Posteado por: fernando2008 | 18 febrero 2010

Holandeses en el Prado.

Querida María del Mar: ¡No se te escapa nada!. ¡Cómo se nota que eres la encarnación del “Caos reptante”!

Efectivamente, no he podido vencer a mi enfermedad, enfermedad que no era gripe sino una infección de oídos. Acabo de llegar de Madrid, donde me han mandado unas pruebas y un tratamiento, y el 18 de marzo tendré que volver a esa misma clínica a operarme.

Se cuenta que una vez un joven invitó a su viejo maestro a unas copas. Al terminar, el maestro razonaba perfectamente pero le fallaban las piernas. El discípulo confesó asombrado que a él, el vino le afectaba la cabeza. El viejo maestro contestó: “Efectivamente. Es tal la condición del vino, que siempre afecta a aquella parte del cuerpo que tenemos más débil.”

Los viejos maestros siempre tienen razón. La infección, que no el vino, me ha afectado la parte del cuerpo que tengo más débil: el oído. ¡Mis alumnos se pasan el día diciendo que nunca hago caso a sus lamentaciones! Puedes imaginar, como profesora de F.O.L. cuales son sus quejas. ¡Están cansados! ¡Tienen sueño! ¡Tienen frío! (O calor, según estación).

Pero no todo ha sido malo en esta visita a Madrid. Para olvidarme de dolores y malos presagios, mi prima Ana María me ha llevado al Prado, donde me he encontrado con esta exposición, exposición que tiene cosas bastante interesantes. Te cuento.

En primer lugar, darme cuenta de que los Austrias menores compraban pintura holandesa. Esto es algo a destacar, porque estos mismos reyes estaban en guerra permanente con Holanda. A pesar de esta circunstancia, trece cuadros de la escuela holandesa adornaban el alcázar de los Austrias y el Casón del Buen Retiro. Todo un signo de tolerancia.

Los cuadros son de desigual valor y una se decepciona un poco al ver los primeros. Pero merece la pena seguir. Porque pronto nos encontraremos con “Judit en el banquete de Holofernes”, de Rembrandt. Sí, es la nueva catalogación de la obra. Hasta ahora se pensaba que era Artemisa, esposa y hermana de Mausolo, con la copa en donde estaban las cenizas de su hermano-marido. Siempre se dijo que era un canto al amor conyugal. Pues no. La actual interpretación hace hincapié en el libro que la frondosa Judit tiene a su derecha, que representa la Biblia, y en la sirvienta que prepara el saco que servirá para meter en él la cabeza del general. Y desde luego, a mí esta argumentación me convence.

Además, siguiendo la exposición, he encontrado un argumento para algo tan alejado del arte como es el controvertido tema del calentamiento global. Uno de los cuadros es el de Paisaje invernal con patinadores de Joost Cornelisz. Se sabe que desde hace doscientos años, los canales holandeses no se hielan. Para mí, este cuadro es uno de los muchos indicios que tenemos de que la Tierra se va calentando. Y que lo más probable es que nosotros seamos los responsables.

Por último, como una magnífica propina, tenemos la obra invitada. Franz Hals y Pieter Codde, La compañía del capitán Reijnier Reael y el teniente Cornelis Michielsz Blaeuw, préstamo de la Ciudad de Ámsterdam. Es el contrapunto luterano a “La rendición de Breda” de Velazquez. Aunque desde luego no es una obra tan genial como “Las lanzas”. Sobre todo la parte derecha de este cuadro.

Como ves, tu mensaje me ha animado a volver a escribir en mi bitácora. Y me ha salido una entrada la mar de atípica. Digo cosas sobre mí, y la dedico a una persona en concreto; pero tú te lo mereces, tanto por tu amistad, como por tu interés. Además, a circunstancias anormales, entradas distintas.

No soy criminalista. En mis circunstancias no podría oír a los criminales cuando se acercaran con malas intenciones. Eso lo dejo para mi hija Ana que es criminóloga. Yo prefiero ser “detective consultor” como el maestro Holmes, y hacer trabajar a mis pequeñas “células grises”. Pero desde luego que me interesaría saber tu opinión sobre el crimen de Fago.

Y aquí me tienes. Esperando que el tratamiento haga su efecto y pueda oír algo mejor. De todas maneras, ¡para lo que hay que oír!.

Muchas gracias. Un beso.

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Responses

  1. Oídos… Parte del cuerpo que me han tenido que “arreglar” en cuatro ocasiones (los dos) o sea que te comprendo perfectamente.

    En cuanto a tus comentarios, estoy de acuerdo en todo lo que dices.
    Son fantásticos y ejemplo de muchos pintores, no obstante, mi icono personal y al que yo considero el “emperador” de la pintura, es Don Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Me puedo quedar en “éxtasis” contemplando en El Prado y en su sala horas y horas…

  2. Jomer, una señal de vejez es cuando tienes que ir arreglándote partes del cuerpo. ¡Qué le vamos a hacer! Paciencia. En cuanto a los demás, yo siempre digo a mis alumnos que la historia de la pintura universal se divide en dos partes: antes de Velázquez y después de Velázquez.

  3. Mis alumnos se ríen de mí sin descaro porque oigo fatal. Yo les digo que es que no saben vocalizar y retraso lo inevitable. Lo malo es que lo mío no es de operación sino de sonotón. Un abrazo.

  4. Mi operación no me devolverá toda la audición, pero al menos espero que me quite las molestias. Dos abrazos


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