Posteado por: fernando2008 | 3 mayo 2011

Osama ben Laden y Rómulo Augústulo.

No me queda más remedio que comentar la noticia del día. En otras circunstancias dicha noticia sería el argumento de un intensísimo debate con Adso. En mis circunstancias, la despacharé con una faena de aliño.

Osama ben Laden ha muerto. De muerte natural. Como le decía ayer a mi hija, una persona a la que le han pegado tantos tiros, es natural que se muera. Pasaremos años discutiendo, narrando, filmando y desmenuzando los acontecimientos del la noche del domingo en Abbottabad. Mi crónica de urgencia se centrará en unos pocos detalles, detalles que han pasado inadvertidos para la prensa.

En primer lugar, Ben Laden no estaba en Afganistán. Las dos últimas guerras emprendidas por los Estados Unidos han sido: la primera “Tormenta del desierto” para destruir las armas de destrucción masiva de Irak. Resulta que después nos enteramos que no había armas de destrucción masiva en Irak. Sólo hambre y ruinas. La segunda, “Libertad duradera”, es la invasión de Afganistán para detener a Ben Laden. Bueno, pues no estaba en Afganistán. Eso sí; lo han detenido. No volverá da dar un paso. Según dicen los americanos, dentro de la más impecable legalidad: el presidente de los Estados Unidos, el Premio Nobel de la Paz, Barak Hussein Obama tiene poder para condenar a muerte a una o a varias personas de cualquier país del mundo, incluyendo las mujeres que, contra su voluntad, se ven forzadas a actuar como escudos humanos. Osama tenía también ese poder, y desde luego lo ejercía. Pienso que ni el poder de Obama ni el poder de Osama para matar sin juicio son legítimos. Aunque sean “legales”.

Osama no estaba en Afganistán, sino en Pakistán. Kabul, Jalalabad y Kandahar, así como las cuevas de Tora Bora, han saltado por los aires. Miles de muertos mientras en lugar seguro Osama se reía. En la novela de Frederick Forsyth “El afgano”, Osama aplaude cuando le notifican que las tropas estadounidenses han invadido Afganistán. En un libro que algún día comentaré: “Los talibán” de Ahmed Rashid, se habla de la maquiavélica implicación de Pakistán en este conflicto. No es que los paquistaníes sean especialmente perversos. No es que tengan algún contencioso con el pobre Afganistán. Sencillamente Pakistán está al lado de Afganistán y  a nadie le interesa tener un vecino demasiado fuerte. No es nada personal. Sólo negocios, que diría don Vito Corleone.

En segundo lugar, el “Sheij” el gran combatiente del Islam, el que dictó, no se sabe con qué autoridad, una fatwā contra los no musulmanes por la que todos se convertían en blancos legítimos, el que vivía heroicamente en las cuevas de las montañas, resulta que no vivía en una cueva, sino en una mansión bastante confortable. Quien mandaba a los demás a la muerte, se daba la gran vida. Algo que se repite no sólo en el Islam, sino en todas las religiones.

Sobre el asunto de tirar su cuerpo al mar, tengo dudas pero puede ser cierto. Sólo hay dos cosas infinitas, según Einstein: el universo y la estupidez humana. Y de la primera – decía – no estoy muy seguro. Después de analizar los actos de los norteamericanos, pueden muy bien haber tirado el cuerpo de Ben Laden al mar. O haberse caído ellos del helicóptero. La única eficacia que hay en ese país es la que tienen los guionistas de sus películas de acción.

