Posteado por: fernando2008 | 7 marzo 2012

Garzón 1 x 2.

Escribo hoy sobre Garzón, por la sencilla razón de que ya ha pasado de moda. El tema estrella del juez estrella ha caído ya en el olvido. Por esto, es el mejor momento para reflexionar sobre esta figura que, mal que le pese a algunos, sigue siendo pública.

¿Cómo ha terminado el enfrentamiento del magistrado con la justicia española? Pues ya lo veis: una victoria, un empate y una derrota. Todo demasiado simétrico para no dar la impresión de falsedad. La simetría no es algo que aparezca espontáneamente en la naturaleza. Ni en la acción de la justicia. Claro que, para ojos tan suspicaces como los míos, lo importante fue la primera derrota. Una vez apartado de la carrera judicial, sus enemigos se han permitido cierta generosidad. O cierta acción cosmética, para evitar que el resultado final fuera demasiado evidente.

Pero analicémoslo según el orden futbolístico. Primero el uno, la victoria. Garzón se declaró competente para jugar la denuncia de las víctimas del franquismo, una denuncia que era “legítima”, según el alto tribunal, pero que no podía ser atendida por el ex-juez, ya que por el tiempo transcurrido desde la comisión de los hechos sólo era posible crear los llamados juicios de la verdad que no tienen cabida en nuestro ordenamiento. Asimismo, los jueces subrayan que el ex-juez reconoció en octubre del 2008 “los escollos” que debía salvar para declararse competente como la imposibilidad de aplicar a los imputados una ley que no estaba en vigor cuando se cometieron los hechos, la prescripción de los delitos y la ley de amnistía de 1977.

Pues no. Disiento del alto tribunal. El tribunal de Núremberg fue competente para jugar los diferentes crímenes y abusos contra la Humanidad cometidos en nombre del III Reich alemán a partir del 1 de septiembre de 1939 hasta la caída del régimen alemán en mayo de 1945. Crímenes contra la Humanidad que se empezaron a cometer dos meses después de que se iniciasen los crímenes del franquismo. Y los crímenes contra la Humanidad no prescriben, por muchas leyes de amnistía o del “Punto Final” que se aprueben. El propio Garzón le dio un buen susto a Pinochet cuando éste fue a Londres. Los nazis y los criminales de guerra japoneses fueron ahorcados. Las diversas juntas militares argentinas están en la cárcel. Pero en España, donde no pedimos penas de muerte ni siquiera de cárcel para nadie, los huesos de 30.000 personas siguen enterrados en 284 fosas comunes. Por lo visto, es absolutamente imprescindible que esos huesos sigan en las cunetas como los de los perros, para que reine la concordia en España.

Pasemos al empate. El ex-juez Garzón se lucró, ya no sé si poner “presuntamente” o no, con ayudas que dieron determinadas empresas para realizar un curso en el que él participaba. El abogado de Garzón, Enrique Molina, al igual que la Fiscalía, había alegado que el supuesto delito “estaría prescrito”, ya que el último patrocinio fue recibido por el centro educativo el 17 de mayo de 2006 y la querella se admitió el 28 de enero de 2010 pasados ya los tres años que la ley fija como plazo de prescripción. No pudieron encontrar un calendario en todo el Tribunal Supremo. Nadie se molestó en oír, no ya al abogado defensor de Garzón, sino incluso al propio fiscal que llevaba el caso. El alto tribunal sigue adelante con la querella, se realizan, supongo, averiguaciones que supondrían gastos para el contribuyente, se instruye el sumario y en el momento culminante ¡se dan cuenta de que el delito ha prescrito! ¡Quién lo podía haber imaginado! Todo el circo mediático se convierte en agua de borrajas, porque en el Supremo no hay calendarios. O puede que el circo mediático se montase para subsanar la falta de base legal de dicha instrucción. Y yo me pregunto: si en el Tribunal Supremo no tienen calendarios, no saben contar tres años desde la comisión de un delito hasta la vista de la causa ¿qué ocurrirá en los humildes juzgados de paz de nuestros pueblo?. Por cierto, el delito que no se juzgó por haber prescrito fue calificado de “cohecho impropio”, no de “extorsión” ya que no hubo intimidación. Vuelvo a preguntarme ¿hay alguien o algo en España que pueda intimidar al señor Botín?

Y pasamos ahora al tercer juicio, el primero que se realizó, el que supuso la inhabilitación de Garzón como juez. El juicio de la trama Gúrtel. La derrota.

Yo creo que un juez no tiene que ser simpático ni antipático. Debe ser justo. También pienso que un juez puede tener un ego enorme y una mala voz, y no por ello cometer prevaricación. Conocemos casos en la justicia española en los que un juez ha dictado autos desde el wáter, o una juez ha nombrado administrador judicial a una persona unida a ella por lazos afectivos. Una voz aflautada, o una enorme soberbia no son causa de inhabilitación. Pueden dar una mala imagen de dicho juez pero ¡estamos ya tan acostumbrados a personas públicas que tienen una muy malísima imagen y que, a pesar de eso, siguen en sus cargos!.

Una mala imagen de la justicia española se da cuando estamos viendo que causas normales se eternizan años en el Tribunal Supremo y sin embargo otras, como ésta, son instruidas y juzgadas en dos meses. Y no una, sino tres. Mala imagen. Agravio comparativo.

Una mala imagen de la justicia española se da cuando en una causa que ha creado alarma social en toda España, se juzga, y se condena, antes al juez instructor que a los acusados. Malísima imagen.

Una mala imagen de la justicia española se da cuando el Tribunal Supremo sienta jurisprudencia diciendo que son más importante las garantías procesales que la obligación de perseguir el delito. Pésima imagen.

Pero peor que la mala imagen, está la cacería al hombre. Una cacería que comenzó, valga la redundancia, en una cacería. En dicha cacería el entonces juez Garzón se encontró con el ministro de Justicia señor Bermejo. Por algún imperativo categórico cuya explicación a mí se me escapa, cada vez que un juez se encuentra con el ministro de Justicia, se ponen de acuerdo para la comisión de un delito. Supongo que cada vez que un médico se encuentra con un A.T.S. se ponen de acuerdo para matar a sus pacientes, diga Hipócrates lo que quiera. El argumento no puede ser más sólido.

El Tribunal Supremo se lleva las manos a la cabeza cuando se entera que Garzón ha autorizado escuchar las conversaciones entre los abogados y los reos de dicha trama Gúrtel. ¡Totalitarismo! ¡Qué horror! ¡Caramba! Me alegro mucho constatar lo contrarios al totalitarismo que son los magistrados del Tribunal Supremo.

Pero sigamos constatando. Cuando el fiscal y la policía solicitan estas escuchas al juez, solamente el juez es totalitario. Sólo él debe ser castigado. Los demás, la policía, el fiscal son inmaculados. Al fin y al cabo, ellos pidieron permiso para hacerlo.

Pero entonces ¿por qué el juez que sustituyó a Garzón en la instrucción del sumario siguió autorizando las escuchas y no le ha pasado nada?. ¿Ese juez no es totalitario? ¿Los jueces que autorizaron esas mismas escuchas en el caso Vioque o Marta del Castillo, no prevaricaron?.

Nuestro Tribunal Supremo ha creado y ha sentado jurisprudencia sobre un delito hasta ahora inédito: la “prevaricación ad hominem”. Es una prevaricación muy concreta, en la que si cuatro jueces la cometen sólo será castigado aquel juez que se llame Garzón. ¡El propio Hammurabi se revolverá en su tumba, verde de envidia!

Vivimos en un mundo frenético, en el que la noticia más importante de hoy sólo servirá para envolver el bocadillo de mañana. Creamos, consumimos y tiramos al cubo de la basura, escándalos con una velocidad digna de mejor causa. Pero estos escándalos son heridas que recibe la ciudadanía. Heridas que cuando se cierran mal se infestan. Heridas que permiten que miles de españoles no puedan ser localizados ni enterrados dignamente.

Mucho se ha hablado del “caso Garzón” en el pasado. Poco se habla ya en el presente. Pero, de este caso, se seguirá hablando en el futuro, cuando el artículo sensacionalista dé paso a la historia. Para entonces, tendremos una opinión verídica de lo que realmente pasó.

Para aquello que no quieran esperar el juicio de la Historia y crearse hoy su propia opinión, he recopilado y adjuntado las tres sentencias, las tres heridas de Garzón. Leedlas. Merece la pena.

Sentencia 1ª                    Sentencia 2ª                 Sentencia 3ª

Anuncios

Responses

  1. Querido Maestro:
    Este sainete no se ha acabado. La expulsión de la carrera judicial será agua de borrajas dentro de unos años, cuando la más alta instancia Europea eche por tierra todos los argumentos del TS y rehabilite, por “cojones” y perdona la expresión, a D. Baltasar Garzón.
    Además, el empate y demás estupideces, son esas cosas que pasan en las “cacerías” que has relatado y que me recuerdan a esa magnífica película basada en un extraordinario libro de Miguel Delibes, “Los santos inocentes” en el que al final, el señorito acaba colgado gracias a su propia estulticia, claro que he sido magnánimo y he comparado al “señorito” con el TS, evidentemente. 😉

  2. ¡Ojalá, Jomer, lo rehabilite por cojones!
    Sobre “Los santos inocentes” ¡qué te voy a decir? Soy de Extremadura.

  3. Más que totalmente de acuerdo con Ud.
    Gracias por pronunciarse con tanto acierto sobre el tema .
    Un cordial saludo

  4. Un placer. Yo también me alegro de coincidir con usted. Saludos


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: