Posteado por: fernando2008 | 2 marzo 2012

Isabel de Armas. Ser mujer en el Opus Dei.

No me contéis más cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos.
 
León Felipe.
 

Los que me leen saben que me intereso por las religiones. No profeso ninguna y mi impresión personal sobre este tema, es la que refleja León Felipe en su poema. Estudio las religiones desde el punto de vista histórico y siempre, a poco que escarbo, aparecen incongruencias si no mentiras.

Pero acabo de leer un libro que me ha impresionado hondamente por su magnífica espiritualidad. Es éste de Isabel de Armas, una numeraria del Opus Dei con una increíble vida interior. Un alma pura y valiente que al final, no podía ser de otra manera, tuvo que salirse el Opus Dei.

Criticar al Opus Dei es una tarea inútil. Los que están fuera lo consideran ya una secta integrista dentro de la ya por sí integrista Iglesia Católica. Y los que están dentro consideran las críticas, incluso las más suaves, como una manifestación de Satanás. Por eso, abandonaré este trabajo estéril y me centraré en la figura de Isabel de Armas.

Isabel es periodista y escribe sus vivencias estructurándolas en cartas que dirige a una chica más joven que ella, la cual duda de entrar o no en el Opus Dei. El artificio es muy conocido. Yo mismo lo he usado en las charlas con Adso. La de fuera pregunta sobre aspectos de la Obra de Dios e Isabel contesta. Y contesta con el corazón en la mano.

Isabel entra en el Opus con un hándicap: es mujer. Si la iglesia discrimina a la mujer, el Opus lo hace más. Las numerarias ahora llamadas “auxiliares” y antes “sirvientas” son “niñas pequeñas, a las que no se las puede dejar solas nunca” y que están únicamente para desempeñar las labores domésticas de las casas, con su uniforme negro y sus cofias blancas. Las numerarias de primera clase llevan la administración de dichas casas. Algunas privilegiadas, como Isabel trabajan fuera. Pero la diferencia con los numerarios masculinos es el que nos cuenta la propia Isabel. En sus oraciones, en una jaculatoria especial: “Nosotras pedíamos ser esclavas, siervas, criadas del Señor, mientras que ellos pedían ser asiento o sede de sabiduría”. El propio Escrivá dice que “las mujeres no hace falta que sean sabias. Basta con que sean discretas”. (Camino 946)

¿Es una secta el Opus Dei? Juzgad vosotros. Para los sociólogos, una secta es un grupo convencional de gentes que participan de las mismas experiencias religiosas y tienen las características siguientes:

– Factor de seguridad y de certeza. Los miembros de la secta tienen conciencia de pertenecer a un grupo que acapara la verdad y la salvación; ninguna de las dos cosas existen fuera de ellos.

– Factor afectivo. El grupo se considera autosuficiente y no tiene contactos con otros.

– Factor de rigorismo doctrinal, disciplinar y moral. Se concede una primacía total a los principios, a la doctrina y a la interpretación, por encima de los derechos de las personas; lo que prima es la obediencia y el orden, que se identifica con la voluntad de Dios.

Max Weber, contrapone secta e iglesia. Caracteriza a la iglesia:

– La pertenencia a la misma prácticamente por nacimiento, la fe se hereda y se transmite de padres a hijos.

– La tendencia a adaptarse al entorno sociocultural e institucional.

– La aceptación de los valores vigentes.

Por el contrario, la secta busca:

– La incorporación a la misma por adscripción libre, tras una conversión personal.

– Promueve una estructura social cerrada en sí misma.

– No se acomoda al entorno sociocultural; tiende a marginarse del mismo.

Isabel fue captada muy joven, vivió en una atmósfera de fanatismo, pero poco a poco se fue dando cuenta de una serie de cosas que no cuadraban. Y, como dice Bryan Wilson “En la actualidad un sistema religioso no puede ser emocionalmente reconfortante, si no es intelectualmente satisfactorio”. La propia autora confiesa: “Pero si he venido a la Obra con la intención de hacerme mejor, y resulta que cuando voy tocando fondo, se me sugiere que lo que tengo que hacer es malearme; aprender a hacer el juego, convirtiéndome en una persona con más conchas y más retorcida, la verdad es que me quedo perpleja, no sé a qué atenerme. Si por mí misma llego a descubrir que lo que me decís es cierto, no tendré más remedio que huir de este enmarañado montaje. Porque el libre albedrío es lo más rico en ser y en actividad que hay en la criatura inteligente; la acción por la cual ella dispone de sí misma, poniendo corazón y cabeza de acuerdo con la inspiración del espíritu”.

Entonces ¿cuál es el misterio de la expansión del Opus Dei?. En primer lugar, es de todos conocido que es más fácil obedecer a otro que gobernarse a sí mismo. Y la segunda explicación es que todas las sociedades “secretas” crecieron en periodos de manifiesto desasosiego y de convulsiones sociales. Tal vez por eso se puede decir, que una parte importante de quienes ingresan en ellas son, o los que se aferran a modos de vida antiguos que han quedado desbaratados o, por el contrario, también pueden ser personas que se rebelan contra el orden vigente y que juzgan necesario el sigilo como tapadera de su proceder.

A Isabel le costó mucho trabajo salir, porque con su salida perdía su seguridad material e incluso su seguridad espiritual. Escrivá proclamaba que “no daba ni una perra chica por el alma de aquellos que se saliesen de la Obra” ya que “fuera de la barca no hay salvación”. Y la barca no era la barca de Pedro; era la barca del Padre. Pero, en un rasgo heroico de coherencia intelectual y religiosa se fue. Ella misma nos trasmite la frase de Pérez Galdós que hizo suya. “El gran don Benito puntualiza acerca del mismo: “El misticismo, como cualquier otra forma de idealismo exagerado, sólo se justifica cuando se pone al servicio de la vida. Todo sueño o anhelo de perfección ideal de espaldas a los afanes de la existencia real y concreta es inútil e infecunda y sólo conduce a la esterilidad y, a veces, a la locura. Hay que buscar a Dios en la vida… La imaginación ardiente, la loca de la casa, otra de las facultades superiores del místico, no debe huir de la realidad para refugiarse en la contemplación del absoluto”.

No. No voy a cargar las tintas lanzándome a una campaña contra el Opus Dei. Todos tenéis una opinión formada sobre los desvaríos del marqués de Peralta, por lo que no me pondré a buscar argumentos acusatorios ni contra él, ni contra su Obra, ni contra su canonización. Sólo utilizaré dos que se adaptan impecablemente al razonamiento católico. Cristo pone como primer mandamiento el amor, a Dios y al prójimo y establece que el sábado está hecho para el hombre, no el hombre para el sábado. Pero es Isaías el que trata el tema del Opus Dei con mayor extensión cientos de años antes de que surgiera la Obra de Dios.

No me traigáis más dones vacíos, más incienso execrable. Novilunios, sábados, asambleas, no los aguanto. Vuestras solemnidades y fiestas las detesto; se me han vuelto una carga que no soporto más. Cuando extendéis las manos, cierro los ojos; aunque multipliquéis las plegarias, no os escucharé. Vuestras manos están llenas de sangre. Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda” (Is. 1,13-17).

Jesús dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. El Opus Dei tiene el Camino y se atribuye en exclusiva la Verdad. Pero nunca tendrá la Vida, esa vida a la que salió Isabel y en la que vive y lucha dentro de la Iglesia Católica porque, como ella dice “El Opus Dei no es la Iglesia”.

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Responses

  1. He tenido y tengo muchos contactos con gente de la Obra. Algunos son casi amigos. Digo casi, porque son gente a la que nunca acabas de “llegar”.
    Salvo un caso, muy coherente, el resto es gente cuya vida contradice a las creencias que proclama. Bueno, eso nos pasa en mayor o menor medida a todos. En mi caso es la opción a. Lo que pasa es que cuando no actúo de acuerdo a mis principios, lo sé y no lo justifico. Ellos consiguen con malabarismos que sus incongruencias dejen de serlo.
    Había un viejo chiste, que decía que esta gente dice que vive como Cristo, pero en realidad, viven como Dios. Creo que los define bastante.
    Otro aspecto que he visto repetidamente es su ansia de captación… si huelen que la “presa” tiene un buen patrimonio o es un fuera de serie. En caso contrario eres transparente para ellos.
    Tampoco parecen muy hábiles en eso de “amar a vuestros enemigos”. Hay que oírlos hablar de política y ver cómo se despachan con los que están en el “otro lado”.
    Por último conozco directamente dos casos en los que la fidelidad matrimonial que a bombo y platillo proclaman como virtud, se la pasan por el arco del triunfo si encuentra una hembra que merezca la pena. Lo entiendo, pero en mi caso, no alardeo de practicar con exceso en esa virtud tan cristiana.
    En fin si ha sido un poco observador, verá que no les tengo especial cariño.
    Un cordial saludo

  2. Yo tampoco les tengo ningún cariño. Me asombran. Me asombra sobre todo el hecho de que su Dios les dejó un mensaje muy claro y ellos lo han retorcido hasta límites increíbles. Pero le he cogido cariño a Isabel de Armas y a María Angustias Moreno. Por supuesto, la castidad queda a salvo. No conozco a ninguna de las dos.

  3. Me quedo con León Felipe.
    “Yo no sé muchas cosas, es verdad.
    Digo tan sólo lo que he visto.
    Y he visto:
    que la cuna del hombre la mecen con cuentos”, pues eso.

    Un afectuoso saludo

  4. Y yo, Elisa. Y yo.

  5. Fantástico, Maestro. Como siempre. Es un placer leerte ya que eres cabal y lúcido. 🙂

    Lo único que haría si pudiera y tuviera el poder adecuado y suficiente, es declarar al Opus Dei contrario a la Constitución y lo ilegalizaría, como se ha hecho con otros “tumores” que hay en esta España que cada día me duele más.

  6. En eso tienes razón, Jomer. El Opus es contrario a la Constitución española, a la Iglesia Católica y al mensaje de Cristo. Sólo están a favor de ellos mismos.


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