Posteado por: fernando2008 | 19 agosto 2015

Manuela Carmena, el Evangelio y la libertad de mercado.

1

– Espero que tú también estés indignado.

– Se un poco más específico Adso. Hay miles de motivos para indignarme. ¿Podías decirme por qué debo estarlo?

– ¿Por qué va a ser? ¡Por el fastuoso veraneo de Manuela Carmena!

– Ya. ¿Y por qué debía indignarme?

– Porque se gasta un pastizal de dinero yéndose de veraneo cuando hay tantos pobres en Madrid. ¡Y no me digas que la casa la han alquilado entre ocho!

– No, no te lo voy a decir, porque sería inútil. Tú ya has juzgado y condenado. Además, a mí me da igual que sean 4.000 € que 8.000 €.

– ¡Por Dios maestro! ¡Con las necesidades que hay en Madrid!

– Necesidades que debe solventar Manuela Carmena de su bolsillo.

– ¡Hombre, no! Pero debía tener más caridad cristiana.

– ¿Manuela Carmena es cristiana?

– No. No ha querido ir a la misa de la Virgen de la Paloma. ¡Y debía haber ido!

– ¿Para qué? Si no es cristiana no tiene por qué ir a misa.

– No es cristiana, pero es de izquierdas. Y como persona de izquierdas debía ser caritativa.

– Perdona Adso ¿qué es la caridad?

– No te burles de mí fray Guillermo. La caridad es una virtud.

– Cristiana.

– ¿Cómo?

– Que es una virtud cristiana, y la alcaldesa no lo es.

– ¡Pero es de izquierdas!

– ¿Y cómo deben actuar los de izquierdas?

– Viviendo pobremente, siendo caritativos con los demás.

– ¡Y dale con la caridad! Te vuelvo a repetir que la caridad es una virtud cristiana, y la peor de todas.

– ¿La caridad es mala? ¡Lo que hay que oír!

– Pues sí, Adso. La caridad es mala porque necesita, para practicarse, a la injusticia. Si hubiese justicia no se necesitaría la caridad. Una virtud que se basa en la injusticia, no puede ser buena. Pero además, los ateos no tienen que practicar las virtudes cristianas. ¿Practicas tú el Ramadán?

– ¡Dios me libre! Pero los de izquierdas deben…

– Te diré lo que deben hacer los de izquierda. Marx en el “Manifiesto comunista” dijo: “Mirad las aves que vuelan por el cielo: ni siembran ni siegan ni almacenan en graneros la cosecha; sin embargo, vuestro Padre que está en el cielo les da de comer. Pues bien, ¿acaso no valéis vosotros más que las aves?”

Un momento, un momento…

– Calla y no me interrumpas. Lenin, en “Qué hacer” también lo dejó muy claro: “Si quieres ser perfecto ve y vende cuanto tienes y dáselo a los pobres. Y luego ven y sígueme”

¡Te estás burlando de mí!

– Sigo. Stalin también lo dejó bien claro en “Los fundamentos del leninismo”. “En verdad, en verdad os digo que es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos”.

Vale, me callo y espero a ver en qué termina este razonamiento.

– Sigo con Mao, que en su “Libro Rojo” proclama: “A quien te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.”

Ya solo falta el Che.

– También tengo una cita de él. En “Diario del Che en Bolivia” establece que “Un nuevo mandamiento os doy. Que os améis los unos a los otros como yo os he amado

– Te estás burlando de mí.

– Jamás me burlo de nadie. Solo estoy explicitando el pensamiento de la izquierda.

– ¡Pero ése no es el pensamiento de la izquierda!

– ¿Y de quién es ese pensamiento?

– De Cristo.

– O sea, es la forma como los cristianos deben vivir.

– Cierto.

– Pero que en realidad no viven.

– Bueno, la carne es flaca.

– No es ese el problema.

– Te concedo que muchos cristianos no viven según las enseñanzas de Cristo, pero es por debilidad. ¿Es ese el problema?

– No es debilidad, es hipocresía. Los cristianos exigen a los bolivarianos, castristas, nazis, comunistas, ayatolás y partidarios de Corea del Norte, que vivan conforme a las reglas del cristianismo, reglas que ellos mismos no practican. ¿Hay mayor hipocresía?.

