Posteado por: fernando2008 | 29 julio 2009

Ataudes blancos.

Burgos

¡Pues claro que conozco Burgos! Estuve allí poco tiempo, apenas dos días, pero me encantó. La catedral, a la que le di varias vueltas con una cámara fotográfica en una mano y una bolsa con varios kilos de morcillas de Burgos en la otra.  El restaurante Casa Ojeda, donde comí uno de mis platos favoritos: una magnífica sopa castellana.  El Espolón, para ir de marcha. Y, a pocos kilómetros, el milagro de Atapuerca. Un milagro que no se aprecia en toda su magnificencia si no tienes un buen guía, y yo lo tuve: Eudald Carbonell.

Cuando me he levantado esta mañana, el Burgos que veía en la televisión era muy distinto. Un comando de valientes gudaris ha sembrado en él el terror, hiriendo a niños y a mujeres embarazadas. No han conseguido su objetivo; no hay, afortunadamente, ningún muerto. A los valientes gudaris les gustan los ataúdes blancos: consiguen más titulares. Para ellos, lo ideal es asesinar a mujeres y niños; no suelen defenderse. Cuando se enfrentan a hombres no oponen resistencia y suelen mearse en los pantalones. Son especialistas en las bombas a distancia y en el tiro por la espalda.

Siempre he procurado animar a la gente a pensar. Nunca me ha gustado indicar cómo debe pensar cada uno. Por esto hoy os invito a comparar la actitud de estas ratas asesinas con la actitud de mi amigo Antonio, guardia civil. Cuando yo dije que ninguna idea merece que se muera por ella, Antonio escribió en esta misma bitácora lo siguiente:

Pues sí hay ideas que merecen sangre, don Fernando.
La idea de que tú puedas expresar libremente tus pensamientos, sean cuales sean mientras no ataquen los derechos de los demás, merece mi sangre y la de otros muchos.
La idea de que tú puedas adorar a cualquier dios o a ninguno, libremente, en público y en privado, merece mi sangre y la de otros muchos.
La idea de que todos los seres humanos (hasta los terroristas) tenemos unos ciertos derechos que no se pueden disminuir por razón de sexo, etnia o religión, merece mi sangre y la de otros muchos.
La idea de que todos tenemos derechos a manifestarnos libremente, a votar según nuestras preferencias, derecho a la huelga, merece mi sangre y la de otros muchos.
Mientras que unos cuantos estemos dispuestos a combatir para que los demás tengan derecho a practicar esas ideas, esta democracia con sus defectos será preferible a la más benevolente y paternal de las dictaduras.
Por eso no creas que no haya ideas por las que merece la pena morir.

Bueno, pues ahí tenéis las dos posturas. Comparad y elegid.

Durante las vacaciones, como durante el curso, cumplo un horario muy estricto. Eso me permite hacer más cosas y descansar mejor. Hoy he suspendido dicho horario para escribir con toda urgencia, cosa que aborrezco, esta entrada. Sirva esta suspensión como particular y humilde homenaje a estos hombres y mujeres que mueren para que nosotros podamos ser libres. Y sirva también de homenaje a mi amigo Antonio al cual, si pudiese, concedería un escudo de armas con esta leyenda: “La pluma no embota el hierro de la lanza ni hace floja la espada en manos del caballero”. Gracias, Antonio. Gracias a la Guardia Civil. Estamos con vosotros porque somos vosotros.

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Responses

  1. ¡Amén!

  2. ¡Así sea, Gran Maestre! ¿Todavía no te has ido de vacaciones o escribes desde el Iphone?

  3. Vamos a ver… ¿No sabes que yo ya estoy de vacaciones permanentes desde hace algún tiempo?

    😀

  4. Digo de vacaciones fuera de tu casa. A la meseta de Gizhé, a los templos de Ankort, a los fiordos noruegos. Lo ricos tenéis esas rarezas.
    Ya sé que estás de vacaciones permanente. ¡Como lo estaré yo al año que viene!

  5. Pues este año creo que ya agoté el presupuesto dedicado a viajes…

    NY, Egipto y Tenerife se lo comieron. 😀

    O sea que el año próximo ya se verá, pero seguramente caerá Petra y sus alrededores.

    😀

  6. ¡Pobrecito! ¡Sólo Nueva York, Egipto y Tenerife en un año!

  7. A que da pena….

    😦

  8. Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii 😦

  9. Pues a mí no me dais ninguna pena, que lo sepáis. ¡Ay! Sólo me quedan ocho días para poner la pezuña en Italia por primera vez en mi vida. ¡Qué ilusión!

  10. ¡No te vayas a Italia! ¡Te lo prohíbo! Tienes que dejarme antes esas novelas de las que me has hablado

  11. Mañana mismo recibirá usted una llamada de mi persona. Tranquilo, mi pezuña no pisará Italia sin antes darle los dos librillos.

  12. Pues qué quieres que te diga. Yo recuerdo tus pezuñas como piernas muy bonitas. ¿Tanto has cambiado en una semana?

  13. Lucharemos, todos, y ganaremos, todos.

    Y yo me voy a conocer Gran Canaria y Tenerife, echando de menos a dos compañeros a los que no conocía y a cierto profe extremeño de Historia que debe una visita a la taifa mursiyí del emir Aben Hud, a la Cartaginense y a la calurosa Lorca de Fajardo el Bravo.

    He dicho.

  14. Feliz tú, Antonio, que vas al sitio donde pasé mi luna de miel. La crisis sólo me permitirá ir unos días a Cádiz. La crisis de las empresas, porque tengo la estúpida costumbre de irme de vacaciones con mi mujer, y ella trabaja en una inmobiliaria. Pero la visita se hará. Palabra de caballero.

  15. Mmm… ahora comprendo mejor aquel comentario en tu bitácora, el de Antonio.

  16. Es un gran tipo Antonio. Yo lo admiro mucho. Sobre todo por su serenidad.


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