Posteado por: fernando2008 | 1 agosto 2011

Carta abierta a Joseph Ratzinger.

Muy Señor mío:

He pensado detenidamente en el título con el cual dirigirme a usted, y he optado por no usar ninguno. Si me dirigiese a usted como “Su Santidad” tendría en buena lógica que dirigirme a doña Carma Chacón como “Su Ferocidad” o a don José Blanco como “Su Velocidad”. Así que no quiero crear agravios comparativos.

Pero si hay, en su kilométrica y poco humilde colección de títulos, uno que me guste éste es el de “Siervo de los siervos de Dios”.  Sería el que más se adecuaría al mensaje evangélico, pero usted lo encarna poco. Usted ha venido a ser servido, no a servir. Usted y su “demodé” corte de púrpura y oro. Porque nadie le ha explicado, y usted no se ha dado cuenta, que su corte y sus ropajes están más pasados de moda que la propia corte inglesa. Isabel II aparece, cuando viste sus mejores galas, como una reina medieval. Usted y su corte de púrpura y anillos, intentan rememorar al emperador y al senado romano.

No voy a ser tan ingenuo como para intentar hacerle ver la incoherencia que existe entre su vida, sus vestidos, sus acciones y el Evangelio. Plumas mejores que la mía lo han intentado sin conseguir nada. Supongo que usted piensa que la verdad no tiene por qué deslucir un buen espectáculo de masas. Aunque Cristo explicó detalladamente cómo se debe rezar, reconozco que la forma de rezar para la que viene a Madrid es mucho más divertida.

Dicen las malas lenguas que cuando se canonizó a san Josemaría Escribá de Balaguer se produjo tal atasco en la Vía de la Conciliacione que el Espíritu Santo tuvo que seguir la ceremonia por televisión. Algo parecido ocurrirá con la Jornada Mundial de la Juventud. Habrá tal follón en Madrid, que Cristo preferirá seguir la ceremonia por televisión y estar donde sus verdaderos discípulos se reúnan en su nombre y recen como Él les enseñó a orar. Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Cristo estará en Emaús. En Madrid sólo estará el espectáculo folklórico. Y el espectáculo será la única recompensa para los que participen en él. Es palabra de Dios.

Quizás usted piense que viene a cumplir el mandato evangélico de “anunciar la buena nueva a todas las naciones”. Pero para ese menester, Cristo mandó a sus discípulos sin equipaje: “Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bastón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto, sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas” Usted viene con el poderío de César y con las riquezas de Cleopatra. Pero, eso sí, a gastos pagados.

Realmente ¿a qué viene usted? No veo nada espiritual en su visita. No es muy caritativo el acabar con el poco dinero que queda en España, gastándolo en engalanar edificios, como si de un triunfo romano se tratase. ¿Viene simplemente a darse un carísimo baño de multitud? ¿Viene a demostrar el poder de su Iglesia?

Pues, en mi humilde opinión, está equivocado. Tan equivocado como la jerarquía católica cuando intenta imponer un catolicismo imperial. Toda imposición genera rechazo, y más las imposiciones a la conciencia.

Desengáñese. Si el mundo está viviendo un abandono cada vez más generalizado de la religión no se debe a una hipotética intervención diabólica. Es algo que la Iglesia Católica está consiguiendo a pulso día a día. Vemos sus acciones, las comparamos con sus palabras y todo nos suena a falso. Lo mismo que en momento determinado, el único momento en el que la Iglesia fue realmente ella misma, la sangre de mártires fue semilla de cristianos, ahora la educación religiosa y el ejemplo que da usted a la juventud, es semilla de ateos. Y eso no se arregla desfilando por la Castellana. Por muchos comparsas que traiga.

Algún asesor suyo debía explicarle que el mundo ya no es tan crédulo y tan fácil de embaucar. Que ese mundo se ha vuelto muy pequeño, una aldea global gracias a Internet y que cada delito de cualquier legionario, (de Cristo, porque ellos lo dicen y usted no lo ha desmentido) se conoce a los pocos minutos. Que los cuentos calan cada vez menos. Lo que se mira ahora son las acciones. Las de usted y las de su Iglesia. Y que cada vez le queda, a usted y a su Iglesia, menos espacios para moverse libremente. Ha perdido a la católica Irlanda, la tierra de san Patricio. Los católicos diputados irlandeses lamentaron que la Iglesia estuviese más preocupada por su propia imagen que por la suerte de cientos de niños que han sufrido abusos. Usted, en un acto de caridad cristiana, retiró al nuncio de Irlanda. Supongo que para evacuar consultas. ¡Igualito que los Imperios Centrales antes de la I Guerra Mundial! Sólo le ha faltado mandar un ultimátum y movilizar a la guardia suiza. Piensa que así podrá acallar los gritos de los niños pero, como dice su Dios “si ellos callaran, gritarían las piedras”.

