Posteado por: fernando2008 | 7 agosto 2016

El asno de Buridán.

 

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Juan Buridán era un teólogo escolástico que llegó a ser rector de la universidad de París. Fue bastante conocido en su tiempo, hasta el punto que recuerdo haber leído una novela tipo folletín sobre él.

La aportación más valiosa, aunque no la más original, de Buridán es la teoría del mayor bien posible. El ser humano elegirá de entre todos los bienes el bien mayor. Pero la voluntad puede retrasar la elección para determinar más completamente los resultados posibles de la opción. Esto dará lugar a la caricatura del asno de Buridán. Un asno, puesto a igual distancia de dos porciones de heno del mismo tamaño, moriría de hambre por no poder decidir cual de las dos comer primero. Es lo que expresa la caricatura que encabeza esta entrada

¿Curioso? ¿Extraño? En absoluto. Cualquier español que tenga televisión se habrá dado ya cuenta que España está, en este caluroso agosto, sumida en la paradoja del asno de Buridán. Con el agravante de que no cuenta solo el bien mayor para el que elige. Lo que realmente cuenta ahora, dígase lo que se diga, es el mal mayor para el contrario.

La clase política española lleva, desde el 20 de diciembre de 2015, mirando los dos montones de paja, sin decidirse por ninguno de ellos y, sobre todo, mirando de reojo al adversario, que ella considera enemigo, a ver si da un paso en falso. El PP se desgañita gritando que se deje gobernar a la lista más votada, sin querer acordarse de que ellos jamás lo permitieron con sus votos cuando el PSOE fue el partido más votado. Mientras el PSOE repite una y otra vez su “no” a Rajoy, “no” a terceras elecciones y su “no” a formar parte de un gobierno de concentración. No quieren darse cuenta que, a la larga, algunos de esos noes tienen que convertirse en un “sí”. Y que, para mayor recochineo, unas terceras elecciones no cambiarían nada. A lo sumo, provocarían el aumento de la abstención.

Y lo peor de todo es que, como decía la fábula, están dispuestos a quedarse tuertos con tal que al otro le saquen los dos ojos. Y que las grandes palabras de “responsabilidad” “sentido de estado” “sacrificarse por el bien común” son muletillas gastadas que solo sirven para ser arrojadas a la cara del adversario.

¿La solución? Muy sencilla. No hace falta ser Juan Buridán para encontrarla. Está en el dibujo de abajo.

Pero, claro, para eso nuestros políticos tendrían que ser tan inteligentes como los burros.


Y ese no es el caso.

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Responses

  1. Mejor explicado… ¡Imposible!

  2. Mejor acogido… ¡imposible!


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