Posteado por: fernando2008 | 25 agosto 2011

Como reformar la Constitución a ladrillazos.

– Maestro ¿qué tal las vacaciones?

– Estaba echando de menos ya tus preguntas, Adso. Pues las vacaciones muy bien, como todas mis vacaciones. Mis vacaciones salen perfectas porque me rijo por el principio de las tres “P”: playa, pescaditos y paz.

– No entiendo.

– Pues es muy fácil. Una playa de arena fina y dorada, no los pedruscos de Marbella, unas freidurías de pescado fresco, no las hamburguesas y las pizzas de Torrevieja, y paz, mucha paz por las noches, no el jolgorio discotequero y botellonero de Marbella y Torrevieja. Como puedes imaginar, estas tres “P” sólo se dan juntas en la bahía de Cádiz. Pero me temo que no has venido exclusivamente para preguntar por mis gustos playeros. ¿Me equivoco?

– En absoluto. Venía a preguntarte tu opinión sobre la reforma constitucional.

– ¿Cuál de ellas? Se han propuesto varias. La no discriminación de las mujeres en la sucesión al trono, la reforma del Senado, la fijación de las comunidades autónomas…

– Fray Guillermo, no me hagas rabiar. Sabes que me refiero a la última.

– Ya. A la reforma exprés neoliberal de fijación del déficit.

– Exactamente ¿qué te parece?

– Mal. Me parece mal.

– Ya. ¿Podrías ser más explícito?

– No, no puedo ser más explícito. No puedo expresar mi opinión más clara y determinantemente. Quizás lo que me estás pidiendo es que sea más prolijo.

– No sé si has sido explícito o prolijo. Lo que quiero es que me lo expliques con más detalle.

– Vale. ¿Qué se pretende con esa reforma?

– Que la Constitución recoja el tope del déficit público.

– ¿Para qué?

– Para que ningún gobierno, presente o futuro pueda sobrepasarlo.

– ¿Y por qué tiene que estar eso en la Constitución?

– Socrático estás, fray Guillermo. Pues para que se cumpla.

– Y tú estás en el guindo, Adso. ¿Qué Solón o Licurgo te ha dicho que todo lo que se escribe en una Constitución va a cumplirse?

– Hombre, maestro ¡si no se cumple la Constitución…!

– ¿Cuál es, a tu juicio, el mayor problema que tiene hoy España?

– Sin lugar a dudas, el paro.

– Pues nuestra Constitución en su artículo 35 proclama bien alto que todos los españoles tienen derecho a un trabajo. Y en el artículo 47 se establece el derecho de todos a tener una vivienda digna. La Constitución no se cumple.

– Vale, no se cumple. Pero poniendo el tope de déficit en la Constitución, los gobiernos se obligarían más y se tranquilizarían los mercados.

– ¡Estúpida argumentación, viven los cielos! Ni son mercados, ni pueden tranquilizarse.

– Ahora sí que me he perdido.

– No. Estás perdido desde que comenzamos la conversación. No son mercados. Es lo que Marx llamaba “El Capital”. Y no se pueden tranquilizar porque está en su naturaleza acumular cada vez más capital y provocar empobrecimiento, sobreexplotación de los recursos y contaminación. Aunque pintemos la Constitución de verde, les va a dar igual.

– Entonces ¿para qué se va a reformar la Constitución?

– Buena pregunta, pero de respuesta un poco larga. Si recuerdas, todos los intentos de reformar la Constitución han sido pospuestos por los políticos alegando que eran trámites muy largos y difíciles. Ahora, esos trámites se van a liquidar en dos semanas. Poderoso caballero es don Dinero. Los temas que he enumerado arriba se tiran a la papelera y nos ponemos manos a la obra con el déficit constitucional. Extraño, muy extraño. Tú imagínate que la segunda hija de los príncipes de Asturias hubiese sido varón ¡tendríamos unas nuevas guerras carlistas!

– No me tomes el pelo, maestro. Nadie en España estaría dispuesto a iniciar una Guerra de Sucesión.

– Y sin embargo, los dos grandes partidos están dispuestos a amenizar la agonía de esta legislatura con una reforma constitucional hecha a toda prisa para un tema tan vergonzoso.

– Ahí no te doy la razón, fray Guillermo. Toda familia debe amoldar sus gastos a sus ingresos. Si no, iría a la ruina.

– No.

– ¿Cómo que no? Es de lógica.

– En primer lugar, un estado no es una familia. Pero si quieres usar ese manido ejemplo, lo usamos. Una familia debe amoldar sus gastos a sus ingresos en circunstancias normales. Pero cuando alguien enferma, cuando se produce una catástrofe se saca dinero de donde sea, se hipotecan para afrontar la situación. ¿Reconoces que la situación económica actual es un desastre?

– Desde luego.

