Posteado por: fernando2008 | 11 octubre 2010

El páramo

– Fray Guillermo ¡estás dormido!

– No Adso, no. Estoy durmiendo.

– ¿Y que diferencia hay?

– Te recuerdo aquella frase de Cela que…

– Que es demasiado soez para ser repetida en este santo lugar.

– ¡Vaya, vaya! Parece que la gracia de estado te ha llegado por fin. ¡Prohíbes como un auténtico maestro de novicios!.

– No, maestro, no era mi intención prohibirte nada.

– Pero si tienes razón. Veo que ya no necesitas mis enseñanzas.

– Perdóname, maestro. Sigo necesitándolas. Por ejemplo, para que me expliques esa distinción entre “dormido” y “durmiendo”. Pensé que era lo mismo.

– Como decía Cela, no lo es. Un pobre viejo, cargado de años y achaques, se queda dormido y no puede remediarlo. Una persona en la plenitud de sus facultades, se pone a dormir y está durmiendo. Yo, Adso, estaba durmiendo por el libérrimo ejercicio de mi voluntad, no por exigencias de mi edad.

– Nunca he puesto en duda que dormías con pleno conocimiento de causa. Y eso es lo malo.

– Por qué?

– ¿Cómo puedes dormir tan plácidamente sabiendo lo que le ocurre a nuestro país.

– España, Adso, España. Nuestro país se llama España. Ni país, ni estado español, ni “nación de naciones”. Se llama España.

– Vale, fray Guillermo. Acepto la reprimenda con humildad. ¿Cómo podéis dormir sabiendo lo que ocurre en España?

– ¿Y qué demonios pasa en España?

– ¿Qué no pasa, fray Guillermo? La crisis económica, la bancarrota del estado de las autonomías, los nacionalismos excluyentes, la corrupción generalizada, los liberados sindicales, la contestación a Zapatero por sus propios barones, las primarias en Madrid.  ¿Qué es lo que no pasa?

– Perdón. He hecho mal la pregunta: ¿Pasa algo nuevo en España? ¿Algo que no pasara antes, y que podría turbar mi sueño?

– Estaréis jubilado, fray Guillermo, pero seguís teniendo una enorme facilidad para no dar respuestas.

– Lo primero que se necesita para obtener una respuesta, es hacer bien la pregunta. Te lo repito ¿alguno de estos problemas es nuevo?

– No. Pero son cada vez más agobiantes.

– El agobio es algo que no se puede medir racionalmente. Pero si quieres que proyecte un poco de fría lógica sobre tu agobio, ahora que me has despertado, lo haré.

– Te quedaré muy agradecido por esta lección de lógica.

– No olvides lo de “fría”. ¿Por dónde comenzamos?

– Podemos ver los problemas en el orden que yo los he enunciado. ¿Te importa?

– En absoluto. Sobre la crisis económica hemos hablado cientos de veces. Me parece estúpido decir que si somos un protectorado, que nos dirige Europa. Toda persona o institución que entra en un colectivo, cede parte de su libertad a ese colectivo. Tú, sin ir más lejos, podrías ser un juglar ambulante y lenguaraz…

– ¡Líbreme Dios!

– Efectivamente. Dios te ha librado de eso, dándote otra vocación. Si has optado por el claustro, no puedes quejarte de su dureza. Si hemos optado por Europa tendremos que acatar la legislación común, legislación que han definido los veintisiete jefes de estado o de gobierno, entre ellos el de España. ¿O es que estar en Europa debe limitarse a recoger los subsidios y luego hacer lo que nos de la gana? Recuérdame que un día escriba sobre Estrasburgo.

– Te lo recordaré. Pero la crisis está mal gestionada.

– En eso tienes razón. La crisis está siendo pagada por todos. Por todos menos por quienes la produjeron. Y éstos, desde luego, no están arrepentidos. Siguen buscando un nuevo sistema para crear una crisis aún mayor. Ya saben que no la pagarán ellos. Ahí tienes las fotos de Obama y Zapatero en Wall Street pidiendo perdón y ayuda.

– ¿Y no se podía hacer algo?

– Tienen como rehenes a todos los asalariados del mundo ¿Tú crees que se puede hacer algo? No, Adso, no. No podemos, a menos que hiciésemos una revolución. Pero esta revolución tendría que ser a escala planetaria, sin dejar ningún paraíso fiscal.

– Negro porvenir. ¿Y las autonomías? ¿No podían ahorrar un poco?

– Ahorran, Adso, ahorran. El problema esencial es que las autonomías se crearon para que las nacionalidades no históricas no se sintiesen menospreciadas por las nacionalidades que lo son. Se crearon “en contra de”. Si se le da un euro, o un trasvase a una autonomía, las vecinas se sienten agraviadas si a ellas no se les da lo mismo. Es como si un padre tuviese un hijo enfermo y los otros hijos, sanos, reclamasen que se les diese a ellos el mismo dinero que el padre se gasta en medicinas. En mi pueblo a esta política se le define con un nombre muy expresivo: “cuentagarbanzos”.

– ¿Y el nacionalismo excluyente?

– Estamos asistiendo en España a la formación de una nueva generación de políticos, cuya única profesión es la de ser nacionalistas. Antes, un médico, un abogado, o un yesista se dedicaba a la política y, acabada su tarea, volvía a su profesión. Pero ahora, los nuevos políticos nacionalistas sólo son expertos en nacionalismo. En su lengua, en su tradición, en su reivindicación. Repasa las titulaciones de los más conspicuos nacionalistas y verás que sólo son de la lengua de su nacionalidad. No saben otra cosa. Y si dejasen de ser nacionalistas se morirían de hambre. Es por eso por lo que no se darán por satisfechos nunca.

– Hombre, fray Guillermo: cuando consigan la independencia.

– Tampoco. “No es menester el traidor, siendo la traición pasada”. No es menester el político reivindicativo si se han cubierto todas las reivindicaciones. A veces pienso que sería interesante satisfacerlos, a ver que hacen luego.

– ¡Se rompería España!

– España goza de buena salud y no se rompería por tan poca cosa. No dramatices.

– Vale ¿Y la corrupción?

– ¿De quién, Adso? Parece ser que la corrupción no es obra de los políticos, sino de los jueces y policías que los persiguen. Algunos partidos se desgañitan proclamando a los cuatro vientos que son los jueces y policías los culpables de la corrupción. Y ponen pegas a las detenciones.

– Sí. La “pena de telediario”

– Más les daba yo. Los pasearía montados en un burro por toda la ciudad, con un pregonero al lado que dijese a voces lo que habían robado y de qué partido eran. Los partidos piden unidad contra el terrorismo y justifican, con razones pueriles, la corrupción de sus militantes. Pena de telediario para los chorizos y pena de vergüenza para sus cómplices necesarios, los partidos que los amparan.

– ¿Y los liberados sindicales?

– Son obreros elegidos por sus compañeros que juntan las horas que la ley les da para cumplir sus obligaciones sindicales y así consiguen que uno de ellos sea liberado de su trabajo, pasando a trabajar para el sindicato. Todo aquel que haya tenido un problema sindical conoce la valía y muchas veces la abnegación de estos liberados.

– Pero ¿no son muchos?

– Eso depende del número de trabajadores que tenga una empresa. Es algo legal y automático.

– Sin embargo, reciben mucho dinero público.

– Eso es cierto. La CNT, el único sindicato que no aceptas subvenciones, les ha sacado las vergüenzas. La subvención total de todos los ochenta sindicatos españoles, menos la CNT claro, ascendió a 15.798.500€ en el 2009.

– ¡Vergonzoso! Y además, dos mil y pico de liberados sólo en el sector público.

– Hay que mirarlo con perspectiva.

– Ni perspectiva ni nada, fray Guillermo. Es un derroche injustificable y más en tiempos de crisis. Son las treinta monedas que el gobierno paga, con nuestro dinero a los sindicatos para tenerlos domesticados. ¿Qué perspectiva cabe ahí?

– Pues compararlos con la CEOE.

– ¿Qué pinta la CEOE aquí? Eso es demagogia.

– Pues pinta que también recibe dinero público.

– Pero una cifra simbólica.

– Pues sí. Cuatrocientos millones de euros.

– ¿Lo ves? Una minucia. Y no tiene tantos liberados.

– En eso tienes razón. Son de una pobreza franciscana.  Un presidente, 23 vicepresidentes, 198 vocales y 818 miembros de la Asamblea General. Estos 818 miembros salen a 5.000€ por cada reunión de dicha asamblea. Además, claro está de los 3.729 empleados con los que cuenta.

– Ya. ¿Y la contestación a Zapatero? Eso sí que es nuevo?

– No es tan nuevo. Ya escribió sobre esto Terenci Moix.

– ¿Terenci Moix? Maestro, desvarías, o te has vuelto a dormir.

– No digas que fue un sueño.

– Pero, pero…

– Sí, Adso. El abandono de un líder en desgracia es una constante en la historia universal desde Marco Antonio. No sé de qué te asombras. Todo el mundo quiere estar bien situado cuando se produzca el cambio.

– ¿Me vas a decir que Zapatero lo está haciendo bien?

– No. En estas circunstancias, ni el propio Julio César lo hubiera podido hacer bien.

– ¿Y qué me dices…

– Adso ¿no te estás pasando un poco?

– No, fray Guillermo. Aprovecho para sacarte información cuando consigo despertarte. Recuerda que le has prometido a Carmen seguir escribiendo sobre política.

– Y cumplo mi palabra. Quizás tengas razón. En este páramo político sólo uniendo muchos puntos se puede escribir una entrada un poco larga. Fíjate los puntos que hemos tenido que tratar para crear una entrada medio decente. ¿Queda alguno?

– Las primarias de Madrid.

– Esas las traté ya en “La duquesa de Milán”

– Jo, maestro ¡que fueron apenas dos renglones!

– ¿Qué quieres saber más?

– Que si no es vergonzoso el espectáculo.

– Si la buena práctica política es que el jefe señale con el dedo a su sucesor como si estuviésemos en Corea del Norte, desde luego no es políticamente correcto. Pero yo, que en el fondo soy un romántico, veo muy bien que un candidato se imponga en contra incluso del deseo del Secretario General de su partido.

– Me vas a decir que todo va bien en el mejor de los mundos.

– Madrid no es el mejor de los mundos. Y, efectivamente, no todo va bien. Si se quiere únicamente servir al pueblo no se entiende la guerra de avales, la frase de que Tomás Gómez era el candidato de la derecha, o la referencia a la “señorita Trini”. Eso no se hace y menos entre personas que se llaman entre ellos “compañeros”.

– Vamos que en Madrid hay que perder las esperanzas.

– Todo lo contrario.

– No te entiendo, maestro.

– Pues es muy fácil de entender. En verdad, en verdad te digo que Madrid tendrá Esperanza para rato.

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Responses

  1. ¿Qué te pasa Fernando? ¿Has dejado de escribir en tu blog?

  2. No, Sarita. Es que he sufrido una pequeña intervención quirúrgica. Noda serio pero ha sido en la narices y tengo la cabeza como un tambor. Pronto me recuperaré.


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