las letras en Internet señalan la imposibilidad de la tarea. Me voy a contentar con algo más modesto: Proponer arbitrios para acabar con la corrupción en España. Nada más.

Primera medida. Que la composición de las Cortes Generales se adecue a los resultados de las elecciones. La razón es obvia. Todos los ciudadanos son iguales y todo voto debe valer igual. Si damos valores distintos a los votos de los ciudadanos, estamos volviendo a la Edad Media, época en la que las leyes se basan en los privilegios de unos determinados territorios y personas, sobre el conjunto del Estado. Hemos conseguido que toda persona tenga derecho al voto. Consigamos ahora que el valor de todos los votos sea igual. Porque no lo es.

Mi amigo Antonio Duarte hizo unos cálculos basándose e una única circunscripción nacional, después de las últimas elecciones. Aquí la tenéis. El primer número refleja el número de diputados que habría sacado cada partido con la circunscripción nacional. El que está entre paréntesis refleja el número de diputados que realmente obtuvo. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

PSOE 161 (169)
PP 147 (153)
IU 14 (2)
CIU 11 (11)
UPyD 4 (1)
PNV 4 (6)
ERC 4 (3)
BNG  3 (2)
CC 2 (2)
NB 0 (1)

Segunda medida: Ley de Financiación de los partidos políticos. Hay una ley en vigor Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, sobre financiación de los partidos políticos, que establece en su título IV, artículo 14 lo siguiente:

Artículo 14. Libros de contabilidad.

Uno. Los partidos políticos deberán llevar libros de contabilidad detallados que permitan en todo momento conocer su situación financiera y patrimonial y el cumplimiento de las obligaciones previstas en la presente Ley.

Dos. Los libros de Tesorería, Inventarios y Balances deberán contener, conforme a principios de contabilidad generalmente aceptados:

  1. El inventario anual de todos los bienes.
  2. La cuenta de ingresos, consignándose como mínimo las siguientes categorías de ingresos:
  • Cuantía global de las cuotas y aportaciones de sus afiliados.
  • Ingresos procedentes de su propio patrimonio.
  • Ingresos procedentes de las donaciones a que se refieren el artículo cuatro de esta Ley.
  • Subvenciones públicas.
  • Rendimientos procedentes de las actividades del partido.

Ya, dirán mis avispados lectores. Cumpliendo esta ley quedaría perfectamente clara y perfectamente pública la contabilidad de los partidos. Pero existe una caja B, una contabilidad oculta a donde van los 3% que se recaudan para el partido. Y como no aparece en ningún sitio ¿cómo luchar contra ella?.

Muy bien, digo yo echando de menos a Adso (pero en este tema quiero que la gente fije la atención en el problema y no en florituras literarias). En este frente, hay que luchar de dos maneras. La primera desde dentro. No hay peor cuña que la de la misma madera. Si se ofrece a toda persona, animal o cosa, digamos el 50% del dinero negro que aflore, los partidos tendrían una agobiante escasez de tesoreros. La persona que se presta a avalar el juego del dinero negro, con toda seguridad se prestará a embolsarse la mitad de ese dinero con toda legalidad. Y descubriendo las vergüenzas del partido, quedará a cubierto de su venganza. “Sr. Juez: Cúlpese de todo lo que me pase, a partir de ahora, al partido X, cuya caja B he sacado a la luz, a cambio de una modesta comisión”.

Y la segunda manera de luchar, es desde fuera. Que cada empresario al que se intente extorsionar, haga inmediatamente público ese intento.  Si los empresarios vascos hacen públicos los intentos de extorsión de ETA jugándose la vida, ¿no pueden hacer públicos los empresarios cualquier intento de extorsión de los partidos?. Al fin y al cabo, sólo se juegan algunos contratos. A menos, claro está, que haya partidos que tengan “Caja B” y banda de matones a sueldo. Este aspecto, sería también muy útil que se hiciese público, si es que existe.

Tercera medida: Listas abiertas. Que los sufridos ciudadanos dejemos de ir a votar como a comprar cestas de Navidad, en las que aparecen en primer lugar el jamón y las botellas de cava, estando los chorizos escondidos, pero unidos indisolublemente al lote. Un diputado tiene un espacio de libertad muy restringido. Sólo hay que ver la seña, a mi juicio absolutamente obscena, que hace el jefe de fila, indicando a sus huestes lo que hay que votar. Sin embargo, y aunque parezca paradójico, un concejal tiene mucho más poder. La prueba evidente de esta afirmación es que normalmente los tránsfugas reciben, supongo que entre otras prebendas, la concejalía de urbanismo. Que se enteren de una vez que en nuestros pueblos nos conocemos todos. Hay personas honradas que saldrán elegidas siempre, se presenten por la formación política que sea. Y hay otras personas que sólo saldrán arropadas por un partido mayoritario. Con las listas abiertas conseguiremos dos objetivos: que sólo gobiernen los honrados y que desaparezca el transfuguismo.

Cuarta medida: Fomentar más y vigilar más el papel de los Ayuntamientos. Es paradójico el hecho de que el ayuntamiento es el órgano que está más en contacto con los ciudadanos, que tiene que resolver las necesidades más primarias de éste y es el que menos fondos tiene asignados. El ordenamiento político actual está empujando a los ayuntamientos a saltarse la ley. Tienen que sacar dinero de donde sea, y esta necesidad prima muchas veces sobre consideraciones, tanto éticas como estéticas. Si no se paga a los proveedores en varios años, los proveedores inflarán las facturas y el ayuntamiento aceptará esta distorsión del precio normal, por que si no, no encontrará proveedores. Y puestos a aceptar, cuando se abre la puerta, la corriente te impedirá cerrarla luego. La tentación de usar el lápiz recalificador se hace cada vez mayor.

Quinta medida. Los regalos. El regalo ¿es a la persona o a la institución?. ¿Se hace desinteresadamente o con el fin de conseguir algo?. Hay una solución, dura como un puñetazo y clara como las estrellas que se ven al recibirlo: regalar flores. Es lo que siempre se ha hecho. Los niños, ataviados con los trajes regionales, regalan al alto cargo un ramo de flores. Y nada más.

Sexta medida: Las esposas. Y no me refiero con esto a las mujeres de los políticos, sino a los grilletes. Sé de buena tinta que “en la detención lo normal es esposar.  Puede haber algún caso en que no lo hagamos por alguna circunstancia especial (edad del detenido, motivo de la detención…), pero ante la duda esposamos al detenido para conducirle a la Comisaría o ante el Juez.  Después, una vez en el juzgado, es el juez el que decide si se le quitan las esposas para que preste declaración (mientras esperamos a que el juez reciba al detenido siempre está esposado); esto es válido tanto para la primera presentación ante el juez como para la asistencia a juicio”. Bien, no voy a revelar mis fuentes, pero el párrafo entrecomillado lo ha escrito un magnífico miembro de los cuerpos de seguridad del Estado. Queda claro que, sólo después de la detención el juez, si lo cree oportuno, puede ordenar que se quiten las esposas.

Pero es que hay más. Considero que si un policía usa su arma reglamentaria para cometer un atraco la pena debe ser mayor. Si un profesor comete un delito de pederastia, la pena debe ser mayor. Y si un político comente un delito de corrupción, la pena debe ser mayor. La sociedad ha entregado el arma, el cuidado de los niños y los caudales públicos a estas personas. Por lo tanto deben pagar más que el resto de los ciudadanos.

Séptima medida: La reprobación unánime. Que no se mire de qué partido es el corrupto, sino que se vea únicamente que es un corrupto. Y ante la corrupción, como ante el terrorismo, todos los demócratas honrados debemos presentar un frente común. Sin componendas y sin paños calientes. Me parece muy sospechoso que las corruptelas de un político siempre sean descubiertas por los jueces o por la prensa, o por los miembros de otra formación política, pero nunca por sus compañeros de partido. Y que, cuando se descubren, los correligionarios, en vez de indignarse, comiencen a lanzar acusaciones de agravios comparativos y matizaciones. Que de una vez por todas, cuando veamos esos casos de pasteleo y medias tintas ante la corrupción, pensemos que quien propicia esas prácticas o son cómplices o son rehenes, pues tienen miedo de que el corrupto caído tire de la manta y destape un escándalo aún mayor.

Pedrilla

Quien esto escribe, reconoce avergonzado que  ha llegado por el norte a Malmoe en Suecia, por el sur a Marrakech, por el este a Venecia y por el oeste a Lisboa… antes de haber visitado el Museo de Historia y Cultura Casa Pedrilla. Es una peculiaridad del ser humano no prestar mucha atención a lo que tiene más cerca. O, dicho en términos bíblicos, nadie es profeta en su tierra.

Pues bien, este mes de octubre que cubierto una laguna en mi formación cacereña. Gracias a la Asociación Adaegina, Amigos del Museo de Cáceres, he conocido esta pequeña joya que esconde la ribera del Marco. Y la he conocido a fondo gracias también a la amabilidad de su directora María Jesús Herrero de Tejada. Los amigos la llamamos Pachiqui, pero niego desde este momento que las alabanzas a ella y al museo que dirige se daban a la amistad; son alabanzas merecidas con toda justicia.

Fijaos en el continente. Es la casa de una familia cacereña, con ascendencia portuguesa, que se levantó sobre uno de los lavaderos públicos de Cáceres. La restauración, a mi juicio muy acertada, he respetado este carácter de casa burguesa acomodada, enclavada en un paraje, si no el más bello de Cáceres, al menos el más verde. Un “locus amoenus” en toda la extensión de la frase latina.

¿Y el contenido? Pues el contenido es la pequeña historia cacereña. Pero, como decía Coelho “La mano que escribe la historia del mundo es la misma que escribe las historias particulares”. O, poniéndonos más laicos, la Historia Universal está hecha de las sumas de las pequeñas historias. Y aquí hay muchas historias, historias muy queridas para los cacereños.

En la planta baja, salen a recibirnos las figuras que hasta ahora eran para nosotros nombres en calles o en edificios: Antonio Hurtado tiene cuerpo, los hermanos Berzosa tienen objetos personales, Angelita Capdeville tiene un piano. Javier García Téllez tiene rostro y ese rostro se nos aparece por triplicado. Y así una larga lista de nombres, desde el conde de Canilleros y su magnífico uniforme, a las máquinas del fotógrafo Caldera. Todos están allí. Todos incluyendo el trabajo previo en arcilla del caballo de la estatua ecuestre de Hernán Cortés, realizada por Pérez Comendador. Es una obra que gusta mucho a los cacereños. Tanto que el pobre Marqués del Valle ha sido eclipsado por su montura, pues la plaza se llama popularmente “ Del caballo”.

Pachiqui

En la primera planta vemos la obra plástica de los artistas cacereños del XIX y XX.  Rafael Lucenqui, Juan Caldera, Juan José Narbón y Antonio Solís. Hay muchos más, pero sería aburrido hacer una mera lista de todos. Sin embargo destacaré al polifacético Eulogio Blasco, capaz de pintar, esculpir, hacer lámparas o repujar sillones. Evidentemente hay varias obras de Pérez Comendador.

Y en la segunda y última planta, aparte de encontrarnos con un paisaje poco corriente en Cáceres por su humedad y verdor vemos la sección “Didáctica de la Historia” presenta un recorrido por la Historia de Extremadura, desde la Prehistoria, la relación de Extremadura con América, hasta nuestros días.

Y hablando de nuestra relación con América, tenemos la Casa Museo “Guayasamín”. Es un edificio pequeño, ubicado dentro del patio del Museo Pedrilla y que anteriormente fue una almazara. Todavía podemos ver en él las muelas de piedra.

Hace tiempo, se suscitó en Cáceres una polémica sobre la supuesta postura antiextremeña de Oswaldo Guayasamín. Sinceramente traigo aquí esta idea para poner algo ácido en una entrada que, me parece, está saliendo excesivamente edulcorada. Todos sabemos que Guayasamín presta especial atención a la humanidad que sufre, al dolor de los inocentes, al desamparo. Algunos vieron en esto una crítica al papel histórico de los extremeños en América, y un antiextremeñismo del artista, antiextremeñismo que nunca existió. Prueba evidente de ello es que la única extensión que hay en Europa de la fundación Guayasamín, se encuentra precisamente en Cáceres.

¡Cómo traiciona a veces el subconsciente!

Guayasamín

Posteado por: fernando2008 | 27 Octubre 2009

Caja Madrid y el Frente Judaico de Liberación.

Caja Madrid

– Maestro ¿podemos hablar hoy de Caja Madrid?.

– Adso, ese tema de conversación no es nada edificante y además, debe ser absolutamente ajeno a tus aspiraciones espirituales. ¡Un lego franciscano preocupándose por la gran Banca! ¡El humo del infierno ha entrado en la Iglesia de Dios!.

– No me malinterpretes, fray Guillermo. No quiero hablar de la gran Banca, sino de la pelea que se suscita por su control. Viendo los aspectos negativos de las vanidades del mundo puedo mejor renunciar a ellas.

– Adso, no sé si serás un buen fraile, pero lo que sí eres ya es un buen escolástico. Enfocado así, el tema merece tratarse. ¿Qué es lo que quieres saber?.

– El auténtico porqué de esa batalla por el control de la caja.

– ¡No pides tú poco!. Este enfrentamiento es como una cebolla.

– ¿Ahora usas parábolas hortícolas, fray Guillermo?.

– No es una parábola. Los motivos de la pelea por el control de Caja Madrid son como una cebolla. Los más superficiales tapan a los más profundos y al final…

– Continúa, maestro.

– Pues la final, como todas las cebollas, hacen llorar.

– ¿Un fraile llorando por la gran Banca?.

– No lloro por mí. Lloro por vosotros y por vuestros hijos. El panorama se está poniendo de tal manera que necesitamos para salir adelante a un….

– ¿Profeta?

– Sí, pero que sea específicamente el profeta Jeremías. Era el que mejor lloraba de todos los Profetas Mayores.

– Vale. Pero no me estás aclarando las cosas.

– Es que es muy difícil. Imagínate dos floretes, cruzándose centelleantes en un duelo. Es difícil seguir la trayectoria de cada uno. Y, cuando son más de dos, es imposible.

– Bueno, pero inténtalo.

– Veamos. En un equipo están la lideresa y Rodrigo Rato. Su amistad se remonta al Congreso de Valencia, donde se repartieron la piel de Rajoy antes de matarlo. Rajoy resucitó, y la lideresa se quedó sin piel a la intemperie. Por eso ha resucitado a Rato.

– Hombre, Rato es un buen candidato. Tiene conocimientos de economía.

– Ingenua criatura ¿crees que para ser presidente de la cuarta caja del país se necesitan conocimientos de economía?. Eso, en todo caso, sería para ser jefe de sucursal. Estamos hablando de banqueros, no de bancarios. El presidente de una caja debe tener relaciones, contactos, recibir y hacer favores. No es necesario que sea un economista.

– Pero Rato es una buena opción. Por su preparación económica y por su currículo al frente del Fondo Monetario Internacional nada menos, está claro que es un buen candidato.

–  Pues no sé, Adso. Si no se tomó en serio nada menos que al Fondo Monetario Internacional ¿se tomaría en serio sus deberes al frente de Caja Madrid?.

– Bueno, bueno. ¿Y el otro equipo?.

– Pues el vicealcalde quiere lo que le diga el alcalde. Y el alcalde aspira a María Dolores de Cospedal.

– ¡Maestro, por Dios! ¡Ambos están casados!

– Me he expresado mal. No quiere a la mujer. Quiere a la Secretaría General. Ha visto que su corazonada se ha convertido en una cabezonada y necesita orientar su proa hacia otras aguas.

– ¿Y Rajoy?

– Adso, recuerda que sólo soy un hombre. Nadie en este mundo y, Dios me perdone tampoco en el otro, sabe qué es exactamente lo que quiere Rajoy. Me recuerda a un político gallego…

– ¿Estás pensando…?

– No puedo pensar, y menos hablar con coherencia, si me interrumpes a cada palabra. Estaba pensando en un político gallego, posterior a 1936, Pío Cabanillas Gallas del que se decía que cuando se lo encontraban en una escalera nadie podía decir si estaba bajando o subiendo. Se dice que Rajoy maneja los tiempos a su modo. Yo digo que maneja los tiempos, los modos, los números y las personas. No quisiera ser malpensado pero…

– Por favor, maestro, sé malpensado. Cuenta, cuenta.

– ¿Quiénes han sido los delfines de Rajoy, los que estaban bien situados para sucederle?.

– Francisco Camps.

– Tocado y hundido.

– Pues no sé. ¿Gallardón y Aguirre?.

– Tocados y hundiéndose entre ellos.

– Entonces ¿quién sucederá a Rajoy?

– Creo, por eso soy tan mal pensado, que a Rajoy le sucederá Mariano. Es Saturno, devorando a sus hijos, para que no le destronen.

– ¡Qué horror, maestro! ¡Cuanta maldad alberga tu corazón! ¿De dónde has podido sacar esas malignas ideas?.

– De una película genial. Se llama “La vida de Briam”. En ella el Frente Judaico de Liberación decide asaltar el pretorio y secuestrar a la mujer de Poncio Pilatos. Pero se encuentran con el Frente de Liberación de Judea que había tenido la misma idea y se lían a tortas, ante la mirada estupefacta de los romanos.  Ya te lo he dicho. Es una película genial y muy profética.

– ¿Y los romanos?

– Los romanos, Adso, aquí no tienen que hacer nada. Absolutamente nada. Cuando terminen los dos frentes de atizarse y de hacer el oso, los romanos barrerán y tirarán la basura.  Con esta oposición tenemos PSOE. para diez años.

– ¿Será la década prodigiosa?

– Pues no sé si será “La década prodigiosa”, o “La zapatera prodigiosa”. Posiblemente sea la década zapatera prodigiosa. Y con esta frase tan redonda, termino la clase por hoy.

– Espera, espera, fray Guillermo. Una última pregunta. ¿Qué pasará con Caja Madrid?

– Te repito, una vez más que eres un ingenuo.

– Es que, con tanta década, al final no lo tengo claro.

– Pues si no te sirve la década, prueba con Alaska:  “¿A quién le importa?”

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