Posteado por: fernando2008 | 6 septiembre 2009

El Libro de las Maravillas 3. Los cerros de Úbeda.

El Salvador

El Salvador

No voy a hablar de la historia de Úbeda, aunque hay episodios de ésta que conozco de primera mano. De su antigua denominación “Bethis Loperus” romana se pasó la de “Ubbada” musulmana. Conozco una familia tetuaní cuyos ancestros, dos hermanos, salieron de Úbeda, expulsados por los cristianos.  Uno de los hermanos desapareció camino de Marrakech. Otro se asentó en Tetuán, dando origen al linaje de los “Ubbadi” que ahora, por los misterios de la fonética, se pronuncia “Lebady”.

Úbeda tiene muchos monumentos. Tiene el antiguo Ayuntamiento, los palacios platerescos de la calle Montiel, el hospital de Santiago, obra maestra de Vandelvira, en una región plagada de construcciones de este arquitecto, la Iglesia de San Pedro, las murallas de San Lorenzo.

Pero lo realmente increíble se encuentra en la plaza Vázquez de Molina, centro artístico de Úbeda. En ella tenemos la Casa de las Cadenas, o Palacio Vázquez de Molina, mandado construir por D. Juan Vázquez de Molina, sobrino de Francisco de los Cobos y casi tan importante como su tío. Es el actual Ayuntamiento.

Palacio Vázquez de Molina

Palacio Vázquez de Molina

A su derecha tenemos el palacio del deán Ortega, el primer deán de la Capilla del Salvador y enterrado en ella, por expreso deseo de Cobos. Renacentista, con rastros nazaríes, es hoy el Parador de Turismo.

Palacio del Deán

Palacio del Deán

Detrás de nosotros tenemos la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, iglesia que dicen se alza sobre la mezquita mayor. Digo esto porque no hay manera de visitarla desde hace muchos años. A su lado, de menor interés, el Pósito y la cárcel del Obispo.

Santa María de los Reales Alcázares

Santa María de los Reales Alcázares

Hacia el este, cerrando la plaza, la Sacra Capilla del Salvador, la tumba de Francisco de los Cobos. Es la plasmación del Renacimiento cristiano en Úbeda, el lugar en donde conviven las letras humanas y las Sagradas Escrituras.

No hay espacio en esta bitácora para describir la fascinante iconografía de la sacristía de el Salvador. Para el que quiera conocerla con detalle, le recomiendo el libro de Joaquín Montes Bardo: “La Sacra Capilla de el Salvador: Arte, mentalidad y culto”. Sólo diré, a título de rápido ejemplo, que en dicha sacristía están representadas las sabidurías de: la civilización helénica, la hebrea, la del lejano Oriente, la civilización romana, en sus figuras femeninas y masculinas. Además las pasiones humanas: la Cólera, el Amor, el Dolor, el Placer, el Miedo, la Irracionalidad, la Temeridad, la Esperanza. También están las representaciones de las doce Sibilas, y ocho representaciones de ángeles, como el Ángel de la trompeta, o el Ángel de la Jerusalén Celeste.

Por todo el monumento se encuentran representaciones religiosas mezcladas con profanas, emperadores romanos y emperadores cristianos, el más importante de los cuales lleva, como no, el Toisón de Oro en el cuello.

A la entrada el relieve de la Transfiguración. Lo siento. Las palomas no estaban en el programa iconográfico, pero no fui capaz de mantenerlas alejadas de la fachada. Debajo del relieve, en el intradós del arco de la entrada, la representación de la bóveda celeste neoplatónica.

Relieve de la Transfiguración

Relieve de la Transfiguración

Es un templo cristiano. Pero con una iconografía pagana y, dentro de la cristiana, una clara orientación erasmista. El escultor Jamete reconocerá ante la Inquisición que sólo hay esculturas de Dios, la Virgen y los doce apóstoles. Ningún santo más. Y no hay ni una sola escena de la Crucifixión. Afortunadamente, cuando se comienza a mirar sospechosamente a Erasmo, el Salvador estaba ya terminado. Y Alfonso de Valdés pudo decir en su “Diálogo de las cosas ocurridas en Roma” algo que si no está expresamente referido a De los Cobos, bien podía aplicársele.

– ¿Edificaste alguna iglesia o monasterio?.

– No, pareciome que con aquello, por la mayor parte, interviene ambición y eso que habría de gastar quería más yo repartirlo y esconderlo entre los pobres donde veía evidente necesidad, que no en otra parte”.

¡Extraño monumento, erasmista, pagano, neoplatónico y vitrubiano!. Su longitud es de 80 pies, su anchura de 40 y su altura de 100. Y como remate, nunca mejor dicho, su cúpula bulbosa que nos transporta al este de Europa. Es tan extraño como el hecho de que Marco Polo en sus viajes por China jamás encontrase la bebida nacional: el te. Algunos autores lo explican diciendo que Marco Polo sólo estuvo en contacto con la élite mongol y que éstos tomaban bebidas derivadas de la leche. Para mí, esta razón es como la del que recorre Andalucía y no conoce el vino andaluz porque sólo va a bares donde sirven champán.

He incrustado en esta entrada mi alfilerazo a Marco Polo, con la malévola idea de que me acuséis de haberme ido… por los cerros de Úbeda. No podía resistir la tentación, primero de hacer una foto a los mencionados cerros, y luego de explicar esta expresión.

Corría el año 1227. Fernando III el Santo, asediaba Úbeda y estableció el lugar que cada una de las huestes debía ocupar. Una de estas huestes estaba al mando de Álvar Fáñez, no el del Cid, ya que éste metió la pata ordenando demasiado pronto la carga de la caballería pesada cristiana en Sagrajas, en 1086, sino Álvar Fáñez, “el Mozo”. Dada la señal, Álvar Fáñez no apareció. No es que fuera cobarde, no. La explicación era “Chercher la femme” que diría Poirot. Álvar estaba enamorado, y se había ido con su novia. Cuando el rey le preguntó por donde había andado, Álvar Fáñez le contestó: “Por esos cerros, Señor”.

Fernando III no lo fusiló porque era un santo. Yo lo hubiese hecho. Pero ¿a que son bonitos los cerros de Úbeda?

Cerros

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Responses

  1. ¡Qué recuerdos de Úbeda!. Seis meses allí, de febrero a julio de 1982. Todas las tardes de sábado y domingo paseando por sus calles y, cuando estaba cansado, entrando en alguna de sus tascas excavadas en la piedra del sótano….

    Vino recio, aceitunas, chorizo, pan y ganas de atrapar el flamenco puro.

    Úbeda y su vino, y su aceite, y su pan… ésos los disfruté y aún los puede disfrutar cualquiera que se aleje de la costa….

  2. ¡Bienvenido, Diivus Antonius! ¿Qué tal tus traducciones y tus libros electrónicos? Tienes que contarme tu experiencia con el lector, el Papyre, porque mi casa ya revienta.

  3. He leído en tu bitácora un par de referencias a los viajes de Marco Polo. ¿Lectura reciente o nos preparas algo sobre el viajero?

  4. Mi lectura de “El libro de las maravillas” se remonta al 06/01/2001. Sencillamente he tomado el nombre para contar mi pequeño viaje y hacerme la ilusión de que era Marco Polo. E ir explicando algunos detalles que no me cuadran en ese libro. Marco Polo dice que recorre China y llega a Indochina, pero hay algunas cosas que me hacen dudar de esta afirmación


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