Posteado por: fernando2008 | 12 mayo 2010

Hienas.

Cuando soy débil, os reclamo la libertad en nombre de vuestros principios.

Cuando soy fuerte os la niego en nombre de los míos.

Charles de Montalembert

Hace mucho tiempo, escribí una muy simplista explicación de la crisis económica. Como ya no sé en que lugar de la bitácora está, la vuelvo a copiar. Perdonadme la soberbia del citarme a mí mismo.

Por cada unidad monetaria que existe en el mundo, creando riqueza y generando empleo, existen otras veinte dedicadas a la especulación. Leemos en la prensa pérdidas de miles de millones, fortunas que se volatilizan. No es cierto o, al menos, no es como lo cuentan. Pongamos un ejemplo. Un hábil especulador invierte un euro de su bolsillo. Con el apalancamiento consigue 1.000€. Como su “cash flow” es muy bueno, consigue “hedge funds” por valor de 500.000 €. Gestiona derechos de compra o “call warrant” y derechos de venta o “put warrant” por otros 500.000 €. Mientras realiza todas estas operaciones, va cobrando, y poniendo en paraísos fiscales, sus comisiones, que están al margen de la buena marcha de la empresa y que pueden ser de un 10% independientemente de los resultados que dichas operaciones tengan al final. Como ha gestionado 1.001.000€, su comisión será de 100.100€. La empresa quiebra, no podía ser de otra manera, los obreros se van al paro y el pobre especulador, totalmente deprimido declara: “Quedaos con mi euro. Estoy arruinado. Lo dejo todo y me voy a las islas Caimán”.

Bien. Alguien me dijo que era una explicación simplista y sectaria. El tiempo, que pone a todas las cosas en su sitio, ha revelado que no era simplista ni sectaria, sino timorata y edulcorada. Hay una segunda parte.

Ese especulador, desde las islas Caimán, solicita ayuda al Estado. Argumenta que ha perdido 1.001.000 € y que, si bien cuando ganaba no decía nada y procuraba ocultar sus ganancias todo lo que podía, ahora está en apuros. No se deben socializar las ganancias, porque eso es comunismo. Pero si se deben socializar las pérdidas, reales o ficticias. ¡Una ayudita, por el Bien Común! Y el Estado, o ingenuo o cómplice, concede esas ayudas. El especulador “recupera” sus 1.001.000 €. Henchido de amor patrio, invierte el dinero en deuda pública.

Aquí tengo que hacer un inciso. Hasta ahora, la deuda pública era el refugio para ahorradores conservadores, que no entendían de triquiñuelas bursátiles. Un ahorrador invierte en deuda pública porque es una inversión segura. El Estado no puede declararse en quiebra. No tiene tantas ganancias como la especulación bursátil, pero tiene más seguridad. Los fondos de pensiones, por ejemplo, eran los tradicionales compradores de la deuda.

Nuestro especulador entra a saco en el último bastión de solidez del mercado financiero. Si la economía de un país va mal, este país necesita fondos para pagar cosas tan inexcusables como la sanidad, la educación, las infraestructuras. No son caprichos políticos; son necesidades reales. Necesidades que están ahí, independientemente del Producto Interior Bruto que genere el país. Posiblemente el especulador no vea la necesidad de esas inversiones, de la misma manera que un maharajá de una obra humorística no veía la necesidad de construir carreteras en su país: su Rolls-Royce, argumentaba, era llevado a hombros por cien parias.

El especulador, que no respeta las leyes divinas ni las humanas ¿por qué iba a respetar la ley de la oferta y la demanda?. Maniobra con todas sus fuerzas con un patriótico propósito: que la economía de su país vaya mal. Si va mal, en vez de recibir un 4% por su millón mil euros, recibirá un 14%. Ni Bien Común, ni gastos sociales, ni patriotismo, ni mandangas. La bandera la lleva en la billetera. A veces también en la hebilla del reloj de pulsera. Pero eso, es otra historia.

El Estado, que ha dado al especulador sus supuestas ganancias y que paga un interés exorbitante por su deuda pública, está al borde del precipicio. Además, ciertos políticos patriotas, se unen al coro de los lamentos proclamando a todo el que quiera oírles, que la economía de su país está mal. Muy mal. Nadie debería invertir en él. Tampoco se le debe ayudar porque (como oí ayer por la tarde en una cadena de televisión) “eso sería darle un balón de oxígeno al gobierno”. Patriotas junto a patriotas.

El gobierno cede por fin a las presiones, algunas llegadas desde el otro lado del Atlántico, de la capital del imperio, y realiza un ajuste. ¿Quién debe pagar ese ajuste? Los autónomos, las pequeñas empresas, los asalariados, los pensionistas, las familias que tienen hijos. Todas estas personas, que no han visto una acción en su vida, que no saben qué es un “hedge funds”, deben sacrificarse porque la única manera que hay para salir de la crisis es abaratar el despido, la moderación salarial  y recortar los gastos sociales. Encima de cornudos, apaleados.

No sé si sabéis que es un SICAV. Por si acaso, os copio la definición que viene en Wikipedia.

“En España, una SICAV es una Sociedad Anónima cuyo objeto social es invertir en activos financieros. Gozan de importantes ventajas fiscales, de forma que las SICAV tributan al 1% en el impuesto sobre sociedades. Actualmente este instrumento de inversión es uno de los más utilizados por personas con grandes capitales”.

No que quitado ni he puesto ni una coma. Está definido así, y todo el mundo puede comprobarlo. Pues bien, a los SICAV no les afectan ni recortes ni planes de austeridad. Este refugio de grandes fortunas es intocable. ¿Por qué? Contestación oída esta mañana: “Porque si lo hacen, se irían a otro sitio”.

Hace mucho tiempo, vi un reportaje muy curioso. Una niña africana estaba siendo seguida por una hiena. La niña iba sola, pero se las sabía todas. Cogió un pequeño tronco y se lo puso en la cabeza. La hiena pensó que se enfrentaba a un enemigo de altura y salió corriendo.

¿No podíamos dar algún susto a las hienas? Dicen que el dinero es cobarde. Bernard Leon Madoff debe sentirse muy solo en la cárcel. El Estado debía mandarle algunos colegas para que le hiciesen compañía. Pero antes, hay que aligerarles de sus mal conseguidas ganancias. Que no pase lo mismo que pasó con Roldán.

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Responses

  1. Hola Fernando, sin comentarios, una buena entrada que podría dar para unas horas de reflexión.
    Sólo unas preguntas ¿Cuántos crees que podríamos dar el susto a las hienas? y ¿Quienes lo daríamos? ¿Sería suficiente? ¿Sería contraproducente? No sé si lo del tronco…serviría. Estas hienas se asustan unas a otras, los tronquitos no, no se…
    Parece que esto ha sido y será irremediable, ha pasado siempre. Ahora que parece que hay más ricos, hay más hienas.
    La frase de Charles de Montalembert lo dice muy clarito, muy acertada en este contexto.
    ¿A quién se le puede hacer un nuevo agujero al cinturón? lógicamente a los que se conoce que tienen cinturón, a los que se les ve, los tirantes pueden estar ocultos, como tu bien dices. Lo que no se ve no existe a efectos materiales y económicos. No hay remedio bien a nuestro pesar.
    A pagar y a callar

  2. Una persona, Elisa, que roba diez euros es un ladrón. Una que roba mil millones, es un financiero.
    De momento yo estoy dándolo al escribir esta entrada. Y denunciar no sólo a los ladrones, sinoa sus cómplices, los políticos que, en su deseo de criticar al gobierno, anteponen sus intereses de partido, al interés de España.
    Y al gobierno porque hace recaer el peso de la crisis sobre los que no tenemos ninguna culpa. Es más cómodo quitar diez euros a cada funcionario que quitar mil a un especulador. Y yo me pregunto si en eso el gobierno no es también cómplice. Pagaremos, pero no callaremos. Por lo menos yo.

  3. Efectivamente. No hay que callar porque este Gobierno, como todos sin excepción, siempre recurre a lo más fácil. Meter mano a los más débiles en lugar de repartir proporcionalmente y entre TODOS el esfuerzo económico.
    Son una pandilla de cobardes.
    ¿Cómo es posible que ningún gobierno del mundo haya capado a los especuladores?
    No me lo explico por mucho que medito.
    😦 😦 😦

  4. Pues porque los epeculadores tienen cogido al gobierno por esa parte que debían cortarles.Tienen de rehenes a todos los que vivimos de un sueldo y no se atreven. Prefieren confraternizar con ellos. Además, así siempre les cae algo.

  5. Pues claro que hay que hablar, gritar a los cuatro vientos, os entiendo, a mí se me da fenomenal no callar. Yo quiero decir ¿Qué podemos hacer, del verbo ejecutar o cambiar…los de la lista de las nóminas para luchar contra una economía capitalista que por otra parte es necesaria para disminuir el paro?. Otra cosa es que no existan mecanismos suficientes y necesarios para evitar la fuga de impuestos, la economía sumergida, bla,bla,bla.
    Con esto no es que me consuele y acepte, simplemente he aprendido con los años a no perturbar mi salud mental con cuestiones en las que yo no puedo inferir sustancialmente.
    Pero que me vais a contar de la cuadrilla de ladrones que tradicionalmente configuran nuestro país, tema de actualidad, “Gurtel”, y ya veréis como se van de rositas y no sólo eso sino que la expectativa de voto es aún mayor que la que tenían.
    Roldan se fue a la cárcel sí, pero no debería salir sin devolver el último duro que nos robó a los españoles.
    Ahora el constitucional en minoría.
    ¿Sigo?
    ¡¡¡¡¿Qué puedo hacer?!!! Yo pequeño madero o tronquito.
    Saludos y proteger vuestro estomago y vuestras coronarias con ser buenas personas
    Elisa

  6. Elisa: Yo al menos he encontrado una manera de luchar desde esta bitácora y desde mis clases. Poco es, pero si hubiese mil bitácoras se haría más presión. El dinero es cobarde, pero el político lo es más aún.
    Saludos

  7. Es tu opinión y te la respeto, es más, la aplaudo.
    De vez en cuando hay que reflexionar antes de dar una opinión decidica, es lo que trato de hacer, porque echar leña al fuego me da miedo y hay algunos que lo estan deseando.
    enseñar a un alumno a pensar, discernir …para elegir es una buena tarea. La buena información y la mejor dirección, de la que no tengo dudas, beneficiara a la inteligencia.
    Un saludo


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