Posteado por: fernando2008 | 15 octubre 2009

Viaje a Guadalupe el día de la Virgen del Pilar.

Fachada

Confieso que no soy muy devoto de ningún culto y confieso que he ido más de una vez a Guadalupe. Pero quisiera hacer la crónica de mi viaje a Guadalupe como si fuese la primera vez que lo realizara. Quiero verlo todo con otros ojos, asombrándome de todo y analizando todo.

En primer lugar, explicar la fecha. El 12 de octubre es el día de la Hispanidad. Del Día de la Raza, mejor ni hablamos. Si bien todos los datos históricos apuntan a la Virgen de Guadalupe como patrona de la Hispanidad, parecer ser que la Virgen del Pilar (que no es un pilar, que es una columna) está ganando la advocación. Líbreme Dios de meterme en un conflicto de competencias, pero creo que Santa María de Guadalupe merece más el título. La Virgen del Pilar sólo tiene como argumento para reivindicarlo la fecha del doce de octubre.

Y en cuanto a la Hispanidad ¿qué podría decir?. Pienso que la Hispanidad es, en el fondo, un intercambio. Como, por ejemplo, la romanización. Nosotros dimos a los pueblos americanos nuestra lengua, nuestra religión, nuestra cultura, nuestra sífilis, nuestra viruela, el filo de nuestras espadas y la balas de nuestros arcabuces. Los americanos nos dieron su oro, su plata, su trabajo, sus tomates, su maíz, su tabaco. Y algún flechazo que otro, flechazo que teníamos muy merecido.  Que cada uno juzgue ahora, según su recto saber y entender, quien salió ganando en el cambio.

Para celebrar el Día de la Hispanidad, salimos hacia Guadalupe. Primera sorpresa. La patrona de Extremadura está muy poco presente en los carteles de las carreteras extremeñas. Por poner un ejemplo, el Parador de Trujillo está muchísimo mejor señalizado que el monasterio. Quizás sea porque la patrona de Extremadura no pertenece a las diócesis extremeñas, sino al arzobispado de Toledo. Tampoco puedo explicar esta peculiaridad, porque no creo que haya una explicación convincente.

A medida que nos acercábamos a Guadalupe, aumentaban las muestras de fervor mariano y aumentaban mis sentimientos laicos. Me parece estupendo que la gente vaya a Guadalupe a rezar a la Virgen. Pero creo que la Madre de Dios mirará con el mismo amor al que va en automóvil que al que va a caballo. O quizás los mirará con más amor, ya que los automovilistas no ralentizan tanto la circulación como los jinetes. Si en muchos lugares hay carriles de bicicletas ¿por qué no se habilita un carril ecuestre para los peregrinos? Se evitarían muchos atascos y algún que otro susto.

Realmente lo difícil no es llegar a Guadalupe, sino permanecer en él. En varios kilómetros a la redonda del monasterio no había ni una plaza de aparcamiento. Hay que salir del casco urbano y alejarse bastante para encontrar un sitio. Así que tienes que comenzar la visita con un bucólico paseo, admirando el paisaje de las Villuercas. Pero el paseo se hace un poco largo.

Que Guadalupe es un pueblo maravilloso y que el monasterio es más maravilloso todavía, nadie lo duda. Yo tengo mis rincones preferidos. A la entrada, el sepulcro de los Velasco. En la iglesia, la rejería. Y, sobre todo, la sacristía, donde se dan las dos apoteosis: la apoteosis de san Jerónimo y la de los colores blancos, las dos de Zurbarán.

De los dos claustro sin duda prefiero el mudéjar. Y, dentro del mudéjar el templete o lavatorio. Todo el mundo conoce el templete, pero pocos conocen su utilidad. Es un templete, abierto a los vientos de la sierra, donde los monjes se lavaban en una pila que ahora sirve de pila bautismal en la iglesia. Supongo que en el invierno de las Villuercas, el acto de lavarse sería una mortificación añadida.

