Posteado por: fernando2008 | 29 noviembre 2015

Crítica de la razón pura.

1

A Pablo Iglesias y Albert Rivera, con cariño.

A lo largo de mi vida me he encontrado y asombrado ante personas que juraban muy seriamente que no les gustaba determinado alimento… que nunca habían probado. También me he asombrado de las caras de horror que pusieron mis alumnos de segundo de bachillerato el día que les dije que iban a escuchar, no llegó a los diez minutos, el “Gloria all’Egitto, ad Iside” de “Aida”. ¡Horror! ¡Una ópera! Al final, uno de ellos me comentó dolido: ¡Esto no se le hace a un amigo!. No creo que la disfrutaran. Ni siquiera que la oyesen. La palabra “ópera” hizo que automáticamente cerrasen sus oídos.

Hoy escucho, asombrado, divertido y un poco apenado, que las dos grandes esperanzas de la política española actual, Pablo Iglesias y Albert Rivera hablan de Kant. Estaban en una universidad, alguien le solicitó bibliografía, y soltaron el nombre de este filósofo. El uno no lo había leído, y el otro no pudo decir el título correcto de “Crítica de la razón pura”. ¡Y éstos son los políticos mejor preparados! Imagino la cara de otro, ese que tú y yo lector estamos pensando, si le mentasen al filósofo de Königsberg.

No es solamente que no se lea en España. Es que la gente considera la cultura como un rollo excéntrico capaz de aburrir a las piedras. Y la Metafísica ya ni digamos. Recuerdo la anécdota del torero que le preguntó a Ortega y Gasset cómo se ganaba la vida y cuando el filósofo le dijo que era catedrático de Metafísica, le salió del alma la expresión: “¡Hay gente pa tó!”

Pues no. La Metafísica no es un galimatías incomprensible, solo al alcance de las entendederas de unos pocos “frikis”. Cuando leí la “Crítica de la razón pura” hice su correspondiente resumen. No os lo voy a copiar entero. Solo el resumen de los dos prólogos de este libro.

Prólogo a la primera edición. La razón humana se ve acosada por cuestiones que no puede apartar porque les son propuestas por la naturaleza de la razón misma, pero que no puede contestar, porque superar las facultades humanas. El teatro de estas disputas se llama Metafísica. Esta ciencia, llamada en principio reina de todas las ciencias, ejerció primeramente un dominio despótico bajo la administración de los dogmáticos, pero luego se deshizo en completa anarquía bajo los escépticos, y posteriormente en el desprestigio. Hay que pedir a la razón que emprenda la tarea del propio conocimiento y establezca un tribunal que la asegure en sus pretensiones legítimas y que acabe con las arrogancias infundadas. Este tribunal no será otro que la crítica de la razón pura. Dicho tribunal resolverá la posibilidad o imposibilidad de una Metafísica general y la extensión y límites de la misma.

Este es el camino que ha emprendido Kant sin eludir ninguna cuestión, sino que las ha resuelto todas, pues la razón pura es una unidad tan perfecta que si su principio fuera insuficiente para resolver una sola habría que desecharlo, pues no sería adecuado para resolver ninguna.

En cuanto la certeza, Kant decide eliminar las opiniones e hipótesis, ya que el conocimiento debe subsistir a priori y ser absolutamente necesario.

Con respecto a la claridad, Kant sacrificará la claridad intuitiva (Estética) de ejemplos y aclaraciones en función de la claridad discursiva (Lógica). Este libro hubiera sido más claro si no hubiese querido ser enteramente claro, sin explicaciones que distraen al lector impidiéndole alcanzar la visión del conjunto.

La Metafísica no es más que el inventario, sistemáticamente ordenado, de todo lo que poseemos por la razón pura, sin nada de experiencia ni de intuición particular.

Prólogo a la segunda edición. Si la elaboración del conocimiento por la razón llega a la marcha segura de una ciencia es algo que debe juzgarse por el éxito. Si falla, entonces el estudio no es ciencia, sino tanteo. Que la lógica no haya tenido desde Aristóteles que dar un paso atrás, excepto en la supresión de sutilezas inútiles, es una expresión de la certeza de la ciencia. Que no haya podido dar un paso adelante significa que está conclusa, perfecta. Algunos han intentado ampliarla desconociendo los exactos límites de la lógica, que es la ciencia de las reglas formales de todo pensar. Su éxito radica en su carácter limitado que la autoriza y obliga hacer abstracción de todos los objetos del conocimiento y sus diferencias. Este conocimiento puede referirse al objeto de dos maneras: para determinar el objeto y su concepto (Conocimiento teórico), o para hacerlo real (Conocimiento práctico). Las matemáticas y la física son los dos conocimientos teóricos de la razón.

La metafísica, conocimiento especulativo de la razón que se alza por encima de la experiencia, no ha podido emprender la marcha de la ciencia, a pesar de ser más vieja que las demás, porque en ella tropieza continuamente la razón. Su método hasta aquí ha sido un mero tanteo de conceptos, ya que no conocemos a priori de las cosas más que lo que ponemos nosotros mismos en ellas. Con esto llegamos un resultado extraño: no podemos salir jamás de los límites de una experiencia posible, cosa que es precisamente el afán más importante de esa ciencia. Pues lo que nos impulsa hay un necesariamente más allá de los límites de la experiencia y de todos los fenómenos es lo incondicionado, lo que pide la razón.

¿Habéis sobrevivido? Supongo que sí. Y seguro que os habéis enterado. La claridad es la cortesía de los filósofos y Kant era muy cortés. Sirva este pequeño resumen, que escribí hace muchos años, para demostraros que se puede leer a Kant. Y no duele. Ni siquiera la cabeza.

No quiero terminar sin dedicar un emocionado recuerdo a miss Eve Teschmacher, la novia de Lex Luthor, el malo malísimo de Supermán. Miss Eve era una mujer exuberante y se vestía como tal, hasta que estaba sola. Entonces, se ponía un jersey de cuello alto, unas gafas y, después de asegurarse que nadie la miraba, sacaba de debajo de un cojín un libro y se ponía a leer con un suspiro de satisfacción. El libro era, efectivamente “Crítica de la razón pura”.

No me importa admitir, sino todo lo contrario, que no sé distinguir un penalti de un larguero, o que no conozco los nombres de más de cinco músicos posteriores a Verdi. Pero la Filosofía es otra cosa y más ahora cuando corren muy malos tiempos para ella.

Hay animales que usan herramientas, que construyen sus nidos, que tienen un lenguaje. Pero no tienen ni tendrán Filosofía, que es lo que diferencia a los seres humanos de las bestias.

Supermán y miss Eve Teschmacher

Supermán y miss Eve Teschmacher

Anuncios

Responses

  1. Gracias por tu explicación y palabras. Siempre se aprende algo contigo. 🙂

  2. Gracias Jomer. Siempre reconfortas mi atribulado espíritu.

  3. Otros apuntes sobre Kant:

    La misión de la filosofía que ha de suceder a la de Leibniz, la filosofía de Kant, va a consistir en dar plena terminación y remate al movimiento iniciado por la actitud idealista, la cual había puesto el acento, la base de todo razonar filosófico, sobre la intuición del yo, sobre la convicción de que los pensamientos nos son más inmediatamente conocidos que los objetos de los pensamiento.
    Pero el desenvolvimiento de esa actitud idealista, el desenvolvimiento de las posibilidades contenidas dentro de esa actitud idealista, había arrastrado consigo constantemente un residuo de realismo; por cuanto que todos estos filósofos, aun situándose en la actitud idealista, no la llevaban hasta sus últimas consecuencias sino que en algún momento de su desarrolo detenían ese pensamiento idealista y determinaban la existencia trascendente, “en sí”, de algún elemento de los que habían encontrado en su camino: ora el espacio, Dios, el alma pensante, ora las vivencias mismas como hechos, ora esas mónadas que detrás de la realidad de las cosas percibidas, constituyen una auténtica y más plena realidad.

    Pues bien, era necesario, por dialéctica histórca interna, que ese proceso iniciado por Descartes llegara a su término y su remate. Era necesario que viniese un pensador capaz de dar fin, de concluir y rematar por completo las posibilidades contenidas en la actitud idealista. Este pensador fue Inmanuel Kant, ¡Manolo Kant vaya¡, que terminó definitivamente -y esta es su hazaña fundamental-con la idea del ser en-sí.

    A partir de Kant no se va a poder hablar de ser en-sí y si se hace será en sentido completamente distinto.Kant se esfuerza por mostrar cómo en la realción del conocimiento, lo que llamamos ser es no un ser en-sí sino un ser-objeto, un ser “para” ser conocido, un ser puesto lógicamente por el sujeto pensante y cognoscente mismo, como objeto de conocimiento, pero no en-sí ni por-sí, como una realidad trascendente. Esta es la labor de Kant y lo que desarrolla en su mamotreto la C.R.P. que no hay quien lo entienda, salvo los prólogos claro.

    Yo me licencié en filosofía y no me sirvió para nada a nivel laboral. Así que para qué diantres necesita un político nociones de epistemología u ontología.Lo importante es que sus carreras les permitan ganarse la vida holgadamente con trabajos bien remunerados, como es el caso.
    porque no acabo de establecer conexión lógica entre haber leído la CRP. y tomar decisiones políticas.

    Mejor que lean a Spinoza o la Crítica de la Razón Práctica de Kant, etc, que seguro desconocen también.

    Y dejemos la CRP para los masoquistas.

    Bueno saludos.

  4. Dicho queda. Saludos

  5. Demasiado profundo para mí, será que no consigo abstraerme completamente, y es Kant necesita de todos los sentidos. Lo leí pero reconozco que no lo comprendí.

  6. Eso ocurre los primeros veinte años. Luego ya no.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: