Posteado por: fernando2008 | 12 julio 2008

Bienvenida

Hola navegante. Ignoro qué vientos del ciberespacio te han traído a esta página.

Pero sé bienvenido.

¿De qué voy a hablar? De lo que me llame la atención y me haga reflexionar.

Fiódor Dostoievski.

 

 “Un intelectual es aquella persona para la cual los problemas políticos son, ante todo, problemas morales”.

Max Aub.

Posteado por: fernando2008 | 19 febrero 2017

San Antonio de la Florida, Luisa Fernanda y Alcántara.

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Cuando terminé la carrera, tuve la increíble suerte de comenzar mi docencia en Alcántara, el pueblo de mi madre, el lugar donde están enterrados mis abuelos y gran parte de mi familia. Fue un magnífico augurio. Comenzaba mi trabajo con muy buen pie.

En los años setenta, la política del ministerio de Educación (ni se barruntaba entonces la idea de las comunidades autónomas) era bien clara. Ahorro. Así me vi impartiendo clases de Historia, Geografía, Arte, Filosofía… y Música.

Nada que decir de las cuatro primeras asignaturas, asignaturas serias, de las que tenía más o menos idea. Pero la Música era otra cosa. Mi educación musical, autodidacta por más señas, terminaba y termina, en los grandes compositores del XIX. Todo lo que viene después de los Strauss era y sigue siendo para mí “terra incognita”. Sin embargo, con la alegría de mis veintitantos años, me tomé la Música como un reto. Quise infundir en la mollera de mis magníficos alumnos de Alcántara que había más allá de la música discotequera. Y creo que lo conseguí.

De la misma manera que la explotación didáctica del medio hizo que, muchos años después, mis alumnos de Arroyo de la Luz terminasen queriendo (u odiando, no lo sé) a Luis de Morales, busqué algo que conectase Alcántara con la música clásica. Y lo encontré en la zarzuela “Luisa Fernanda” parte de cuya acción se desarrolla muy cerca de allí, en Piedras Albas.

La primera vez que se oyó en mi clase la música de la zarzuela, los alumnos se miraron asombrados. ¡Este dinosaurio nos trae música prehistórica! Incluso un día que fuimos de excursión puse una cinta de la susodicha zarzuela, música acallada por gritos de indignación. ¡Queremos música de ahora, música de verdad!

Pero poco a poco, la sensibilidad que hay en todo cerebro joven, fue abriéndose paso. Mis alumnos comenzaron a apreciar la buena música. Y comenzaron a entender “Luisa Fernanda”. Uno de los momentos más gratificantes de esta etapa fue cuando vi lágrimas en los ojos de algunas alumnas ante el final de la zarzuela en el que Plácido Domingo (no hay otro Vidal Hernando mejor que el suyo) declara que sin su morena, no sirve ya para nada.

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Y el tiempo pasó. Cuando aprobé las oposiciones y tuve que marcharme de Alcántara, salí llorando a lágrima viva. No me avergüenza decirlo. Es un homenaje que debo al pueblo de mi madre. Y a mis primeros alumnos.

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Hace dos días, por fin pude conocer la ermita de san Antonio de la Florida. Visitándola resonaron en mis oídos la “mazurca de las sombrillas” y volví a recordar el pueblo de mi madre, el pueblo de mis dos hijos, el de mi primer trabajo, el pueblo donde fui tan feliz.

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Posteado por: fernando2008 | 18 febrero 2017

Sorolla en París

 

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captura-de-pantalla-2017-02-18-a-las-16-19-24No. No ha sido uno de mis famosos ataques de “vaguitis aguda”. Llevo casi tres meses de un trabajo frenético gracias a (o por culpa de) un documento que he desempolvado del Archivo Provincial de Cáceres. Un documento de 87 folios con una letra microscópica. ¡Cómo podrían escribir miniaturas los escribanos del XVIII!. Pero la ocasión merece que salga de mi retiro y comparta con vosotros esta experiencia.

Como historiador estoy totalmente en contra del dicho: “cualquier tiempo pasado fue mejor”. No es cierto. Cualquier tiempo pasado fue anterior. Y entonces, nosotros teníamos otro cuerpo, teníamos otras fuerzas, teníamos otra mirada. Lo mejor eran esos días azules, ese sol de la infancia, no la situación económica o social por la que atravesábamos.

Esos días azules y ese sol de la infancia, han pasado irremediablemente. Nunca volverán. Aunque, a veces, podemos atisbarlos por el rabillo del ojo. Como, por ejemplo, mirando los cuadros de Sorolla.

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Alguien ha calificado el estilo de Sorolla como “luminiscismo valenciano”. Creo que es muy correcto. Sorolla es luz, Sorolla es blanco, Sorolla es azul. Es una vela blanca que se está cosiendo en un patio lleno de sol de flores. Sorolla es la piel mojada de los niños que se bañan en el mar. Sorolla es el viento que mueve la ropa de las dos mujeres que pasean por la playa, vestidas de blanco, con zapatos negros la primera y blancos la última. Lo de Sorolla no es pintar: es robar la luz y el color a la naturaleza

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Sorolla es todo lo que nos queda de nuestros días azules y del sol de nuestra infancia.

