Posteado por: fernando2008 | 26 abril 2016

Balbo. La mano izquierda de César. León Arsenal.

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Que me gusta leer y que me gusta la historia, no hace falta ni decirlo. Lógicamente, mi lectura favorita es la novela histórica. Pero no todas las novelas de esta clase que leo pasan a ser reseñadas en mi bitácora. Sin embargo, “Balbo. La mano izquierda de César” pasará por múltiples razones.

En primer lugar, porque es una buena novela. El autor nos hace sentir el viento de levante mezclado con olor a “pescaíto frito” de Cádiz, la lluvia y el olor de Roma, los entresijos de la política republicana, el fragor de la batalla naval contra los piratas, la personalidad cambiante de Cicerón y la fría y magnífica de César. Además, Arsenal tiene el acierto de terminar la novela en el momento en que empiezan las otras: cuando César parte hacia la Galia.

César ante la estatua de Alejandro en Cádiz. José Morillo

César ante la estatua de Alejandro en Cádiz. José Morillo

 

En segundo lugar, porque Lucio Cornelio Balbo es un viejo conocido nuestro. Fenicio de Cádiz, sufete del templo de Melkart al que, según la novela lleva a Julio César y donde éste llora al comparar su vida con la de Alejandro Magno, Lucio Cornelio tiene el cognomen de Balbo, “balbuciente”, no porque tuviese alguna dificultad al hablar, sino porque tiene un acento fenicio, o mejor fenicio-gaditano que le impide hablar bien el latín. Pero pese a su acento, será el primer no romano que acceda al consulado, con lo que su integración en Roma está más que demostrada.

Templo de Melkart. Sancti Petri.

Templo de Melkart. Sancti Petri.

Además, Balbo se movió bastante por Cáceres. Lo vemos en la novela recibiendo a su sobrino Lucio Cornelio Balbo el Menor en algún lugar de Extremadura, lugar al que ha llegado “luchando desde Norba Caesarina”. Este Balbo el Menor será patrono de Cáceres, al que nuestra ciudad le dedicará el “Foro de los Balbos” junto al Ayuntamiento. Posiblemente, Balbo el Mayor fuese el propietario de las minas de Aliseda, de fuertes raíces fenicias.

Además de todos estos razonamientos, que de por sí harían interesante la novela, casualmente la he leído ahora, cuando la situación política de España se asemeja cada vez más a la situación de Roma en el Primer Triunvirato. Un grupo de conservadores, los “boni” intentan obstaculizar todos los cambios con triquiñuelas legales cuando se puede, o con garrotazos cuando no, en nombre de las sacrosantas “mores maiorum”, costumbres de los antepasados en los que no creen, y que ellos en privado no practican. Solo las usan para poner puertas al campo, para detener unos cambios que son absolutamente imprescindibles. La novela termina con el triunfo de César y su nombramiento de procónsul pero, como dice el mismo César: “En Roma nunca puedes decir que has ganado. Todo lo más, que por el momento, vas ganando.”

Desgraciadamente, en la comparación entre la convulsa Roma de finales de la república y la convulsa España actual, sale ganando Roma. Al menos a los egoístas patricios romanos les preocupaba su “dignitas”.

En la España actual, la dignidad es una palabra vacía de significado.

Foro de los Balbo.

Foro de los Balbo.

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Responses

  1. Magnífico resumen y como tengo el libro en mi biblioteca, en cuanto acabe la última de Posteguillo “La legión perdida”, me meto con ella. Gracias.

  2. Lo mismo te digo Jomer. Voy a pasar de César a Trajano


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