Posteado por: fernando2008 | 30 abril 2011

Tu verdad, no. La verdad. La tuya, guárdatela.

Efectivamente. Con la que está cayendo no puedo estar mucho tiempo apartado del ruedo ibérico. Aunque tenga que dosificar y acortar mis intervenciones.

No me gusta hablar de mí en esta bitácora, pero son tantas las preguntas que no puedo por menos que dar unas breves pinceladas a mi “automoribundia”. No he tenido jamás ningún cargo político. No soy votante del P.P. Tampoco lo soy del P.S.O.E. Simplemente soy una persona a la que le gusta leer y tener su propia opinión. Y, como historiador, tengo buena memoria. Además, soy viejo, y más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Terminada la introducción, pasemos al meollo del asunto. La actual política española se parece mucho al arreglo que hacíamos de las cámaras de bicicleta en mi lejana juventud. Se hinchaba la cámara, se sumergía en agua y cuando veíamos salir las burbujas hacíamos una señal para poner el parche. Desgraciadamente, ahora no se pone ningún parche, sino que se señala el punto débil para meter la cizalla y la cizaña.

Los dos aspectos que el Partido Popular critica más al gobierno son la economía y la lucha contra E.T.A. Analicémoslos.

La economía va mal. Muy mal. A mi juicio, el gobierno no está haciendo las reformas que debiera. Pero esta idea va en sentido diametralmente opuesto a las, pocas, sugerencias del P.P. Yo le aconsejaría al presidente del gobierno que cambiase totalmente de política. El “Mercado” ese ente diabólico y misterioso, está compuesto por personas concretas, personas que estafan y engañan y que jamás se darán por satisfechos. Por mucho dinero que el Estado invierta para apaciguar al “Mercado”, nunca será suficiente. Por mucho que intente el Estado dialogar, jamás le hará entrar en razón. Siempre encontrarán un nuevo sistema de “contabilidad creativa” para robar a los que menos tienen. Y, como buen chantajista, el “Mercado” jamás parará. Jamás se dará por satisfecho. Cuando el “Mercado” gana miles de millones, se calla. Es la libertad de comercio. Comercio que deja inmediatamente de ser libre cuando se contabilizan pérdidas, reales o imaginarias. Entonces el Estado debe echar una mano. Privaticemos las ganancias, pero socialicemos las pérdidas.

¿Solución? Fácil: la ley es igual para todos. Si una persona roba mil euros, va a la cárcel un año. Si roba un millón, pues mil años a la sombra. Si una persona juega al póker o especula y gana, con su pan se lo coma. Si pierde, lo mismo. Y si amenaza con marcharse de España para fijar su residencia en algún paraíso fiscal, algo tangible dejará ese patriota atrás. Algo susceptible de ser embargado.

Pero sobre la economía se ha hablado, se habla y se hablará “ad nauseam”. Parece ser que ahora los tiros van por el lado del terrorismo. Es lógico, porque es el único aspecto en el que el gobierno del P.S.O.E. está anotándose tantos. Y hay que acabar con esas victorias, aún a riesgo de darle oxígeno a E.T.A. Lo de menos es acabar con el terrorismo. Lo que realmente importa es quién acabará con los terroristas.

El señor Mayor Oreja está firmemente convencido de que el gobierno negocia con E.T.A. El hecho de que las detenciones continúen, que la lucha antiterrorista vaya cada vez mejor, no importa. El gobierno negocia con E.T.A. para echar por tierra los frutos de esa lucha. Entonces, el gobierno recibirá su pago: E.T.A. pondrá a Zapatero como presidente vitalicio. Lo hizo ya una vez. E.T.A. atentó contra los trenes de Atocha para que Zapatero ganase las elecciones. Por eso se le llama “presidente por accidente”. Aunque Zapatero haya ganado las elecciones dos veces, no tiene legitimidad. Lo único que en España otorga legitimidad, es el dedo de Aznar.

¿Pruebas? Como dice el titular que encabeza esta entrada las “casualidades de la excarcelación de Toitiño y de Juan Chaos”. ¿No son suficientes?

He recopilado de Internet una tabla donde aparecen los nombres de los etarras excarcelados en época de Aznar, cuando E.T.A. no era una banda asesina, sino el glorioso Movimiento Vasco de Liberación Nacional. En ella aparecen los nombres de los etarras, las condenas que se les impusieron, la que realmente cumplieron y los nombres de los ministros del Interior que firmaron dichas excarcelaciones. Casualmente, en época de Mayor Oreja se produjeron diecinueve. Nadie protestó. Ninguna asociación de víctimas del terrorismo salió a la calle. Ningún partido político hizo electoralismo con esas excarcelaciones. Todos respetaron la unidad de los demócratas en su lucha contra el terrorismo. Cincuenta y seis terroristas con condenas de más de treinta años salieron a la calle. Una simpática anécdota sin mayor importancia.

También es casualidad que uno de ellos, Iñaki Bilbao, condenado a cincuenta y dos años de prisión, saliese a la calle gracias a la clemencia de Mayor Oreja y procediese a asesinar al concejal socialista de Orio D. Juan Priede Pérez. ¡Qué le vamos a hacer! Uno no puede estar en todo. ¡No seamos mal pensados!

Lo reconozco. Estoy llevando muy mal esta campaña electoral. No por las insidias que se vierten en ella, algo a lo que estoy ya acostumbrado. Sino por el afán que tienen de hacernos pasar por tontos.

¿Cuándo se darán cuenta de que no lo somos?

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Responses

  1. La verdad Maestro, no sé qué decir…

    Siempre y digo siempre con todo el énfasis que puedo, los gobernantes, sean del color que sean y del país que sean, tiene la costumbre de insultar la inteligencia de los ciudadanos que les han colocado en ese puesto de “honor y responsabilidad”.
    Lo hacen, creo yo, porque llegan a un punto de su mandato en el que se creen imbuidos de un don especial llovido del cielo que los “dignifica” hasta tal punto, que creen que los ciudadanos normales y corrientes somos estúpidos y no podemos comprenderles ni somos capaces de asimilar los entresijos y manipulaciones que se llevan a cabo para poder gobernar y contentar a los más poderosos.
    Es un decir, claro, porque el sólo hecho de llegar a un cargo como el de Presidente de un País o Gobierno, conlleva, inevitablemente, el dejar muchos “cadáveres virtuales” a su paso hasta conseguirlo.
    Dicho esto, a mi me molesta profundamente que insulten mi inteligencia y aunque no soy rencoroso, no por eso olvido. Eso, jamás.
    ¡Que les den!
    😦

  2. Que les den, Jomer. Pero primero que lo paguen.


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