Posteado por: fernando2008 | 26 marzo 2012

Elecciones en Andalucía y Asturias. Resultados.

 – No.

– Pero maestro, ¡no he dicho nada!

– Mejor así. No lo digas.

– ¿Ahora eres también adivino?

– No me hace falta. Vienes a mí el lunes, con la pregunta brillando en tus ojos. No hace falta que digas nada. Es, querido Adso, elemental.

– ¿Qué es elemental?

– Que adivine la pregunta que vas a hacerme.

– La pregunta que voy a hacerte es bien sencilla, fray Guillermo ¿Qué soy yo para ti? Porque llevas meses negándote a contestar a todas las cuestiones que te propongo.

– Mira, esa pregunta Adso sí tienes derecho a hacerla, y ahora es un buen momento para contestarla. Tú eres la voz de las personas que me preguntan por la calle y en casa sobre lo que opino de terminada cuestión. Esas personas que no se molestan en leer un periódico o ver un telediario. Esas personas comodonas, que quieren tener la respuesta y tenerla ya, sin realizar ellos mismos ningún esfuerzo. Tú eres la voz del mesianismo y del antisemitismo.

– ¡Desvarías, fray Guillermo! Primero dices que soy un comodón, y algo de razón tienes al decirlo. Pero luego, lo estropeas todo diciendo disparates completamente antitéticos.

– Error, Adso. Son dos palabras sinónimas. El mesianismo es desear que el otro, el Mesías, solucione nuestros problemas sin que nosotros tengamos que mover un dedo. El antisemitismo, o anti cualquier grupo social, es el mismo pensamiento, pero en negativo. Si las cosas van mal no es por mi culpa, sino por culpa del otro, y cuando acabemos con él, todo irá bien. Como ves, es la misma idea.

– Puede ser, pero yo no soy antisemita y pienso que el Mesías ya ha llegado. Así que, vamos con lo nuestro.

– Ya. Las elecciones andaluzas y asturianas.

– Sí, maestro. ¡Y no me hagas rabiar!

– Yo puedo hacer cualquier cosa a mis lectores, excepto una.

– A saber…

– Aburrirlos.

– Pero si te estoy preguntando por algo, si tengo ganas de que me lo expliques ¿cómo vas a aburrirme?

– Porque tendría que reproducir punto por punto lo que ya escribí aquí.

https://fernando2009.wordpress.com/2009/02/27/elecciones-en-galicia-y-en-euzcadi-resultados/

– Vamos, maestro ¡esto lo escribiste en febrero del 2009!.

– Pues fíjate si seré listo, que sirve al cien por cien para contestar a lo que me estás preguntando hoy. Somos animales de costumbres, querido Adso. O quizás, simplemente, somos animales.

– ¿No tienes nada nuevo que decir?

– Pues no. Todo lo que podría decir, sería retórica. Que se inicia una nueva Reconquista, una vez más por Asturias, una Reconquista que terminará una vez más en Andalucía. Sinceramente, no creo en el mito del eterno retorno.

– Pero se ha cambiado una tendencia. Y se ha demostrado que Andalucía tiene muy calado a Arenas, y que, diga lo que diga, no se fía de él. Y que Izquierda Unida ha subido espectacularmente. Y que la corrupción no pasa factura. Y que…

– ¿Lo ves? No era tan difícil. Cualquier persona con dos dedos de frente y media hora de información puede hacer su análisis de estas elecciones, sin tener que preguntar nada a nadie.

– Pero quiero que tú me des tu impresión. ¿Te has alegrado de los resultados, o no?

– Me he alegrado.

– Porque Izquierda Unida ha subido.

– Por eso también. Pero más me ha alegrado la simetría de los resultados.

– Vuelvo a perderte, maestro. Simetría ¿de qué?.

– La simetría de los resultados electorales, que obligarán a los políticos a hilar muy fino, y a tener mucho cuidado con las descalificaciones.

– ¡Eso no lo consigue ni la simetría ni la entropía. ¡Menudos son los políticos!

– En eso tienes razón. Pero es que ahora, gracias a la simetría se les va a ver mucho el plumero.

– Explícate.

– Me explico. En Asturias ha ganado el P.S.O.E., pero los votos de la derecha son más. No es aventurado pensar que el P.P. y el Foro Asturiano formarán una mayoría que les dará el poder en el principado.

– Posiblemente.

– Mientras que en Andalucía, ocurre lo mismo pero al revés. El P.P. ha ganado, pero el P.S.O.E. e I.U. pueden formar una mayoría y conseguir el gobierno de esta comunidad autónoma. En como el cuento de “Alicia a través del espejo”. Será muy divertido

– ¿Divertido?

– Absolutamente. Veremos como en Asturias la derecha defenderá la postura de crear una mayoría de gobierno, a pesar de que ninguna de las dos fuerzas políticas es la más votada. Y ese mismo partido proclamará a voz en grito en Andalucía que se ha hurtado la voluntad popular, impidiendo gobernar a la lista más votada.

– O al revés.

– Efectivamente, Adso. O al revés. De todas formas, te apuesto lo que quieras que alguna de las fuerzas lo intentará.

– ¿Intentar qué?

– Intentar aplicar al otro la ley del embudo mientras que se aplican a sí mismos la forma más amable de esta simetría. ¡Oiremos debates interesantes! Estoy seguro que los sofismas llegarán a alcanzar una altura digna de la Acrópolis de Atenas.

– Pero ¿qué dirá la historia?

– En cuestiones de candente política, la historia es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada.

– ¡Vaya maestro! Fiel a tu costumbre, quieres terminar con una frase lapidaria. Y para conseguirlo, estás dispuesto a atacar a la propia historia.

– ¿Qué es la historia? Una sencilla fábula que todos hemos aceptado.

– ¡Otra frase! Esta es de Napoleón. Pero no, no voy a dejar que te vayas de rositas. Quiero que me expliques algo que ya me tiene muy mosca: tu rechazo a dar respuestas concretas.

– En primer lugar, no se pueden dar respuestas concretas a preguntas abstractas. Tú muchas veces me has hecho preguntas equivocadas y, como tu maestro, te lo he hecho notar. Pero eso no quieres comprenderlo. Para ti, el ideal sería el de la máquina expendedora de Coca Cola: introduces la moneda-pregunta y automáticamente obtienes la respuesta-refresco.

– Un poco simplista, pero me vale. Aunque no acabo de entender tu reticencia. ¿Para qué te haces rogar tanto?

– Para hacerte pensar por ti mismo.

– Pero tú eres mi maestro.

– Precisamente por eso. ¿Qué mejor lección podría darte que enseñarte a pensar?

– Ya. Eso es muy utópico.

– Di mejor muy trabajoso. Muy trabajoso para ti.

– Yo creo que, como maestro, tienes la obligación de enseñarme.

– Cuidado, Adso, cuidado. Me está viniendo a la mente una frase de esas lapidarias que puede que no te guste.

– No importa. Suéltala.

– “Y al cabo, nada os debo”. Complétala y medítala.

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