Posteado por: fernando2008 | 6 septiembre 2012

Justicia, caridad e hipocresía.

– Laudetur Iesus Christus Adso.

– ¡Fray Guillermo! ¡Por todos los demonios!.

– ¿Me asocias con las potencias infernales?

– Todo lo contrario, maestro. Tu aparición me ha sorprendido tanto como si el propio arcángel Miguel hubiese aparecido con la espada de fuego en la mano.

– Te estás pasando. Nunca mi presencia te había provocado esa reacción.

– Discúlpame si te he ofendido, venerable maestro, pero nunca habías venido a mí motu propio. Además, pensé que estabas muy ocupado con tu nueva profesión de amanuense del pueblo soberano.

– No seas celoso, Adso. Siempre serás mi discípulo amado. Además, vengo a ti porque quiero hacer una declaración.

– ¿Y el pueblo soberano no te deja?

– No es cosa de política, sino de espiritualidad. Y ya sabes que soy partidario de mantener separadas ambas cosas. Por eso creo que eres tú el que me debe ayudar en esa tarea, más que el pueblo.

– Pues tú dirás. ¿Qué pecado hay que fustigar?

– El de la mentira e hipocresía.

– ¿Los dos a la vez?

– Sí, porque en este caso van juntos. Es la mentira e hipocresía de aquellos que están podridos de dinero y afean a los que menos tienen el que no compartan su miseria entre ellos.

– ¿Estás hablando de Gordillo?

– Por ejemplo. Un señor que cobra mil euros debe repartir esos euros entre los pobres. Un señor que cobra un millón, puede quedárselos sin ningún problema.

– Pero el señor Gordillo debe ser consecuente con sus ideas.

– Ahí quería yo llegar. ¿Qué ideas?

– La de ayudar a los pobres y repartir el dinero con ellos.

– Esa es la mentira e hipocresía que quiero fustigar.

– ¿Qué Gordillo no reparta?

– Es que Gordillo no tiene que repartir nada con nadie.

– Pero maestro ¡si es de izquierdas!

– Precisamente por eso. Ni Marx, ni Engels, ni Lenin, ni Trotsky, ni Stalin, ni Mao, ni ningún teórico de la izquierda han dicho jamás que se debe repartir la propiedad privada.

– Yo creía…

– Pues mal creído. La creencia no tiene nada que ver con el socialismo científico. Tú creías que en la Unión Soviética los cepillos de dientes y los calzoncillos eran propiedad del soviet local y los soviéticos los usaban por riguroso turno ¿no?.

– Tanto como eso…

– Lo que todos los teóricos del socialismo han dicho es que el Estado debe ser propietario de los medios de producción. Por ponerte un ejemplo, un soviético puede tener su coche. Pero si ese coche es un taxi produce una riqueza, por lo tanto debe ser del Estado.

– Pero un soviético no debía poseer un coche.

– ¿Por qué?

– Porque es un lujo.

– ¡Marx me valga! ¿Y un soviético no puede tener lujos?

– No.

– ¿Por qué?

– Porque es un contrasentido poseer algo lujoso cuando hay gente que pasa hambre. Debía venderlo y dar su dinero a los pobres.

– Sí. Y retirarse a un desierto a orar y hacer penitencia, como lo hacen los banqueros y políticos del Opus Dei. Ahí está la mentira y la hipocresía, la tremenda e insidiosa hipocresía. El exigir a las personas que viven bajo un determinado credo que se comporten según las reglas de otro credo.

– ¿Qué credo?

– ¿Quién dijo: “Vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres. Y luego ven y sígueme”?. ¿Marx? ¿Lenin? ¿Mao?.

– Cristo.

– Entonces, serán los cristianos los que deban dar todo lo que tienen a los pobres. Serán los cristianos los que, forzados a dar a otro su túnica, le darán la túnica y el manto. Serán los cristianos los que, al no deber atesorar riquezas en la tierra, deberán prescindir de todos los lujos, venderlos y repartir su importe entre los pobres. No los marxistas. ¿Hacen eso los cristianos?

– Confieso que no.

– No sólo no lo hacen. Es que, en su hipocresía, exigen a los que no son cristianos que practiquen lo que su Dios les ha impuesto a ellos y ellos no practican.

– Entonces ¿los marxistas no tienen que ser caritativos?.

