Posteado por: fernando2008 | 3 mayo 2015

Umberto Eco. Número cero.

Mi querido Umberto:

¡Cómo pasa y pesa el tiempo!. Para ti y para mí. Todavía hoy, cuando me despierto, busco en el espejo la cara de aquel joven al que tanto impresionó “El nombre de la rosa”, y apenas puedo reconocerla en la del viejo que ahora me aparece. Por eso, para hacerle trampas al tiempo, he puesto en mi avatar la de fray Guillermo de Baskerville, esa mezcla de Guillermo de Ockham y Sherlock Holmes, a la que Sean Connery dio tan magistralmente carne mortal. Pero nadie tiene la culpa de eso, “como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo”, que diría mi paisano y tu colega Cervantes. Sin embargo, sigo esperando con ilusión la Feria del Libro de Frankfurt, porque sé que es en esa fecha cuando te gusta sacar tus novelas, pillín.

Tu última novela, “Número cero” tiene 224 páginas. ¿Cuándo pudiste escribir algo en menos de 600?. Y eso en la obra original. Luego venían los diccionarios, las aclaraciones, las apostillas. Tus ideas eran tan cosmogónicas que nunca se podían expresar en menos de mil páginas. Te confieso que, llevado por mi interés, acometí la para mí ingente tarea de traducir todos los párrafos latinos de El nombre de la rosa”. Al cabo del tiempo cayó en mis manos tus “Apostillas al nombre de la rosa” en la que aparecías vestido de franciscano detrás de un laberinto. Me sentí chasqueado, pero había merecido la pena.

¿Cuál es el argumento de esta nueva novela? Pero ¿acaso has cambiado alguna vez de argumento?. Yo creo que no. Tu argumento es la búsqueda desesperada por parte del ser humano de lo misterioso, maravilloso, esotérico. Una búsqueda que tú te encargas implacablemente de frustrar. “De las medidas del quiosco de la esquina salen las proporciones del universo con toda facilidad”. Tienes razón. Pero nadie puede soñar mirando solamente el  quiosco de la esquina. Y todos necesitamos fantasear.

Esta vez, es la prensa. “That The Press, baby”, como se titula tu libro en Inglaterra. Se trata de organizar un periódico, que nunca se publicará. Un periódico que no será hecho para difundir noticias. “El caso es que los periódicos no están hechos para difundir sino para encubrir noticias”. Y, de todas maneras “Las noticias no es necesario inventarlas, basta con reciclarlas.

—¿Cómo?

—La gente tiene una memoria corta. Les voy a proponer un ejemplo paradójico: todos deberían saber que Julio César fue asesinado en los Idus de marzo, pero las ideas al respecto son confusas; buscamos, entonces, un libro inglés reciente en el que se reconsidere la historia de César y con eso sacamos un titular de impacto, «Clamoroso descubrimiento de los historiadores de Cambridge. César fue asesinado verdaderamente en los Idus de marzo».”

En este periódico se practicará la más malévola de las insinuaciones. “La insinuación eficaz es la que refiere hechos que carecen de valor de por sí, y que no se pueden desmentir porque son verdaderos”. En él se practicará también “el desmentido del desmentido: las declaraciones recogidas, los apuntes en el bloc de notas, y perplejidades varias sobre la credibilidad del desmentidor.” Es un periódico en el que los redactores no tienen miedo que se les rebata una acusación porque “tengan en cuenta que hoy en día, para rebatir una acusación, no es necesario probar lo contrario, basta deslegitimar al acusador.”  En este periódico no será necesario hacer dossiers para chantajear a las personas influyentes porque “la fuerza de un dossier es que ni siquiera sirve enseñarlo: basta con hacer circular la voz de que existe y de que contiene noticias —digamos— interesantes”. 

A tus ochenta y pico años, querido Umberto, habrás perdido fuerza para armar una novela de ochocientas páginas, pero no has perdido en absoluto tu clarividencia en el análisis de la realidad. Éste es un análisis absolutamente lúcido de la prensa actual, aunque tu novela sólo tenga un hecho misterioso e inexplicable: que la llave de paso del agua del piso de Colonna amanezca un día misteriosamente cerrada. Y aprovecho para descubrirme ante la magnífica lección de Semiótica que has dado eligiendo el apellido del protagonista. En Italia, histórica tierra de apellidos sonoros, solamente hay un apellido que puede parangonarse con el de los Colonna. Efectivamente, Orsini. Y esto confirma mi historia.

“—¿Pero qué demonios tiene que ver?

—Qué demonios todavía no lo sé, pero tendrá que ver. Todo tiene que ver siempre con todo”.

Y te queda todavía el humor. Un humor ya cansado, un humor que raya en el absurdo, pero humor al fin. Humor que Jorge de Burgos tampoco hubiese aprobado, pero con el que hubiese quizás transigido más.

“¿Por qué César antes de morir tuvo tiempo de decir «Tu quoque Brute? Porque quien le asestó la puñalada no fue Escipión el Africano”

¡Ánimo Umberto! Seguiré esperando la fecha de la feria de Frankfurt para comprar tus libros. Yo no soy de esos que cambian a sus viejas amantes buscando texturas de pieles más frescas. Hemos vivido demasiados buenos ratos juntos como para olvidarlos en un minuto. No siempre se puede alimentar una hoguera; pero siempre se pueden coger las ascuas que quedan y hacer un confortable brasero.

Por amor a ti hoy me encuentro haciendo algo que jamás había hecho hasta ahora: la reseña de un libro que me ha decepcionado.

Eternamente tuyo.

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Responses

  1. Fernando, creo que te sabe a poco por lo corto de la novela, y probablemente te sientas frustrado en parte, ya que parece ser tu autor favorito y querías mas?.
    Por otro lado, el tema me parece muy interesante Umberto conoce muy bien por dentro los entresijos del periodismo, y demuestra que no existe una prensa libre por mucho que así se predique y el carácter sesgado de la información, se deja traslucir no solo en la prensa escrita. Esto es obvio a cualquiera.

  2. Efectivamente, me sabe a poco. Estoy acostumbrado a las 800 páginas de las novelas normales de Eco.
    El tema es muy interesante y está muy bien tratado, pero demasiado rápidamente. Sólo el apartado de la autopsia de Mussolini merecía mucha más atención. O la “operación Gladio”

  3. Buena reseña, como siempre. 🙂

  4. Libres quedan sólo algunos periodistas, como voces aisladas. La Prensa, como industria, como gremio, es algo muy diferente. Siempre un placer leerte, Fernando.

  5. Querido Edgar ¿Cómo estás? Para mí también es un placer volver a saber de ti

  6. Me uno a los que solicitan que publiques más seguido. Yo sigo acá en el ciberespacio, como les gusta decir, y gozando de tus apuntes sobre Umberto Eco.

  7. Vale, vale. Ha sido un simple ataque de vaguitis aguda. Espero recuperarme y volver a publicar como antes. ¡Pero tú debías manifestarte más a menudo!.
    Abrazos


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