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Sé que hay otros Sorollas. Hay el magnífico Sorolla retratista, que se autorretrata con la seriedad en su mirada, mostrando los recovecos del alma. Hay, incluso un Sorolla pintor de batallas.

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Y hay, también, un Sorolla que ha influido en el traje regional de Cáceres. Un Sorolla que vio un Martes Mayor a un grupo de montehermoseñas vendiendo cencerros para las ovejas, con sus gorras de trabajo, gorras que había inventado hacía poco una señora que no era de Montehermoso. Pero que la mirada y el pincel de Sorolla las unieron para siempre al traje popular de Cáceres.

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Muchos Sorollas hay, y mucho ha aportado Sorolla a la pintura española. Pero por lo que estará siempre en mi corazón es por haberme permitido ayer volver a ver por un momento los días azules y el sol de mi infancia.

Posteado por: fernando2008 | 23 noviembre 2016

Honras fúnebres.

Carlos I ante la tumba de Lutero

Carlos I ante la tumba de Lutero

 

Hoy nos hemos levantado con la muerte de la senadora Rita Barberá. Como siempre, en este país llamado España sobre el que vaga la sombra de Caín, los dos bandos han formado sus haces y se han lanzado el uno contra el otro, esgrimiendo todo tipo de armas: armas de reglamento y navajas cabriteras.

Hay que aclarar que dicha señora no ha sido víctima de una cacería. Ha sido víctima de un procesamiento por parte del Tribunal Supremo. Cacería sería la del concejal Zapata, juzgado tres veces por el mismo delito. O la de “Podemos” seis veces juzgado y seis veces absuelto sobre la financiación de Venezuela. De todas formas, ese argumento deja mucho que desear pues lo esgrime, como navaja cabritera, el mismo que dijo que “los que tienen a sus padres enterrados en las cunetas, solo se acuerdan de ellos cuando hay subvenciones que cobrar”. El argumento retrata a quien lo dice, no a los huérfanos.

Otra locuaz comentarista de televisión, se hace la ingenua diciendo que que la señora Barberá “está acusada de donar mil euros a su partido”. ¡Deliciosa ingenuidad! Su buen corazón no le permite pensar mal. No le permite pensar mal de los suyos. De los demás sí. “Estoy convencida que si gana “Podemos” no volverá a haber elecciones en España”. Porque sí. Porque lo digo yo, y basta. Para eso tengo mi propia bola de cristal. De eso estoy segura. De lo demás no me entero.

Cuando murió José Antonio Labordeta, diputado en el Congreso, (quiero recalcarlo) durante ocho años, el presidente entonces del Congreso señor Bono, no permitió un minuto de silencio en el Congreso, porque no se había hecho nunca. Cuando el diputado Muguruza fue asesinado, tampoco se le dedicó un minuto de silencio. No se había hecho nunca y no era cuestión de crear un precedente.

Hoy hemos visto como el Congreso de los Diputados homenajeaba con un minuto de silencio a la senadora Rita Barberá. ¡Ya hay un precedente! Ha sido necesario la muerte de una persona con tantos méritos como la senadora Barberá para que el Congreso de los Diputados por fin cree ese precedente. La ocasión lo merece. ¿No?

¿Mi postura?. Que es al fin y a la postre lo que algunos impacientes seguidores me están pidiendo. Pues ahí va. Pero, como profesor de Historia que fui, escondida en una anécdota histórica.

Corría el año de gracia de 1547. Carlos I de España había vencido a los protestantes y entrado triunfalmente en Wittenberg. En el castillo de esta ciudad estaba la tumba de Martín Lutero. El emperador se para ante ella y algún pelota que siempre hay, tanto en Alemania como en España, añade leña al fuego sugiriéndole que desentierre al fraile y queme su cadáver. Carlos I responde: “Dejadle descansar. Él ya ha encontrado a su Juez. Yo hago la guerra a los vivos, no a los muertos”.

Yo también.

 

Posteado por: fernando2008 | 16 septiembre 2016

Matilde Asensi. El regreso del Catón.

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Nunca segundas partes fueron buenas. Me gustó El último Catón, magnífica novela de aventuras con La divina comedia como mapa para la búsqueda del tesoro, pero el tema está ya muy explotado. Arqueólogos casados con ex-monjas, ayudados por unos misteriosos millonarios, se lanzan a la aventura de encontrar los osarios de Cristo y de toda su familia. Los “Illuminati” al uso, bajo el mando de una alta jerarquía del Vaticano, por supuesto a espaldas del papa Francisco, intentan, por todos los medios criminales y rastreros, evitarlo pero son vencidos. Al final, el bien triunfa, pero los osarios vuelven a ser escondidos en otro sitio, supongo más seguro.

Esta vez el mapa del tesoro son las “Bienaventuranzas”. Bueno, tras la utilización de Leonardo, Bernini, Dante, Miguel Ángel e incluso Vivaldi, supongo que se hacía necesario buscar nuevos acertijos y soluciones a esos acertijos.

Hay además, como aderezo para esta salsa, unas cartas del famoso Marco Polo. Después de ver una serie en la que el mismísimo Marco Polo está admirando la basílica de San Giorgio Maggiore, me lo espero todo. ¡Curioso viajero que después de estar veinte años en China y viajar por todo el imperio no menciona jamás el té ni de la Gran Muralla!. Hay muchas lagunas en la historia del veneciano. Tantas como en esta novela.

En primer lugar, no he visto en ninguna de las civilizaciones que he estudiado, que un osario se señale con el nombre del hermano del muerto. Que en un osario se lea: “Santiago, hermano de Jesús el Mesías” me da muy mala espina. Pudiera ser, por la relevancia de Jesús, pero no lo creo. Si hay alguna constante en la historia del siglo I en Judea, es que los grandes hechos del cristianismo son ignorados completamente por los historiadores de la época. Jesús no fue muy conocido en su tiempo. Fue, uno de los veinte mesías que crucificaron los romanos. Y, normalmente, los osarios sirven para contener los huesos de toda la familia. No se usaban osarios individuales. Y Nazaret, pese a quien pese, no existía en tiempos de Jesús.

Pero la pega más grande no la encontraremos ni en la arqueología ni en la historia. La encontramos en el propio Pablo de Tarso cuando dice: “Si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe”. (1 Corintios 15:14).

Un Resucitado puede tener un sepulcro, del cual salió al tercer día. Pero nunca tendrá un osario.

 

Posteado por: fernando2008 | 31 agosto 2016

Una nación, dos bloques, tres elecciones y cuatro jinetes.

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No. No voy a hablar de la política española. Voy a hablar de la historia de España. Del momento en el que hubo unas terceras elecciones en nuestro país. Voces interesadas nos venden este evento como la madre de todas las crisis, pero no es la primera vez que esta situación se da en nuestra convulsa historia. La madre de todas las crisis va a terminar siendo como la madre de todas las batallas de Sadam, que ni fue batalla ni fue nada.

Corría el año de gracia de 1916. Las elecciones generales de ese año habían sido ganadas por los liberales del conde de Romanones con el 56,97% de los votos, frente a los conservadores de Eduardo Dato, que solo habían conseguido el 27,63%. Pero los problemas internos del partido liberal y los problemas de España harán que el conde de Romanones dimita. ¡Entonces los políticos todavía guardaban las formas! El segundo partido, el conservador, forma gobierno. Vuelvo a repetir que entonces los políticos todavía guardaban las formas y no se aferraban al poder como las sanguijuelas a los cuerpos. El partido conservador forma gobierno en 1917, pese a que el liberal le había sacado más del doble de los votos. En esta idílica época, gobernaba quien más apoyos lograba en el parlamento. ¡Qué tiempos!

Pero el partido conservador no era la panacea de todos los males. Como la crisis seguía, el rey Alfonso XIII destituye a Dato y organiza un Gobierno de concentración integrado por políticos de varios sectores liberales, mauristas y catalanistas. (España entonces no se rompía. O se rompía de otra forma). Se intentará así conceder más fuerza política a otras fuerzas, para restar poder al bipartidismo de liberales y conservadores.

En 1918, este ejecutivo se enfrentará a las elecciones legislativas. El resultado fue un parlamento muy fragmentado, sin que ningunas de las fuerzas que se presentaba obtuvieran una mayoría indiscutible. Los conservadores de Dato resultaron los más votados pero juntas, las distintas facciones liberales lo superaban en número de escaños. La Lliga Regionalista de Francesc Cambó pasó de 14 diputados a 21.

El desacuerdo era insalvable y resultó imposible formar un Gobierno sólido. Ante esto, Alfonso XIII, los reyes entonces podían borbonear, decidió amenazar a los partidos con su abdicación si no se llegaban a consenso. Y, efectivamente, se formó un gobierno de consenso presidido por Antonio Maura, gobierno que nunca consiguió ser medianamente estable. Mal está que un rey borbonee, pero, caramba, el borboneo sirvió para algo.

En junio de 1919 la situación era insostenible. Se convocaron nuevas elecciones con un resultado prácticamente igual que en las anteriores. Ninguno de los partidos con opciones de desbloquear la situación lo hizo y en julio Maura dimitió. Como veis, la historia es muy similar: nadie está dispuesto a desbloquear nada. Pero con una diferencia importante: ahora no dimite nadie.

Los conservadores tenían la mayoría en el Parlamento, pero no pudieron, o no quisieron formar ninguna alianza para gobernar. Meses después el rey le firmó a Dato el decreto de disolución de Cortes y en diciembre de 1920 volvieron a celebrarse elecciones.

Y ni el velo del Templo se rasgó, ni la obscuridad cubrió la tierra, ni los cuatro jinetes del Apocalipsis cabalgaron por el cielo. La vida siguió.

Como siguen las cosas que no tienen sentido.

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