Posteado por: fernando2008 | 30 octubre 2009

Museo de Historia y Cultura “Casa Pedrilla” y Fundación “Guayasamín”.

Pedrilla

Quien esto escribe, reconoce avergonzado que  ha llegado por el norte a Malmoe en Suecia, por el sur a Marrakech, por el este a Venecia y por el oeste a Lisboa… antes de haber visitado el Museo de Historia y Cultura Casa Pedrilla. Es una peculiaridad del ser humano no prestar mucha atención a lo que tiene más cerca. O, dicho en términos bíblicos, nadie es profeta en su tierra.

Pues bien, este mes de octubre que cubierto una laguna en mi formación cacereña. Gracias a la Asociación Adaegina, Amigos del Museo de Cáceres, he conocido esta pequeña joya que esconde la ribera del Marco. Y la he conocido a fondo gracias también a la amabilidad de su directora María Jesús Herrero de Tejada. Los amigos la llamamos Pachiqui, pero niego desde este momento que las alabanzas a ella y al museo que dirige se daban a la amistad; son alabanzas merecidas con toda justicia.

Fijaos en el continente. Es la casa de una familia cacereña, con ascendencia portuguesa, que se levantó sobre uno de los lavaderos públicos de Cáceres. La restauración, a mi juicio muy acertada, he respetado este carácter de casa burguesa acomodada, enclavada en un paraje, si no el más bello de Cáceres, al menos el más verde. Un “locus amoenus” en toda la extensión de la frase latina.

¿Y el contenido? Pues el contenido es la pequeña historia cacereña. Pero, como decía Coelho “La mano que escribe la historia del mundo es la misma que escribe las historias particulares”. O, poniéndonos más laicos, la Historia Universal está hecha de las sumas de las pequeñas historias. Y aquí hay muchas historias, historias muy queridas para los cacereños.

En la planta baja, salen a recibirnos las figuras que hasta ahora eran para nosotros nombres en calles o en edificios: Antonio Hurtado tiene cuerpo, los hermanos Berzosa tienen objetos personales, Angelita Capdeville tiene un piano. Javier García Téllez tiene rostro y ese rostro se nos aparece por triplicado. Y así una larga lista de nombres, desde el conde de Canilleros y su magnífico uniforme, a las máquinas del fotógrafo Caldera. Todos están allí. Todos incluyendo el trabajo previo en arcilla del caballo de la estatua ecuestre de Hernán Cortés, realizada por Pérez Comendador. Es una obra que gusta mucho a los cacereños. Tanto que el pobre Marqués del Valle ha sido eclipsado por su montura, pues la plaza se llama popularmente “ Del caballo”.

Pachiqui

En la primera planta vemos la obra plástica de los artistas cacereños del XIX y XX.  Rafael Lucenqui, Juan Caldera, Juan José Narbón y Antonio Solís. Hay muchos más, pero sería aburrido hacer una mera lista de todos. Sin embargo destacaré al polifacético Eulogio Blasco, capaz de pintar, esculpir, hacer lámparas o repujar sillones. Evidentemente hay varias obras de Pérez Comendador.

Y en la segunda y última planta, aparte de encontrarnos con un paisaje poco corriente en Cáceres por su humedad y verdor vemos la sección “Didáctica de la Historia” presenta un recorrido por la Historia de Extremadura, desde la Prehistoria, la relación de Extremadura con América, hasta nuestros días.

Y hablando de nuestra relación con América, tenemos la Casa Museo “Guayasamín”. Es un edificio pequeño, ubicado dentro del patio del Museo Pedrilla y que anteriormente fue una almazara. Todavía podemos ver en él las muelas de piedra.

Hace tiempo, se suscitó en Cáceres una polémica sobre la supuesta postura antiextremeña de Oswaldo Guayasamín. Sinceramente traigo aquí esta idea para poner algo ácido en una entrada que, me parece, está saliendo excesivamente edulcorada. Todos sabemos que Guayasamín presta especial atención a la humanidad que sufre, al dolor de los inocentes, al desamparo. Algunos vieron en esto una crítica al papel histórico de los extremeños en América, y un antiextremeñismo del artista, antiextremeñismo que nunca existió. Prueba evidente de ello es que la única extensión que hay en Europa de la fundación Guayasamín, se encuentra precisamente en Cáceres.

¡Cómo traiciona a veces el subconsciente!

Guayasamín

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Responses

  1. Tienes toda la razón. El Museo es una joya y se visita poco. ¡Y me encanta que tengamos amigas comunes! Besos grandes

  2. Rebesos para ti.

  3. Quiero saber el correo de la directora del museo : María Jesús Herreros de Tejada ,es mi prima y quisiera ponerme en contacto con ella. gracias

  4. Pues no lo sé. Lo único que conozco es el correo electrónico del Museo, el que aparece en su página. Es: m.pedrilla@brocense.com. Saludos


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