Posteado por: fernando2008 | 16 noviembre 2011

El nacionalismo catalán.

 – Maestro ¿qué opinas de los catalanes?

– Nada, Adso.

– ¿Nada? ¿Por qué?

– Porque no los conozco a todos. Si conociese a todos los catalanes podría dar una opinión. Pero conozco a muy pocos.

– Pero puedes hacerte una idea.

– Puedo, pero no quiero hacérmela. Los tópicos me parecen una pérdida de tiempo y, sobre todo, una gran pérdida de objetividad. Cuando oigo hablar de los catalanes tacaños e insolidarios y de los andaluces vagos y juerguistas, pienso en esas tiendas donde se venden banderas españolas con el toro, monteras, banderillas. Tiendas que, por lo general, son propiedad de chinos.

– ”Vox populi, vox Dei”!

– ¡Pobre Dios! La persona más seria que conozco, la que está más obsesionada con su trabajo, es de Sevilla. Y la más amable, solidaria, generosa y preocupada por los demás, es de Castellón.

– ¡Hombre! ¡Por una sola…!

– ¿Cuántos tacaños tiene que haber en Cataluña para que Cataluña sea una tierra de tacaños? O, dicho de otra manera, ¿cuántos independentistas tiene que haber en Cataluña para que Cataluña sea independiente?

– Veo que no te cae bien Cataluña.

– Cataluña me cae tan bien como Galicia o como Castilla.

– No te cae bien, porque no pones “Catalunya”.

– ¡Que santa Lucía te conserve el olfato, Adso, porque lo que es la vista… Cataluña se pone con “ñ” aquí y en London.

– Tampoco se escribe “London”. Se escribe “Londres”.

– ¡Didáctico estás! Pues voy a aprovechar esa vena didáctica. Explícame, por favor, lo siguiente: ¿Por qué, en correcto castellano, se debe escribir “Londres”, aunque sus aborígenes lo llamen “London”, y no se puede escribir “Cataluña” porque sus aborígenes la llaman “Catalunya”? La Gramática no entiende de fronteras. Si una regla es buena para Londres, debe de serlo también para Cataluña, Lérida y Gerona. En castellano se escribe así.

– Tienen su propia lengua.

– Lo mismo que los habitantes de Londres ¿no?

– Es una lengua muy antigua…

– Hablando de antigüedad, acabo de asistir a las “II Jornadas de Arqueología en la ciudad de Cáceres y su entorno”. ¡Han sido increíbles! ¡El territorio cacereño ha tenido una ocupación humana documentada desde hace un millón de años!. Eso sí es antigüedad.

– No quieres hablar del tema y te sales por la tangente.

– Yo estoy dispuesto a hablar de todos los temas que tú quieras, incluyendo el de Cataluña y su antigüedad. De lo que no estoy dispuesto a hablar es de tópicos, no sólo erróneos, sino malintencionados.

– ¿La antigüedad de Cataluña un tópico malintencionado?

– Veámoslo. A ver ¿cuándo empieza Cataluña?

– Pues con Wifredo el Belloso.

– Magnífico. ¿Y qué sabes de él?

– Mira lo que dice un libro muy antiguo: “Pidió el conde Iofre Valeroso al emperador Loís que le diesse armas que pudiesse traher en el escudo, que llevava dorado sin ninguna divisa. Y el emperador, viendo que havía sido en aquella batalla tan valeroso que, con muchas llagas que recibiera, hiziera maravillas en armas, llegóse a él, y mojóse la mano derecha de la sangre que le salía al conde, y passó los quatro dedos ansí ensangrentados encima del escudo dorado, de alto a baxo, haziendo quatro rayas de sangre, y dixo: “Éstas serán vuestras armas, conde.” Y de allí tomó las quatro rayas, o bandas, de sangre en el campo dorado, que son las armas de Cathaluña, que agora dezimos de Aragón”.

– Falso de toda falsedad. Y, además, una cochinada. ¡No son maneras de tratar una herida!

– Vale, fray Guillermo, déjate de bromas. Puede ser una acción muy cochina, pero es histórica.

– Falsa de toda falsedad.

– ¿Por qué?

– ¿Cuándo consiguió Wifredo ser nombrado conde de Barcelona?

– En el 878.

– Ludovico Pío, hijo de Carlomagno, murió en el 840.

– ¡Es verdad! Bueno, en realidad, quien dio a Wifredo las armas de Cataluña, fue el emperador Carlos el Calvo.

– Que murió en el 877. ¡Qué mala suerte tienes, Adso!

– De acuerdo. No sé que emperador se las dio. Pero alguien se las dio.

– Falso de toda falsedad.

– ¡Qué pesado, maestro! ¿Por qué?

– Porque la concesión de escudos y blasones comienza en el siglo XI.

– Vamos ¡que la Señera no existe!

– Ahora sí. Pero su aparición, según la leyenda, y recalco lo de leyenda, más antigua fue en la batalla de Alcoraz en 1096.

– ¡Un momento, un momento! En la batalla de Alcoraz pelearon las tropas del…

– Efectivamente, Adso, efectivamente. Veo que aún no has olvidado mis enseñanzas. Las tropas del rey de Aragón. Porque, recuerda, ningún pez podía nadar por el Mediterráneo si no llevaba en su lomo bien grabadas…

– …las cuatro barras de la corona de Aragón. Pero entonces Cataluña…

– El condado de Barcelona tenía como bandera la cruz de san Jorge. Tenía y tiene, porque todavía está dicha cruz en el escudo de Barcelona.

– Pero Cataluña dominaba a Aragón.

– Eso es lo que te han hecho creer. Ramón Berenguer IV se casó con Petronila de Aragón. Se casó según el derecho aragonés. La Casa de Barcelona desapareció y Cataluña se integró, con toda la autonomía que quieras, pero se integró, en la Corona de Aragón. Y en sus cuatro barras.

– Según eso, Cataluña no es una nación.

– Falso también. Estoy firmemente convencido de que Cataluña es una nación.

– Niegas a Wifredo, niegas la Señera y luego dices que Cataluña es una nación. No te entiendo.

– Niego las mentiras y proclamo la verdad. El problema radica en que no sabes qué es una nación: es una unidad social o pre-política. Se llama así al conjunto humano en el que se da cierta comunidad de ascendencia, historia, cultura, lengua y costumbres comunes. Nada más. La nación es un sentimiento. Y nadie puede prohibir un sentimiento, o legislar sobre sentimientos. Se puede discutir que Cataluña sea un estado. Pero no se puede discutir que es una nación.

– Y Cataluña tiene muy arraigada su identidad nacional. Por ella murió Rafael Casanova.

– ¿Pero qué estás diciendo?

– Que Rafael Casanova murió el 11 de septiembre de 1714 con la Señera en la mano, luchando contra las tropas españolas. Por eso le hacen las ofrendas florares en la Diada.

– Tres ideas, tres mentiras. Rafael Casanova no murió. Fue herido y escapó, algunos dicen que disfrazado de monje, después de haber sobornado a alguien para que le extendiese un certificado de defunción. Posteriormente, volvió a Barcelona, siguió ejerciendo de abogado, y murió en 1743.

– Bueno, fue herido cuando llevaba la Señera.

– Lo más gracioso de todo, Adso, es que la bandera que se ve en la estatua no es la Señera. Es una bandera extremeña donde las haya. Es la bandera de Santa Eulalia, bandera que sólo se sacaba cuando había un gran peligro.

– ¿Qué tiene que ver Santa Eulalia de Mérida con Barcelona?

– Parece ser que fue una charnega más. La historia de la santa Eulalia de Barcelona está copiada de la de Mérida palabra por palabra, porque la historia de la santa de Mérida se escribió un siglo antes. Hasta en el nombre del malo, el gobernador Daciano. Huelga decir que no hubo ningún gobernador romano de nombre Daciano, ni en Mérida ni en Barcelona.

– Pero al menos me concederás que luchó contra las tropas españolas.

– Casanova, al frente de tropas españolas, luchó contra otras tropas españolas. Era una guerra civil. Unas tropas españolas apoyaban a Felipe. Otras tropas españolas, apoyaban a Carlos. No es que Casanova quisiera la independencia de Cataluña. Quería que le gobernase el rey de España Carlos, porque él pensaba que era una persona más seria y formal que el frívolo francés Felipe. Y esta idea la hicieron saber, los fidelísimos súbditos catalanes de la monarquía española, en libros como éste, entre cuyos autores está Rafael Casanova.

– Entonces ¿qué razones tienen los nacionalistas para dar tanto bombo a la figura de Casanova?

– Eso, querido Adso, no creo que lo sepan, ni la Santa Eulalia de Barcelona, ni la Santa Eulalia de Mérida. Sólo pueden saberlo los que han montado ese circo.

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Responses

  1. Sí que tienen el circo montado…Pero muchos muchos catalanes están hartos de tanta tontería. Otros pocos, sin embargo, se llaman así mismo catalanes y menosprecian a gente de otras comunidades, sobre todo de Extremadura. No he llegado a vivirlo en carnes propias, pero amigos que conozco sí. A mí siempre me han tratado genial.
    Eso sí, por experiencia personal, los que más guerra resultan ser los que no tienen familia catalana de generaciones, sino padres o abuelos que emigraron allí. Un ejemplo: un primo segundo de padre extremeño, tuvo una discusión con un tío mío que vive en Albacete. El “catalán” decía que su lengua era el catalán y que era catalán de pura cepa y que a sus hijos les inculcaría esos valores. Por poco y no le habla en catalán cuando su idioma materno y paterno es castellano, bueno, extremeño si nos ponemos. Sin embargo, amigos de alli, catalanes de generaciones, ni hablan catalán.

    ¿Que Cataluña es una nación? Vale.
    Pero nunca entenderé por qué siempre se empeñan unos pocos en joder todo, cuando podría ir genial una convivencia. (Perdón por la expresión).

    Un abrazo, Fernando.

  2. Eso, eso… desterremos de una vez por todas los tópicos que me ponen de muy mala “castaña”. No los soporto.

    Como sabes, nací en Catalunya o Cataluña, como prefieras; vivo en otra provincia desde hace más de 30 años y cuando oigo decir a algunas personas sin ningún tipo de reparo:

    “¿Te has dado cuenta de esos catalanes? -o polacos, según se tercie- hay que pararles los pies. No hay que comprar su cava, son unos hijos de la grandísima puta, etc. etc.

    Yo me revuelvo y con toda la mala leche que puedo destilar pero con educación les respondo: No sé si te habrás dado cuenta pero yo, soy catalán, residente en esta comunidad desde hace más de 30 años y jamás te he hecho nada malo. ¿Es lógico que hables así generalizando sin conocer a todos los catalanes? ¿Supongo que te referirás a los políticos catalanes, no? Porque hay de todo, como en botica y si quieres te hablo de otras comunidades de esa forma.

    ¿Que te parecería si yo dijera así, con el mismo deprecio que tú has hablado, que los habitantes de esta Comunidad Autónoma en la que vivo son unos aprovechados, que sólo piensan en fiestas, en aprovecharse de los demás y dejar que los otros trabajen por ellos, además de ser unos marranos consumados ya que allí por donde van lo dejan todo sucio y lleno de porquería? ¿Que por mucho que les roben sus políticos, como todo es una fiesta, pues a reelegirles que eso queda muy bien?

    En fin… que hasta que la educación no impregne nuestras vidas, seremos unos desalmados.

  3. Eso es muy cierto, Elenita. Los conversos son los peores.Pero dejando bien claro que el nacionalismo catalán es un invento del siglo XIX para que algunos políticos sacasen tajadas.Muchos besos.

  4. No eres un desalmado, Jomer. Eres la persona de Castellón a la que me refiero en la entrada. Un abrazo.

  5. Por favor… no me hagas sonrojar. No merezco el halago ya que me considero una persona normal. Al menos así lo creo y me han educado en esa línea y me he ido modificando a lo largo del tiempo. Me he vuelto en algunos asuntos, más intransigente y en otros, mucho más comprensivo.

    Insisto… la sociedad ha de estar educada. Muy educada. 😀

  6. Tú te consideras una persona normal. Yo no te considero así. No quito ni una sola coma a tu definición.
    Y, efectivamente, debemos estar bien educados y bien informados. Un abrazo


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