Posteado por: fernando2008 | 20 septiembre 2013

La Santa Izquierda.

1

– Maestro ¿tú eres de izquierdas?

– Claro que sí, Adso. Como el papa Francisco.

– Pues no me parece bien.

– ¿Eres más papista que el Papa? Sabrás que eso es pecado de soberbia.

– No, pero…

– Recuerda que el Papa, incluso el papa Francisco, es infalible.

– Sí, pero, en la realidad…

– ¿Acaso piensas que la prerrogativa del papa de atar y desatar en la tierra y en el cielo es irreal? Porque sí es así, llamo inmediatamente al Santo Oficio.

– Tú me entiendes.

– No, no te entiendo. Y ya va siendo hora de que aclares este malentendido.

– Pues que el Papa debía dedicarse a otras cosas.

– Ahora ya te entiendo. El Papa debería dedicarse a hablar desde un balcón y una vez al año, para contactar con sus fieles, lavar unos pies en el Jueves Santo. La evangelización debería reservarse al Banco Ambrosiano.

2

– ¡Llevas mis argumentos hasta el extremo!

– Efectivamente. Como mejor se ve la validez de un argumento es estirándolo al máximo. ¿Qué de malo tiene el hecho de que el Papa no sea de derechas?

– Pues que la izquierda lo está haciendo mal. No cumple sus ideales, se dedica al lujo, a comer mariscadas. Y eso no debe hacerlo.

– Ya llegamos. La izquierda debe ser pobre. Por cierto ¿para qué?

– Pues para repartir entre los necesitados las riquezas. Y para ser austera.

– La ignorancia intelectual que tienes sobre la doctrina de la izquierda es muy grande.

– ¿Grande?

– Tan grande que me resulta sospechosa.

– ¡Hombre, maestro! ¿Sospechosa?

– Sí Adso. Contéstame sinceramente: ¿Tú eres tonto o te lo haces? Ojalá seas de verdad tonto.

– ¡Me insultas, fray Guillermo! ¡Todos no podemos ser tan listos como su reverencia!

– No intentes escaparte con sarcasmos. ¿De verdad crees que las señas de identidad de la izquierda son la austeridad, el reparto de bienes y la caridad?

– Sí.

– Mientes.

– ¡Ya está bien!

– Siento ponerme violento, pero mientes. Mientes con toda tu boca y, lo que es peor, con todo tu cerebro.

– No sé el motivo de esta bronca, pero todo el mundo sabe que esas son las señas de la izquierda. Y soy sincero al decir esto. Si he hablado mal, corrígeme, no me insultes.

– Tienes razón, y más usando esas palabras de san Pablo. Te enseñaré. Las señas de identidad de la izquierda son las siguientes. La primera, establecida por Marx en el “Manifiesto comunista”: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en  los cielos; luego ven, y sígueme.»

– ¡Eh, un momento…!

– Silencio. Calla y aprende. Lenin en “Las tesis de abril” dice también: “Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos.”

– Pero…

– Stalin en “El marxismo y la cuestión nacional” lo deja también muy claro: “Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?”

– Te estás burlando de mí.

– Por supuesto. Pero permíteme que te recuerde lo que decía Mao, en su “Libro Rojo”: “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día”.

– Eso no lo dice la izquierda.

– Vaya. Entonces ¿quién lo dice?

– Cristo.

– ¿Y a quién se lo dice?

– Pues a los cristianos.

– ¿Y los cristianos, comenzando por el Papa y terminando por ti, lo cumplen?

– Hombre, exactamente…

– Exactamente, Adso. El cielo y la tierra pasarán, pero la palabra de Cristo no pasará. Los cristianos deben cumplir eso exactamente.

– Sí.

– ¿Y lo cumplen?

– No.

– La derecha, católica, apostólica y romana no lo cumple. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que con todo el cinismo y la hipocresía del mundo, exigen a la izquierda, a los Sin Dios, que cumplan ellos los mandamientos del Dios de los cristiano.

– Pero son mandamientos sensatos.

– También es sensato observar el Ramadán y nadie te exige a ti que lo observes. Es ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el otro.

– Pero entonces, maestro ¿qué defiende la izquierda?

– Muchas cosas, Adso, pero no la caridad. Donde hay caridad es que no hay justicia. La izquierda dice que es inmoral, o mejor, que es un delito, que se le de a un gerente del P.P. 400.000 € para que no descubra los manejos del tesorero del partido y se nieguen 400 € a los parados que viven con sus padres. La izquierda dice que es un delito que el centro de investigación Príncipe Felipe (Valencia) haya despedido a 108 trabajadores de los 258 empleados con los que contaba, y que los que se quedan tengan una reducción de salario, cerrado 14 líneas de investigación, algunas eran sobre el cáncer, Parkinson o Alzheimer, mientras que se han gastado 3 millones de € organizando un campeonato de golf de un fin de semana en Castellón. La izquierda dice que es un delito que se niegue una renta básica a las personas para que puedan vivir, mientras se le da al presidente del gobierno 1.700 € mensuales para que pueda comer, a pesar de que cobra como presidente del gobierno, como presidente del Partido Popular, como registrador de la propiedad en Santa Pola y, bajo cuerda, en sobres marrones y en cajas de puros, amén de que tiene la comida gratis total en La Moncloa. La izquierda dice que es un delito que Rato, el más inútil de todos los inútiles, que destroza todo en lo que pone sus zarpas vuelva a meterse en los negocios bancarios…

– Un momento, un momento, fray Guillermo. Yo también leo los periódicos. ¿Y los EREs?

– Lo mismo. Los ladrones deben estar en la cárcel, no en el Senado. La izquierda dice que todos los ladrones, de todos los partidos, deben estar en la cárcel. Y que nadie debe salir en su defensa si son culpables.

– ¡Extraña izquierda practicas tú! ¡No estás de acuerdo ni con el P.S.O.E. ni con el P.P.!

– Efectivamente. No estoy de acuerdo con ningún corrupto, sea del partido que sea. En cuanto al P.S.O.E. y al P.P…. digamos que yo estoy en otra orilla.

– ¿Desde esa otra orilla ves las cosas de manera distinta?

– Por supuesto. La izquierda no es hacer penitencia, ni repartir nada entre los pobres, ni llevar chaquetas de pana, ni huir de las marisquerías. La izquierda es justicia, solidaridad e incluso ecología.

– ¿También ecología?

– Por supuesto: “Sólo cuando el último árbol haya sido cortado, sólo cuando el último pez haya sido pescado, sólo cuando el último río haya sido envenenado, entonces os daréis cuenta que el dinero no se puede comer.”

– ¿También lo dijo Jesucristo?

– No. Lo dijeron los indios cree. Y es una buena profecía de lo que nos espera.

– Pues mira, después de cantar las alabanzas de la izquierda yo me quedo con una idea utópica, en verdad, pero profundamente cristiana: “Amaos los unos a los otros”. ¿Qué te parece?

– Que tú puedes amar a unos y odiar a otros. En los sentimientos no se manda, como bien sabe Artur Más. Yo prefiero otra utopía.

– ¿Cuál?

– “De cada cual según su capacidad. A cada cual según sus necesidades”. Posiblemente no sea muy justa, pero es más hermosa.

– De acuerdo, maestro. Rezaré por ello. ¿No te parece bien?

– No lo sé, Adso. Últimamente la gente reza mucho.

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Responses

  1. Dialogo ensordecedor y veraz. 😀

  2. Yo también te quiero, Jomer.


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