– Pues los desastres deben afrontarse con todos los recursos, propios y ajenos. Estamos viviendo una recesión económica mundial y las medidas que están tomando los gobiernos van encaminadas a agravar la crisis en vez de a solucionarlas.

– No creo que esta crisis se pueda agravar más aún.

– Se puede, ¡vaya si se puede! No se quiere aumentar los impuestos, no se quiere aumentar el déficit, que va a ser estabilizado a nivel constitucional. Solución: recorte de salarios, pensiones, gastos sociales. Privatizaciones, muchas privatizaciones. Las prestaciones que antes nos daba el Estado del Bienestar, ahora las tendremos que pagar nosotros. Y se las tendremos que pagar a las empresas privadas. Mientras los estados rescatan bancos, los ciudadanos pagaremos a dichas empresas. El dinero fluirá de lo público a lo privado. Y nadie podrá hacer nada porque la Constitución impedirá aumentar el déficit.

– ¿Estás proponiendo aumentar el déficit y gastar alegremente? ¿Así saldremos de la crisis? ¿Así se crearía empleo?

– Vamos a ver. Si las empresas están cerrando es porque no hay demanda. Y la contracción de la demanda se debe a que la gente no tiene dinero. Solución: bajar los salarios, abaratar el despido y recortar gastos. ¿Tú consideras que esta política es una solución? Yo, desde luego no.

– Entonces vamos a una Gran Depresión como la de 1928.

– Posiblemente, si seguimos así. Pero de la Gran Depresión no se salió recortando el déficit. Franklin D. Roosevelt hizo todo lo contrario. Aumentó la inversión pública y puso en marcha una serie de planes para revitalizar la economía. Se endeudó, pero salió de la crisis y al final de la II Guerra Mundial uno de cada dos productos que había en el mercado mundial estaba fabricado por los EE.UU.

– Entonces, debemos dejar que el déficit suba sin control.

– No, sin control no. Con muchísimo control. Eliminar gastos superfluos y establecer una política fiscal coherente. Que un asalariado no pague en impuestos un 23% de su salario y un SICAV un 1%. Que sepan los políticos que los caprichos deben pagárselos de su bolsillo. Que los bancos tienen otras misiones aparte de recibir las ayudas del Estado. Hay cientos de formas.

– Como la rebaja del I.V.A. para las viviendas.

– ¡Vaya tela!, como dicen los andaluces. Desde luego, a nuestros políticos les encanta el ladrillo. No hemos salido de una burbuja inmobiliaria y ya quieren meternos en otra.

– Pero eso genera empleo.

– Y corrupción. Es la manera más discreta de la corrupción. Sólo hace falta una recalificación y todos los bolsillos llenos.

– ¿Tampoco estás de acuerdo con esta medida? Permitiría cumplir el mandato constitucional de la vivienda digna.

– Entonces ¿por qué no se aplica también a la vivienda usada? Sólo a la nueva. Hay millones de viviendas vacías y que quiere incentivar la construcción de nuevas? Tanto los políticos como los constructores deberían conocer una sencilla ley de Física: todo lo que sube, baja. Mientras no bajen los precios y no fluya el crédito no hay incentivo que valga. Ni siquiera reformando la Constitución a ladrillazos.

– Veo que no eres partidario de modificar la Constitución. De todas formas si se modificase ¿sería necesario un referéndum?

– Efectivamente, no soy partidario. Pero si se modificase, sería imprescindible un referéndum.

– Pero no es una cuestión que modifique substancialmente la Constitución. ¿O eso es otra falacia?

– No sólo es una falacia. Es una burrada.

– ¡Vaya! Estás en contra de todos. ¿Por qué es una burrada?

– Vayamos por partes, como decía Jack el Destripador. ¿Cuál es el artículo más importante de la Constitución?

– No sé. Supongo que, por lógica, el artículo primero.

-¿Modificar el artículo primero de la Constitución española es algo sin importancia?

– No, desde luego. Pero no veo que se quiera modificar este artículo.

– Pues míralo: Artículo 1, 1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. La clave está en la séptima palabra: “social”. Si se produce esta reforma el Estado español deja de ser “social” y pasa a ser otra cosa: neoliberal, capitalista salvaje, lo que quieras.

– Vale, vale. Ya me he enterado. No hay que reformar la Constitución.

– Sí, hay que reformarla. Y como vemos que se puede hacer en un par de tardes, se podían reformar todas las cuestiones que enumeramos arriba. Y esta reforma debería estar terminada para finales de agosto.

– Te veo hecho un Solón. Entonces ¿el déficit no lo incluimos?

– Eso, mejor lo dejamos “ad calendas grecas”.

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Responses

  1. Mejor expresado, imposible, Maestro. Estamos rodeados de gente indigna que nos indigna, cada vez más. 😦

  2. ¡Jopé, Jomer! ¡Eres el primero, como siempre. ¡Con fans como tú, da gusto escribir!


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