Posteado por: fernando2008 | 14 enero 2015

Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman. La Biblia desenterrada.

 

Maquetación 1

Si la fe histórica de Israel no está fundada en la historia será errónea, y por lo tanto, también lo será nuestra fe. Ronald de Vaux, dominico, biblista y arqueólogo.

Inauguramos hoy en las lecturas del 2015 con uno de los libros más interesantes que leído jamás. Ya sabéis que entre mis aficiones está el estudio de las religiones, el estudio de las diferencias entre lo que dice la religión y lo que dice la historia. Por eso me ha impactado tanto.

Este libro no es en absoluto del estilo de el de Werner Keller “Y la Biblia tenía razón”. Este autor proclamaba que: “las historias de los patriarcas contenidas en la Biblia no son, como a menudo han sido consideradas por algunos, leyendas piadosas, sino sucesos y descripciones de hechos históricos, perfectamente enmarcados en el tiempo”. Keller defendía la autenticidad de la Biblia diciendo que todos o casi todos los lugares que aparecen en ella están identificado por la arqueología. Lo que se calló u ocultó es que esos enclaves existieron efectivamente, pero no siempre lo hicieron en el momento en el que aparecen en el relato bíblico.

Dejando un lado la narración de la creación, relato copiado de la mitología mesopotámica, este libro comienza haciendo un repaso de la historia de los patriarcas, historia a la que se contraponen los hallazgos arqueológicos. Abraham nace en Ur, ciudad famosa por su antigüedad y cultura, que experimentó un resurgimiento en el siglo VI a. C. Usa manadas de camellos, pero los camellos comenzaron a utilizarse a partir del año 1000, o sea 1000 años después de esta historia. Los hijos incestuosos de Lot y y sus hijas dan el nombre a los reinos con lo que se enfrentará Judá en el siglo VII a. C. Isaac se encuentra con Abimelec, rey de los filisteos de la ciudad de Guerar, ciudad que sólo fue importante a partir del siglo VIII a. C. y, por supuesto, no había filisteos en época de Isaac. El mismo Isaac tiene por hijos a Esaú, padre de Edom, y Jacob, padre de Israel. Pero Edom sólo fue estado a partir del siglo VIII a. C. La caravana que lleva a José cautivo a Egipto transporta también goma, bálsamo, y resina, productos del comercio árabe en el siglo VII a C.

Idénticas incoherencias nos encontramos en la historia de los israelitas en Egipto. En este país, famoso por su burocracia, la única vez que los archivos egipcios hablan de ellos es en época de Merneptah, y se refieren a los israelitas como un pueblo de Canaán. Las fronteras de Egipto estaban guardadas por fuertes que se componían de guarnición, depósito de víveres y depósito de agua. No hay ninguna noticia del paso de un grupo numeroso como los israelitas. Los nombres egipcios del relato de José, como Putifar, Potifera y Asenat son nombres egipcios efectivamente, pero de los siglos VII y VI a. C. En el relato bíblico José acusa a sus hermanos de ser espías del enemigo que venían a ver los puntos desguarnecidos de Egipto. Egipto no había sido atacado en esa dirección jamás hasta que lo hizo Asiria en el siglo VII a. C. ¿Qué sucedió en realidad? Psamético I intenta reconstruir la gloria de Egipto y realiza grandes construcciones; se sabe que hay cananeos trabajando en ellas. La ciudad del Pitón y de Migdal, mencionadas en el Éxodo, existieron efectivamente pero en el siglo VII a. C. el nombre de la tierra del Gosén, es un nombre semítico del siglo VII a C. No es la época del Éxodo la que describe la Biblia, (1.313 a.C.) sino el reinado de Psamético I (664 a C.) Son muchos años de diferencia.

