Posteado por: fernando2008 | 19 mayo 2013

Reflexiones sobre la libertad religiosa.

1

Entonces dijo Jesús a sus discípulos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. Mateo, XVI, 24.

Estamos asistiendo, una vez más, a un intento descarado de la jerarquía católica por evangelizarnos a cristazos e imponer a machamartillo sus ideas. Para ellos lo privado se confunde con lo público, y lo público, en la mejor tradición del integrismo, tiene que estar regulado por la “sharía” cristiana: la religión debe ser la inspiración de la ley.

En primer lugar, esto es falso. Aceptando, que es mucho aceptar, la existencia de Cristo y aceptando los evangelios, cualquier persona que sepa leer se dará cuenta de que la vida y la palabra de Cristo van en una dirección diametralmente opuesta. Cristo tenía verdadera alergia a sacerdotes, escribas, fariseos, a toda la jerarquía eclesiástica de su tiempo. Lanza contra ellos un montón de adjetivos bastante calificativos que no se permite lanzar contra los romanos. Ni siquiera contra el propio Herodes. Cristo no fue un ratón de sacristía. Huía de ella como de la peste. Prefería a las prostitutas, es decir a aquellas mujeres que querían tener el control sobre su cuerpo y su sexualidad, a los publicanos, es decir, a los partidarios de lo público, a los pecadores, es decir a aquellos que consideraban la estructura económica vigente profundamente injusta y luchaban contra ella. La única vez que, según siempre los evangelios, no sale tarifando con las conferencias episcopales de su época, es cuando era muy joven y se pone a discutir con los doctores para demostrarles que no tienen ni idea de lo que dicen. Como veis, nada nuevo bajo el sol.

En segundo lugar, esto es inútil. ¿Existe algún teólogo en esta Iglesia que pueda argumentar que las devociones impuestas son útiles para algo? Lo digo porque durante muchos años he “disfrutado” de la imposición de la misa diaria. Ir a misa a regañadientes, intentando hablar con mi compañero, o sumergiéndome en mis sueños cuando el vigilante cura estaba cerca, jamás ha servido ni servirá para provecho de mi alma. Si no me “religo” con Dios, y desde luego no me religo, todas estas ceremonias “son como bronce que suena o címbalo  que tintinea”. (Corintios XIII.) El gran salto, la gran mejora que existe en la religión cristiana con respecto a la pagana es la intencionalidad. A un romano, a un Pontífice Máximo como Julio César, le daba igual la intencionalidad y la sinceridad de una ceremonia. Lo importante es que se siguiese el rito al pie de la letra. A un cristiano no. Un cristiano debe someter su voluntad al rito, tener fe, creer en lo que está diciendo y haciendo. Si no, no vale para nada. Esa es la belleza del Nuevo Testamento pero, como dice Charles Darwin “Así como hermosa es la moral del Nuevo Testamento así también difícilmente puede negarse que su perfección depende en parte de la interpretación que ahora le ponemos a sus metáforas y alegorías”. Es el hombre, con su interpretación y su razón el que hace evolucionar a la religión.

“Si alguno quiere venir en pos de mí…” Ese debía ser el argumento supremo para la jerarquía católica: la voz de su Dios. Si queréis, venid. Pues no. Hay que ir, queramos o no, prietas las filas. No importa que perdamos el tiempo. No importa que violentemos nuestras conciencias, cuyos dictámenes debemos seguir, según Tomas de Aquino. Debemos ir pero ¿para qué?.

Poder. Es sólo por el poder, por el afán de control. Y el dinero, que siempre está cerca del poder. Debéis ir, con miedo, con hipocresía, con fastidio. Pero vais. Porque lo digo yo, que soy el que manda. A ninguna de esas preclaras y caritativas mentes episcopales les pasa por la cabeza la idea que aquello que se impone por la fuerza y sin razón, provocará la rebelión también por la fuerza y también sin razón. Después se rasgarán las purpúreas vestiduras denunciando la persecución religiosa.

Hay que reprimir la sexualidad, porque la sexualidad es la mayor fuente de pecado y el pecado es la materia prima de la que se nutre la industria eclesial. Mientras exista el pecado, tendremos penitentes. Y mientras tengamos penitentes tendremos poder y limosnas. No importa el mal, el dolor, no importa lo que haya dicho Cristo. Hay que controlar. Al fin y al cabo, la culpa es sólo de ellos y la absolución es sólo nuestra.

Hace unos días saltaron a la red las supuestas fotos de un supuesto párroco haciendo unas presuntas acciones deshonestas. No lo juzgo. Eran dos personas adultas y todo adulto puede hacer con su dinero o con su sexualidad lo que quiera, siempre y cuando no cometa un delito. Alguien comentaba que eso no tenía solución posible.

Pues sí. La tiene. Se llama naturalidad. Pongo esta palabra, extraña en este contexto, porque no quiero usar el concepto de “ley natural”. Me explico.

San Anastasio I, papa Nº 39, (399-401) llevó una vida natural y virtuosa supongo, porque fue canonizado. Fue buen papa, buen cristiano y buen padre. Le sucedió su hijo San Inocencio I papa Nº 40 (401-417) que, como veis, también fue canonizado. San Hormisdas, papa Nº 52 (514-523) hizo lo mismo que San Anastasio. Le sucedió su hijo San Silverio papa Nº 58 (536-537). Fueron papas, fueron santos, llevaron una vida normal y criaron a hijos que fueron a su vez papas y santos. ¿Se puede pedir más?. Pues sí. Se puede pedir más. Se puede pedir el celibato, a pesar de que su secuela sea la pederastia y el dolor de muchas familias. Pero es que el celibato tiene una base económica. Ahí está la madre del Cordero.

Estas razones, a mi juicio bastante claras, debían bastar a cualquier persona con un poco de sentido común. Pero no les bastan. Hay un componente irracional al que nos enfrentamos y que, como todo lo irracional se hunde en los lugares más obscuros del alma humana. “Examinen fragmentos de pseudociencia y encontrarán un manto de protección, un pulgar que chupar, unas faldas a las que agarrarse. Y, ¿qué ofrecemos nosotros a cambio? ¡Incertidumbre! ¡Inseguridad!” Isaac Asimov.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: