Posteado por: fernando2008 | 30 junio 2009

La Sábana Santa.

sabana

– Venerable maestro ¿podrías…?
– Muy humilde vienes hoy, Adso. Seguro que planeas una maldad.
– … hablarme de la Sábana Santa.
– ¡Adso!
– Fray Guillermo ¡me lo prometiste!.
– Ni tan suave como antes, ni tan fiero como ahora. La virtud está en el término medio.
– Vale, pues ya estoy en el término medio. Me prometiste hablar de todo, menos de deportes. ¡Lo prometiste!.
– Tienes razón. Lo prometí y debo cumplir mi palabra. Pero con una condición.
–¿Cuál?
– Que nunca, nunca más, toquemos el tema de las reliquias.
– ¿Por qué?.
– Porque es necrófilo, porque es mentira y porque me da vergüenza.
– A mí también me parece un poco raro que restos humanos tengan algún poder salvífico. Entiendo que algunas reliquias sean falsas pero ¿vergüenza?
– Vergüenza de glosar como el arcángel san Miguel perdió una pluma en el Mont Saint Michel. Vergüenza cuando me entero que en la Catedral de Chartres está la “Santa Camisa” de la Virgen María y que en Murcia se conservan unas gotas de su leche. Que hay distribuidos por toda la cristiandad más de diez Santos Prepucios. Que “la piedra que desecharon los arquitectos, vino a ser la piedra angular” fue encontrada y vendida a buen precio en Constantinopla. ¡Hasta los excrementos del burro que llevó a la Sagrada Familia a Egipto fueron encontrados y vendidos! Me da mucha vergüenza.
– Pues debes ser el único al que le da vergüenza, porque los demás bien que se apuntan. Pero la Sábana Santa es especial. Tiene unas características muy especiales, que la hacen distintas a todas las demás reliquias. Y están para confirmar su autenticidad los estudios de la NASA. y del carbono 14.
– Tienes razón; es una reliquia especial. No ha habido nada, absolutamente nada que haya impedido que se extendiese su “devoción”. Los que la promueven están dispuestos a hacerlo por encima de todo.
– Cuéntame.
– Bien, comencemos por la Edad Antigua. Ya te he dicho, cuando hablamos del Santo Grial, lo de las impurezas. Ningún judío guarda un sudario lleno de sangre. Bueno, ni ningún cristiano. Pero es que además, quien ha organizado todo no tiene ni idea de las costumbres funerarias judías. El muerto es afeitado y rapado, se le lava, se le unge, se le ata la mandíbula para que no se le afloje, y se le atan los brazos.
– Pues estas costumbres no se parecen a lo que refleja la Sábana Santa.
– Claro que no. Tiene barba, tiene pelo, las manos están sobre el pubis, no hay ataduras en la cara. Además, tiene sangre. El Evangelio de San Juan (19, 38-40 habla de las cien libras de mirra y áloe que se usaron. Los perfumes se usan después de lavar al muerto. Y un cuerpo muerto no sangra. Claro que este cuerpo tampoco sangró.
– ¡En la Sábana Santa hay sangre del tipo AB!
– No. No la hay, pero ya llegaremos a eso. Tampoco hay monedas en los ojos, por Dios. ¡Un pueblo como el judío, dispuesto a morir antes que tolerar las representaciones humanas, ¿va a poner monedas con la efigie de Tiberio en los ojos de sus muertos?. Ni en los ojos ni… en ningún otro orificio. ¡Una moneda de Tiberio en un ojo y otra de Pilatos en el otro! Solo faltó que le pusiesen el carnet de identidad en la boca.
– No te enfades, maestro.
– Es que es para enfadarse. Se ha abusado demasiado del “Creo porque es absurdo” y se ha llegado al ¡Créelo, estúpido!.
– Sigamos.
– Estamos ya en la Edad Media, concretamente en el año 1350. Geoffrey de Charny, propietario de la Sábana Santa nunca aclaró cómo había llegado la pieza de lino a su poder. Edifica de una iglesia para acoger la reliquia, Nuestra Señora de Lirey. Los monjes encargados de la iglesia y de la sábana observaron que ésta atraía gran cantidad de peregrinos y, mediante la venta de todo tipo de recuerdos, convirtieron el supuesto sudario de Cristo en un gran negocio. La actividad de los frailes suscitó las sospechas de Henri de Poitiers, obispo de Troyes, que abrió una investigación y logró averiguar que todo era un montaje. Descubrió como  dicho lienzo había sido pintado, consiguió el testimonio del artista que lo había pintado, y concluyó el informe diciendo “que era una obra debida al talento de un hombre y en absoluto milagrosamente forjada u otorgada por gracia divina”.
– Y qué dijo la Iglesia?
– ¿El obispo ordinario de la diócesis no es Iglesia?
– Perdón. ¿Qué dijo el Papa.
