Posteado por: fernando2008 | 12 Julio 2008

Bienvenida

Hola navegante. Ignoro qué vientos del ciberespacio te han traído a esta página.

Pero sé bienvenido.

¿De qué voy a hablar? De lo que me llame la atención y me haga reflexionar.

Fiódor Dostoievski.


Como esta bitácora está siendo muy visitada y ha creado cierto debate, para garantizar el orden impongo una ley: la única persona a la que se puede criticar aquí, es a mí. No al resto de los participantes que envían comentarios a la bitácora. Por favor, si leéis un comentario desfavorable, no contestéis. Todo el mundo tiene derecho a opinar con educación, pero nadie va a responder a los comentarios que me hacen, más que yo.

Posteado por: fernando2008 | 22 Noviembre 2009

Jesús Sánchez Adalid. El caballero de Alcántara.

Hoy quiero pagar una deuda de gratitud con Sánchez Adalid, el Mika Waltari extremeño. Aclaro, para los que no me conozcan, que considero la novela histórica el mejor de los géneros de ficción, y a Mika Waltari el mejor escritor de novela histórica de todos los tiempos.

Jesús Sánchez Adalid me ha hecho pasar muy buenos ratos con la lectura de sus libros. Además, con estos, he sentido lo que yo llamo el síndrome “Bormarzo” al revés. Primero leí “Bomarzo” y luego vi el palacio Médici-Ricardi. Con Sánchez Adalid, primero vi los lugares que él describe, luego leí sus libros y después pude hacer un segundo recorrido aunando lugares y novela. Ventajas de tener un escritor de novelas históricas extremeño que además escribe sobre Extremadura.

Luis María Monroy de Villalobos, a nadie se le escapa el origen de sus apellidos, es ya un experimentado guerrero, viajero y espía. Se ha librado de la muerte en los Gelves, se ha librado del cautiverio en Constantinopla, se ha librado de la sinrazón de la Inquisición, furia ciega que se niega a ver o a escuchar, y vuelve a su tierra, Jerez de los Caballeros. Allí cree haber encontrado la paz y el sosiego junto a su familia, pero la envidia de su hermano y la maledicencia de sus vecinos le empujan, una vez más, por los caminos. Lego en el convento de San Benito de Alcántara, recibe la orden de presentarse en la corte pasando antes, como no, por el monasterio de Guadalupe. En la corte, o más exactamente en Segovia, recibe el encargo del rey Felipe II en persona, de una nueva misión. Y a cumplirla parte frey Luis María, primero a Venecia y luego otra vez a Constantinopla. Y hasta aquí, es lo que puedo decir.

Es una novela muy agradable. Además, tiene al final un glosario donde se explican algunos de los aspectos que en la narración podrían haber suscitado alguna duda. Es pues, muy didáctica, dándonos además una visión general tanto de Extremadura como de la cuenca del Mediterráneo en el siglo XVI.

¿Defectos? Claro que los tiene y yo pecaría de demasiado indulgente si no los pusiera de manifiesto. Pero, para gloria de su autor, no he encontrado ninguno, desde el punto de vista estrictamente histórico.

El principal, a mi juicio, es el de la psicología. Los personajes son rectilíneos y en ninguna de sus manifestaciones se oye soplar “el áspero viento del corazón”. No hay dudas, no hay caídas, no hay traiciones a los propios sentimientos, traiciones que son muy frecuentes en la vida real. Los buenos son buenos, y los malos son malos. Y el Gran Turco es un estúpido borracho. Ojalá en “Griegos en Galilea” las caracterizaciones psicológicas no sean tan predecibles.

Y los adjetivos. En algunos pasajes son demasiados. Lo mismo que mucho condimento puede estropear un guiso, muchos adjetivos pueden estropear un párrafo.

Por último un aspecto negativo de la novela, pero quizás sólo me lo parezca a mí, por ser extremeño. Cuando en Sicilia llegué a la ciudad de Erice, la “Erix” de “El etrusco”, yo ya la conocía gracias a las descripciones de Mika Waltari. Conocía el santuario de Afrodita, el pozo sagrado, los taludes verticales que rodeaban el pueblo. En “El caballero de Alcántara” se despacha con cuatro pinceladas a Jerez, a Alcántara, a Guadalupe. Echo de menos una descripción más detenida de nuestros lugares.

