Posteado por: fernando2008 | 1 diciembre 2012

MENSAJE DE ANGELES CASO (La Vanguardia)

Desde hace tiempo, cada mañana, después de leer el periódico y escuchar

algún informativo en la radio, suelo caer durante un rato en un proceso

depresivo. Imagino que a todos ustedes les sucede algo parecido. Por muy

bien que les vayan las cosas a cada uno a título individual, es imposible no

verse afectado por todo lo que nos rodea.

Parece que nos hayan tirado encima un cubo entero de pintura sucia y

maloliente, emborronando el fresco más o menos decente que habíamos ido

haciendo entre todos.

Entre todos: al menos desde el siglo XVIII y el extraordinario proceso dela

Ilustración, han sido muchas las generaciones, infinitos los hombres y las

mujeres que han batallado y se han dejado la libertad y hasta la vida por

construir un mundo mejor. Una sociedad de la que habían ido desapareciendo

lentamente las masas de los desheredados, dando paso a un dominio de las

clases medias que fueron accediendo a la educación y al poder a través de la

democracia.

Habiamos aprendido que la redistribución de la riqueza era fundamental para

la paz social. Que compartir con los desprotegidos era la obligación de los

más afortunados. El camino hacia delante parecía imparable. Y ahora de

pronto, en unos meses, nos desmantelan todos esos derechos conseguidos a

base de tanto esfuerzo. Derechos adquiridos, no privilegios regalados. Día a

día, entre unos y otros, nuestros gobernantes se van cargando en nombre de

la crisis los logros de una sociedad que, al fin, empezaba a ser justa.

Sólo empezaba:

España no había llegado ni de lejos al nivel de protección social existente

en otros países de nuestro entorno, cuando la guadaña de los recortes ha ido

a decapitar precisamente ahí.

Tratan de convencernos de que no queda otro remedio. Pero entretanto vemos

cómo los privilegios de los más ricos y los más poderosos se mantienen

intactos. Como si la historia no hubiera sucedido. Mientras millones de

españoles se van al paro y cientos de miles de parados rozan ya la miseria,

los políticos y sus colegas financieros y banqueros siguen impolutos en su

mundo perfecto. Y da igual que malversen o dilapiden el dinero que hemos

aportado entre todos y que debería invertirse en becas, quirófanos o

asilos: nunca pasa nada. Han tirado millones de euros públicos por la

ventana, han inaugurado infraestructuras absurdas, adquirido mansiones,

arruinado cajas de ahorros, viajado en coches supersónicos, pagado cenorras,

prostitutas y cocaína con nuestros impuestos. Pero ahí siguen, con sus

corbatas impecables y su aire de ladrones elegantes.

Cada mañana, después de leer el periódico, en medio de la depresión, los

maldigo. Maldigo a los corruptos, claro, pero también a los vanidosos que

han querido dejar sus nombres escritos en piedra para la posteridad. Y a

todos los decentes que han mirado hacia otro lado haciéndose los tontos

mientras sus compinches robaban. Y ya sé, ya sé que todo esto no debe

decirse, que es dar pábulo a los extremismos y a los populismos. Etcétera.

Etcétera. Pero entonces ¿qué hacemos? ¿Nos callamos mientras ellos nos

conducen obedientemente, como ovejitas silenciosas, hacia el viejo corral

del antiguo régimen, las grandes desigualdades, los señores y los siervos?

¿Decimos amén porque esta bazofia lleva el gran nombre de democracia?

Ángeles Caso, publicado en La Vanguardia

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Responses

  1. Como un ángel sin pecado. Al pan pan y al vino vino

  2. El problema es que ya no bastan las palabras.

  3. Efectivamente, ya no bastan las palabras. Están creando las circunstancias para que se desate “la tormenta perfecta”. 😦

  4. Las palabras les resbalan. Es lo que pasa cuando no se tiene verguenza y uno va a lo suyo.
    Tiene Ud. razon. Hay que pasar a otro nivel. lo triste es que no haya una alternativa coherente y organizada a este despropósito .
    Un saludo muy afectuoso
    j

  5. El otro nivel es la rebelión. Ni más ni menos. Saludos

  6. Hay que impedir que vivan a sus anchas con el dinero de todos. Llegará el día , si esto no cambia, que tendremos que plantearnos otras formas de protestar.

  7. Ya ha llegado ese día, Jesús. Nos están entreteniendo con la prima de riesgo, con la independencia de Cataluña, con los fastos de la Constitución, pero lo que realmente les importa es seguir un mes más robando. Y luego ¡después de mí el diluvio! Cuando se vean obligados a salir por piernas, se reirán de nosotros en sus paraísos fiscales.


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