Posteado por: fernando2008 | 5 noviembre 2015

Vasily Kandinsky o las tribulaciones de un profesor de Arte.

12Ya veis lo que opinaba Pavarotti de los que enseñaban música o hacían crítica musical. Supongo que esa definición se puede aplicar a los que enseñamos o hacemos crítica de Arte. En esta entrada haré las dos cosas ya que, por desgracia, no sé pintar.

Alguien me ha dicho, refiriéndose a la entrada de Luis de Morales ¿cuándo nos vas a dar otra clase de arte? Pues cada vez que comente una exposición. Para mí, “la enseñanza es la corona de oro de la investigación”. No recuerdo quien dijo esta frase tan cursi y al mismo tiempo tan acertada.

Explicar la historia del Arte es relativamente fácil hasta el siglo XVIII. Nadie te discute que Leonardo, Rafael o Miguel Ángel eran unos genios. Nadie te pone pegas cuando engolas la voz y dices que en “Las meninas” se ha pintado hasta el aire. Nadie te discute que en “Las hilanderas” se ha pintado el movimiento de la rueca. Pero la cosa se complica cuando comienzas la pintura del XIX.

¿Por qué? Porque para la mayoría de las personas, el objeto del Arte es reflejar, de la forma más fidedigna posible la realidad. Y eso funciona hasta los comienzos del siglo XIX, pero no más allá. Y no siempre.

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Por ejemplo: tenemos un señor que a los 24 años hace la escultura de la izquierda. Ha conseguido a esa edad la perfección técnica, la representación de la realidad en todo su esplendor. ¿Qué debe hacer después? ¿Repetir una y otra vez los logros técnicos conseguidos? Se aburriría como una ostra. Así que ensaya otras formas de expresión, y crea, a sus 88 años, la escultura de la derecha.

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Lo mismo ocurre con este pintor. A los 14 años ha conseguido ya la perfección técnica. Fijaos, por ejemplo, en el vestido de la niña. ¿Qué puede hacer a partir de ese cuadro? ¿Repetir y repetir? Eso no iría con su carácter. Así que busca nuevas formas de expresión y a los 91 años pinta el cuadro de la derecha.

Pasemos ya a Kandinsky. Gracias a esta exposición, magníficamente organizada, conocemos sus primeros años en la Rusia de los zares, años en los que su pintura es de lo más convencional, como su “Domingo”. Según sus biógrafos, en el alma de este estudiante de derecho y ciencias económicas (¿Puede haber unos estudios más alejados de la pintura?) influyó notablemente una exposición de Monet, la cual daría su “Puerto de Odessa”. y la representación de Lohengrin en el teatro Bolshoi.

A los treinta años marcha a Munich, donde conocerá a Franz Marc y “El jinete azul”. Este conocimiento le inspirará su obra “De lo espiritual en el arte”. El estallido de la I Guerra Mundial hará que vuelva a Rusia, con lo cual se ve inmerso en la Revolución de Octubre, revolución con la que Kandinsky colabora entusiásticamente ayudando a organizar el Instituto de Cultura Artística en Moscú.

En 1921, Kandinsky fue invitado a ir a Alemania para asistir a la Bauhaus de Weimar por su fundador, el arquitecto Walter Gropius. Desarrolla su labor docente al mismo tiempo que sistematiza sus ideas en “Punto y línea sobre el plano”. El nazismo, que tantas cosas truncó, hace que se asiente en París. Allí permanecerá hasta su muerte, y allí es donde se encuentran la mayoría de sus obras en el Centre Pompidou, obras que han viajado hasta Centrocentro Cibeles.

Todas las vidas de los artistas tienen sus anécdotas, más o menos verídicas. Mi anécdota favorita de Kandinsky es la de que una noche llega a su mal iluminado estudio de París y ve su cuadro “Composition Nº 4” que estaba apoyado en la pared del revés. Entonces comprendió que lo figurativo no es lo importante, que “el color es un medio para ejercer una influencia directa sobre el alma. El color es la tecla. El ojo es el martillo templador. El alma es un piano con muchas cuerdas. El artista es la mano que, mediante una tecla determinada, hace vibrar adecuadamente el alma humana”. Todo esta comprensión simplemente por haber vislumbrado un cuadro del revés en la obscuridad. “Se non è vero, è ben trovato”.

Así que, cuando mis alumnos me preguntaban “Y esto ¿qué significa?” Yo les contestaba, a veces enfadado: “Nada. No significa nada. Tiene vida propia”.

Vassily Kandinsky,1911 Composition Nº 4

Vassily Kandinsky,1911 Composition Nº 4

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Responses

  1. Una auténtica lección y exposición brillante. Aplauso para el Profesor. 👏

  2. Gracias pequeño saltamontes.


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