Posteado por: fernando2008 | 21 julio 2009

El espacio, la última frontera.

Enterprise

 Si os digo que mi disco duro se llama “Enterprise” y que mi disco auxiliar es “Klingon”, si os digo que las tengo todas, tanto las películas como las series, os podréis hacer una idea de lo que opino del espacio.

Si además os digo que el 20 de julio de 1969 había pasado el día a orillas del río Alagón (en aquella época la playa para mí era un lujo inalcanzable) y a la noche pegado al televisor, podréis corroborar esta impresión.

He vivido con nostalgia la celebración del cuadragésimo aniversario de la llegada del hombre a la Luna. La tristeza de saberme cuarenta años más viejo se ha compensado en parte con la esperanza de que el programa espacial se reanude. Y que se dirija no a la vieja Luna sino a Marte. Casi puedo ver ya a John Carter montado en un “apt”, esperándonos. Sería magnífico.

Pero cuando uno sueña, al final tiene que volver a la Tierra, nunca mejor dicho. Y entonces aparecen las objeciones.

Primera: Con el dinero que se gastará en el espacio se podría acabar con el hambre en el mundo. Pues sí, se podría. Pero no se acabará. El dinero que no se gaste en el espacio se gastará en armas, en sobornos, en drogas. Pero no en acabar con el hambre, porque el hambre es necesaria para el capitalismo. Su “ejército de reserva” debe ser pobre y estar hambriento. Si no, no aceptaría las condiciones que les imponen.

Segunda: Vamos a ensuciar el universo. Esa sí es una objeción a tener en cuenta. Podemos ensuciar físicamente el universo. Ya lo hemos hecho con el espacio que está alrededor de la Tierra, lleno de chatarra espacial. Pero hay otra certeza más inquietante. El hombre llevará a otros planetas no sólo su basura sino su modo de pensar. Cuando el hombre, blanco desgraciadamente, llega a un continente virgen, por ejemplo América, lo primero que implanta es su ambición, sus odios, sus rencores, su avaricia. El universo se convertiría en un campo de batalla como lo es la Tierra, pero a una escala mucho mayor.

A pesar de estas razones, debemos salir al espacio y saldremos. Está en nuestros genes desde el “Homo Antecesor” de Atapuerca. Porque en realidad la traducción correcta no es la del “hombre que ha vivido antes que nosotros”, sino “el hombre que va delante de los demás, el hombre explorador”. Somos exploradores, como no se cansaba de repetir la capitana Kathryn Janeway. Y lo llevamos en la sangre.

En el espacio encontraremos muchas cosas. Desde luego, encontraremos vida. No es racional la idea de que estemos solos, de que tengamos todo un universo como un exclusivo  patio de juegos  del “Homo Sapiens Sapiens”. Y, a lo mejor, conociendo otras formas de vida, terminamos por conocernos a nosotros mismo. Y podremos hacer realidad el lema de la Academia de la Flota Estelar: Ex Astris, Scientia (Desde los astros, el saber).

¿Un capricho un poco caro? Depende. Hoy mismo la televisión ha dado la noticia de que un cuerpo celeste a impactado con Júpiter, haciendo un agujero en el que cabe perfectamente la Tierra. Es un ejemplo como otro cualquiera para ilustrar la necesidad de mirar a nuestro alrededor y no exclusivamente a nuestro ombligo. Porque en el cielo hay piedras, diga lo que diga Antoine Laurent De Lavoisier. Y como hay piedras, debemos levantar la vista y apartarnos para que no nos caigan encima.

Iremos a Marte. Saldremos del sistema solar. Quizás no hoy ni dentro de diez años. Pero iremos. No podemos remediarlo. Somos exploradores.

Hasta entonces: “Larga vida y prosperidad”.

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Responses

  1. De acuerdo, plenamente.

    En el libro”Razas del futuro”, el autor Alfred Elton Van Vogt nos pinta ya como un Imperio Galáctico. Es raro, porque lo común es imaginar civilización más poderosas y violentas que nosotros.

  2. No siempre. Asimov en su trilogía de la Fundación nos hace ser el centro del universo. Si no conoces esa obra te la recomiendo encarecidamente. ¿Cómo va la longitud de tu lista de lecturas?

  3. Recién acabo de ver Fundación en el supermercado, pero me venció Saramago y su ensayo sobre la ceguera. (Las editoriales españolas inundan con sus volúmenes, por cierto).

    La lista sigue creciendo, pero ya la estoy organizando en función de su antigüedad. Todavía anda por allí una versión en inglés de la Isla del Tesoro de Stevenson que me aguarda hace un año.

    ¿Haz leído Dune? Supongo que sí. ¿Qué lectura me recomiendas primero, Dune o Fundación?

    Por lo demás, ahora estoy leyendo algo de Hume (temporada de filosofía)

  4. He leído los 13 libros de la saga de Dune. Por cierto, los cuatro últimos no te los recomiendo porque son apéndices escritos por el hijo de Herbert para aprovechar el tirón de su padre.
    Pero sin lugar a dudas te recomiendo Asimov. La saga de la Fundación también se compone de un montón de libros. (No puedo darte más datos. Mi ordenador está arreglándose y no puedo consular la base de datos


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