Aunque en honor a la verdad debo confesar que el templo de Afrodita en Erix ya no existe. El pozo existe todavía, pero su recinto estaba cerrado el día en que fui. Mala suerte.

Posteado por: fernando2008 | 20 Noviembre 2009

El Palacio de las Veletas o la mezquita que se convirtió en aljibe

Reconozco que cada vez encuentro menos motivos para abandonar mi casa en estas todavía templadas noches de otoño. Sin embargo, siempre que la “Asociación Adaegina Amigos del Museo de Cáceres” programa un acto, procuro asistir. Suelen ser muy interesantes.

Por eso, no dejo de felicitarme por haber asistido a la conferencia: “Nuevos datos arqueológicos sobre el aljibe de la Casa de las Veletas”, conferencia impartida al alimón por D. Víctor Gibello y Dª María Teresa Cabezas, arqueólogos que han estudiado la pieza más emblemática de la arqueología cacereña: El Aljibe del Museo de las Veletas, Museo en el que nuestra asociación tiene su sede.

Para aquellos que tengan la desgracia de no conocer todavía Cáceres, haré una breve explicación.

En el centro de su recinto monumental, sobresaliendo por encima del “enhiesto soto de torres” se encuentran en Cáceres la iglesia de San Mateo, el Palacio de las Cigüeñas y la Casa de las Veletas. Tradicionalmente se ha pensado que la mezquita se encontraría bajo la actual iglesia, siendo ocupado el resto de la parte alta por la alcazaba. Debajo del Palacio de las Veletas, se conserva el aljibe almohade.

Pues bien, el 19 de noviembre, fecha histórica a partir de ahora para la arqueología cacereña, esta idea ancestral, ha saltado por los aires. Los conferenciantes ya mencionados nos expusieron con todo tipo de argumentos, argumentos que a mí a primera vista me parecen muy sólidos, una nueva visión.

Cáceres bajo el califato (no entraré en la polémica del nombre) era un pequeño enclave militar con sus fortificaciones y su mezquita. Dicha mezquita, de cinco naves, con una estructura y una orientación igual a la mezquita de Medina Azahara, era el actual aljibe. Evidentemente, tenía el muro de la kibla y su mihrab orientado hacia el S.E., orientación poco canónica pero muy corriente en las mezquitas omeyas.

Después de ser conquistada por los leoneses, y vuelta a conquistar por los almohades, el centro de Cáceres estaría en ruinas. Cuando se decide hacer de Cáceres “una punta de lanza almohade” que amenazase a los reinos cristianos, los almohades la fortifican con todos los adelantos poliorcéticos que entonces se conocían. La mezquita, perdida una probable techumbre de madera, estaba semienterrada entre las ruinas y su orientación no satisfacía al ideal purista de “los que reconocen la unidad de Dios”. Es por eso por lo que la convierten en aljibe, impermeabilizando su suelo y sus paredes y dotándola de bóvedas de mampostería. La decoración, que evidentemente tenía la mezquita, se ha ido perdiendo por la acción del agua, almacenada en ella durante siglos.

Bien, esa es la historia. Contada demasiado rápida y esquemáticamente. Esta vez he preferido la rapidez a la reflexión. Dentro de pocos días, los cacereños seguro que seremos inundados con opiniones a favor o en contra de esta idea. A mí me ha asombrado tanto, me ha roto los esquemas de tal manera que no he podido esperar ni un día para escribir sobre ella.

Dije antes que los argumentos presentados en la conferencia me parecían sólidos. Evidentemente no soy un experto en arqueología almohade. Es más, me niego a ser un experto en nada. Prefiero ser un feliz generalista, que disfruta con todo.

Volveré a reflexionar y a escribir sobre la mezquita-aljibe, procurando, eso sí, mantener mi mente abierta. Pero en estos momentos no se aparta de mi cabeza la frase de Einstein: “Es más fácil destruir un átomo que destruir un prejuicio”.

Y si no, al tiempo.

Posteado por: fernando2008 | 14 Noviembre 2009

La Virgen de Guadalupe de Tepeyac.

Guadalupe

Hace algunos días, antes de que estallase el desagradable incidente de la masturbación, me hicieron un comentario en la entrada “Viaje a Guadalupe el día de la Virgen del Pilar”. Un o una tal Hipatya (mal ha elegido el pseudónimo) me afea el hecho de que no tenga veneración por la Virgen de Guadalupe siendo extremeño, y no quiere preguntarme (y sin embargo pregunta) sobre la Virgen de Guadalupe de Méjico. Juega con ventaja. Yo puedo acercarme al monasterio extremeño, pero evidentemente no puedo acercarme a Méjico y estudiar allí la imagen en cuestión. Y no podría hacerlo, aunque fuese allí, porque no soy experto en análisis de carbono 14 u otras técnicas. Claro que tampoco se me darían los oportunos permisos.

Sin embargo, acepto el reto. No usaré ni aviones, ni aparatos sofisticados, ni polvorientos archivos. Desde el sillón de mi estudio usaré simplemente mi ordenador y lo que Hércules Poirot llamaba “las pequeñas células grises”. No necesito más.

No tengo veneración por imágenes, pero tengo respeto por aquellas personas que veneran a las imágenes. Y, como muestra de respeto hacia esas personas voy a dar mi respetuosa opinión. Una opinión, por muy personal que sea, siempre es mejor que un engaño.

La historia de la Virgen de Guadalupe de Tepeyac es la siguiente.

Juan Diego, un indígena cristiano, vivía con su mujer y su tío Juan Bernardino en Tulpetac, lugar donde no había iglesias por lo cual tenían que ir a misa hasta Santa Cruz de Tlatelolco.

El sábado 9 de diciembre de 1531 Juan Diego se encaminaba hacia ahí y al pasar por el cerro del Tepeyac oyó un canto que no era de esta tierra. Se detuvo a gozar de él y cuando miró arriba vio un sol resplandeciente y en medio a una señora en actitud de oración. Fue a saludarla y ella le dijo que era su deseo que le construyesen un templo en ese llano y le encomendó que le comunicara ese deseo al señor obispo.

El obispo no lo tomó en serio y le pidió que volviese otra vez al lugar a ver si sus ojos no lo habían traicionado. Regresó desconsolado Juan Diego y la Santísima Virgen se le apareció otra vez para decirle que volviera el domingo a ver al señor obispo. Así lo hizo Juan Diego, pero el obispo le pidió una señal comprobatoria de la voluntad de la Virgen. La señora se le apareció de nuevo y le pidió que volviera al día siguiente.

El lunes, el tío Juan Bernardino enfermó y hasta el martes no pudo salir Juan Diego a la ciudad a buscar a un sacerdote para que le administrara los últimos sacramentos. Ese día, 12 de diciembre, al pasar de nuevo por el Tepeyac se le volvió a parecer la Virgen y le preguntó qué le pasaba. El le contó lo de la enfermedad de su tío y ella le dijo que no se preocupara porque su tío ya estaba sano, después le pidió que subiera al cerro a recoger unas flores.

Fue Juan Diego y en efecto encontró muy bellas rosas de las que no era temporada y que nunca se habían dado allí. Ya con ellas en su ayate, la Santísima Virgen dijo que las llevara donde el señor obispo pero que no desplegase su ayate ni lo mostrara a nadie más. Así lo hizo Juan Diego.

Después de conseguir entrar en el obispado, le dijo a Zumárraga, el obispo, que ahí le llevaba la prueba que le había pedido. En ese momento soltó su ayate y apareció en él pintada como por los ángeles, la imagen de la Virgen de Guadalupe”.

Bien, en cualquier página sobre la Virgen de Guadalupe se puede encontrar esta historia. Yo me he limitado a transcribirla. Ahora, reflexionemos sobre ella y hagamos una serie de consideraciones.

1ª. Lugar. Parece como si Juan Diego pasase casualmente por un cerro y allí se le apareciera la Virgen. No es cierto. El Tepeyac había sido un centro de devoción religiosa para los habitantes del valle de México. Allí se encontraba el santuario más importante de la divinidad nahua de la tierra y la fertilidad. Esta diosa era llamada Coatlicue (náhuatl: cóatl-cuéitl, “Señora de la falda de serpientes”. Hay una divinidad femenina en el cerro antes del milagro.

