Posteado por: fernando2008 | 13 diciembre 2009

Mario Mendoza. Satanás.

Todos hemos leído alguna vez las novelas del realismo mágico sudamericano. Y creo poder decir que a todos nos han gustado. Para mí, el descubrimiento de García Márquez fue un terremoto que sacudió hasta los cimientos mi vida de lector. Lo mismo ocurrió cuando descubrí a Mújica Lainez.

No voy a hablar del realismo mágico. Hoy quiero hablar de otro realismo al que definiré como “realismo trágico”. No sé si la definición tendrá éxito a la larga. Pero, de momento, a mí me sirve.

Si “escribir una novela es pasear un espejo por un camino”, Mario Mendoza ha paseado su particular espejo por las calles del barrio de La Candelaria de Bogotá y, desde luego, lo que ha reflejado este espejo no es precisamente mágico. Pero me temo que es real, demasiado real. La violencia que describe Mendoza es real y, lo que es peor, se ha convertido en una violencia cotidiana, una violencia que ya no asombra a nadie.

El argumento de “Satanás” es muy cinematográfico. Se trata de una serie de historias que convergen hacia un desenlace trágico y único. Es la historia de un sacerdote quiere dejar los hábitos, pero se encuentra con un caso de posesión diabólica. Este sacerdote es tío de un pintor que ve a sus modelos con cáncer y se ve a sí mismo muerto con dos balazos. Una chica pobre es contratada por una banda para que drogue y desvalije a los incautos. Un veterano de Vietnam que está obsesionado con la lucha entre el Bien y el Mal y que al final se volverá loco cerrando, con broche de plomo todas las historias.

Voy, poco a poco, aprendiendo a escribir reseñas de libros. Las de los “libros de escritorio” se me dan bastante bien, porque tengo la magnífica costumbre de leerlos con papel y lápiz resumiéndolos. Pero los “libros de sillón” y sobre todo las novelas policíacas, siempre creo que cuento más de lo debido. Por eso estas entradas me salen demasiado cortas.

Para intentar remediarlo, copiaré aquí la opinión de uno de los protagonistas de la novela, el pintor que ve a los modelos no como son, sino como serán, y que tantos disgustos tendrá por ese don que ha recibido, pero no deseado. El pintor explica que en “La balsa de la Medusa” el vértice de la pirámide es un hombre negro, el mayordomo, el que recibe órdenes de todos y el que carga con los bultos. Pero es el más dotado para una prueba de resistencia física, el que merece sobrevivir.

Creo que no es una anécdota elegida al azar, y que se refiere también a la Colombia actual, país en el que hay que tener una considerable resistencia, tanto física como emocional, para sobrevivir.

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Responses

  1. Una de mis mejores amigas es colombiana. La conocí en la universidad. Luego ella se fue a su tierra, pero ha vuelto alguna vez ya casada y seguimos en contacto. Ahora vive en Sidney. Secuestraron a su hermano y a su hermana. Ël consiguió escapar pero desde entonces arrastra terribles problemas sicológicos. Ella estuvo tres años en el monte con los secuestradores, alejada de su marido y sus cinco hijos y al volver. con una enorme fortaleza de ánimo ha conseguido reconducir su vida. Todos han tenido que exiliarse porque eso no es emigrar, sino exiliarse, a Australia. Lógicamente tenían mucho dinero y han podido hacerlo, pero para empezar de nuevo y de cero. Imagínate la mayoría que no puede. De todo modos si el libro es muy triste, creo que no lo leeré. ¿O sí?

  2. No sé qué decirte. No es un libro navideño, desde luego. Quizás es para leerlo cuando comience el duro segundo trimestre. Así te curtes.


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