Posteado por: fernando2008 | 23 julio 2009

Stieg Larsson. La reina en el palacio de las corrientes de aire.

 

la reina

Si cuando terminados de leer “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, tuvimos un cierto descanso, este descanso desaparece a las pocas páginas de la tercera novela. Lisbeth Salander está en el hospital, parece que se podrá recuperar pero, Zalachenko está dos habitaciones más allá y puede moverse, aunque sea con muletas, mientras Lisbeth está indefensa e inmóvil en su cama. Erika Berger ha dado el salto de su vida al periódico SMP, mucho más importante que Millennium pero que está atravesando un mal momento. Además de los problemas del trabajo, aparece un acosador que le manda correos ofensivos y entra en su casa para robarle cosas muy personales. Mikael Blomkvist se da maña de conectar con Lisbeth, a pesar de que ella está en el hospital aislada. Pero al mismo tiempo descubre que está él mismo siendo espiado por un núcleo duro e ilegal de la “Sapo” que se llaman a sí mismos “La Sección”. Y hasta aquí, como diría Maira, puedo contar. Sólo me queda aseguraros que el final es feliz y que el último cabo suelto, Ronald Niedermann, quedará bien atado, o mejor remachado al suelo gracias a una máquina de clavar remaches, máquina manejada, por supuesto por Lisbeth.

Hace mucho tiempo, tanto que ni siquiera tengo ficha de él, leí un libro: “Suecia, infierno y paraíso”. Posteriormente visité Suecia que, como ya he dicho en otro lugar, me pareció un país bellísimo y tristísimo. Es mucha pedantería usar una novela de moda para hacer una radiografía de la sociedad sueca, pero puede ser una pista. Una pista para formarnos una idea de urgencia de cómo es esa sociedad.

Bueno ¿y ahora qué? Hay leyendas que hablan de un cuarto manuscrito de una extensión de cien páginas. Pero lo que es absolutamente cierto es que Stieg Larsson ha muerto. “Millennium” se ha acabado.

Edgar me preguntó una vez si había leído “Dune”. Yo le contesté que cuál de los doce libros. Porque si bien es verdad que Frank Herbert escribió seis, a la muerte de Frank, su hijo Brian Herbert, en asociación con el escritor de ciencia ficción Kevin J. Anderson, olfateando dinero fresco, escribió otros seis más. Esperemos que con “Millennium” no ocurra lo mismo. Nunca segundas partes fueron buenas.

Antes de terminar, quiero hacer referencia a tres cosas que me han llamado la atención en la novela. Como no tienen mucho que ver con el argumento, bien puedo desvelarlas.

La primera es respecto a “La Sección”, grupúsculo dentro de la “Sapo” que se atribuye el derecho de matar a los “enemigos de Suecia”. Una periodista de la televisión sueca pregunta a Mikael: “¿Cómo es posible que algunos funcionarios de la administración pública lleguen al extremo de cometer un asesinato?”. Mikael contesta que “la Sección se ha convertido en una secta en el propio sentido de la palabra. Dictan sus propias leyes en las cuales conceptos como el bien y el mal han dejado de ser relevantes, y parecen estar aislados del resto de la sociedad”. Cuando uno entiende que sólo su idea es la buena para el Estado, y todas las demás son malas, no le importa matar, porque lo hace para conseguir lo mejor para Suecia. La razón de Estado, o lo que ellos en su paranoia creen que es la razón de Estado, prima sobre la ética y sobre la verdad. Los ejemplos concretos de la aplicación de esa regla los dejo para que cada lector imagine el suyo.

La segunda es que, una vez más, no creo en las “meigas”, pero haberlas haylas. En la página 795, tenemos la opinión de la propia Lisbeth sobre Gibraltar.

Gibraltar era un lugar que no se parecía a ningún otro. La ciudad había permanecido aislada durante décadas: una colonia que, inquebrantable, se resistía a incorporarse a España. Por supuesto los españoles protestaban contra la ocupación. (Sin embargo, Lisbeth Salander consideraba que los españoles debían cerrar el pico mientras ocuparan el enclave de Ceuta en territorio marroquí al otro lado del estrecho.)”

 ¡Hagan polémica, señores!

 Por último, cuando vi la película, la actriz que encarna a Lisbeth no me encajaba del todo con el personaje. Yo me la imaginaba como la chica, con piernas de muñeca articulada, que aparece en la portada. Pues bien, las portadas son de Gino Rubert, un artista que usó como fuente de inspiración a su ex-novia Tamara para otra obra y que aprovechó parte de esa obra para crear las portadas. Cierro la entrada con la foto de la obra original y una reflexión: ¡Pobre Tamara! ¡Ella tampoco es amada por los hombres!

Lisbth

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Responses

  1. Cuando ayer leí tu entrada sobre Gibraltar no pude evitar pensar en Lisbeth Salander dándole fruta a un mono y en sus millonarias y fraudulentas cuentas gestionadas desde El Peñón.
    En cuanto a las pistas que el libro ofrece para hacerse una idea de cómo es la sociedad sueca me parece un asunto muy interesante. Suecia nunca me ha importado lo más mínimo y ahora sí. Da igual que el libro esté de moda o no lo esté. Supongo que mientras despierte tu curiosidad y te haga pensar es estupendo.
    Y, por último, no me importaría saber algo de Camilla, la hermana de Lisbeth. Si el libro es bueno, aceptaría un remiendo.

  2. ¡Oído, cocina! Vas ver como antes de un año, porque si es después ya se habrá olvidado el tirón publicitario, aparece el cuarto libro. Donde hay demanda siempre se termina generando una oferta.

  3. Seguramente así será. Aparecerá un cuarto libro que se apoyará en la prematura muerte de su escritor.

    Ahora la pregunta de rigor: ¿Cual de los tres libros os ha gustado más?

    🙂

  4. El primero.

  5. Hombre, de Suecia lo mejor las suecas. Yo creo que la novela esta está algo incompleta. Se nota que el paisano iba a haber seguido escribiendo pero no le dio tiempo para más. A mí no hay quien me convenza de que los dos personajes principales -lisbeth y blonquist-, están sin terminar psicológicamente hablando. No sabemos nada de ellos, y por ejemplo, la hermana de la chica está “mencionada” a huevo para otra novela, así como el lío del periodista con la policía buenorra.
    Sí que llama la atención el hecho de que una sociedad que se nos pinta tan tranquila, avanzada y relajada como la sueca, pueda albergar islas de violencia institucional. No deja de ser una novela, pero sí que es cierto por otra parte que durante toda la guerra fría Suecia era un vecino de enfrente de la URSS -unos benditos de vecinos- y hoy, tiene en su lugar a las tres pequeñas repúblicas bálticas en las que ser mafioso debe ser un entretenimiento ocasional para un pequeño pero suficiente porcentaje de la población, siendo el hermoso y rico país lleno de suecas una base ideal para operaciones de todo tipo. No creo que el estado sueco se ande con melindres a la hora de emplear la mano dura con muchas cosas.
    Fernando, te queremos y te apreciamos. El próximo curso nos vamos a ver más; me voy “enfrentito tuyo” a trabajar. Quedaremos a tomar café a media mañana.

    Besitos de Gladiator, Lucena, Rómulo y Remo.

  6. ¡Bien Gladiator! Allí nos veremos. Besos a discreción


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