Posteado por: fernando2008 | 28 marzo 2010

Domingo de Ramos.

Mi alumna Elena me ha preguntado si voy a ir a verla. Va de costalera en la procesión de “La Burrita”. Como no me apetece lo más mínimo sacar del sillón mi viejo y gordo cuerpo, prefiero mandar mi mente a investigar. Es mucho más cómodo.

¡Extraña historia la del Domingo de Ramos! Cristo entra en Jerusalén montado en un burro entre el entusiasmo de sus partidarios que agitan ramas y extienden sus vestidos. Una multitud eufórica que quiere proclamarle rey. Cuando los fariseos le piden que calme a sus seguidores, Jesús les contesta que si ellos callasen gritarían las piedras. Cinco días más tarde, la misma multitud grita “¡Crucifícale!” y “Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Un cambio brutal. Y en sólo cinco días. A mí me recuerda a los extras de una película; unas veces son indios, otras americanos, otras romanos. Gritan lo que les pone en su boca el guionista. Y este guionista no ha tenido en absoluto en cuenta la psicología de los personajes. Ni la historia. Ni nadie cambia de opinión tan radicalmente en cinco días, ni unos acontecimientos tan tumultuosos pueden olvidarse sin dejar rastro. Los escritores contemporáneos no dicen ni una sola palabra de estos tumultos, del motivo por el cual una alegre multitud se convierte en una turba sedienta de sangre.

Seguimos contemplando la escena, pero nos vamos centrando en los protagonistas: un dios y un burro. No es una escena nueva. Los dioses mistéricos aparecen muchas veces montados en burros simbolizando el dominio que tienen sobre las bajas pasiones. Attis monta en un burro y sus discípulos agitan juncos. Dionisos, montado también en un burro, realiza una procesión triunfal mientras sus adeptos agitan laureles y palmas. El burro representa a Príapo, por el tamaño de su órgano sexual. Es lo que podíamos definir como “el burro malo”. Por cierto, Dionisos también fue crucificado, aunque esto sea una prueba meramente circunstancial.

Pero hay también un burro bueno, un Santo Burro. En Jerusalén se construyó en 1883 una iglesia en torno a la piedra que usó Jesús para montar en el Burro. Esto nos da alguna respuesta (el lugar exacto donde comienza la procesión del Domingo de Ramos), pero nos crea otras preguntas. ¿El Jesús de la Sábana Santa, el que medía 1’80 m, necesita subirse a una piedra para montar un pequeño asno? Y sabemos que el Santo Burro era pequeño, porque en Verona se conservan sus reliquias. Cómo llegaron allí, es más difícil de explicar. Y me temo que, pese a la piedra, Cristo, con su estatura, tendría una mala estampa cabalgado en el Santo Burro, grande en santidad, pero pequeño en altura.

Para mí el quid de la cuestión está en el Santo Burro. Para aclarar el misterio tomaremos declaración a cuatro testigos presenciales. Marcos y Lucas nos cuentan la historia de un pollino atado, al que nadie había montado todavía. Vemos una vez más la obsesión de la divinidad por estrenar cosas. El Verbo se hace carne, pero marcando bien las distancias. Pues bien, los discípulos toman prestado al pollino y le dicen al dueño que el Señor lo necesita. Juan no da tantos detalles: Jesús encuentra un asno, se sube encima y entra en Jerusalén.

La cosa cambia radicalmente cuando leemos el Evangelio de Mateo. ¡No es el Santo Burro, sino la Santa Burra! Tiene razón mi alumna Elena: es la Burrita. Veámoslo

Mateo 21. 1 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos, 2 diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos. 3 Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará. 4 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: 5 Decid a la hija de Sión: He aquí, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga. 6 Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó.

Soy un detective meticuloso, al que no le gusta quedar cabos sueltos. Por eso me pregunto ¿qué razón tiene Mateo para convertir al burro en burra y además añadirle una cría? Los otros tres evangelistas hablan de un burro. Mateo de una burra con su cría. Hay que investigar.

La solución del enigma está, a mi juicio en el versículo 4 “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta”. Con la profecía hemos topado.

La verdad es que, cuando topo con la profecía me pongo de mal humor. Porque siempre me encuentro con una serie de textos escritos en otra época y con otra intención, textos a los que se modifica sin pudor, se les da otro sentido y se intenta hacer encajar a golpes en un pasaje en el que no pega ni con cola. Veamos.

Zacarías en su capítulo 9 escribe:

9 Salta de júbilo, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y montado sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. 10 Y haré que desaparezcan los carros de guerra de Efraín, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y Él anunciará la paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra. 11 Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la fosa en que no hay agua. 12 Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble. 13 Porque yo tenso mi arco Judá, y pondré como flecha a Efraín, y despertaré a tus hijos, oh Sión, contra tus hijos, Yaván, y te haré como la espada de valiente.

Bien. Antes de seguir, algunas precisiones históricas. El libro de Zacarías, desde el capítulo 9 se considera escrito alrededor del año 300 a C. Se habla en él del asedio de una serie de ciudades, deteniéndose especialmente en Tiro. Y Yaván es el antepasado epónimo de los griegos. Los textos judíos están recogiendo el paso fulgurante de Alejandro Magno por la región y están prometiendo, según su costumbre, que estos nuevos enemigos caerán ante Yahvé. Como cada vez que pasan penalidades, se les anuncia un Mesías que, a diferencia de Alejandro, no vendrá a ellos en caballo ni en carro de guerra: vendrá en un humilde y pacífico asno. La Mishdra está llena de estas promesas que no se cumplen. Sólo podré como ejemplo el nacimiento del Mesías al cual se le pondrá por nombre Emmanuel. Y hasta la fecha.

Pero hay más. Mucho más. El que escribió el evangelio de Mateo no conocía la costumbre judía de la repetición. En las Escrituras vemos que se dice la misma cosa dos veces, con distintas palabras. Como no tiene ni idea de esto (¡Extraño apóstol y extraño judío, que no conoce cómo se escriben las Escrituras!) interpreta que “montado sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” significa que irá montado sobre una asna que lleva a su lado la cría. Y así aparece en la Iconografía. Así lo pinta Giotto. Pero entonces, la conclusión salta inmediatamente a la vista: según Mateo, Cristo no cumplió las profecías. O, lo que es peor, cuantos más datos se dan en los Evangelios sobre algún aspecto de la vida de Jesús, más fácilmente se aprecia su falsedad.

Lo siento Elena. No voy a ir a verte en “La Burrita”. Si existió, fue un Burrito.

Dionisos crucificado

Anuncios

Responses

  1. Yo te animo a que vayas de procesión, pero a mi manera. Hay un bonito restaurante en la muralla de la parte antigua, con vistas a la plaza pero también con una ventana a la calle Adarve de la Estrella, por donde pasan varias procesiones. Allí sentado, junto a la ventana, con una cañita y una tapa, se disfruta más de la Semana Santa.

  2. ¡Ah, epicúrea, epicúrea! ¿No sales a ningún sitio?

  3. Maestro, no siento ningún interés por las procesiones ni las comprendo.
    Tampoco comprendo como los “creyentes” hacen una fiesta del sufrimiento de quien los salvó.

  4. Filósofo Jomer, lo que yo intento explicar es que cada vez que pongo mi lupa en un punto concreto de esta religión, siempre hay algo o muchas cosas que no encajan. Hasta el momento nada ha resistido un análisis serio.

  5. Por mucha demagogia que usted use, las profecias son ciertas. Incluso Virgilio profetizó el nacimiento del Cristo

  6. Siempre me pregunto Antonio, si realmente creéis en lo que decís. ¿Es ignorancia o mala fe? Creo que es mala fe; no puede existir nadie tan estúpido. Apunto lo de la profecía de Virgilio para una próxima entrada. Según tu respuesta, sabré si lo suyo es sólo ignorancia, que no creo, o mala fe. ¡No somos tontos!

  7. En lo personal, soy un caso clínico: bautizado al poco tiempo de nacer, crecí irremediablemente en la tradición católica. Al paso de los años, y con un poco de curiosidad por el mundo, me di cuenta de que todo esto de la religión es un simple fenómeno cultural, un fenómeno humano, pues. (La lectura de Gerardus van der Leeuw fue determinante).

    Después, con el paso de los años, he vuelto a las tradiciones religiosas. (me gusta compartir algunos “eventos” con la familia y con mi pareja).
    En resumen: soy el único ateo que va a misa todos los domingos y fiestas de guardar.

  8. Aparte: el dato de Dionisios no lo conocía, muy interesante, fernando.

  9. A mí me parece bien que cada uno siga su conciencia. Lo que no me parece bien, y lucho contra ello, es que intenten tomarme el pelo con historias. La historia es mi especialidad, que no me la toquen

  10. Créeme, Edgar. Llevo estudiando las religiones como aficción desde hace muchos años, y todavía no he encontrado nada que pueda decirse que es original en la iglesia católica.

  11. I don’t usually reply to posts but I will in this case, great info…I will bookmark your site. Keep up the good work!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: