Posteado por: fernando2008 | 29 junio 2016

Santiago Posterguillo. La legión perdida.

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Todo se acaba, incluso esta magnífica trilogía. Y el desenlace es un poco triste. Sabemos desde siempre que la vida no es justa, pero intentamos engañarnos forzándola para que lo sea. A veces se consigue, a veces no.

Posterguillo es un buen escritor, pero no lo es de ficción, sino de novela histórica. No puede forzar la realidad. Tras llevar al imperio romano a su máxima expansión, Trajano muere y muchas conquistas se abandonan. He dicho se abandonan, no se pierden. A Adriano no le interesan las conquistas. Devuelve parte de los territorios conquistados, devuelve a la princesa parta Aryazate, aunque en realidad no sabemos como se llamaba, quema el majestuoso puente sobre el Danubio y retira muchas guarniciones de las fronteras. La única obra militar de su principado será el “muro de Adriano” en Inglaterra. ¿Qué no lo conocéis? Pues es el mismo muro que custodia la “Guardia de la noche” en “Juego de tronos”. El mismo, pero un poco más bajo. En fin, Adriano se dedicará a otras cosas. Como a condenar a muerte a todos los fieles a su tío, incluyendo a Apolodoro de Damasco.

Todos los personajes de ficción que quedan, alcanzan la felicidad. Menenia y Céler, después de muchos años están juntos, Tamura encuentra el amor al lado de la Gran Muralla y Aryazate consigue su venganza en Ctesifonte. Pero los personajes auténticos no quedarán tan bien parados. Es la realidad, la dura realidad. El único modo de poner un poco de justicia en esa realidad, será una nebulosa profecía de Aryazate cuando Adriano la obliga a volver con su padre y que se cumplirá, muchos años después, con la muerte de Antínoo.

Pero uno de los protagonistas principales de la novela, la legión perdida, sí encontrará la paz, después de muchas guerras. La paz para un puñado de supervivientes, dentro de la Gran Muralla. Serán aceptados dentro del ejército imperial de los Ham, se casarán y tendrán descendencia. No quiero contaros más, para no estropearos la intriga.

El fantasma de la legión perdida aterrorizó, en la realidad, a las tropas romanas que invadieron Partia. Pero hay que señalar que no fue Trajano el que recuperó las sacrosantas águilas de las legiones de Craso en el palacio de Ctesifonte.

Una de las esculturas más importantes de la estatuaria romana es el “Augusto da Prima Porta”. Sería demasiado largo, y nos apartaría de nuestro relato, hacer una reseña de sus semejanzas y diferencias con el Doríforo, explicar qué es el retrato de Augusto “de Actium” o disertar sobre el amorcillo, el delfín y los pies descalzos. Solo me fijaré en la coraza.

Imaginemos una película que trata de el ataque nocturno a un bar de carretera norteamericano. Tiros en la obscuridad, bajas por ambas partes, un incendio y la llegada “deus ex machina” de la policía. Al final amanece, la pareja protagonista se besa, las ambulancias recogen a los heridos y la policía esposa a los malos. Es una escena que hemos visto centenares de veces, pero que ya se plasmó en la coraza de Augusto. En ella, la Aurora conduce el carro del Sol, y está precedida por el Rocío, que vierte su líquido sobre la Tierra. El Cielo despliega su manto para albergar al mundo, y en ese manto está Fósforo, la estrella matutina. A ambos lados se encuentran Hispania y Germania vencidas. Todo en la mejor tradición del lenguaje cinematográfico.

Pero ¿cuál es la escena central? ¿Cuál es la hazaña de la que más se enorgullece Augusto? La escena central representa a Marte y la loba romana recibiendo de manos de un guerrero parto las águilas perdidas por Craso. Ese era para Augusto el mayor de sus logros. Y, además, conseguido sin derramamiento de sangre. Simplemente devolviendo al rey Fraates IV de Partia su hijo, rehén de los romanos.

Las águilas fueron recuperadas mucho antes que Trajano invadiera Partia, pero la legión perdida jamás se recuperó. Hay pues una mezcla, a partes iguales, entre realidad y ficción.

Mezcla con la que se construyen las buenas novelas históricas.

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Responses

  1. Un libro magnífico de una trilogía también especial. Para mi siempre ha tenido Santiago Posteguillo la habilidad de “enganchar” al lector. Con tu explicación, aún más. Gracias.

  2. Gracias a ti, oh el primero de mis seguidores.

  3. Magnifica la descripción iconografía de la coraza de Augusto, incluso agrandado la imagen para así seguirte mejor. Y sí o si tengo que leer este verano la trilogía.
    Gracias

  4. Pues ya me contarás. Merece la pena.


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