Posteado por: fernando2008 | 18 marzo 2011

No tengo miedo a los eclipses; tengo miedo al ministro Sebastián.

No tengo miedo a los eclipses. Hace mucho tiempo que descubrí que si bien la materia de lo que está arriba es igual a la materia de lo que está abajo, o por decirlo de forma más poética, estamos hechos del mismo material con el que están hechas las estrellas, lo que está arriba no influye en lo que está abajo. Por poner un ejemplo sencillísimo, hablaré de los signos zodiacales y de los horóscopos.

Siempre me asombró el hecho de que los astrónomos de la antigüedad viesen leones, peces, centauros o cabelleras en el cielo. Evidentemente, no las hay. Sencillamente, eran unos trucos mnemotécnicos. Hasta Galileo, los astrónomos tuvieron que hacer sus observaciones a ojo desnudo y sin fotografías. Acordarse de todas las formaciones de estrellas que se veían a simple vista, era una tarea ímproba. Por eso formaron en su imaginación figuras en el cielo para ayudarse de ellas  en la tarea de aprendérselas. Podían ser un cangrejo, o podía ser el la Cruz del Sur. Dependía de la imaginación y de la cultura del que imaginase esa figura. En resumen, que el carácter de los Leo que aparece hoy definido en los horóscopos se debe, por desgracia, a la figura que creó un astrónomo hace muchos siglos, y no tiene más apoyatura que la imaginación del que la creó. ¡Lástima! ¡Yo nací el mismo día y a la misma hora que Napoleón Bonaparte!. Desgraciadamente, el primero que dijo que él era Napoleón pilló desprevenida a la gente y le creyeron. Si lo dijese yo ahora, me meterían en un manicomio.

 

Leo: Fuertes, apasionados, conquistadores, como se puede ver en el dibujo.

En cuanto a los horóscopos, “el Sol entra en la constelación de Tauro”. No, mire usted; el Sol no entra en la constelación de Tauro. Eso sería en la época de Claudio Ptolomeo, época en la que se pensaba que la Tierra era el centro del universo y el sol se movía en torno a ella. Hoy sabemos que el sol está en el centro de nuestro sistema solar y la Tierra y todos los planetas dan vueltas a su alrededor. Así que, no me venga con mandangas.

Resumiendo. Ni creo en los horóscopos, ni tengo miedo de que lo que ocurra en el cielo pueda afectarme, porque la probabilidad de que un meteorito me dé en la cabeza es ínfima. Pero tengo miedo a la persona que dice estas cosas. Y más, siendo el Ministro de Industria del reino de España.

Dice el ministro que el miedo a la energía nuclear es un miedo irracional. Vamos, una superstición del siglo XXI. Es decir, que las secuelas de las dos bombas atómicas, secuelas que hoy día se producen y están documentadas, son supersticiones. Que los accidentes de la Isla de las Tres Millas, de Chernóbil y Fukushima, son cuentos de vieja. Que el hecho de que en Palomares queden todavía un montón de metros cúbicos de tierra contaminada es una leyenda. Que en esa misma localidad la incidencia del cáncer sea un cincuenta por ciento mayor que en otras localidades de su entorno es pura casualidad. Que en Navalmoral de la Mata la asociación de alérgicos cuente con un elevado número de miembros, es un mito. Que el agua del Tajo tenga una media de dos grados de temperatura más alta desde Almaraz al mar que desde Toledo a Almaraz, una simpática leyenda.

Truena nuestro enteradísimo ministro contra aquellos malpensados que proclaman que las centrales nucleares no son seguras. Pues lo siento señor ministro, pero no lo son. Se han producido, se producen y se producirán accidentes. Al comienzo de mi entrada de ayer aparece la foto de uno de esos improbables accidentes. No me lo he inventado. ¿Qué son improbables? Tan improbable como si usted se pone en la cabeza un revólver de seis tiros con una sola bala, y aprieta el gatillo. Si usted tiene mala suerte se matará. Pero quedará tan muerto como cualquier otro muerto, probable o improbable.

Canta después el ministro la seguridad de los almacenes de residuos radioactivos. Yo estoy dispuesto a creerle si me garantiza que seguirá siendo usted ministro de Industria los próximos dos mil años. Si sigue usted al frente de la cartera de Industria durante ese tiempo, yo me quedaré tranquilo. Pero ¿qué pasará si dentro de, pongamos mil años, le cesan y ponen a otra persona que no tenga tanta preocupación por la seguridad de dichos residuos? Ningún otro ministro me garantizaría que en ese almacén nuclear precisamente no se producirá un terremoto seguido de un maremoto, un ataque terrorista y encima le caerá un meteorito. ¿Improbable? Más improbable era que Zapatero ganase las elecciones en el 2004.

Por último, pero no menos importante, el señor ministro revela su argumento-estrella a favor de las nucleares. “Es que las energías renovables son muy caras”. Efectivamente. Lo mismo que lo es el tratamiento del cáncer. Lo mismo que la Ley de Dependencia. Lo mismo que la sanidad y educación gratuita. ¿No sería más barato dejar en la ignorancia al pueblo, que a los enfermos los atienda la familia y que a los que tengan cáncer se les administre una aspirina? Sería muchísimo más barato. ¿Qué es preferible: que la próxima generación esté alfabetizada o que esté contaminada? ¿Dejar a nuestros hijos un planeta habitable o dejarle un hábitat de refugios atómicos pero, eso sí, con energía suficiente para que funcionen los sistemas de respiración?. Un descubrimiento científico es caro, hasta que deja de serlo. Si se investiga más en renovables y menos en petróleo, terminará siendo barato. Pero no se quiere investigar en ese sentido. Ni laExxon, ni la OPEP, ni Arabia Saudí quieren.

¡Tampoco son tantas las centrales nucleares! No. No lo son, aún. Cuando el “Titanic” embarcó automóviles de Europa para llevarlos a los Estados Unidos, dichos automóviles iban en cajas de madera y eran tratados como joyas. Hoy, los automóviles no se meten en envases de regalo y su número ha cambiado Madrid. De los cielos velazqueños a la “boina”.

En realidad, señor ministro, el problema es la cerrazón. Una serie de compañías, muy poderosas hoy, pero que desaparecerán mañana, defienden sus ganancias por encima de todo y de todos. Saben que los combustibles fósiles se acaban, pero no ven más allá de las hojas de sus libros de contabilidad. Lo que venga después de la junta general de accionistas les tiene sin cuidado. Y han convencido a personas como usted para que mantengan, contra toda evidencia, sus ojos cerrados. Por encima de la especie humana, quieren seguir siendo ricos.

Y lo serán, gracias a complicidades como la suya. Serán, por siempre, los más ricos del cementerio. Nuclear, por supuesto.

 

Vales auténticos de gasolina. Están impresos, pero todavía no han llegado a circular.

 

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Responses

  1. A ese ministro, no le deseo nada malo, solo que se retire de la vida política y nos deje en paz con sus ideas peregrinas que nos va dando a pequeñas dosis, a cual más asombrosa e inútil. 😦

  2. Hombre, es un chico joven. Tiene todavía un gran porvenir. Pero de director de una central nuclear, con derecho a alojamiento en ella.

  3. No está nada mal tu propuesta. ¡Voto por ella! ¡Sí señor! Es el premio más adecuado a toda su trayectoria intelectual y profesional. 😀

  4. Ya somos dos.

  5. Totalemente de acuerdo con Ud.
    Da la sensación que LQDVM han hablado con el ministro, antiguo socio de Greenpeace, y le han explicado de forma que le ha quedado meridianamente claro las ventajas que favorecer la energía nuclear tendría para la sociedad (anónima ) y para él. Y lo ha entendido.
    Estamos en manos de gente peligrosa, cuyo único objetivo es maximizar beneficios en el menor tiempo posible.

    LQDVM: Los Que De Verdad Mandan

  6. Pues hay que difundir la verdad, y desenmascarar a quien nos miente.

  7. Le adjunto un enlace muy interesante, hablando de “la verdad”
    http://www.lavanguardia.es/internacional/20110317/54129422489/andreyev-en-la-industria-nuclear-no-hay-organismos-independientes.html
    (perdon por el chorizo…)

  8. Muchas gracias. Lo leeré. No tiene que pedirme perdón; le quedo muy agradecido.

  9. Ya lo he leído y es muy interesante. Antes de comentar un debate sobre la energía nuclear todos deberían leerlo. Muchas gracias. Esta es la idea que tengo yo de una bitácora: que cada uno aporte lo que sabe.

  10. Es muy difícil que el debate nuclear sea objetivo. Hay muchos intereses en juego, (y mucha ignorancia y mucho fanatismo). Eso que llaman oposición, podía ser más creativa y en lugar de utilizar estos temas (y otros) para sacar rédito político contra el gobierno, intentar colaborar de una forma constructiva.
    El problema de carencia energética que se nos viene encima es un problema de estado y de tal calibre que hay que dejar diferencias a un lado y trabajar juntos para afrontarlo.
    Desgraciadamente no creo que vaya a ser así. Soy muy escéptico.
    Un cordial saludo.

  11. Ignorancia mucha. Pero creo que lo que más hay son intereses en juego. Personas perfectamente informadas de lo que es la energía nuclear, de su peligro y del futuro que tiene, se hacen el tonto con la esperanza de cobrar otro año más.


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