Usted y su Iglesia necesitan urgentemente un asesor de imagen, porque llevan bastante tiempo que no dan una. Tienen una enorme capacidad, yo diría que sobrenatural, para meter la pata. Como muestra le pondré dos ejemplos de uno de los últimos católicos de verdad: la madre Teresa de Calcuta. Cuando fue recibida en el Vaticano, al ver los Palacios Apostólicos (¡Si los pescadores de Galilea los hubiesen visto!) le soltó a Juan Pablo II ¡”Tiene usted mucho espacio aquí! Podía habilitar un poco para algunas personas que lo necesitan”! Nunca volvió a ser recibida. Y el entierro de la madre de los pobres, la persona que nunca pensó en otra cosa que en hacer el bien sin importarle la calidad de las personas fue también una metedura de pata de antología. ¡La sierva de los pobres de Calcuta paseada, rodeada de jefes de Estado y de reinas, en un armón de artillería!. Supongo que esa será la causa por la que la madre Teresa es sólo beata. Si vio desde el cielo su funeral seguro que expresó bien claro lo que pensaba de él y perdió méritos para su canonización. En cambio, san Josemaría siempre aceptó resignadamente los honores, y ahora está en los altares.

Humildemente le aconsejo que si cuando vaya a subir al altar en España, se acuerda de que hay personas, muchas, que tienen algo contra usted y su Iglesia, reconcíliese primero con ellas y luego ahórrese el viaje.

Pero, si no quiere perder todos los preparativos que ha hecho ni deshacer el equipaje ¿por qué no cambia de destino y se va a Somalia? Allí lo necesitan más que aquí.

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Responses

  1. La verdad… Te has quedado corto, Maestro. ¡Vaya pandilla! Sólo me salen sapos y culebras de la boca y del alma cuando los veo alardear de su “moral” que me resulta indecente y ofensiva para mi y creo que la inmensa mayoría de seres humanos que poblamos este planeta, por su inmensa hipocresía y mendacidad. 😦

  2. Jomer ¡siempre me quedo corto! ¿No ves que es deliberado?. Tengo lectores católicos que me leen y me dan la razón. Así los hago pensar más que lanzando rayos. Se cazan más moscas con miel que con vinagre.

  3. Muy acertado, como casi siempre. Lamento haber sido tan explosivo y sólo lo digo por los lectores que se sienten católicos. Exclusivamente, pero ya sabes, soy de los llamados “de mecha corta” y este tema siempre me enerva. Pido disculpas.

  4. No tienes que pedir disculpas. En esta bitácora se puede decir todo. Dentro de los límites de la educación desde luego. Moderación, jovencito de genio vivo, moderación

  5. Totalmente de acuerdo. Me pongo de mala leche cuando veo lo que hacen estos elementos. Pero por que se consienten estos gastos, en un país que está casi arruinado. Gobierno inútil, cobarde, ….

  6. Yo también pienso así, Jesús

  7. Por supuesto no estoy de acuerdo en muchas cosas, anque te respeto porque sé que eres bueno. No me mola mucho la jerarquía católica ni los dispendios ni el boato. Pero mi niña fue a la JMJ por 280 euros que no pagaron la autoridades sino yo porque quise desde enero en cómodos plazos, cambió una semana de sol y playa por otra de calor, apreturas, ayuno y caminatas, durmió en el suelo, rezó con los jóvenes, habló de Dios, solidaridad, tolerancia y cariño, ha venido encantada aunque agotada y prefiero una institución que aporta esperanza y fe que otros movimientos que parecen basarse en el anti- por principio -y a tortas. Es lo que hay. Besos.

  8. Comparto plenamente lo que escribe usted en su carta. Lo cuál, y en mi opinión, no contradice lo que le comento en el Blog de Lafortún.

    Saludos

  9. Me parece muy bien. Sólo una pregunta maliciosa. Si los colegios e institutos son gratis para los peregrinos ¿quién se lleva el dinero que pagan los peregrinos, los 280 €?
    De todas maneras, cada uno hace con su dinero lo que quiere. Otra cosa es la fiscalización del dinero público. La visita de Benedicto XVI a Valencia fue uno de los grandes negocios de la trama Gurtel. Y ahí hay que ser beligerantes.
    De todas formas como dice Michel Onfray: “No tengo odio por los que se arrodillan, sino la certeza de no transigir nunca con los que invitan a esa posición humillante”

  10. Desde luego. No hay contradicción. Saludos.

  11. Bueno, Fernando, los niños son casi ángeles, pero tendrán que comer ¿no?. Ahora eso sí, con los 280 euros está claro que las perversas instituciones eclesiales han hecho el negocio de la era. Además, yo hablo de otra cosa que tú eludes. Hablo de una juventud ilusionada, pero formada. Por cierto al humillante comentario sobre la posición humillada contesto con unas palabras de Jesucristo al que por otra parte me consta que admiras: “el que se humilla será ensalzado”. Besitos desde mi retiro estival que va camino de acabar. Por cierto, ¿dónde te hallas?

  12. Yo eludo, tú eludes. Tú eludes la idea de Jesucristo sobre la oración, que no debe hacerse en plazas al son de trompetas, porque en ella está ya su recompensa. En fin, después de una semanita en Chipiona vuelvo a estar en mi casa, gracias a Marx. Viajar es ir a buscar lejos de casa el deseo de volver a ella. Besos.


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