– Mira Adso. En verdad, en verdad te digo, que donde hay que tener caridad es porque ha fallado la justicia. El ser humano nace con unos derechos que deben respetarse y entre esos derechos está el de tener una vida digna. Este derecho es universal y es, repito, un derecho. Por lo tanto, la vida digna no puede ser fruto de la caridad. Parece que a nuestros cristianos lo único que les importa es que el ser humano tenga derecho a nacer. Una vez nacido, tendrá que arreglárselas como pueda. Los cristianísimos gobiernos que garantizan a “cristazos” el derecho del “nasciturus” a nacer, le niegan, si nacen con malformaciones por ejemplo, los beneficios de la ley de dependencia. Tienen derecho a nacer, pero no tienen, o tienen de manera menos rotunda, derecho a la educación, a la sanidad, al agua potable, a no ser víctima de los pederastas, etc. Todos los fetos verán la luz. Pero hoy un padre ha matado a su hijo que tenía un grave retraso mental y se ha suicidado él sobre la tumba de la madre en Barcelona. La madre había muerto hacía pocos días, el padre no podía atender al hijo y el Estado estaba demasiado ocupado atendiendo a la prima.

– ¿A qué prima?

– A la de riesgo Adso. ¿A qué otra prima atiende el Estado?

– No hagas chistes, que la cosa es muy seria.

– Muy seria y muy indignante. Los cristianos acusan a los ateos de no vivir según las enseñanzas de Cristo, enseñanzas que ellos no practican y son los que debían practicarlas. Nunca he oído a un comunista pidiendo que Rajoy vaya a la reunión de la célula del partido. Pero he oído a muchos capitalistas exigiendo que los comunistas repartan lo que tienen con los pobres, supongo que para que se mortifiquen y ganen el cielo, cielo al que, por lo visto, los “buenos cristianos” han renunciado de antemano.

– No lo había visto de esa manera. Veo que estaba en un error, pero diré en mi descargo que es un error muy común.

– Mil mentiras no hacen una verdad, Adso. No es un error, o al menos no es un error en su origen. Es una insidia.

– Tanto como una insidia…

– ¿Cómo calificarías tú que tus adversarios te echen en cara algo que no está en tu credo? ¿Qué pensarías tú si te acusaran de no haber practicado el Ramadán, o de no rendir culto a los espíritus de los antepasados? ¿Has hecho hoy sacrificios a Júpiter?

– No.

– ¿Lo ves? Ni se te ha pasado por la cabeza que estés en pecado por eso. Un alcalde que cobra mil euros, que vive en un piso alquilado, que ha conseguido erradicar el paro en su pueblo y cuyos vecinos pagan 15 € de alquiler al mes, debe vender su iPhone y dar el dinero a los pobres. Y un presidente del Gobierno que no ha conseguido acabar con el paro, que no ha arreglado el problema de la vivienda, que según fuentes generalmente bien informadas cobra por ser registrador aunque no ejerza, por ser presidente del Gobierno, por ser presidente del Partido Popular, y cobra además por vivir en Madrid dietas para vivienda y manutención a pesar de tenerlo todo gratis en la Moncloa, no debe repartir nada. Todo se lo puede quedar para él. Y es un ferviente católico. Pero, para él, los mandatos de Cristo no rigen. Sólo rigen para Gordillo. Sólo Gordillo es el que debe dar ejemplo de caridad cristiana.

– ¡Pobre Rajoy! ¿No tiene bastantes problemas para encima acusarlo de mal cristiano?

– Todos los de esa foto son malos cristianos. Y el que más, el de blanco, al cual su Dios le dijo bien claro: “No llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestro cinto, ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón”. Y ya ves el caso que le hace a su Dios. Y si él no le hace caso, que es su Vicario en la tierra, ¿quién se lo va a hacer?.

– Te veo hoy muy descreído y volteriano.

– Todo lo contrario. Aplico exactamente lo que dijo el Evangelio. “No todo el que diga , Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos”. Y “por sus frutos los conoceréis”.

– Pero el comunismo ha fracasado.

– Y el esclavismo. Y el feudalismo. Y el capitalismo. Todos han fracasado. ¿Y qué?

– Que si el comunismo ha fracasado, sus ideas no son válidas.

– Por supuesto que no lo son. Pero eso no nos permite achacar a los demás las cosas que debíamos cumplir nosotros y no cumplimos.

– El cristianismo no ha fracasado.

– Ese sería un tema para mil charlas. Pero puedo resumírtelo en una frase. Durante la II República, cuando Marcelino Domingo defendía la Reforma Agraria en el Congreso, intentó convencer a los diputados de la derecha usando argumentos del Evangelio. Un diputado de Salamanca le contestó con una frase muy ilustrativa: “Mire usted, señor ministro. Si intenta quitarnos nuestras tierras con el Evangelio en la mano, nos haremos budistas”.

– Laus Deo.

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Responses

  1. Como siempre… en el clavo. 🙂

  2. ¡Jopé Jomer! ¡Lees las entradas antes de que yo las publique! Muchas gracias.


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