Posteado por: fernando2008 | 17 agosto 2015

Irving Stone. La agonía y el éxtasis.

1

La barba al cielo, y siento la memoria

en el trasero y tengo el pecho de una arpía.

Y sobre el rostro el pincel aún goteando

un rico pavimento me va haciendo.

Los riñones me han llegado hasta la panza

y del culo hago en contrapeso grupa

y ya sin ojos doy pasos en vano.

Miguel Ángel Buonarroti.

Siempre he preferido los libros a las películas. Solamente hay, a mi juicio, una película que es mejor que su novela: El doctor Zhivago. Y de esto, la culpa la tiene la C.I.A. Efectivamente, solo los fondos ilimitados de la Agencia Central de Inteligencia pudieron poner una estrella roja en la presa de Aldeadávila, hacer que una multitud cante “La Internacional” en el cementerio de Canillas y convertir una aburrida novela en una película preciosa. Se dice que Nikita Jrushchov prohibió la novela sin haberla leído. Si lo hubiese hecho, se daría cuenta de que la cosa no era para tanto.

A lo largo de mi vida docente, la película que más veces he proyectado a mis alumnos ha sido “El tormento y el éxtasis”. Tiene bastante fallos históricos, como todas las películas que nunca dejan que el rigor histórico les estropee un buen plano, pero es magnífica. Era la época dorada de las grandes superproducciones de Hollywood y no se reparó en gastos; se construyó una réplica exacta de la Capilla Sixtina. Aunque se ahorró, creo que en exceso, al construir la plaza de san Pedro y cualquier turista avisado sabe que a las estancias de Rafael en el Vaticano no se llega por unas simples escaleras.

Pero de lo que tratamos hoy es de la novela. Como siempre, el libro supera a la película. Irving Stone no escribió solo sobre la Capilla Sixtina. Fue recorriendo la vida de Miguel Angel obra a obra desde la primera hasta la última. Y va narrando la agonía de Miguel Ángel, un genio que quería esculpir el mármol, pero el universo entero se conjuraba contra él para que no lo lograra. Tuvo que ser pintor, arquitecto, ingeniero militar, ingeniero de caminos, intendente. Todo para conseguir llegar al éxtasis de sacar del mármol cristalino “la figura que ya estaba allí y que solo necesitaba quitarle lo que le sobraba”. Si le encargaban estatuas para una tumba, primero tenía que pintar un techo. Si el encargo era para la fachada de san Lorenzo, primero tenía que abrir un camino para transportar los bloques de mármol y enfrentarse incluso a una huelga de canteros.

Mi recomendación es que leáis la novela y luego veáis la película, si es que hay alguien que no la ha visto. Entonces os daréis cuenta de los errores históricos. Bramante y Sangallo no estaban celosos de Buonarroti; estaban perdiendo el tiempo en la construcción de san Pedro y de paso llenándose los bolsillos. Julio II no podía tener una maqueta de la cúpula, debajo de la cual iba a poner su tumba, porque esa cúpula tuvo que hacerla el propio Miguel Ángel a instancias de Paulo III en 1543. Tampoco Julio II le encarga el Juicio Final. Y, desde luego Miguel Ángel no tuvo amores con Contesina de Médicis. Él amaba sus esculturas, un poco menos sus pinturas, bastante poco sus obras arquitectónicas. No le quedaba tiempo para amar a las personas. Ni siquiera a los de su familia, que se habían convertido en un agujero negro que Miguel Ángel intentaba llenar con todo el dinero que ganaba, pero siempre era insuficiente.

Como siempre, no quiero contaros el argumento de la novela. Stone lo desarrolla mejor que yo. Solo, ¡lo que me está costando no poner tilde a esta palabra! haré tres breves observaciones.

2

3

Efectivamente, Julio II tenía mal carácter. Efectivamente, pegó con un palo a Miguel Ángel. Efectivamente, Miguel Ángel se rebelaba. Pero tenía que ceder. No solamente ceder; también adular. El Dios de la barba blanca que con toda su “terribilitá” crea a Adan es un retrato del papa. Conocemos retratos de Julio II pero de la última etapa de su vida. Miguel Ángel se inspiró en él, adulándolo, mejorándolo y así lo plasmó en la Sixtina. Sin embargo, éste es un error de la película que yo perdono con gusto. Rex Harrison está magnífico en su papel de Julio II y aunque no se parece en nada al Dios de la bóveda, encarna perfectamente al personaje, creando una escena magnífica al comienzo de la película, la escena del papa guerrero que bendice a sus tropas después de la batalla.

4

En segundo lugar, Miguel Ángel no recibió una inspiración divina cuando estaba en Carrara “pensando”. El genio, una vez más, se compone de un 1% de inspiración y un 99% de transpiración. Buonarroti sudó bien la Sixtina. Sabemos que leía la Biblia y cualquier libro que le sirviese para documentarse y luego hacía innumerables bocetos. Todo fue planificando al milímetro, tanto en el primer intento, luego desechado, como en el segundo. No lo vio en un amanecer de la Toscana. Y después de planificarlo cuidadosamente lo pintó personalmente, sufriendo en calvario que relata en la poesía del comienzo de esta entrada.

Por último, hay una escena que bien podía haberse incluido en la película. Cuando el “David” fue terminado, fue colocado triunfalmenrte en la puerta del Palacio de la Señoría. Allí estuvo mucho tiempo, representando a la pequeña república que luchó y sobrevivió a los ataques de las grandes potencias. Pero un día, en una de las innumerables revueltas florentinas contra los Médicis, alguien arrojó un banco por la ventana del palacio, con tan mala fortuna que rompió un brazo a la estatua. Los contendientes quedaron paralizados ante el desastre. Sólo un niño salió corriendo, cogió los tres trozos del brazo que habían caído al suelo y los escondió “hasta que volviera la libertad a Florencia”.

Aquel niño se llamaba Giorgio Vasari.

5

Anuncios

Responses

  1. Leeré el libro y volveré a ver la película. A ver si estoy de acuerdo con tu apreciación. Seguro que sí. 🙂

  2. Eres el alumno más aplicado

  3. Me has picado la curiosidad, tengo una biografia de M. Angel, pero léere esta.

  4. Yo tengo tres, pero ésta es buena.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: