Posteado por: fernando2008 | 15 mayo 2010

La justicia en España.

Algunos jueces son tan incorruptibles que no hay manera de convencerlos para que hagan justicia.

Bertold Brech.

Soy uno de los millones de ciudadanos españoles que nunca han estudiado Leyes. Pero sé que la ignorancia de la ley no me exime de su cumplimiento. Además, soy un ciudadano respetuoso con todas las instituciones del Estado de Derecho, con la división de poderes y con la Constitución.

Ayer suspendieron a un juez de la Audiencia Nacional. Nada que objetar. Estoy seguro que los jueces que tomaron esta decisión lo hicieron guiándose únicamente por estrictos criterios de imparcialidad. Estoy seguro que actuaron en ese caso como hubiesen actuado en cualquier otro; con equidad e imparcialidad. Lo mismo se juzga a un juez que a un mendigo.

Pero, vuelvo a repetir que no entiendo nada de leyes, hay una cosa que me sale de ojo. Si se a actuado con ese juez como con cualquier otro ¿a qué se debe que la suspensión se haya substanciado en unos pocos días, cuando hay procesos que se alargan no ya durante años, sino durante decenios? Si no ha sido por un malévolo uso de los tiempos, que estoy seguro que no es el caso, ¿por qué ha sido?

Soy un ciudadano ignorante, pero no tonto. Sé que existe una cosa que se llama agravio comparativo. Si en algunos casos, perfectamente juzgados por supuesto, la justicia se da prisa y en otro no ¿no hay aquí dejación de funciones? Todos somos iguales ante la ley, todos tenemos derecho a una justicia rápida. Estos derechos están garantizados por los artículos 14 y 24 de nuestra Constitución. Concretamente el artículo 24 comienza con la frase “Todas las personas tienen derecho (…) a un proceso público sin dilaciones indebidas”. ¿O es que hay unas personas más iguales que otras?.

No pido, Dios me libre, de que se modifique ni una coma de la resolución por la que se aparta a un juez de su juzgado. Pido que esa resolución se aplique al conjunto de la ciudadanía. Pido al Consejo General del Poder Judicial que ordene a todos los jueces y magistrados que actúen en todos los procesos con la misma rapidez con la que han actuado en éste. Porque ser un “juez estrella” está mal, pero ser un “acusado estrella fugaz” está peor. Y puestos ya a pedir, pediría que alguien, experto en Derecho, me explicase la razón por la cual Falange Española y Manos Limpias pueden ejercer la acción popular contra este juez, pero esa misma acción popular no se puede ejercer contra el presidente del Banco de Santander. Alguna razón habrá, supongo.

Con respecto a la presión mediática, impecablemente denunciada por la portavoz del poder judicial, quiero mostrar mi apoyo a la señora Sáenz de Santamaría cuando, en un impecable uso de su libertad de expresión dice que con esta suspensión “se demuestra que nadie está por encima de la ley”. Nadie. Y cuando una persona está imputada por un delito, se le suspende de sus funciones. No se debe doña Soraya, cambiarle de lugar su despacho y ponerlo en una sala de reuniones. Aunque esa sala de reuniones “apenas se use”. Se le debe suspender y desalojar de la calle Génova, o de la Generalitat valenciana, según sea el caso. Porque nadie, ni siquiera los tesoreros o presidentes de comunidades autónomas, están por encima de la ley. Pero, como decía Voltaire “Hay quienes sólo utilizan las palabras para disfrazar sus pensamientos”.

Y nadie, doña Soraya, deberá decir que mantendrá en su puesto a un imputado y “que diga la Justicia lo que quiera”. Nadie debe decirlo. Ni siquiera el presidente del PP. Ese mismo señor que se presenta como alternativa al actual gobierno. Porque él también está por debajo de la ley. Le guste o no le guste. Nadie puede aspirar a gobernar España si, de entrada, se coloca por encima de la ley. Por muy alternativa que sea, por mucho que las encuestan digan que es apto para gobernar. Recuerde usted la magnífica frase de Tácito:

“Según la opinión general, Galba era apto para gobernar, si no se hubiese visto cómo había gobernado antes”.

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Responses

  1. …Erase una vez un registrador de la propiedad que sin miedo a la caída, llora en el balcón de Génova por no haber ganado las elecciones, véase, desbocado a la grupa de rocinante cual Quijote alucinaciones y devaneos.
    Así sea
    Elisa

  2. Amén, Elisa.

  3. Ufffff qué difícil me lo pones, Maestro.

    En esta ocasión y sin que sirva de precedente, no comparto tus suaves palabras. Lo siento.

    Esa especie de “homínidos” (Por que ¿Pertenen a esta nuestra especie?) no se merece vivir en este planeta y ni compartir el aire que respiramos.

    Me han cabreado hasta límites insospechados por el rancio aroma que dejan a su paso.

    😦 😦 😦

  4. Jomer, el apasionamiento y la ira son privilegios de la irreflexiva juventud. Tú eres joven, pero yo no. Por eso mis palabras son suaves, demasiado suaves. Pero recuerda: se cazan más moscas con miel que con vinagre. A algunos lectores podré convencer mejor con suaves palabras, que con condenas sin paliativos.
    ¡Tranquilo, jovencito!

  5. Gran frase de Brecht.

  6. ¿Verdad que sí?


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