– El sucesor en el cargo de Henri de Poitiers, Pierre d’Arcis, escribió en 1389 un largo informe, en el que advertía al papa de Avignon Clemente VII, de la falsedad de la supuesta reliquia. Como no quiero ser igual que los inventores de historias te diré la signatura donde puedes encontrar dicho informe. Paris, Bibliotheque national one, Collection de Champagne, Band 154, folio 138. De todas maneras, se puede encontrar en Internet. Ante este segundo informe el papa de Avignon acabó por reconocer en 1390 que, en el caso de la reliquia expuesta en Lirey, “no se trata de la Verdadera Sábana de Nuestro Señor, sino de un cuadro o pintura hecha a semblanza o representación de la sábana“.
– ¿Entonces?
– Entonces la Sábana se retira de la circulación por un tiempo, pero pronto vuelve al mercado, a dar pingues beneficios. Es vendida a la casa de Saboya, y ésta decide recuperar lo invertido, propagando la fama de la reliquia. La lleva a Turín, donde se construye una iglesia especial para ella. La casa de Saboya necesita consolidarse y para ello cualquier ayuda es buena.  Es exactamente igual que lo que ocurrió en España con la historia de Santiago.
– Pero pasemos a las pruebas científicas.
– Por favor, Adso, no cometas faltas de ortografía. Debes poner “científicas” entre comillas.
– Vale, vale. ¿Qué me dices de la NASA?
– La NASA que nunca existió. En 1988, un periodista español hablaba de lo descubierto en el sudario “por diferentes expertos al servicio de la NASA” Un año después, tuvo que reconocer públicamente que la agencia aeroespacial nunca había examinado el lienzo. Este reconocimiento fue debido a un reportaje aparecido en Interviú, en el que se decía que el público había sido engañado durante más de un decenio y que era “totalmente falso que la NASA haya participado en el estudio del sudario de Turín y, por consiguiente, que se haya pronunciado respecto a la resurrección de Jesucristo” [Gámez y otros, 1988]. Dicho periodista admitió en 1989 que la NASA nunca había investigado la reliquia; pero calificó el asunto de “cuestión, puramente semántica, [que] carece de trascendencia” Puedes buscarlo, aunque Interviú no sea una lectura muy edificante para un joven lego franciscano.
– No hay NASA , entonces ¿qué hay?.
– Hay el STURP, “Proyecto para la investigación del sudario de Turín”, un grupo de científicos que están interesados, sobre todo, en demostrar que el sudario es auténtico. Dichos científicos estarán dispuestos a todo para conseguirlo.
– ¿A todo, maestro?
– A todo, Adso. Llaman a McCrome uno de los forenses más importantes del mundo, pero les sale el tiro por la culata. McCrome dice que las pruebas forenses de sangre fueron todas negativas. Lo que hay en la sábana son unos pigmentos químicamente diferentes en la composición de la sangre, pero fácilmente detectado e identificado microscópicamente por tinción. Basándose en estos hallazgos, McCrone estableció que la Sábana Santa fue pintada en 1355.
– ¿Y qué dijeron a esto los del STURP?.
– Decir, nada. Simplemente echaron a McCrome del grupo. Una actitud muy científica, como puedes ver.
– Pero sé que hay una historia del polen.
– En 1973 el palinólogo suizo Max Frei  analizó muestras de polvo depositado en doce puntos del lienzo y detectó la presencia de polen de una treintena de especies propias de Oriente Próximo que no existen en Europa.
– Entonces, hay al menos una prueba.
– Pero una prueba muy subjetiva. Nadie controló en su día la recogida de muestras y nadie ha vuelto a lograr después los mismos resultados. Max Frei no guardó ni una muestra del polen estudiado.
– Pero la reputación científica de este investigador…
– Sí. Está por encima de toda sospecha. Fue el investigador que certificó la autenticidad de los diarios de Hitler.
– Está bien. Sólo me queda el argumento del carbono 14
– Esa es, a mi juicio la prueba definitiva. Se mandaron varias muestras, una de las cuales era de la Sábana Santa, a los laboratorios de Arizona, Oxford y Zurich. Los tres. datan el lino del sudario de Turín entre 1260 y 1390 (±10 años) con una fiabilidad del 95%. Y entonces, es cuando surge el verdadero milagro, el milagro que nos hace a todos ver clara la historia de la Sábana Santa.
– ¡Por fin un milagro! Cuenta, cuenta.
– Los resultados de la prueba se dieron a conocer en 1989 en la revista “Nature”. Poco después Willard F. Libby, el premio Nobel que descubrió el método de datación por Carbono 14 escribía:

“Tengo curiosidad por leer la relación científica para examinar la metodología usada por los tres laboratorios. Pero, mientras llega, puedo ya indicar algunos fallos garrafales. Primero, que la muestra del lienzo ha sido cortada en un solo lugar, y que no se ha hecho un muestreo estadístico de toda la superficie del lienzo como exige el método o, al menos, de sus diferentes partes esenciales. Además, el lugar escogido para los cortes de las muestras resulta ser el que los encargados de mostrar el lienzo durante horas y días a lo largo de los tiempos agarraban con las manos para mantener en alto y extendido el lienzo durante las exposiciones. Por lo tanto, un lugar contaminado por el sudor y grasa orgánica, vehículo especial del carbono 14″ [Fernández Ardanaz, 1989].

– Como ves, esto lo aclara todo.
– ¡Que las pruebas estaban mal hechas y la Sábana Santa es auténtica!
– No. Que Willard F. Libby había fallecido en Los Ángeles en 1980. Que no se habían molestado en mirar si estaba vivo o estaba muerto cuando falsificaron su carta. Que no les importa lo que tengan que inventar. Que nos creen a todos estúpidos. Que hacen suyo un lema burlesco que leí en cierta ocasión. “Paga y calla”.

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Responses

  1. Un artículo muy edificante, Fernando. Y perfectamente narrado, como es costumbre.

    Sólo espero que no cumplas tu amenaza de no volver a escribir de reliquias. Entiendo que probaste el punto, pero aun así es interesante y divertido leer estas historias en que desmientes con sobrados argumentos.

    Un saludo.

  2. Esta reliquia, como todas, sirvieron para que hubiera un cisma en la Iglesia Católica, creo que encabezada por Lutero.

    Lo que más gracia me ha hecho siempre es que hayan tantos prepucios atribuidos a Jesucristo y tantas iglesias dedicadas a ellos.

  3. Cuando todo el mundo sabe que los judíos enterraban los prepucios. Incluso se ha llegado a decir que si Cristo subió al cielo por su propio poder, subió entero, llevandose su prepucio. Pero ¿subió con diez prepucios volando detrás?. Es que no nos tienen el más mínimo respeto. ¡Y eso que somos su rebaño!

  4. ¿Tú no sientes vergüenza ajena al tratar estos temas? ¿No has pensado nunca: Que me roben, pero que no me tomen por tonto?


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