Posteado por: fernando2008 | 14 mayo 2012

El día en el que España entró en la Edad de Oro.

El día en el que España entró en la Edad de Oro, confieso que no aprecié nada que se saliese de lo normal. No se abrieron las nubes, no hubo toque de trompetas. Ni siquiera hubo truenos y rayos. Fue un día agradable de invierno, durante el cual la temperatura en Cáceres llegó a los 15º. Un día soleado y sin viento.

En contraste con el tiempo meteorológico, la situación política era crítica. El paro alcanzaba la cifra de 4.422.359 personas. El IBEX 35 marcaba un raquítico 8.378,400 y la prima de riesgo un exorbitante 334. Nuestro prestigio internacional estaba por los suelos, sobre todo en Hispanoamérica. Las comunidades autónomas luchaban las unas contra las otras, fruto de la ausencia total de liderazgo del gobierno. El entreguismo socialista daba alas a E.T.A. que reclamaba a grandes voces el acercamiento de los presos. Si bien la banda asesina había declarado el fin de la violencia, había sido como fruto de una vergonzosa y vergonzante negociación con el gobierno socialista, el cual había prometido entregarles Euskadi, Navarra y Santiago de Compostela. Esto último no estaba confirmado aún, pero todo se andaría. Las calles ardían. Los escándalos de corrupción se destapaban uno tras otro. El crédito no fluía, estrangulando nuestra economía, debido a la infame política económica del gobierno socialista. En este negro panorama, sólo se destacaban tres puntos luminosos: el apoyo que el presidente francés Nicolás Sarkozy, caballero del Toisón de Oro, prestaba a España, la solidez y el prestigio de la corona, magistratura ejemplar y ejemplarizante, y el trabajo de un economista de primera línea, don Rodrigo Rato, que abandonó la política española debido a un pequeño problema de burbuja inmobiliaria cuando fue vicepresidente del gobierno español, ascendió a la presidencia del Fondo Monetario Internacional donde realizó una magnífica labor previendo la crisis y poniéndole remedio, y abandonó también dicho organismo para volver a España. Por supuesto, esta vuelta no fue gratis: el señor Rato se hizo cargo de Caja Madrid por el modesto sueldo de 1.066.693,80 pesetas al día. Pero se ha ganado hasta la última de esas pesetas. Como presidente de Caja Madrid configuró Bankia como el mayor banco doméstico español, tras fusionar el negocio bancario de siete cajas de ahorros (Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caja Ávila, Caja Segovia, Caixa Laietana y Caja Rioja) en lo que se convirtió en la mayor operación de integración financiera de España.

Excepto estos tres puntos luminosos, como estrellas en una negra noche, el resto era todo obscuridad. Afortunadamente, España entró en la Edad de Oro de la mano de un líder que jamás mentiría al pueblo español, que sabía qué cosas había que hacer y cómo hacerlas.

Desde ese momento, todo cambió radicalmente. El paro sólo afecta ya a  4.744.235 españoles, el IBEX se ha situado en un triunfal 6.809,400 y la prima de riesgo española apenas llega hoy a los 478 puntos. Las comunidades autónomas colaboran jubilosas buscando el bien común e incluso Cataluña se ha olvidado del pacto fiscal. E.T.A. no ha conseguido, ni conseguirá, arrancarle al gobierno la más mínima concesión y, por descontado, el acercamiento de los presos se ha frenado en seco. Argentina y Bolivia tiemblan ante nuestro poderío. El presidente Obama y la canciller Merkel hacen descarados intentos de acercamiento a nuestro país, y en Francia se nos sigue poniendo como ejemplo de buena política. La Corona vive su mejor momento, pero no tan bueno como el que vive el señor Rato, el hombre-milagro, que tras salir por pies de tres empleos sigue sin que nadie le ponga una querella, o simplemente le pida la más mínima explicación.

Sí. El veintiuno de diciembre de 2011, España entró en la Edad de Oro.

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Responses

  1. Exactamente. Una edad de oro como esta se recomienda a todos los países de Europa. Esho shi… Shin decir mentirash, por favor. 😦

  2. Joner: si no decimos mentiras, nunca será ésta la Edad de Oro.

  3. Jajaja, qué buena imitación (de jomer). Hay fechas que dan una de cal y otra de arena…a quién se le ocurre poner elecciones en otoño.
    Saludos Fernando, una intervención con retintín, sin molestar.

  4. Claro Elisa. En nuestro pueblo dicen que se cazan más moscas con miel que con vinagre. Saludos

  5. Esas moscas de tu pueblo han tomado poco vinagre de buen vino y mucha miel de cosecha ajena. O habrá que decir que dios da cabeza a quien no tiene sombrero? , me lo acabo de inventar pero a buen entendedor, le basta con los gestos. Me voy a la cama, se que la prima subirá y Rato, tan tranquilo , ya se habrá acostado.

  6. Dios da sombrero a quien no tiene cabeza. Buenas noches, y no te preocupes: hay dinero para Rato.

  7. Yo es que soy más de plata. Incluso de bronce, si me apuras. ¿Se puede acabar ya la edad de oro, por favor? Tanto esplendor me deslumbra.

  8. Eso quisieras tú, Estatua. Bueno y yo. Pero no veo más que Edad de Oro en lontananza. Porque hay dinero para Rato.


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