Posteado por: fernando2008 | 16 abril 2010

Pilar Urbano: Garzón. El hombre que veía amanecer.

Leí este libro exactamente el 17 de julio de 2001. Mi ejemplar es  de la octava edición, por lo que había salido de las prensas en marzo. Y, como siempre, me lancé a redactar una ficha.  Ficha que os voy a ahorrar, porque he aprendido, por desgracia después de hacer mil quinientas, que una ficha que se limite al mero resumen del libro, sólo tiene interés si el libro es algún manual de cualquier ciencia. Lo importante, para una bitácora como esta, es transmitir la impresión que el lector ha sacado del libro.

Y mi impresión fue y es buena. Por eso hago esta entrada. Pilar Urbano, persona a la que no catalogo como una sectaria de extrema izquierda, nos pinta un retrato de lo más positivo de Garzón. Desde el principio, que en realidad es la crónica de la dimisión de Garzón, hasta el final, que presenta al juez “bailando con lobos” la danza macabra del punto de mira de ETA.

En cuanto a la frase “el hombre que veía amanecer”, se debe a que Baltasar tuvo que pagarse la carrera trabajando. Trabajaba en el turno de noche en el área de servicio “Cerro del fantasma” en la autopista de Cádiz. He parado varias veces en dicha cafetería. Para mí es la señal de que comienzan las vacaciones. Para Garzón el lugar de un trabajo duro, después de dormir apenas cuatro horas, lugar en el que veía, qué remedio, amanecer.

A lo largo de su carrera como juez, Garzón ha procesado a guardias civiles y a etarras. A traficantes de drogas y a ladrones de guante blanco. A militantes del P.P. y a militantes del P.S.O.E. No digo que todas sus actuaciones hayan sido acertadas. No existe ni el bien ni el mal absoluto. Pero estoy seguro de que he hecho lo posible por hacer bien su trabajo. Como él mismo dice: “¿Juez moderado? Sí, porque puede equivocarse; pero, cuando se tiene el poder de aplicar la ley, los errores deben ser los menos”.

No voy a juzgar al juez. En primer lugar, porque no tengo los elementos de juicio necesarios. No me valen como pruebas acusatorias o exculpatorias los editoriales interesados de los periódicos. Y, en segundo lugar, porque una opinión más o menos sobre Garzón no significa nada. Las opiniones son, según frase de Marx como los relojes, cuando los relojes se llevaban en el bolsillo del chaleco. Cada uno saca el suyo, normalmente no coinciden, y luego cada uno se guarda el suyo. Sólo voy a dar unas pinceladas para aclarar, a la luz de este libro, alguno de los rasgos que la opinión pública atribuye a Baltasar Garzón.

La primera, desde luego, es su afán de protagonismo. Sobre este afán opina Francisco Umbral. Sí hombre, sí. El que escribió “Memorias de un niño de derechas”. Y opina lo siguiente: “Garzón no tiene jamás agujetas, pese a su actividad, pero sabemos que empieza a tener agujetas en el alma, cansancio frente a la incomprensión y la envidia de sus connacionales. ¿Que busca protagonismo? Sólo los que buscan protagonismo mueven la Historia: Cervantes, Colón, Juan de Austria, Quevedo, Velázquez, Cajal, El Cid, evidentemente buscaban protagonismo, y reuniendo todos esos protagonismos nos sale la imagen de España.”

¿Se deja llevar Garzón por sus sentimientos personales abriendo o cerrando procesos? Oigamos al propio Garzón: “El juez precisa altas dosis de fortaleza y llevar esculpida la ley en su conciencia. Tiene que estar bien seguro de lo que va a hacer, para arrostrar después las consecuencias que afecten a su propia persona. Su orden incidirá sobre intereses en conflicto y posturas enfrentadas… La sociedad se posicionará en bandos: unos montarán el hosanna de gloria y otros la cacería contra él. Si no se siente capaz de dominar la embestida con temple y con independencia… ese hombre no puede ser juez ni un minuto más.” Y que conste que la palabra “cacería” es de Garzón, no una interpolación mía. ¿Será Garzón también adivino?.

“¿Juez temeroso? No. En el momento en que un juez tenga miedo de sus propias decisiones ha de abandonar la carrera porque… ya está prevaricando. Si deja de aplicar una ley justa, por temor a que le critiquen, a que le persigan, a que le difamen, a que perturben su vida privada, a que le maten… ese juez está mediatizado, ese juez ya es parcial: su miedo es su parte. Si nota eso, que cuelgue la toga y se marche a su casa”. Como veis, para Garzón la palabra “prevariación” tiene que estar fuera de las acciones de un juez. E incluso fuera de sus pensamientos

¿Juez parcial a favor de un bando y en perjuicio del otro? Bueno, pues sobre eso tenemos otra opinión de Umbral: “Le ha asombrado a uno el que a estas alturas del partido, cuando el joven juez ha dado uno de sus golpes maestros contra ETA, la media España de derechas diga que Garzón es un trepilla y la media España de izquierdas diga que la cosa ha estado bien, pero que no era el momento… Claro que ETA ha respondido al día siguiente. Y así nos encontramos a un hombre solo y famoso contra una organización que no tiene rostro”. Podéis sustituir el nombre de ETA por el del GAL o por el del Gúrtel.

Es un libro de hace diez años, pero los acontecimientos actuales lo están poniendo otra vez en la más rabiosa actualidad. Yo os aconsejo una relectura, pero una relectura sin anteojeras. Fijaos en lo actual de este otro párrafo. Según Pilar Urbano, Garzón se lo dijo al mismísimo Felipe González. Y nadie, hasta el momento, lo ha desmentido.

“Felipe, ya que me has tirado de la lengua, déjame terminar mi “speech”. Yo no quiero acusar aquí a nadie de nada; pero sí señalar la gravedad de que los ciudadanos ya estén pasados de vuelta y convencidos de que los partidos no son lo que debieran ser: los cauces de su participación en la política. Uno, porque se les engaña con promesas que no se realizan; dos, porque no se sienten representados ni defendidos en sus intereses por ciertos dirigentes corruptos; y tres, porque se les estafa creando unas carísimas maquinarias artificiales, llamadas partidos, que sólo sirven para que de ahí chupen unos cientos de apparatchiks. “

Y para terminar, un apunte sobre el hecho de que el juez Garzón levante tantas antipatías, primero en un bando, luego en otro y luego entre sus propios compañeros. La frase también ha salido de la pluma de Umbral.

“Este es un país camastrón donde no sólo nos molesta hacer cosas, sino también que las hagan los demás. Garzón está desmoralizando a los españoles con tanta acción, con tanta eficacia, con tanta fe y tanto músculo mental”.

¡Visto para sentencia! Ahora os toca a vosotros formaros una opinión. Pero no antes de que el Supremo dicte sentencia. Hay que respetar al Poder Judicial.

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