Posteado por: fernando2008 | 5 diciembre 2009

He resuelto el crimen de Fago.

Para mis lectores de fuera de España aclararé que en el pueblo de Fago apareció muerto el alcalde Miguel Crima. La posterior investigación señaló como sospechoso a un vecino, Santiago Mainar. El sospechoso ha sido condenado, pero hay quien piensa que es inocente.

Un amigo mío, que se toma a guasa mi condición de “detective consultor” y no cree en la operatividad de mis “pequeñas células grises”, me retó a que resolviese el enigma. “Si puedes resolver el enigma de la Virgen de Guadalupe de Tepeyac – argumenta – desde tu casa, puedes resolver este enigma también”.

No lo puedo remediar. Entro al trapo con una facilidad que luego pago con dolores de cabeza. Así que, ayudado por mi fiel Watson, es decir mi ordenador Mac, me lanzo a la investigación.

La verdad es que la investigación ha durado cinco minutos y ha dado como resultado que, según mi recto saber y entender, Santiago Mainar es culpable. Elemental, mi querido Mac.

¿Cómo he llegado a esta conclusión?. Ningún detective que se precie llega, mira el cadáver y detiene al sospechoso. Las hazañas de los detectives son un episodio más de la eterna lucha entre el Bien y el Mal. Pero, como toda lucha, debe tener su coreografía, su introducción, su nudo y su desenlace. El detective saca su lupa, reúne a los sospechosos, o se remonta al pasado. A mi no me apetece ir a Huesca con este frío y no tengo autoridad para reunir a sospechosos. Me remontaré al pasado.

Marco Junio Bruto, era un chico tímido y acomplejado por unos granos que afeaban su cara. Además, se sentía depositario de la tradición familiar de los Brutos, familia que había acabado con los tiranos de Roma. Estaba orgulloso de la tradición familiar pero, vuelvo a repetirlo, tímido y acomplejado no se juzgaba a sí mismo capaz de continuarla.

En la vida de Bruto había un dios: Julio César. Los dioses, como dice Mircea Eliade, llevan dentro la dualidad luz y sombra, amor y muerte. Bruto admiraba a César, lo amaba pensando, a lo mejor con razón, que era su padre. Pero como Bruto, no podía dejar de odiarlo, ya que veía que César, empujado por su ambición, marchaba inexorablemente hacia la tiranía. Y él era un Bruto.

Tras muchas dudas, Bruto mata a César, pero los acontecimientos posteriores no se desarrollan como él pensó. La plebe no se siente agradecida por haber recuperado la libertad; se vuelva enfurecida contra los asesinos. Y Bruto tiene que pronunciar un famoso discurso, explicando su acción.

“Porque César me apreciaba, le lloro; porque fue afortunado, le celebro; como valiente, le honro; pero por ambicioso, le maté. Lágrimas hay para su afecto, gozo para su fortuna, honra para su valor y muerte para su ambición. ¿Quién hay aquí tan abyecto que quisiera ser esclavo? ¡Si hay alguno, que hable, pues a él he ofendido!”

Como veis, Bruto reconoce que ha matado a César por su ambición, porque iba camino de convertir en esclavos a todos los romanos.  El resto, lo podéis encontrar en cualquier manual de Historia.

Pues bien, he buscado en Google “Fago” y he encontrado el vídeo de la última alegación de Santiago Mainar en su juicio. Sus últimas palabras fueron: “¿Hay alguien en esta sala tan abyecto que quisiera ser esclavo? ¡Si hay alguno, que me perdone, pues a él he ofendido?”. Mainar se considera a sí mismo un Bruto, que ha ejecutado a un tirano. Ha librado a Fago de la esclavitud.

¿Qué es un argumento demasiado etéreo? Lo sé. Pero cuando mis Marple resuelve sus casos fijándose en la coincidencia psicológica con algunas de las acciones de sus vecinos de St. Mary Mead, nadie protesta. Y funciona. Al menos sobre el papel, claro.

Creo que Mainar es el asesino. Y es una lástima, acusar de asesinato a un estudioso de la historia.

Lo que realmente me preocupa de todo esto es que nadie parece haberse dado cuenta de la coincidencia entre el discurso de Bruto y el de Mainar. O, lo que sería mucho peor, nadie parece haber leído jamás el discurso de Bruto.

La decadencia. Se aproxima la decadencia. Lo presiento.

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Responses

  1. Habla una decadente que no ha leído el discurso de Bruto. ¿Por qué no escribes una novela policiaca?

  2. Porque me gusta más leerlas. Soy muy egoísta.

  3. Queda muy bonito lo que dices, pero mejor en una novela. El crimen no lo has resuelto porque realmente todavía no está resuelto, y eso lo saben los investigadores. Quizás con el tiempo salga la verdad de todo lo que sucedió y que personas entraron en el reparto. Por cierto lo de persona tímida y acomplejada, siento decirte que para nada.

  4. Evidentemente, el crimen no está resuelto y quedan muchas cosas por saber. Pero ya está juzgado y todos debemos acatar la sentencia. De persona tímida y acomplejada, siento decirle que sí. Yo me refiero a Bruto; del otro no puedo decir nada porque sólo lo he visto en un vídeo.

  5. Salud y república:
    Tu prueba del asesinato no tardaría en un juicio ni medio minuto en ser derribada. Esas palabras que recoges de Bruto, son las que 16 siglos después pone en su boca tu tocayo Shakespeare en su Julius Caesar.
    Confiesa la trampa ante tus lectores y no presumas de estar a la altura de Baskerville, ni de Poirot y mucho menos del glorioso inquilino del 221B de Baker Street…

  6. ¡Oh sombra de mis inviernos, préstame una oreja! No vine a alabar a César sino a enterrarle. Estas son las palabras no que dijo Bruto, sino que todo el mundo atribuye a Bruto. Lo mismo que todos atribuimos la frase de Waterloo ¡La Guardia muere, pero no se rinde! cuando lo que se dijo en realidad fue “Merde”. Yo he hablado de la psicología del personaje, que se cree un nuevo Bruto y que mata a un tirano.
    ¿Hay alguien aquí tan vil que no lo haya entendido? Pues a ese he ofendido.
    Ahora tú debes contestar: “¡Nadie, Bruto , nadie!”
    N.B. Como ese admirador que se llama a sí mismo ¡Oh luz de mis veranos! anda un poco picajoso, debo aclarar que la frase “Préstame una oreja” la he sacado de la obra de Richmal Crompton de su saga de Guillermo Brown, que, al fin y al cabo es también Guillermo, aunque no sea Shakespeare. Es otra versión del discurso de Bruto, que tampoco pronunció Bruto, pero que leí en mi ya lejana niñez. Vale.

  7. Madre mia como está la gente xD
    Me ha parecido genial, cada uno se toma su tiempo en cosas que le remueven dentro!!
    Me gustaba leer a Conan Doyle.
    No seas egoista y escribe!! Alguna vez.
    Luego me dices a mí que pinte! ¬¬

  8. ¡Bienvenida, Elenita! Pasa y diviértete.
    Escribiré “El asesinato de Elenita en la fuente”. Necesito un arma para el crimen. ¿Cuál me sugieres tú? ¿Calimocho?


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