Posteado por: fernando2008 | 18 noviembre 2011

Susana Fortes. Quattrocento.

“No me interpretes mal, Luca. Sabes perfectamente que no he querido decir eso. Lo único que digo es que tratándose de arcanos capaces de engendrar tanto el bien como el mal, el artista tiene el derecho y el deber de recurrir a un lenguaje oscuro, sólo comprensible para sus pares. Y sobre todo debe proteger su obra de aquellos capaces de utilizar esas armas del espíritu para extender su poder terrenal y saciar sus ansias de dominio”

Susana Fortes. Quattrocento

 

Me gustan las novelas históricas y las novelas policiacas. Cuando encuentro un libro que junta estas dos cosas, brinco de excitación. Y si, además, es una buena obra, miel sobre hojuelas.

Hoy ha caído en mis manos la novela de Susana Fortes “Quattrocento”. Una buena novela histórica, aderezada con una buena novela policiaca.

Escribir una novela histórica es relativamente fácil. Basta con saber escribir y documentarse. Y escribir una novela que tenga como fondo la Florencia del siglo XV tiene el éxito asegurado. Florencia es la única ciudad en la que he sufrido el “síndrome de Stendhal”. Cada una de sus piedras guarda una historia interesante. Y cada día de la Florencia del siglo XV puede dar tema para diez novelas.

Escribir una trama policíaca dentro de una novela histórica, multiplica por diez el valor de la novela… si se sabe cerrar bien la trama. Muchos lo han intentado, recordad “El Asedio” de Pérez Reverte, pero pocos lo consiguen.

Bien, pues en esta novela la trama, o mejor las dos tramas, una en el siglo XV y otra en el siglo XXI están bien urdidas, bien entrelazadas y con un final bien resuelto. Lo de menos es su análisis lógico. Al fin y al cabo, es una novela. Y en una novela se pueden unir la conjura de los Pazzi y la muerte de Juan Pablo I. Es una acción trepidante, un “thriller” que no te deja ni un momento de respiro. Bueno, te deja un momento de reposo, pero sólo uno: cuando la autora se dedica a describir el amanecer en las colinas de Fiésole.

Lorenzo el Magnífico

En la Florencia de los Médicis podías encontrarte con cualquier cosa. Podías encontrarte con la conspiración de los Pazzi, con un desfile de carnaval presidido por Claretta Orsini, la esposa de Lorenzo, con un sermón de Savonarola, o con el rey Carlos VIII de Francia que entraba en ella como amigo oficial, pero como conquistador real. Podías ir a resolver algún asunto al Palacio de la Señoría y encontrarte con que el funcionario que te atendía era el mismísimo Maquiavelo. Luego, podías ir a la taberna de Botticelli, y probar el menú del día cocinado por Leonardo da Vinci. Podías encontrarte por la calle con Miguel Ángel, pero seguro que no te saludaría; iba siempre hosco, ensimismado en sus pensamientos. Con la que no podríamos encontrarnos sería con la bella Simonetta Vespucci. Había muerto nueve años antes de que Sandro Botticelli la retratase como Venus. O podías, y eso sí que era peligroso, encontrarte con el propio Hannibal Lecter.

Simonetta Vespucci

 

Hannibal Lecter

 

Si hay un lugar en el que la realidad supera la ficción, ese lugar es Florencia. Fijaos si no, en el cuadro del final de esta entrada, pintado por Piero della Francesca. Son los retratos de Federico di Montefeltro, duque de Urbino, uno de los protagonistas de la novela, y de su mujer Battista Sforza. Las caras aparecen absolutamente de perfil, imitando las monedas. Muchos autores hablan de la influencia de las medallas en los retratos del Quattrocento. La explicación es otra. Federico de Montefeltro tenía el lado derecho de la cara destrozado por una lanza en un torneo. No podía posar sino de esa forma. En cuanto a la señora, se la ve muy pálida. Tampoco es de extrañar, porque estaba muerta. Piero della Francesca hizo su retrato basándose en la mascarilla mortuoria.

 Interesante ¿verdad? Son estos pequeños detalles los que hacen más jugosas las historias que se esconden detrás de cualquier obra de arte. Cuando a Miguel Ángel le hicieron notar que las caras de las esculturas que había hecho para la tumba de los Médicis no se parecían en nada a las caras de los difuntos, contestó con displicencia: “Dentro de mil años, nadie se dará cuenta”.

Pero aquí estoy yo para desvelaros esos pequeños detalles, sin desvelaros ni una línea de la novela. Os recomiendo que la leáis. Como dice la propia autora: “Es bueno leer novelas policiacas porque es bueno saber que el asesino no soy yo”.

Los duques de Urbino.

 

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Responses

  1. Una de las épocas más interesantes y mejor documentadas. Y una gran influencia artística para el resto del mundo. De mis épocas favoritas junto con la Grecia clásica, y el siglo 18 en Francia.

  2. ¿Por qué el siglo XVIII francés?

  3. Por dos razones: el arte (Jacques-Louis David, por ejemplo) y por la Ilustración y posterior Revolución, todo eso que germinó en los inicios del XIX en toda Europa e incluso en América. En casa teníamos una enciclopedia temática y uno de sus tomos estaba dedicado precisamente al Siglo de las Luces y a mi me fascinabas las ilustraciones, las biografías, incluso algunos facsímil de libros de la época. El libro abarcaba lo más significativo de ese siglo tanto en Alemania, Rusia y otros países, pero siempre identifiqué esa época con Francia.

    Saludos.

  4. ¡Eres un enciclopedista! Tienes razón. Yo tengo el Discurso preliminar de la Enciclopedia y me parece muy interesante.No sabía que te gustase David


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