Sabemos que el templo de Coatlicue  en el Tepeyac fue destruido por los conquistadores españoles. En 1530 había una ermita con una figura de la Virgen. El milagro no surge de la nada. Es más, fray Bernardino de Sahagún dirá: “Era grande el concurso de gente en estos días; y todos decían «vamos a la fiesta de Tonantzin»; y ahora que está allí edificada la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman Tonantzin, tomando ocasión de los predicadores, que a Nuestra Señora la Madre de Dios la llaman Tonantzin. De dónde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin no se sabe de cierto; pero esto sabemos de cierto, que el vocablo significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua; y es cosa que se deberá remediar porque el propio nombre de la Madre de Dios, Señora nuestra, no es Tonantzin sino Dios y Nantzin. Parece esta invención satánica para paliar la idolatría debajo la equivocación de este nombre Tonantzin y vienen ahora á visitar á esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como antes; la cual devoción también es sospechosa porque en todas partes hay muchas Iglesias de Nuestra Señora y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como antiguamente”.

2ª Tiempo. 9 de diciembre de 1531. ¿Qué autoridad política hay en Méjico? Hernán Cortés, extremeño y devoto de la Virgen de Guadalupe de Extremadura. ¿Y religiosa?. Ninguna. A pesar de que vemos en el relato que Juan Diego entra en el obispado y habla con el obispo, no es cierto. Juan de Zumárraga, primer obispo de Méjico fue ordenado obispo el 27 de abril de 1533 en el convento de San Francisco de Valladolid. Y como es el primer obispo de Nueva España, evidentemente no había ningún otro antes que él. Por cierto, después de ser ordenado, cosa que no podía hacerse en Méjico puesto que no había obispos, Juan de Zumárraga regresó a Méjico en junio de 1534, tres años después del milagro.

3ª Nombre: La palabra Guadalupe proviene de Coatl (Serpiente) “a” (Preposición de régimen) “Llopeuh” o “xopeuh” pretérito perfecto del verbo nahua “xopeauah” que quiere decir “Aplastar con el pie”. La que aplastó con el pie a la serpiente”. COATLALLOPEUH. Los aztecas no pronuncian ni la “g” ni la “d”.

En 1574 un monje de Guadalupe (España) fray Diego de Santa María llega a América para investigar el origen de este nombre y escribe a Felipe II que algunos estafadores decían estar recogiendo limosnas para la Virgen de Guadalupe. En un escrito de réplica el virrey de Méjico dice a Felipe II que el cambio de nombre pudo darse en 1550. Diecinueve años después de la aparición aparece el nombre. No surgió todo en un único acto milagroso.

4ª Los protagonistas. Juan Diego, el indígena en cuyo ayate (especie de capa) los ángeles estamparon la imagen de la Virgen, imagen que no sólo no se puede estudiar sino que dicen estar muy restaurada. Es una parte del milagro, quizás la parte más importante para el culto guadalupano Pero en 1556, Francisco de Bustamante, superior de los franciscanos en Nueva España pronunció un sermón antes que el Virrey y los miembros de la Real Audiencia. En ese sermón Bustamante  desacreditó los orígenes sagrados de la imagen e indicó: “La devoción que ha estado creciendo en nuestra iglesia dedicada a Nuestra Señora, llamada de Guadalupe, en la ciudad es gravemente perjudicial para los nativos, porque les hace creer que la imagen pintada por Marcos el indio es de cualquier forma milagrosa.” El ayate de Juan Diego ya no está pintado por los ángeles sino por “Marcos el indio”.

El otro protagonista es, evidentemente, Juan de Zumárraga. Tiene una vida muy interesante desde sus primeros tiempos de inquisidor a sus últimos como arzobispo de Méjico. Pero sólo me voy a fijar en un detalle: Su afición a la escritura. Como ejemplo diré que desde 1543 a 1547 escribe cuatro libros. Uno por año. También sabemos que escribió muchas cartas, alguna de ellas en euskera. Escribió sobre todos los temas. Todos los temas, excepto uno: el milagro de la Virgen del Guadalupe de Tepeyac, sobre el que jamás escribió ni una sola palabra. Puedes tener la seguridad, Hipatya, que si yo hubiese sido testigo del portentoso milagro, estaría contando el episodio lo que me quedase de vida. Y más siendo arzobispo. Pues nunca dijo ni escribió nada sobre esto. Extraño ¿no?

Para terminar, permitidme una reflexión, un tanto fantasiosa pero ajustada a la psicología de los personajes. ¿Qué puede pensar la propia María de todo esto?. María era una chica judía y humilde. Como judía, tenía en su corazón el mandamiento: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás”. Y, desde luego, se sentiría aterrorizada al pensar que era a Ella a quien representan estas imágenes. Y su humildad se horrorizaría más al verse con mantos de oro y corona de diamantes. Y no digamos ya cuando se viera con un bastón de Capitán General en la mano.

 

Posteado por: fernando2008 | 11 Noviembre 2009

La masturbación en Extremadura.

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Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera. – Albert Einstein.

He dicho ya otras veces que no me siento orgulloso de ser español. Me siento contento de serlo, pero yo no he hecho nada para conseguirlo. Además, estoy seguro que si hubiese nacido en Portugal, a estas horas me sentiría contento de ser portugués.

Sin embargo, me siento orgulloso de ser extremeño. Al no haber nacido en Extremadura, ser extremeño es una decisión que he tomado por mi cuenta y riesgo. Soy extremeño por mi libérrima decisión, y me siento orgulloso de esa decisión.

Como extremeño, reconozco que mi región tiene muchas carencias y reconozco que se podría hacer más por superar esas carencias. Siempre se puede hacer un poco más. Pero no estoy dispuesto a tolerar que mi región, que no nación, sea atacada de una manera mentirosa y cobarde.

Por eso me ha indignado que la C.O.P.E, voz de la Conferencia Episcopal Española se permita publicar titulares como éste: http://www.cope.es/sociedad/10-11-09–extremadura-se-gasta-14-000-euros-una-campana-donde-se-ensena-masturbacion-103723-1. ¡Ah, la religión de la Verdad y del Amor!.

Detrás de los príncipes de los sacerdotes vienen, como siempre, los levitas, los escribas y los fariseos rematando la faena: Los-extremeños-se-tocan-51792/.

¿Cuál es la causa remota, remotísima de esto?. Bueno, en realidad la mentira, la calumnia, la mala fe no necesita ninguna causa. Necesitan simplemente odio y mala leche. Pero la causa remotísima es que la Junta de Extremadura ha organizado, o patrocinado, o colaborado en un curso de educación afectivo-sexual. Y en ese curso, horror de los horrores, se habla de la masturbación. Todo el mundo sabe que la masturbación no existía en el mundo, hasta que la inventó la Junta de Extremadura.

No, no creo que sea falta de información. Creo que es una manipulación perfectamente estudiada para atacar a la Junta de Extremadura y, por elevación, al gobierno de España.

Este es un tema que me resulta desagradable, pero que considero mi deber tratarlo, por muy desagradable que sea. Ya que otros no dan testimonio de la Verdad, me siento obligado a dar yo ese testimonio.

Vivimos, afortunadamente, en un estado aconfesional. Y el estado debe informar objetiva y científicamente a sus ciudadanos. Cada ciudadano, después de ser informado, puede optar por las creencias que quiera. La fe es una gracia que Dios da a unos, que son los que se salvan, y nos la niega a otros, que son los que nos condenaremos, pero el estado aconfesional debe ser más justo y darnos la información objetiva a todos.

Cuando alguien va a dar un curso de educación afectivo-sexual, en el programa de ese curso deben estar la homosexualidad, la heterosexualidad y la masturbación, porque son cosas que existen. Ni el futuro ponente, ni la Junta de Extremadura ha creado esas cosas. Es Dios, en su infinita misericordia el que las ha creado. Yo me sentiría estafado si asistiese a ese curso y se me hablase de las bondades de la castidad, la mortificación y la oración. Cada cosa en su sitio.

Lo que no se deberá decir en ese curso es que la homosexualidad es una enfermedad, o que la masturbación produce “el cansancio continuo, la melancolía, la ceguera, el cretinismo, la parálisis y finalmente la locura… El físico del niño que practica la masturbación es esmirriado y débil, sus músculos están subdesarrollados, sus ojos están hundidos y embotados, su tez es cetrina, pastosa o está cubierta con puntos de acné, sus manos están húmedas o frías, su piel está húmeda. Su intelecto se torna pesado y enervado y si persevera en sus malos hábitos es probable que termine por convertirse en un idiota baboso”. No se puede decir, sencillamente porque no es verdad.

Eminentísimos y Reverendísimos Señores: Si ustedes desean que su rebaño no se masturbe, deben decirles que con la masturbación se hace llorar al ángel de la guarda, se crucifica al Niño Jesús y se abren las puertas del Infierno. Pero no mientan a su grey para apartarlas del vicio, por muy nefando que sea. Recuerden que la homosexualidad y la masturbación son un pecado contra Dios, no una enfermedad del cuerpo. Esa debe ser la idea moral. No la estropeen mintiendo. Porque si siguen por ese camino terminarán diciendo que si no se comulga por Pascua Florida te quedas ciego, o si no ayudas a la Iglesia en sus necesidades se te cae la pilila.

Incluso la Santa Desvergüenza debe tener un límite.

PD. Los objetivos de la satánica campaña se pueden leer aquí.

Posteado por: fernando2008 | 8 Noviembre 2009

Manuel Vázquez Montalbán. La soledad del manager.

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Iba a calificar a este autor como “mi autor favorito”,  pero no quiero una vez más que mis alumnos me exijan una lista de mis “autores no favoritos”.  Así que lo dejaré en la lista de autores preferidos.

Conocí la existencia de este autor a finales de los sesenta. Entonces se llamaba “Manolo V el Empecinado” o “Manolo V de España y nada, absolutamente nada de Alemania”. Era un gallego que vivía en Barcelona, trabajaba para la CIA y había matado a Kennedy. Era un detective privado de cortos vuelos, aficionado a la gastronomía y a encender su chimenea todos los días del año, con los libros, al parecer inagotables, de su biblioteca. Seguía con gran interés sus artículos en “Por favor”, “Hermano Lobo” y, por supuesto, sus colaboraciones en “Triunfo”.  Desde que cayó en mis manos “Yo maté a Kennedy” he ido coleccionando sus obras.

En el presente año, y después de haber visto con horror varias encuadernaciones de mis libros rotas por la presión de las estanterías, me había marcado como objetivo no volver a comprar ningún libro. Ya no tengo sitio. Pienso, por lo tanto, pasarme a los e-books, y estoy estudiando muy seriamente las ventajas e inconvenientes de los lectores de pdf. Presiento que es una decisión que va a marcar los últimos años de mi vida.

Pero el hombre propone y la sociedad de consumo dispone. “Público” ha iniciado la colección “Vázquez Montalbán y Pepe Carvalho” y yo me dispongo ha reconsiderar mi decisión y completar dicha colección.

Me encantan las colecciones de kioscos. Nunca he sido exigente con la presentación de los libros. Prefiero su cantidad y su calidad interna. Por eso me gustan las colecciones “Reno” y “Austral”; autores magníficos a precios de risa. Los libros son para ser leídos. Para adornar, ya tenemos los floreros. El problema es que, una vez comenzada una colección, soy incapaz de dejarla incompleta. Así que, me tendré que plantear algún día tirar algo para hacer sitio a la nueva colección de “Público”. Pero pospondré esta decisión “ad calendas grecas”. Jamás tiraré un libro y, mucho menos, lo quemaré.

“La soledad del manager” es tan buena como cualquier otra obra de Montalbán para reseñarla en mi bitácora. Por esta razón y porque me la he releído hoy de un tirón, es por lo que quiero compartirla con vosotros.

Cuando Carvalho era agente de la CIA, se encontró casualmente con un catalán y un alemán en Las Vegas. De vuelta a España y al cabo de muchos años, la mujer de este catalán acude a Carvalho porque su marido ha aparecido asesinado con unas bragas de mujer en el bolsillo. Pepe comienza a investigar y de repente todo parece que se detiene: aparece el asesino del manager convicto y confeso, el alemán que venía a ayudar a Pepe desaparece y la viuda quiere que el caso se cierre. Sin embargo Carvalho ha descubierto que el manager descubrió a su vez que la multinacional en la que trabajaba desviaba fondos con destino desconocido. Pese a las presiones Carvalho concluye la investigación y averigua el destino que se le daban a esos fondos: comprar inestabilidad política en España.

Supongo que he sido los suficientemente ambiguo para no estropear a nadie la lectura de esta novela. Creedme, el argumento, en una novela de Vázquez Montalbán es como el plato en el que os presentan un guiso: lo menos importante. Lo más es la Barcelona carvalhiana, las recetas, las agudísimas reflexiones políticas, todavía válidas después de treinta años , los comentarios que hace sobre los libros que quema, los vinos que bebe, los puros que se fuma. Es la memoria de la Transición cuando, contra Franco no es que viviéramos mejor. Es que éramos más jovenes.

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