Posteado por: fernando2008 | 19 julio 2009

Piilip Kerr. Una investigación filosófica.

Kerr

Tengo una amiga que no es que sea “filósofa”. Es “sofé” o sea, sabia, directamente. Ella es la que me ha regalado esta novela.

“Una investigación filosófica” es un libro difícil de clasificar. Supongo que habéis leído muchas veces la manida frase; pero esta vez es verdad. Es un libro de ciencia-ficción: se desarrolla en el Londres de 2013, un Londres mucho peor que el de “1984”. Grandes edificios con todas las comodidades y todas las medidas de seguridad, rodeados de chabolas infectas. Es una novela policíaca: una inspectora intenta detener a un asesino en serie. Es una novela filosófica, dedicada a la memoria de Wittgenstein, el más inquietante de los filósofos inquietantes.

El argumento es muy simple. En el Londres de esta época, se pone en marcha un programa experimental (impulsado por la Unión Europea “of course”) para tener controlado no a los criminales, sino a las personas que pudiesen estar predispuestos genéticamente a cometer crímenes. Este programa se llama humorísticamente “Lombroso”, como el criminólogo italiano. Permitidme que, aunque no venga a cuento, os reproduzca un párrafo del Lombroso real: “En realidad, para los criminales natos adultos no hay muchos remedios: es necesario o bien secuestrarlos para siempre, en los casos de los incorregibles, o suprimirlos, cuando su incorregibilidad los torna demasiado peligrosos” Después de las noticias de la violación en grupo de una niña, creo que el criminalista sólo está descaminado en una cosa. La palabra “adultos”.

Volvamos al argumento. Estos delincuentes en potencia, que no todavía en acto, tienen unos nombres en clave, nombres que se han sacado de la lista de obras clásicas de una editorial. Abundan los nombres filosóficos como Parménides (que en este caso es el nombre real y ese hombre real es un asesino) Sócrates, Descartes y, el alias del protagonista, Wittgenstein. Bien, pues el tal Wittgenstein va matando a todos los posibles delincuentes, convencido de que está haciendo un gran favor a la sociedad. Evidentemente la inspectora-jefe Jake Jakowicz no piensa igual, y hará todo lo posible por detenerlo. Incluso se opondrá a que in profesor de Cambridge lo incite al suicidio. Para mí, esto es lo más fantástico de la novela: pensar que un docto filósofo puede hacer que un asesino en serie se suicide, y luego seguir tomando el té. La novela tiene un final feliz: el asesino es puesto en “coma inducido” que lo mantendrá en estado vegetativo para siempre (pero es un “coma reversible” con lo cual ya se convierte en políticamente correcto). La inspectora le lleva una plantita para que alegre las últimas horas del asesino, y todos contentos.

Ya hablé en otra entrada del “narrador omnisciente”. Bien, aquí hay dos. Por una parte se narra en tercera persona las acciones y los pensamientos de Jake. Por otra, está el diario del asesino, una réplica de “Los cuadernos azul y marrón”, donde se recogen frases dictadas por el verdadero Wittgenstein. En ese diario, se van explicando, si se puede llamar así, las intenciones de asesino.
“Una investigación filosófica” es tan difícil de resumir como de clasificar. Como mi resumen anterior no da una idea cabal del libro, os presento algunos puntos interesantes de éste.

La inspectora es mujer, porque en la legislación inglesa de la época se establece que en la investigación policial deben colaborar obligatoriamente hombres y mujeres. Los hombres tienden a pensar en términos de distancias y medidas, las mujeres tienen a hacerlo en términos de signos y referencias. Las mujeres están mucho mejor dotadas que los hombres para concentrarse en su entorno inmediato, lo cual las haría más eficientes por lo que respecta al rastreo de los pequeños detalles.

En cuanto a la colaboración de un filósofo, rector de Cambridge, en la investigación, oigamos las razones del propio filósofo:

“Tanto la investigación policial como la filosofía parten de la idea de que hay una verdad que puede descubrirse. Nuestras respectivas actividades (la de la inspectora y del filósofo) se basan en la existencia de determinados indicios que debemos reunir para construir la verdadera imagen de la realidad. El núcleo central de nuestros respectivos empeños es la búsqueda de sentido, de una verdad que, por algún motivo, está oculta. Una verdad que existe detrás de las apariencias”.

El intento de justificación del asesino, se basará en “El sueño de la razón produce monstruos” de Goya. “Los monstruos que aparecen en el grabado ­– dice el asesino- son simbólicos. El auténtico monstruo, tal como nos los explica Hobbes, es el propio Hombre… un bruto salvaje, egoísta y con instintos asesinos. La Sociedad, según Hobbes, existen para que ese hombre pueda dejar en casa su naturaleza de bruto y así le sea posible concentrarse en aspiraciones más elevadas”.

Con tal cantidad de referencias bibliográficas, no se podía quedar en el tintero una mención a  El asesinato considerado como una de las bellas artes de Thomas de Quincey. El asesino pronuncia una conferencia sobre el tema, sirviéndose de un teléfono vía satélite ilocalizable para la policía, que sigue la conferencia con la imaginable indignación.

Termino. Pero antes, os copio otra frase de la novela, esta vez de Sherlock Holmes: “El crimen es vulgar. La lógica excepcional”.

¡No me peguéis! ¡Sólo quería hacer la reseña de una novela policíaca! ¿Hay una lectura más veraniega que ésta?

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Responses

  1. Creo que la propuesta de Lombroso, esa de secuestrar o suprimir a los criminales natos, adultos o no, es peligrosa, muy cercana al nazismo.
    La novela de Philip Kerr que comentas es asombrosa. No me parece realmente una novela, más bien diría que es un ensayo, una obra sobre Wittgenstein y su época. Mejor creo, una obra sobre las interioridades de L. Wittgenstein.
    Tiene un arranque alucinante: “Siempre les disparo a la cabeza, pero no sólo para asegurar los resultados. Creo que lo hago porque es en la cabeza -tanto la suya como la mía- donde está el origen de todos los problemas: los suyos y los míos”.
    Gaarder, con El mundo de Sophía, quiso enseñarnos algo de filosofía. Kerr con Una investigación… quiere, creo yo, enseñarnos aquello tan fabuloso del lenguaje, de las interioridades de Wittgenstein.
    A mi me pareció una gran obra.

  2. Efectivamente, tienes razón en todo. Es una gran obra y la propuesta de Lombroso raya en el nazismo. Pero si tuviese que buscar una disculpa a lo indisculpable te diré que hoy debía cumplir años Marta del Castillo, el “Rafita” está en la calle y en la última semana se han producido en España dos violaciones masivas. Alguna conclusión habrá que sacar de esto.

  3. Creo que me voy a comprar el libro mañana mismo. Aproveche usted si quiere que le busque algo porque voy a los Madriles. Me voy a plantar en la librería Fuentetaja como una bendita así encargue usted lo que desee, si es que desea algo.

  4. Por cierto, ya he localizado la novela de Julian Barnes que te comenté y, además, tengo un libro muy ameno titulado “El atizador de Wittgenstein” que reconstruye, a partir de la polémica entre Wittgenstein y Popper, la vida de ambos. ¿Te interesa?

  5. Pues mira, hay un escritor Vardis Fisher que ha escrito una serie de libros, llamados genéricamente “El Testamento del Hombre”. Me interesaría alguno de esa serie, no muchos porque no tengo dinero. Respecto a la novela si no la encuentras te la dejo con sumo gusto y respecto al “Atizador” desde luego que me interesa. Cuando vuelvas de Fuentetaja ¡qué recuerdos de tiempos pasados! avísame.


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