– Pero los de izquierdas deben tener una moral.

– ¡Claro que deben tenerla! Pero la suya, no la que quieren encasquetarles los hipócritas.

– ¿Y cómo se pueden compaginar las dos morales?

– En primer lugar, con reglas iguales para todos. No es de recibo que a una alcaldesa se la critique por irse de vacaciones y no se critique a otra por irse en plena crisis del Madrid Arena, cuando murieron unas niñas por su incompetencia. Que se le critique por pagar 4.000 € de su bolsillo y no se critique a ministros que van gratis total a hoteles de superlujo invitados por hoteleros poco recomendables. O que el presidente del gobierno y el presidente de la Junta de Galicia se paseen en los yates de los narcotraficantes.

2

– Eso es el viejo argumento de “Y tú más”.

– No, es el argumento del agravio comparativo. O, dicho en términos religiosos “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Aquí en España los correligionarios tiene patente de corso para hacer lo que les dé la gana, pero lo adversarios siempre harán lo peor.

– Vale, lo admito. Pero ¿cómo deben vivir los de izquierdas?

– Marx no ha escrito un código, no es un Mesías que hubiera dejado una ristra de parábolas cargadas de imperativos categóricos, de normas indiscutibles, absolutas, fuera de las categorías del tiempo y el espacio. Su único imperativo categórico, su única norma es: «Proletarios de todos los países uníos.» Que buena falta nos hace.

Rajoy en el yate de un narcotraficante.

Rajoy en el yate de un narcotraficante.

– ¿Y en cuanto a la riqueza? ¿No se debe vivir pobremente?

– Quedamos en que Marx es materialista. Defiende que se debe vivir lo mejor posible, siempre y cuando no perjudiquemos a los demás. No estableció caridades ni mortificaciones. Lo que hizo fue negar la propiedad privada de los medios de producción.

Feijoo en el barco de un narcotraficante.

Feijoo en el barco de un narcotraficante.

– Pero eso es la estatalización, la burocratización. ¡Eso va en contra radicalmente del libre mercado!

– ¡Ja, ja, ja, ja!

– ¡Nunca te había oído reír así, fray Guillermo! ¿Te estás riendo de mí?

– Perdóname Adso. Es que nunca te había oído decir una cosa tan graciosa. ¡El libre mercado! ¡Ja, ja, ja!

– Me estás enfadando fray Guillermo.

– Perdóname una vez más Adso. ¡Es que dices unas cosas tan graciosas!

– Pues yo le veo la gracia.

– Pues yo sí. ¡Me imagino a un obrero negociando libremente de igual a igual con la General Motors! ¡Dejad hacer, dejad pasar!

– En el mercado del trabajo quizás no. Pero en el otro…

– ¿Sabes cómo se salvó el euro en 2012?

– No.

– Con dieciséis palabras. Solo fueron necesarias dieciséis palabras: “El BCE hará lo necesario para sostener el euro. Y créanme, eso será suficiente”. Mario Draghi las dijo y el libérrimo mercado se puso boca abajo. ¡Mercado libre! ¡Nunca había oído nada más gracioso.

– Vale, a nivel internacional puede. Pero en España…

– ¡Ja,ja,ja,ja!

– ¿Otra vez?

– ¡Por favor Adso, no me hagas reír! ¡Que han trincado también a la Comisión Nacional del Mercado de Valores! ¡El organismo que debe velar por la libertad de mercado, tu libertad de mercado, cobraba mordidas!

– ¿Tú no crees en la libertad de mercado?

– Ni en los elfos, ni en los unicornios, ni en Caperucita Roja. El problema es que los cuentos al menos entretienen a los niños, pero el cuento de la libertad de mercado arruina a los países y a las personas.

– Vamos que no crees en nada.

– No creo en nada, pero aspiro a una sociedad que pueda escribir en sus banderas: “De cada cual según su capacidad. A cada cual según sus necesidades”

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Responses

  1. Magnífica disertación. 🙂

  2. Gracias hermano Jomer.

  3. Así son las cosas…

  4. Hasta que nosotros las cambiemos.


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