Pasemos a Moisés. Éste llega a Cades Barne pide permiso al rey de Edom para pasar por su territorio. Tanto Cades Barne como Edom no existen hasta el siglo VII a. C. No hay ninguna evidencia arqueológica que Israel viviese en el desierto de Sinaí durante 40 años. Además, ¿cómo un ejército andrajoso que lleva 40 años en el desierto puede conquistar Canaán? En los documentos de Amarna se revela que Canaán era una provincia de Egipto rigurosamente controlada. Su capital era Gaza y había guarniciones egipcias por todo el país, cosa que la Biblia no menciona. Las “formidables” ciudades cananeas constaban de un palacio, un templo, unos pocos edificios públicos y una posada. Nada más. Ninguna tenía murallas, porque Egipto velaba por su seguridad y los pequeños príncipes que pagaban tributo a Egipto no tenían medios mi autoridad para las obras públicas. El rey de Jerusalén pide al faraón que “a fin de proteger el país le envíe 50 hombres”. El de Megido le pide 100 hombres para protegerse de la invasión del rey de Siquén. En Beisán, en el mar de Galilea se ha descubierto un fuerte egipcio con textos de Seti I, Ramsés II y Ramsés III, en Megido textos de Ramsés VII mucho tiempo después de la supuesta conquista de Israel. Es imposible que Egipto no haga nada ante la destrucción de los principados vasalláticos de Canaán. No hay nada en los archivos egipcios excepto que el faraón Merneptah aplasta a Israel pueblo que era de Canaán. Jericó en el Bronce Reciente era un asentamiento pobre, pequeño y sin murallas. En la mayoría de las ciudades de la conquista israelí, según la arqueología, no había población en la época de dicha conquista.

Y así iríamos repasando cada uno de los períodos de la Historia Sagrada comparándolos con los datos que nos proporciona la arqueología. Llegaríamos a la conclusión de que Israel jamás salió de Ur, fue a Egipto y volvió a su Tierra Prometida conquistándola. Nunca se movió de Canaán.

Con respecto a los reinados de David y Salomón la arqueología no nos da el más mínimo indicio, aunque hay inscripciones en los países vecinos que hablan de la casa de David. Lo que si nos dice la arqueología es que en tiempo de eso reyes se calcula una población de 15.000 personas para Jerusalén, Hebrón, y una veintena de aldeas de Judá. Los textos de Amarna nos hablan de Jerusalén y Siquén. Israel y Judá siempre fueron dos territorios distintos Israel el más rico y Judá el menos poblado. Las grandes construcciones atribuidas a Salomón fueron realizadas en el siglo IX, después de Salomón, que junto con su padre David eran meros jefes tribales cuando la hegemonía estaba en Israel. La historia de la idolatría de Israel su rebelión contra la dinastía de David y su alejamiento del templo de Jerusalén, se revela como todo lo contrario a la realidad. En Canaán siempre existió el politeísmo. Fueron los sacerdotes de Jerusalén lo que en el siglo VII a C. impusieron las nuevas ideas del monoteísmo, del culto único en el templo de Jerusalén, y de la veneración a la dinastía davídica.

La sucesivas invasiones nos muestran como esta religión, cultura y propaganda política todo en uno, intenta desesperadamente dar respuesta a las preguntas que surgen de un pueblo elegido pero que siempre está azotado con los reveses de la historia. El mecanismo es simple: si Israel sucumbe ante Asiria es por su idolatría. Si Judá sobrevive es por su fidelidad a Yahvé. Pero cuando, pese a su fidelidad, es arrasado por Nabucodonosor, la élite deuteronómica tendrá que justificar esa caída. Se comienza a escribir una epopeya nacional con leyendas en las que se usan nombres, lugares y acontecimientos de la actualidad. No es Moisés el que se enfrenta al faraón. Es el virtuoso rey Josías el que se enfrenta al faraón Necao y, contra todas las profecías, Josías es derrotado y muerto. El lugar de este enfrentamiento, Har Megiddo, monte de Megido, pasará a la imaginación religiosa como Armagedón, el lugar de la batalla más horrible, donde se enfrentan las fuerzas del Bien y del Mal. No se encuentra otra explicación para justificar cómo los buenos son vencidos por los malos.

No me es posible reflejar en esta entrada todas las ideas de este libro. Os aseguro que es impactante. ¡O por lo menos el libro que más me ha impactado de todos los que he leído en el 2015!.

Alguien dijo que “la Biblia era la palabra eterna de Dios”. Pero Otro, más importante dejó bien claro que “la verdad os hará libres”.

Anuncios

Responses

  1. Lo leeré tan pronto pueda. Gracias por la información. 🙂

  2. Gracias a ti Jomer, mi lector más fiel


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: