Posteado por: fernando2008 | 4 febrero 2012

Educación para la Ciudadanía y totalitarismo.

En los dos últimos años que ejercí como profesor, me presenté voluntario para impartir la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Deseaba que los alumnos adquiriesen la mentalidad de ciudadanos. Ciudadanos, no rebaño, ni pueblo fiel, ni súbditos.

Mi mayor preocupación fue la de inculcarles la idea de que todos los seres humanos nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Y que dichos derechos son imprescriptibles e inalienables.

Expliqué a mis alumnos que los hombres y las mujeres son iguales en derechos. Que la mujer, para el hombre, es una compañera igual que él, no que tenga que estar subordinada al hombre, ni que debe callar en público y luego, en su casa, preguntarle al marido. Ni que tenga que estar subordinada al hombre. Ni que sea el receptáculo de todas las inmundicias. Y me importa un pimiento lo que diga Saulo de Tarso.

Les expliqué que los homosexuales son unos ciudadanos que tienen los mismos derechos que los heterosexuales. Exactamente los mismos. Y que no deben ser discriminados por sus orientaciones sexuales. También les expliqué que lo natural es lo que viene dado por la naturaleza, y que la homosexualidad es tan natural como la heterosexualidad. Que los homosexuales no son personas monstruosas ni viciosas. Simplemente, que son personas que tienen otra sexualidad, y como tal deben ser respetados. Y que si ni un solo pájaro en el cielo, ni un solo cabello en nuestra cabeza, se cae sin el concurso de la Providencia divina, dicha Providencia es la que ha creado a los homosexuales. ¿No son los seres humanos más importantes ante Dios que los pajarillos? Pues la Providencia no podría desamparar a un grupo de seres humanos tan numeroso, haciéndolos abortos del infierno.

Les expliqué que todos, absolutamente todos los seres humanos, deben ser respetados y deben tener los mismos derechos. Y que uno de los derechos fundamentales es el derecho a la vida. No sólo el derecho al nacimiento, sino el derecho a tener una alimentación suficiente, el derecho al agua potable, el derecho a tener una sanidad, el derecho a tener una educación. Todos los estados u organismos de cualquier tipo, que impidan ese derechos son perversos, y deben ser destruidos. Sin contemplaciones. Que el injusto y desigual reparto de las riquezas es el mayor de los pecados. Y que todos tienen derecho a practicar su religión o a no practicar ninguna. Sé que fuera de la Iglesia católica no existe la salvación. Pero eso es un asunto que sólo concierne a los católicos.

Les expliqué que, a lo largo de la Historia han existido tres tipos de familia: la extendida, la nuclear y la monoparental. Porque existen, nos guste o no nos guste, familias monoparentales. No es culpa mía. También existe el hambre, el dolor, la injusticia. Negando la familia monoparental o negando el hambre, no van por ello a desaparecer. Y existen parejas que, una vez casados, se dan cuenta que se han equivocado. Y tienen perfecto derecho a rehacer su vida. Para eso está el divorcio porque, no nos engañemos, no todas las parejas tienen el dinero suficiente para solicitar la nulidad matrimonial a la Iglesia.

No les enseñé nada sobre la sexualidad. No entraba en el temario. Pero, por si acaso os interesan mis opiniones, las expondré aquí, bien alto y bien claro.

En primer lugar, me asombra la obsesión actual de la Iglesia católica con el aborto. No ha sido siempre así, y ni San Agustín, ni Santo Tomás de Aquino consideraban que el aborto fuera un crimen. Y muchos menos el papa León X el cual en su “Taxa Camarae” especificaba que: “La mujer que destruyese a su propio hijo llevándole en sus entrañas y el padre que hubiese contribuido a la perpetración del crimen, pagarán 17 libras, 15 sueldos cada uno. El que facilitare el aborto de una criatura que no fuere su hijo, pagará 1 libra menos”. Muy poca pena me parece a mí por un asesinato. No, no podéis decir que eran otros tiempos. El magisterio de la Iglesia es eterno e inmutable.

La píldora del día después, según el infalible magisterio de la Iglesia ya es un aborto. Me parece muy bien, pero creo que dicho magisterio no debía quedarse en la superficie, sino profundizar más. Así, la masturbación sería homicidio premeditado. El sexo oral debía tipificarse como canibalismo. El preservativo debería se tipificado como homicidio por asfixia mecánica. El coito interruptus debería tener la pena de abandono de menor. Y, dentro del delito de abandono de un menor, debería estar también el sexo anal. Al fin y al cabo, el sexo anal es mandar al futuro hijo a la mierda. ¿No?.

¿Por qué esta obsesión de la Iglesia con la sexualidad. No lo sé. Pero me malicio que tiene algo que ver con la teoría de la “Jerarquía de necesidades de Maslow”. Este psicólogo estableció su jerarquía con la forma de una pirámide. Sólo cuando se satisfacen las necesidades más básicas se aspira al escalón superior. Y la necesidad del sexo está en ese escalón inferior. Mientras esté obsesionado con su entrepierna, el pueblo fiel no se cuestionará sus necesidades de autoestima y autorrealización, las cuales están en un escalón superior.

Pero nos estamos desviando el tema. Volviendo a Educación para la Ciudadanía, nunca una asignatura ha recibido tantas críticas. Pero no unas críticas cualquiera. Son unas críticas donde la imaginación, la mala uva y la Santa Calumnia han brillado en todo su esplendor. Se la ha acusado de fomentar la masturbación. Sinceramente ¿la masturbación necesita ser fomentada? ¿Por quién? ¿La Masonería, el Comunismo, o la Conspiración Judía se gastarían millones de euros para fomentar la masturbación en España? En realidad, esa acusación sería ridícula, si no fuera patética. Esos malvados organismos, no existen en la realidad. Pero si existiesen ¿iban a desperdiciar su fuerza y su dinero con una campaña así? Y, en caso de que existiese dicha campaña ¿en España? ¿Tan alto estamos en la clasificación de las naciones? ¿O es que sigue siendo España el centinela de Occidente?

Otro insigne prelado pontifica diciendo que la asignatura de marras fomenta la homosexualidad y el suicidio. Sinceramente ¿se puede fomentar la homosexualidad? Y, en caso afirmativo ¿con qué fin? ¿Alguien saldría beneficiado con ese fomento?. En cuanto a lo del suicidio, he dicho ya en otra entrada que ojalá los profesores pudiésemos fomentar el hábito de la lectura entre nuestros alumnos. Si no conseguimos fomentar la lectura ¿vamos a perder nuestro tiempo intentando fomentar el suicidio?.

Con la llegada del Partido Popular al poder, los días de dicha asignatura estaban contados. El ministro de Educación, don José Ignacio Wert se ha apresurado a proponer su derogación. El propio ministro ha explicado las razones por las cuales se deroga dicha asignatura. Según él, la nefanda asignatura establece que “el capitalismo es como un tren sin freno (…) y el socialismo es el freno de emergencia”. El hecho concreto de que dichas palabras jamás estuvieron en un texto de Educación para la Ciudadanía, no tiene importancia. Como decía el gran  ministro, educador y ciudadano ejemplar Joseph Goebel, una mentira repetida mil veces llega a convertirse en verdad.

Pero el mejor epitafio que se ha podido dar a la pobre asignatura salió hoy de la boca del obispo de Málaga, don Jesús Catalá. Dicho prelado afirma que “la imposición de contenidos ideológicos por parte del Estado sería totalitarismo”. ¡Horror!

Tiene razón el obispo de Málaga. El totalitarismo es malo. Por eso, la iglesia en general y los obispos en particular, han luchado con todas sus fuerzas contra el totalitarismo. En España y fuera de España. Y aunque yo me he visto obligado a estudiar, y a aprobar, la religión desde mi primera clase de párvulos hasta el quinto curso de mi carrera, eso no era imposición. Era la gracia divina. Pero, a cambio, la Iglesia de España luchaba denodadamente contra el totalitarismo, llenando nuestro país de mártires por la libertad, como puede apreciarse en todas estas fotos.

¡Sepulcros blanqueados!

Anuncios

Responses

  1. Maestro, con tu habitual sabiduría has puesto punto final a tu comentario con sólo dos palabras que encierran toda la verdad.

    ¡Sepulcros blanqueados!

    Y añado yo, pero no son sepulcros vacíos porque están llenos de inmundicia, de podredumbre, de la más absoluta de las miserias humanas. Asco me dan. 😦

  2. Jomer, es maravilloso tenerte como amigo. ¡Levantas tanto la moral!

  3. ¡Por Dios! Qué graciosos están los militares con el fusil apuntando al cielo. Esto todo muy falocéntrico y muy cristiano. Te he copiado y yo también he escrito sobre la cuestión.

  4. sin palabras…ni comentario ,,,,es que somos pobres ,,,,pero valerosos,,en nuestro enpeño la LIBERTADES,,EDUCACION,PROGRESO,eettcccc

  5. Y seguimos con nuestro empeño, por encima de las dificultades.

  6. Es un honor para mí, Estatua. Copia, copia.

  7. ¿Quién es J.I. Wert, el ministro que se ha presentado a los actores repitiéndoles : “Yo soy uno de los vuestros”? ¿Qué quiso decir, yo no soy de derechas?, menuda estafa y mentira para los ciudadanos.
    Fernando, veo que sigues levantando pasiones, aunque no se yo si en este país se levanta ya algo…

  8. Pues que es un cómico, Elisa. ¿Estás segura que levanto algo? Serán pasiones en el mal sentido de la palabra, pasiones intelectuales.

  9. Pasiones de reflexión muy necesarias en estos tiempos.Pasiones intelectuales, claro. En el terreno personal- físico- emocional no lo se. ¿?

  10. Lo que dije, pasiones intelectuales. Los jubilados no levantamos otras.

  11. Tu y yo tenemos que hablarrrrrrrrr

  12. ¡Ardo en deseos de hablar contigo! Y lo que se tercie

  13. De pequeñito estudiaba el Catecismo. ¿Eso no era adoctrinar?
    Recuerdo que había inscripciones que decían “Francisco Franco, caudillo de España por la gracia de Dios”. Algún… me imagino que homosexual judío o similar, cambió el “la” por “una” y la frase tomaba su auténtico sentido.
    Un cordial saludo

  14. Por cierto me acuerdo que a la pregunta ¿Cuales son los enemigos del alma? La respuesta era:
    Los enemigos del alma son tres : el mundo el demonio y la carne.
    Lo del demonio, aunque no vi ninguno, parecía tener cierta lógica, pero lo del mundo … En aquella época D. Pedro J debía estar en parvulitos (y la señorita Exuperancia no había aún venido a la vida). Para un crío como yo, el mundo era un globo terráqueo inflable. Por mucho que lo miraba no acababa de ver esa enemistad para mi tierna alma.
    Respecto a lo de la carne… pues, tampoco acababa yo de entender qué peligro espiritual encerraba una morcilla…
    En fin…Luego de mayor me fui enterando que lo de la carne iba por otro lado… Me lo explicó “mi hermanico pequeño”, aunque tarde.

  15. Sí. Yo estudié, y tuve que aprobar religión desde el preescolar hasta quinto de carrera. Y eso no era adoctrinar.

  16. Están locos estos cristianos. Locos por la carne. Pero en ese punto la Iglesia tiene una doctrina muy clara: No hagas lo que yo hago, haz lo que yo digo.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: