Posteado por: fernando2008 | 1 septiembre 2015

Refugiados, que no emigrantes.

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Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.

Refrán popular.

Adiós mi España querida,

dentro de mi alma

te llevo metida.

Y aunque soy un emigrante

jamás en la vida

yo podré olvidarte.

Cuando salí­ de mi tierra

volví­ la cara llorando

porque lo que mas quería

atrás me lo iba dejando.

– Jamás imaginé, fray Guillermo que te gustase el flamenco.

– Adso, solo dos cosas han permanecido arcanas para mí: el amor de los efebos y la música esa que llaman flamenco.

– Pues lo estabas cantando.

– No. Me estaba documentando.

– ¿Vas a escribir sobre la emigración? ¡Ya era hora!

– Adso, la cadencia de mis artículos la defino yo. Al cabo nada os debo… Además, no es emigración.

– ¿Los que asaltan nuestras costas y fronteras no son emigrantes?

– No. Son refugiados en el 97% de los casos.

– No entiendo la diferencia.

– Un emigrante es un señor que por su libérrima voluntad decide abandonar su país para buscar fortuna. Puede que se vea obligado por sus malas condiciones de vida, pero al fin y a la postre es libre. Un refugiado no.

– Entonces ¿qué es un refugiado?

– Según la Convención sobre el Estatuto de refugiados  de las Naciones Unidas de 195, los refugiados son un grupo de personas que se reconocen como migrantes forzados, pues en sus países son perseguidos por sus creencias, razas o por conflictos armados o desastres naturales. Ya ves que es muy distinto. Y esas pobres personas que se agolpan en las fronteras de la Unión Europea pidiendo auxilio son, como dije antes, refugiados en un 97%.

– Emigrantes, refugiados da igual. Debemos defendernos de ellos.

– ¿Por qué?

– ¡Porque nos quitan nuestro trabajo!

– Tú sabes, y todos sabemos que los emigrantes no nos quitan trabajo. Realizan aquellos trabajos  que los nacionales no quieren hacer. Esa es la verdad.

– Vale, puede ser. Pero colapsan nuestra sanidad. Y eso es incuestionable.

– En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira. Lo único incuestionable son los números. Y cuando constituían el 12 por ciento de la población española, el costo de su atención apenas llegaba al 6 por ciento del total del presupuesto sanitario.

– Pero…

– Más números. Según sucesivos informes de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), emitidos desde 2008, la desproporción entre el uso de los servicios de Atención Primaria es de tal calibre que el 57,7% de la población española habría acudido al menos una vez al año a dichos servicios públicos, frente al 12,7% de la población inmigrante. No hay tan colapso más que en la mente de los xenófobos.

– ¿Y el turismo sanitario?

– El turismo sanitario tan sólo lo practican algunos residentes comunitarios que, por lo demás, tienen derecho a ello y suele compensarse su asistencia por parte de los estados de origen. No seamos embusteros.

– Entonces ¿por qué tienen tan mala prensa?

– Mira el refrán de arriba: Los españoles no queremos recordar que hemos sido emigrantes, que muchos han salido adelante en países extranjeros. Nos da vergüenza nuestro pasado, incluyendo el de los “dioses” que parieron América.

– Algo más habrá.

– Sí. La condición humana. Tito Livio decía que es más fácil odiar que agradecer, porque la venganza, el odio, es un placer y la gratitud una carga. Los predicadores del odio tienen más éxito que los predicadores de la generosidad. Así ha sido siempre y siempre será.

– Pero ¿por qué no se quedan en sus países y los arreglan, en vez de venir a incordiarnos a nosotros?

– No pueden.

– ¿Cómo que no pueden?

– Porque no pueden luchar contra nosotros, el Primer Mundo.

Aleppo hoy

     Aleppo hoy.

– ¡Ahora resulta que vamos a ser nosotros los que tengamos la culpa de sus guerras!

– Esa es la única verdad que has dicho hasta ahora. Mira el lugar de procedencia de los emigrantes: Afganistán, Irak, Libia, países que hemos “democratizado”. Siria, país al que estamos intentando “democratizar” con la inapreciable ayuda del Estado Islámico. Somalia, país que usamos de basurero para lanzar nuestros residuos tóxicos y de paso robarles sus bancos de pesca. Los países subsaharianos, a los que esquilmamos sus recursos gracias a dictadores impuestos por el Primer Mundo. De ahí vienen los refugiados, y la culpa es nuestra.

– ¿Me vas a decir que no hemos hecho nada por esos países?

– Claro que sí. Les robamos su petróleo, sus diamantes, sus tierras raras y a cambio les vendemos armas para que se maten.

– Será como tú dices, pero no pueden ir por ahí cruzando fronteras y obligando a Hungría que se gaste el dinero en alambradas.

– ¡Ay, las alambradas de Hungría! ¡Cuantas novelas y películas se han hecho sobre ellas! Recuerdo una escena atroz de una chica que quería escapar de Hungría y para mimetizarse con la nieve se puso su traje de novia. No le sirvió de nada. Murió colgando de las alambras y su sangre empapó su vestido blanco.

– Pero, pero… ¿De qué estás hablando?

– De 1956, cuando Hungría pertenecía al Pacto de Varsovia e intentó salir de él. La CIA incitó a los húngaros a rebelarse y cuando lo hicieron Occidente los dejó solos. Los tanque soviéticos los machacaron. Pero al fina la historia terminó bien.

– ¿Y como fue ese final feliz?

File---(Vie2) Sopron, Hungary, June 27 (AP)--East West Iron Curtain Cooperation---In a gesture of friendship Hungarian Foreign Minister Gyula horn (r) invites his Austrian counterpart Alois Mock to help him dismantle one last piece of the former 'Iron Curtain' . (AP Photo/Bernhard J. Holzner) 1989

– Fíjate en esta foto. Ministros austríacos y húngaros cortando la alambrada que separaba a los dos países. Alambrada que, calculo, estaba en el mismo sitio en el que ahora la están volviendo a levantar. La única diferencia es que antes los húngaros querían salir, y ahora lo que no quieren es dejar entrar.

– Es muy humano defender lo que se tiene.

– Y es muy divino compartirlo. Pero es que además, en todo este problema hay recochineo. La Federación Europea de Derechos Humanos recuerda un dato significativo. Cuando Siria no estaba en guerra, en 2010, la UE concedió 30.000 visados a personas de ese país para entrar en el espacio Schengen mientras que en 2013, tras el estallido del conflicto, no entregó ninguno. Según un informe de la organización, las causas de esta situación se encuentran en la clausura de los consulados en los países en guerra por razones de seguridad y en la ausencia de medidas ante estos casos de emergencia. Si no los necesitas te los doy. Si los necesitas, te fastidias. ¡Ah, la Europa cristiana!.

– Vamos, que tú estás a favor de las mafias que se lucran con el dolor de los refugiados.

– Si no hubiese esa cerrazón de los países europeos no habría mafias. Además, para comprar una barca hinchable en Tánger o Ceuta y lanzarse al estrecho de Gibraltar, no se necesitan mafias. Que las hay, desde luego pero ¡ojo! Que “no se esconden en desiertos lejanos, ni en montañas remotas”.

– ¿Por qué citas ahora a Aznar?

– Porque el último camión descubierto que pasaba a refugiados casi deshidratados, tiene matrícula española.

– O sea, que tú eres partidario de que España acoja a refugiados más de lo que lo hace, a pesar de nuestra mala situación económica.

– No sé, Adso. Estoy sumido en un mar de dudas. Por un lado Rajoy dice que estamos creciendo un 3%, por encima de la media europea. Que nuestra economía es un ejemplo para el mundo. Y por otro lado dice que nuestra pobreza nos impide acoger más refugiados, que estamos saturados, como bien explica este mapa. ¿Cuál de las dos ideas debemos creer?

– Las dos, maestro. Los españoles deben creer que somos ricos gracias a Rajoy y votarle. Los refugiados deben fastidiarse e irse a otro sitio. Al fin y al cabo, ellos no votan en España.

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Responses

  1. Como bien dices no estamos libres de que nos pueda ocurrir lo mismo día de mañana.
    De aquellos polvos vienen estos lodos, y es lo que el “amigo americano” entre otros ha estado sembrando. Nosotros lo sufrimos recordemos Cuba y Filipinas, condimentado por la prensa amarillista bien alimentada por el poder.
    Nos emocionamos ante una película, o una buena obra de arte pero miramos hacia otro lado ante lo evidente.

    Por eso me pareció evidente (y enlace en Facebook) el paralelismo de los esclavos de Nabucco que estaban en Babilonia lejos de su patria y estos nuevos “esclavos” del siglo XXI. También forzados ya que no han elegido su destino.

  2. Una auténtica desgracia para todos nosotros ya que esa insensibilidad ante lo que está ocurriendo, nos convierte en cómplices de los padecimientos que se están produciendo en este momento. 😦

  3. somos cómplices y desagradecidos. Cuando fuimos emigrantes cantábamos canciones lastimeras, pero cuando tenemos que acoger la canción es otra.

  4. Como le digo a Jomer antes cantábamos al emigrante y a hora, cuando nos toca recibir la canción es muy distinta. Y no se dan cuenta que volvemos a ser carne de emigración

  5. Nos gustan sus riquezas, sus territorios, pero no ellos. Como bien dice los hemos “democratizado” (por vía rectal) y ahora, cuando huyen de los paraisos que les hemos montado les damos la espalda. Molestan, huelen…
    Nuestra actitud no quedará sin respuesta y me imagino que será proporcional a todo el mal que hemos hecho, eso sí en base a grandes y nobles ideas.
    ¡Que buena entrada! (¡y que triste!)
    Saludos

  6. Muy cierto. Y lo de la “vía rectal” es genial. Un saludo


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