Pero no todo era penitencia y mortificación. Según el refrán, la gente quería ser “ni conde ni duque, fraile en Guadalupe”. Y uno de los lugares que favorecían esta aspiración era y es la hospedería. Por desgracia para mi paladar, hay mucha gente que reivindica como yo, el título de Reina de la Hispanidad para la Virgen de Guadalupe, y no pudimos encontrar sitio en el comedor. Tuvimos que comer las típicas y riquísimas morcillas de Guadalupe en otro restaurante.

Pero hablemos ya de cosas serias. En el claustro mudéjar hay una serie de cuadros que nos narran la historia de la talla de la Virgen, talla que según todas las noticias, es la original. La historia comienza cuando el evangelista San Lucas, secretario de María, pinta y esculpe la figura de la Madre de Dios. La estatua es enterrada con San Lucas, le sigue cuando los restos del evangelista son llevados a Constantinopla y después pasa a Roma regalada por un emperador a un nuncio papal, que después sería el papa Gregorio Magno. Por su intercesión desaparece la peste que asolaba Roma. No sólo desaparece la peste; cuando el pueblo llevaba la imagen en procesión, vieron que el ángel de la peste envainaba su espada en lo alto de la tumba de Adriano que, desde entonces, se llamó castillo de Sant’ Angelo. El papa Gregorio Magno la envía como regalo a su amigo san Leandro de Sevilla, que la recibe y entroniza en la iglesia principal de su diócesis. Cuando llegan los musulmanes, unos clérigos la sacan de Sevilla en el 714 y la llevan a la sierra de Altamira. Allí la encontrará el pastor Gil Cordero, testigo de varios milagros.

¿Os dais cuenta?. Pocas son las estatuas, en toda la historia del arte que tengan una documentación tan larga, tan precisa, tan detallada. Incluso obras contemporáneas no tienen tanta documentación. El problema es que toda esta documentación, es falsa.

La Virgen de Guadalupe es una talla que debe fecharse en los últimos años del siglo XII. Ni la hizo san Lucas, ni la vio jamás el papa Gregorio, ni hizo desaparecer la peste, ni la recibió e entronizó san Leandro, ni huyó de los musulmanes. Es de finales del siglo XII. Y se sabe que se encontró en el siglo XIII. Y esto no lo he descubierto yo. Se puede leer en cualquiera de los libros que te venden en el propio monasterio.

No quisiera ser sectario y mucho menos cargar las tintas sobre un tema tan querido por los extremeños. Me limitaré a preguntar ¿era necesario fundar este culto no ya sobre una mentira, sino sobre una serie de mentiras?. ¿Una imagen del siglo XII no despierta la misma devoción que una del siglo I?. Y sobre todo ¿cuándo, de una vez por todas, la verdad nos hará libres?.

Cuadro

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Responses

  1. Y sobre la manifestación de este sábado, qué puedes decir si tienes que decir algo

  2. Sobre el aborto no tengo que decir nada, porque ya he prometido no volver a tocar el tema. Sobre la manifestación del sábado, sí puedo decir, y diré, algo, ya que me lo pides.

  3. Para nosotros pueden resultar incluso molestas todas esas historias inventadas, pero para el mundo del S XII puede que fuesen incluso necesarias, como hoy llama más la atención una marca que otra o un apellido que otro (no deberían, lo se, pero es así).
    En Etiopía siguen teniendo una cultura enraizada en la edad media, salieron del feudalismo en 1973 con la caída del emperador Haile Selasie; para un etíope no es cuestionable la veracidad de la leyenda de la reina de Saba, la presencia del arca de la alianza en Axum y muchas otras leyendas; son “reales” y su vida, sus relaciones, tienen sentido por que esas “leyendas” son reales; si intentas argumentar la imposibilidad de esos acontecimientos te miran con lástima como a un infeliz que ha perdido todo, que no entiende nada.
    Son elementos de la cultura de un pueblo, de un tiempo; cambiarlo requiere educación y paciencia; y para algunas cosas puede ser muy útil el olvido, pasar página.

  4. Ya. Pero cuando en el siglo XXI se dan por buenas esas leyendas y se sacan jugosos beneficios de ellas, las leyendas dejan de ser inocentes y pasan a ser interesadas. Aparte de que tomen a la “grey” por tontos de remate, lo que me fastidia es la falta del respeto. ¡Cuanto más falso y desorbitado mejor!. ¡Trágala que para eso nosotros tenemos la exclusiva de la línea directa con Dios. Y el que no lo crea no pone en duda las mentiras de los hombres que recaudan el dinero: blasfeman contra Dios. ¡A la hoguera!

  5. Por desgracia este/estos nuestros siglos empeoran las cosas y todo se hace por dinero y para sacar dinero, cuanto más mejor sin importar origen o consecuencias.
    No me resulta que haya muchas hogueras ahora. Y a mi nunca me gustaron esos montajes y procuro apartar de ellos a todos los que están a mi alcance.

  6. No hay hogueras porque la Iglesia no tiene el poder. En el momento que lo tiene, siempre hay un brazo secular que le presta su ayuda, bien con la tea o con los fusilamientos. Es lo que se llama la “Alianza del Trono y el Altar”.

  7. Y esa alianza es la que más daño le ha hecho a Jesús y su mensaje, de hecho es la que lo crucificó.

  8. Vamos Francisco ¿No fueron los pecados de los hombres los que le crucificaron? La alianza del Trono y el Altar ocurrió trescientos trece años después.

  9. Esa historia es una tergiversación, una lectura equivocada de la mentalidad semita y una “espiritualización” de los hechos. La alianza a la que me refiero es la que ha existido siempre y existirá, en aquel momento el trono era el poder romano y el altar el sumo sacerdote y su consejo, el “vaticano” judío de la época; la frase clave: No tenemos más rey que el Cesar.

  10. Me desconciertas. La palabra clave es “lectura equivocada”. ¿Quién ha hecho la lectura equivocada? ¿Tú o el infalible magisterio de la Iglesia católica?

  11. A pesar de ser extremeño no tienes devoción a la Virgen de Guadalupe de Extremadura. Entonces ni te pregunto por la Virgen de Guadalupe de Méjico. ¿También es una falsificaqción?

  12. Soy extremeño y me siento orgulloso de serlo. Porque yo elegí ser extremeño. No tengo devoción a la Virgen de Guadalupe, pero tengo respeto por los que creen en ella. Y en cuanto a la la de Méjico ¿Estás o no estás preguntando si es falsa o no?. Es lo mismo, acepto el reto. Hablaré de ella.
    PD. Tu pseudónimo está mal elegido

  13. El único dato físico sobre la talla de la Virgen de Guadalupe es que es de madera de cedro. La distribución geográfica de ese árbol en el Mediterráneo está en Líbano. Las importaciones desde Extremadura eran complicadas por allá el siglo XIV cuando encontraron la talla. Con esto no quiero decir que la esculpiera S. Lucas en Israel en el Siglo I, ni que siguiera el itinerario que describen los documentos citados (aunque perdidos por la corona de Castilla) que algunos premiados historiadores del siglo XXI califican de legendario. Sin embargo, lo del cedro y el Líbano… es una espinita para calificar todo como leyenda.
    ¿Conoces el milagro de curación que certificó el Padre San José en el siglo XVII sobre la veracidad o falsedad de la historia ancestral de la imagen? También es otra espinita para atribuir a leyenda toda la historia.
    La verdad es que es una lástima que en el siglo XIV no hubiera una televisión española auténtica y veraz que certificara los hechos históricos como ahora. La imprenta también llegó dos siglos después de lo de Gil Cordero y sin ella la historia realmente era puro cancionero de trovadores y bufones. No sé como los españoles podemos creer sin la TVE que venimos de legendarios íberos y celtas que fueron invadidos por romanos, godos y musulmanes. Y para terminar estos despropósitos de mentalidades pueriles acientíficas hay quien todavía da credibilidad a lo de Gil Cordero y venera a la Virgen a través de esa talla. Otra espinita que inexplicablemente dura 700 años (¿quizás casí 2000?), a pesar de la imprenta, la televisión española, los historiadores, los científicos y los políticos. Pero no te preocupes: la verdad, tarde o temprano, se impone por sí misma.

  14. No me preocupo. Estoy seguro de que la verdad se impone por sí misma.


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