Posteado por: fernando2008 | 15 enero 2011

Umberto Eco. El cementerio de Praga.

Odio, luego existo.

Como he sido muy bueno, los Reyes Magos me han traído muchos regalos. Uno de los mejor elegidos, porque lo elegí y compré personalmente, todo hay que decirlo, es este libro.

Umberto Eco es magnífico. Como escritor y como hombre de negocios, ya que publica sus libros en el momento más oportuno para el márketing. Por eso, esta novela se ha convertido en mi mejor regalo de Reyes.

Dicen que Miguel de Cervantes acabó con las novelas de caballería mediante una novela de caballería. Desgraciadamente, Eco no acabará con las teorías “conspiranoicas”, con las calumnias, con el antisemitismo y con la manipulación. Pero, al menos, nos ha dado una obra genial.

Pero esta obra, como las comidas navideñas, no se digiere fácilmente. Se deberían seguir unos determinados pasos, aunque los lectores más apresurados pueden saltárselos.

Hablemos primero de Eugenio Sue, un novelista francés del siglo XIX que dilapidó la fortuna heredada de sus padres y tuvo que dedicarse a escribir. La forma más rentable de escritura en esta época era el folletín. En plena Revolución Industrial, la gente tenía poco dinero, pocas diversiones y poco tiempo. El folletín cubrió perfectamente esas carencias. Sue escribió “Los misterios del pueblo” folletín que, como nuestras actuales series de televisión, dejaban al espectador con el corazón en un puño, esperando ansiosos la continuación. Los malos, malísimos de este folletín, eran los jesuitas.

Posteriormente, Maurice Joly plagió los fragmentos más impactantes de Sue en su folleto antinapoleónico, “Diálogos en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu”. No puedo resistirme a copiaros uno solo de estos fragmentos para que veáis su actualidad. El odio, como dice la cita del principio, vence al tiempo.

Napoleón se había propuesto disolver la asamblea legislativa, para destruir definitivamente a los socialistas, a los revolucionarios, a los ateos y a todos los infames racionalistas que proclaman la soberanía de la nación, el libre examen, la libertad religiosa, política y social; así como arrestar, so pretexto de conspiración, a los representantes del pueblo, decretar el estado de asedio en París, fusilar sin proceso a los hombres capturados en las barricadas con las armas en la mano, transportar los individuos más peligrosos a Cayena, suprimir las libertades de prensa y de asociación, retirar al ejército a sus fortines y desde allí bombardear la capital, carbonizarla, no dejar piedra sobre piedra, y así hacer triunfar a la Iglesia católica, apostólica y romana sobre las ruinas de la moderna Babilonia. Luego convocaría al pueblo al sufragio universal para prorrogar diez años más su poder presidencial, y a continuación transformar la República en un renovado Imperio, al ser el sufragio universal el único remedio contra la democracia, puesto que llama al pueblo del campo, aún fiel a la voz de sus párrocos.

Pero el odio, además vende mucho. El alemán Hermann Goedsche publicó en 1868 una novela llamada “Biarritz”, en el que Goedsche sustituyó por judíos a los conspiradores jesuitas descritos por Sue. Todo este refritos de plagios dará lugar a los “Protocolos de los sabios de Sión”.

Sobre esta trama, Eco monta la novela a tres voces. Una es la del capitán Simonini, perejil de todas las salsas del siglo XIX. Está a favor de Garibaldi, del papa, del reino del  Piamonte, de los masones, de los jesuitas. A favor de todos los que pueden pagarle. El otro es el abate Dalla Picola, de cuya verdadera existencia no voy a hablar, porque no quiero estropearos en final de la novela. Sólo diré que su existencia tiene mucha relación con un médico austríaco llamado Sigmund Froïde (sic), consumidor de cocaína y gran fumador.

Por último, sobrevolando a estos dos personajes, está el Narrador, ser omnisciente cuya importancia se ve subrayada por el hecho de que sus comentarios aparezcan siempre en negrita.

No os voy a contar la trama de la novela porque eso ya lo ha hecho Eco mucho mejor de lo que podría hacerlo yo. Sólo deciros que el libro es como una enciclopedia universal de la infamia y calumnias. Infamias y calumnias que son atribuidas a unos o a otros, dependiendo de quién sea el que pague. Ninguna infamia es lo suficientemente inverosímil para estos folletinistas del XIX.

“¿Quiénes son los capitalistas? Los judíos, los soberanos de nuestro tiempo. La revolución del siglo pasado le cortó la cabeza a Capeto, la de nuestro siglo tendrá que cortársela a Moisés. Escribiré un libro sobre el argumento. ¿Quiénes son los judíos? Pues  todos los que chupan la sangre a los desvalidos, al pueblo. Son los protestantes, los masones. Y, naturalmente, los judíos.

– Pero los protestantes no son judíos – aventuré yo.

Quien dice judío, dice protestante, como los merodistas los pietistas alemanes, los suizos y los holandeses que aprenden a leer la voluntad de Dios en el mismo libro que los judíos, la Biblia: una historia de incestos y matanzas, de guerras salvajes, donde se triunfa sólo a través de la traición y e! fraude, donde los reyes mandan asesinar a los maridos para gozar de sus mujeres, donde mujeres que se dicen santas entran en el tálamo de los generales enemigos para cortarles la cabeza. Cromwell le cortó la cabeza a su rey citando la Biblia; Malthus, que les ha negado a los hijos de los pobres el derecho a la vida, estaba empapado de Biblia. Es una raza que se pasa el tiempo recordando su esclavitud, y siempre dispuesta a someterse al culto del becerro de oro a pesar de las señales de cólera divina. La batalla contra los judíos debería ser el fin principal de todo socialista digno de este nombre. No hablo de los comunistas, ello es que su fundador es judío, ahora el problema es denunciar el complot del dinero. ¿Por qué en un restaurante de París una manzana vale cien veces más que en Normandía? Hay pueblos depredadores que viven de la carne ajena, pueblos de mercaderes, como antaño los fenicios y los cartagineses y hoy los ingleses y los judíos.

– ¿Así que, para vos, inglés y judío es lo mismo?

– Casi. ¿Quién se ha convertido en primer ministro de Inglaterra? Lord Beaconsfíeld, cuyo título nobiliario cubre su verdadero nombre judío, Disraeli. Y es este Disraeli, judío sefardí convertido al cristianismo, el que ha tenido la cara dura de escribir que los judíos se aprestan a dominar el mundo. Claro, no en sus discursos parlamentarios, sino en sus novelas.

Al día siguiente me trajo un libro de ese Disraeli, donde había subrayado trozos enteros: “¿Habéis visto jamás en Europa producirse un magno movimiento espiritual en el que no participen los judíos en alto grado? . ¡Los primeros jesuitas eran judíos”!

No hay límite, no hay razón. Todo vale. Incluso la figura de Babbete de Interlaken. Pero, desgraciadamente, esto no es exclusivo de los folletines del siglo XIX; es un lenguaje común en los políticos y periódicos del siglo XXI.

De la mano de estos tres personajes, Eco nos lleva por todos los acontecimientos misteriosos o escandalosos del XIX. La gesta de Garibaldi, la Comuna de París, el psicoanálisis, la histeria, los templarios, una misa satánica descrita con todo lujo de detalles, los masones, los jesuitas, la construcción del Metro de París. Todo está aquí. Y, como hilo conductor, Simonini sacará dinero de todos escribiendo obras para excitar el odio. Como el prio Simonini dice: “Los judíos no me pagarían nunca para exterminar a todos los cristianos, – me decía –  porque los cristianos son demasiados, y si fuera posible, pensarían ellos en todo. Acabar con los judíos, en cambio, echadas las cuentas, sería posible.

Pero ¿por qué los judíos? os preguntaréis. La respuesta nos la da Rachkovski, un miembro de la Ojrana que compra los panfletos a Simonini: “Porque en Rusia hay judíos. Si estuviese en Turquía mi objetivo serían los armenios. Para evitar que los rusos dirijan su insatisfacción hacia el zar, es necesario que la dirijan contra los judíos. Es necesario un enemigo para darle al pueblo una esperanza”. ¡No se podía definir mejor el antisemitismo!

¿Y por qué – puestos ya a seguir preguntándonos – el cementerio de Praga? Porque “cuando todos los hechos resultan completamente explicables y verosímiles, entonces el relato es falso”. Subrayo que la primera escena imaginada en dicho cementerio estaba protagonizada por jesuitas. Es, diríamos, un toque exótico.

Pero ¿no es contraproducente vender elementos ya “reciclados” de otros autores”. No. “Cuando un espía vende algo inédito, no debe hacer otra cosa que contar algo que se podría encontrar en cualquier mercadillo de libros usados. No hay nada más inédito que lo que ya se ha publicado” “Un espía que vende dos noticias por dos frentes automáticamente será catalogado como un informante serio

Y por toda la obra nos encontramos diseminadas las frases geniales de Umberto Eco: “Los jesuitas son masones vestidos de mujer”. “Escuela pública, en donde se enseña a los humildes aquello que no les sirve de nada. ¡En eso se gasta el Estado su dinero!” Sólo quisiera apuntar lo que, a mi juicio, es su único fallo: la cruz invertida que preside la misa negra descrita en la novela. No me atrevería a discutir de Semiótica con el mismísimo Umberto Eco, pero debía haber explicado que ese signo no tiene nada que ver con el satanismo. Es el signo personal y humilde de San Pedro. Eco lo sabe, pero sus lectores no, y debía haber incidido en que esa creencia en la relación del satanismo con la cruz invertida es tan común como falsa.

No quiero alargarme más. Tendría que copiar la novela íntegra y publicarla en esta bitácora. Pero permitidme, por favor, un último párrafo

Haremos creer que somos quienes liberamos a los trabajadores, haciéndoles creer que les ayudamos con el espíritu de fraternidad de interés por la humanidad pregonado por nuestra masonería Les haremos creer que venimos a sacarles de la opresión, haciéndoles ver las ventajas de entrar en las filas de nuestros ejércitos socialistas, anarquistas y comunistas. Pero la nobleza, que de derecho explotaba a las clases trabajadoras, tenía gran interés en que pudieran vivir y criarse sanos y fuertes. Nuestro interés, contrario, desea la degeneración de los gentiles; nuestra fuerza consiste en mantener al trabajador en un estado constante de necesidades e impotencia, porque de este modo lo sujetaremos más a nuestra voluntad, y a su alrededor no encontrará nunca, ni poder ni energía suficiente para volverse contra nosotros». Y añadidle esto: «Organizaremos una crisis económica universal por los medios que nos sean posibles con ayuda del oro que, casi en su totalidad, está en nuestro poder. Simultáneamente, echaremos a la calle en toda Europa masas enormes de obreros. Estas masas serán felices precipitándose sobre todos aquellos que, en su ignorancia envidiaron desde la infancia, verterán su sangre y en seguida podrán arrebatarles sus bienes. A nosotros no nos harán daño. que el momento del ataque lo conoceremos y tomaremos las medidas necesarias para proteger nuestros intereses».

¿Por qué me resultará este párrafo tan familiar?

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Responses

  1. Es terrible y muy cierto lo que cuentas. Me acabo de comprar el libro para responder con más conocimiento de causa, Maestro.

  2. Jomer ¡siempre eres el primero! Eres el presidente de mi club de fans. Cuando leas el libro hablamos. Un abrazo

  3. Lo estoy terminando de leer, Eco es genial siempre , lo leo con la PC al lado y buscando en la red todos los personajes (asi di con uds , buscando a Rachkovski) aparecio vuestro comentario .
    Todos los personajes(casi todos ) que por mi ignorancia suponia invencion de Eco son reales y en mi busqueda por Internet , al conocerlos , fui armandome una historia muy rica que practicamente desconocia .
    Eso me deleita y agradezco a Eco por hacerme recorrer ese camino .
    Coincido contigo que estas historias de falsas conspiraciones son extrapolables a nuestro siglo.

  4. Fernando :
    acabo de leer esto
    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1341890
    salio hoy enaeldiario LA NACION en Buenos Aires.
    Los metodos son siempr similares .
    saludos

  5. Desde el siglo XIX, Mario, la insidia ha evolucionado poco. Esto es debido a que la credulidad sigue siendo muy grande. Además, vende más el odiar que el amar. El pripio Eco lo dice en este libro: “No se puede amar a una persona toda la vida, pero se puede odiar durante toda la vida a una persona”.

  6. Acabo de terminar El cementerio de Praga. Tengo opiniones variadas: la historia que narra (las historias que narra, mejor dicho) es muy interesante y muy amplia. También tuve que leerla junto a la Wikipedia y demás referencias para entender algunos pasajes.

    Sin embargo, a nivel literario, es bastante irregular. El inicio es lento y trabado. El final se tarda en llegar, creo yo. Sin embergo, hizo Eco una buena síntesis de tantos sucesos sin que la historia se le fuera de las manos.

    En resumen, me gustó. Pero no al nivel de El péndulo de Foucault (otra historia de conspiradores) o de El nombre de la Rosa.

    Por lo demás, me obligó a documentarme bastante, lo cual se lo agradezco al autor.

    P.D. No tenía noticia de la Cruz de San Pedro. Vaya descubrimiento el mío. ¿Será que Eco se burla de sus personajes “satánicos” por hacerles usar ese símbolo evidentemente erróneo?

  7. Posiblemente. En realidad se burla de todos. Se burla de los clichés e intenta acabar con ellos. Pero la burla más curiosa es la de Babette de Interlaken.

  8. No encuentro datos sobre Babette… podrías darme una pista?

  9. Estoy buscándolos yo. Está en “El cemnterio de Praga” y me ha llamado la atención.

  10. También la menciona Eco en El péndulo de Foucault, pero apenas un párrafo:

    “El padre Bresclani me había dicho que en representación de los iluminados alemanes vendría Babette de Interlaken, biznieta de Weishaupt, la gran virgen del comunismo helvético, criada entre orgías, atracos y homicidios, experta en arrebatar secretos impenetrables, en abrir mensajes sin violar sus sellos en administrar venenos obedeciendo a los dictados de la secta.”

  11. Conozco también este párrafo. “El péndulo de Foucault” lo leí antes de que comenzase la bitácora, pero algún día tendré que reseñarlo.

  12. No parece ser exclusividad de Eco el mencionar la “cruz de San Pedro” = cruz invertida como centro de las misas negras. La trilogia de peliculas sobre el anticristo La profecia y sus dos secuelas, muestra a Damian, ya mayor, poniendo la cruz invertida para “vencer” al nazareno. Esta trilogia de peliculas, antecede al Cementerio de Praga por varios años, por lo que deduzco que alguna relacion, real o ficticia, existe entre las misas negras y la cruz invertida.

  13. Pues es una relación falsa. La cruz invertida es la seña de identidad de San Pedro, no de el diablo


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