El último emperador romano de Occidente fue Rómulo Augústulo. Fijaos en la mala idea que encierra su designación. De primer nombre o “praenomen” Rómulo, el primer rey de Roma, el Fundador. De “cognomen” Augústulo, el pequeño Augusto. Rómulo Augústulo fue depuesto por Odoacro, rey de los hérulos, el cual no se molestó ni siquiera en matarlo, aunque el asesinato era algo normal en aquella época. Le quitó las insignias imperiales, las cuales mandó a Constantinopla, y mandó al pobre Rómulo a su casa. Y la vida siguió. Bueno, pues algo parecido le ha pasado a Ben Laden. Tanto aislamiento, tanta seguridad nos indicaba una sola cosa: que Ben Laden no pintaba ya nada en la escena terrorista internacional. Un hombre al que era imposible acceder, no podría dirigir nada. Lo mismo que Sadam Husein, que en sus últimos momentos estaba metido en un agujero. No eran más que símbolos.

Evidentemente, cuando un símbolo cae, porque ya no interesa a nadie, es señal de que algo ha cambiado. Y parece ser, sólo me atrevo a decir “parece” que los países musulmanes no están ya por Al Qaeda. Las revoluciones musulmanas que estamos viviendo no son para implantar la “sharía” sino el modo de vida occidental. La esperanza para estos países no está ya “ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas”. Está en la isla de Lampedusa, a la que todos quieren llegar. Está en Occidente.

Y hablando de Occidente, en España también se ha utilizado la muerte de Ben Laden. Esperanza Aguirre insiste en que Osama Ben Laden nunca ha reconocido el atentado del 11-M. Volvemos al titadine y al ácido bórico. Menos mal que la otra gran “lideresa”, Hilary Clinton nos lo ha dejado muy clarito: “No fueron ataques sólo contra Estados Unidos: en Londres, Madrid, Bali, Estambul y otras muchas partes hubo inocentes, en su mayoría musulmanes, atacados en mercados y mezquitas, en estaciones de tren y en aviones”. ¿Qué lideresa se llevará el terrorista al agua?

Y para terminar, un toque de humor. Vamos a ser asaltados por las maravillas del Photosoph. Ya sabéis que con ese programa se puede hacer prácticamente de todo. El refrán español aconsejaba creer sólo la mitad de lo que se viera y nada de lo que se oyera. Yo os aconsejo que no creáis absolutamente nada. Ni siquiera las fotos que ilustran esta entrada.

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Responses

  1. Efectivamente, Maestro. No me creo nada de nada. Lo siento. A estas alturas de mi vida y viendo lo “íntegros” que son los políticos y gobernantes, pues se me ocurren dos alternativas para esa noticia, a saber:

    a) Que no haya sigo ejecutado sino capturado para que así se le pueda “exprimir” la información que posee y luego… “matarile” y como ya está oficialmente, muerto, pues mejor que mejor.

    b) Ni lo uno ni lo otro. Una información contaminada y sólo dedicada a garantizar una reelección a sabiendas que ya falleció hace tiempo por otras causas y así se aprovecha su muerte.

    Eso es todo, que no es poco, digo yo.

  2. Que no es poco, Jomer. Hay otra alternativa: el refugio secreto estaba en las narices del ejército paquistaní, el helicóptero falló y Ben Laden se murió de risa y se les cayó del helicóptero encima del mar Arábigo. Todo pudiera ser.

  3. Personalmente creo que todo esto es un “Western”(o más bien un “Eastern”, que ahora están más de moda).
    No me creo nada de lo que digan estos señores (no digo que no sea verdad, sólo que no me lo creo). Poco antes de la agresión (no fue una guerra) a Iraq Colin Powell nos enseño las fotos de los camiones donde estaban las armas de destrucción masiva…
    Luego resulta… que no había tales, ¡perdón por el error y por los miles de muertos y afectados… I’m sorry!
    Ya nadie se acuerda que este señor, fue creado por los muchachos de la CIA, para practicar el terrorismo contra los rusos, claro que entonces no era terrorismo, era “lucha por la libertad…”
    Si un presidente que es premio nobel de la paz (qué desprestigio para estos premios, por cierto) se mueve así por el mundo… si gana Sarah Palim… vamos j….os…

  4. Sí. Éste es un presidente progresista. ¡Si llega a ser consevador…!


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