Posteado por: fernando2008 | 18 junio 2012

Las aporías griegas.

Etimológicamente “aporía” significa “sin salida”. Zenón de Elea afirmaba que Aquiles, “el de los pies ligeros”, nunca podría alcanzar a una tortuga, dado que para alcanzarla tendría que llegar a la mitad de la distancia que los separaba. Para llegar a esa mitad, debería llegar antes a la mitad de la mitad, y así sucesivamente. Y, como no se pueden recorrer un número infinito de puntos en un espacio de tiempo finito, Aquiles nunca alcanzaría a la tortuga. Es más, llevando al extremo dicho razonamiento, el movimiento no existe.

Este razonamiento estaba muy bien construido. Pero no contaron con Diógenes. Al oírlo, el cínico no dijo una sola palabra: se levantó y anduvo unos pasos. Desde entonces todos sabemos que el movimiento se demuestra andando.

El quince de junio, un atribulado lector de mi bitácora me preguntaba qué era lo que iba a pasar con Grecia. Yo le contestaba unos pocos minutos después tranquilizándole. En Grecia iban a ganar, no ya los partidarios de seguir en el euro, que todos lo son, sino aquellos que son partidarios de seguir pagando el rescate sin rechistar. Como así ha ocurrido. Cada vez comprendo mejor la angustia de Casandra, la profetisa que siempre acertaba, pero a la que nadie hacía caso.

Nueva Democracia ha ganado las elecciones, y todo el mundo en Europa echa las campanas al vuelo. Todos intentan hipócritamente (otra palabra griega) expresar su alivio, como se hubiese habido alguna duda. Era imposible cualquier otro resultado. La mayor ola de miedo que se ha producido en Grecia, desde que Jerjes quemó Atenas, no podía fallar. Contando además, con la ayuda de todos los líderes europeos y americanos, desde Obama a Rajoy, sin mencionar a Merkel.

No entiendo este entusiasmo. Nueva Democracia fue el partido que arruinó Grecia y luego mintió sobre las cuentas públicas. Nueva Democracia es el principal responsable de la situación griega, y ahora todo el mundo se felicita porque vuelva al poder.

No entiendo tampoco las voces jubilosas que proclaman que las elecciones de ayer fueron un referéndum para decidir si Grecia se quedaba o salía del euro. ¡Demonios! (Otra palabra griega) Ese mismo referéndum lo intentó hacer Papandreu y por eso está ahora en el ostracismo (Otra palabra griega) ¿Qué tiene Andonis Samarás que no tenga Papandreu? ¿Qué ha cambiado?

¿Puede una formación política que ha arruinado a Grecia, que ha creado el problema que tiene ahora este país, sacarlo de la ruina? ¿Puede una consulta popular pasar de ser mala malísima a ser la encarnación de la idea platónica de la Bondad en unos pocos meses?

Sinceramente creo que nadie intenta salvar a Grecia, ni a Europa, ni al mundo. Simplemente, lo que se pretende es que el saqueo dure el mayor tiempo posible. Después… el diluvio. Pero un diluvio selectivo. No importa que alcance al mundo entero si los paraísos fiscales sobreviven.

¿Argumentos para apoyar esta afirmación? Simplemente decir que nueve de cada diez euros del tan cacareado rescate griego se dedican a pagar los intereses de la deuda. Con esta realidad, ni Nueva Democracia, ni el PASOK ni SYRIZA pueden salvar a Grecia. En realidad, no podría salvarla ni el mismísimo Pericles. El rescate griego sólo sirve para proteger la cadena que va desde los especuladores de suelo hasta los grandes bancos internacionales. El resto de Grecia sólo tiene un papel en esta tragedia: “Paga, sufre y calla”.

¿Y España? España sólo se salvaría si hubiese un cambio de gobierno. Hubo un cambio de gobierno, y la cosa empeoró. Sólo se salvaría si “profundizamos” en las reformas. Llevamos las reformas hasta niveles abisales, y la cosa empeoró. Sólo se salvaría si recibiésemos un rescate, o “rascate”, o “línea de crédito blando”. Se recibió la entelequia anónima, y la cosa empeoró. Sólo se salvaría si se despejan las dudas que produce Grecia. Las dudas se han despejado, la prima de riesgo está en 590 puntos y la cosa está peor que nunca. Pero sacamos pecho entre gol y gol hablando de la defensa de nuestra soberanía, soberanía a la que renunciamos, para bien o para mal, cuando entramos en la Unión Europea. Y estamos dispuestos a echarnos al monte, cual partida de guerrilleros, para defendernos si vienen a controlarnos los “hombres de negro”. Pues no contéis conmigo. Prefiero que nos controlen los hombres de negro a que nos controle Miguel Ángel Fernández Ordoñez, Luis de Guindos o Rodrigo Rato. ¿Seré un afrancesado?

¿Cuándo aprenderemos que no existe una “mano invisible” que regula los mercados para hacerles alcanzar las mayores cotas de eficiencia y equidad? Eso sería en la época de Adam Smith, cuando el capitalismo aún no había perfeccionado sus malas artes. Hoy, la idea del “libre mercado” es tan hipócrita como las felicitaciones de los líderes mundiales a Samarás.

No tenemos salida. La tortuga siempre nos alcanzará. Aunque España entera se quite la camiseta roja y se vista de saco, aunque se borren los colores rojo y amarillo de la cara y cubran su cabeza de ceniza, la prima de riesgo no bajará y la economía no subirá. No depende de nosotros ni de nuestros ajustes. Tampoco depende, es verdad, de nuestro gobierno. El señor Rajoy puede presidir la comisión de asuntos económicos o vestirse de charro y cantar rancheras. El resultado sería el mismo.

Claro que, si hiciese esto último, al menos nos divertiríamos.

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Responses

  1. Entonces, ¿qué solución queda en lugar de guillotinar a esos poderes fácticos que son los mercados o sus dirigentes que sólo buscan arruinar cualquier país para beneficiarse ellos?
    Sinceramente, no lo sé y eso me cabrea (palabra española) bastante. 😦

  2. Es difícil guillotinar a una asamblea general de accionistas Jomer. Entre otras cosas porque los pequeños accionistas también son unas víctimas.
    Yo sólo veo una solución: Cortes Constituyentes. Un abrazo.

  3. ¿Sinceramente crees que Cortes Constituyentes sería la solución con los políticos que tenemos “en vigor”? No lo creo y, además, no nos cree nadie y es normal. Este país se ha corrompido hasta la médula y no generamos ni hacia fuera ni hacia dentro la más mínima confianza.

  4. Cortes Constituyentes suponen una nueva constitución, una nueva forma de gobierno, una nueva organización del Estado, una nueva ley electoral y una nueva definición del papel del sector público, sobre todo una banca pública. En resumen, una nueva Transición, pero esta vez de verdad.

  5. Ojalá fuera así, como dices pero me temo que eso, no lo verán nuestros ojos. Lamentablemente, claro.

  6. Si no lo conseguimos nosotros, no creo que nuestros hijos estén por la labor. Hay que comenzar ya.

  7. No veo ya a los miembros de la casta ni a los poderes financieros facilitando una nueva constitución con el chollo que es esta para ellos.
    Me temo que si se llega a ello o va a ser por la vía pacifica
    Un cordial saludo

  8. ¡Por supuesto que no va a ser por la vía pacífica! Nunca se regaló la libertad. Hay que luchar por ella.


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