Posteado por: fernando2008 | 28 junio 2009

Montserrat Rico. La abadía profanada.

Abadia

Como decía un gallego, no creo en las meigas, pero haberlas haylas. Después de haber escrito la entrada del santo Grial, una visita no programada a casa de mi sobrino Tomás me dio a conocer la existencia de esta novela.

¿Se debe hacer la reseña de un libro poco interesante? Creo que sí. Todo libro tiene algo aprovechable y así un lector despistado puede sopesar la decisión de leerlo o no.

Esta novela, que intenta subirse al carro de la moda del Grial, no es una obra maestra. Sólo hay que ver la bibliografía que incluye para darse cuenta de que no aporta nada nuevo. Y desde el punto de vista literario vale más la segunda parte, la historia de amor de dos personas cuyas vidas han sido zarandeadas por las guerras, que la parte de novela histórica.

Renuncio, como buen lector, a explicar el argumento. Y renuncio a glosar, una vez más, los tópicos sobre el Grial. Me concentraré en algunas ideas dispersas que me han llamado la atención.

Himmler y Monserrat: El padre Ripoll, abad del monasterio hace llegar a Franco, mediante el capitán General de Cataluña, Orgaz las quejas por la grosería de Himmler. Grosería que en efecto se dio, pero no tanto para dar pie al título del libro.

Protocolos de los sabios de Sión. En la novela se aclara de pasada que fueron escritos por Pierre Ivanovich, jefe de la policía secreta de Nicolás II, basándose en la obra de Maurice Joly, “Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, Ginebra 1864, escrito para atacar a Napoleón III. Es una información correcta, que nunca debía dejar de repetirse. A pesar de ella, Rosenberg intenta demostrar que los “Protocolos” salieron del Congreso Sionista Internacional de Basilea a finales del XIX, lo que Hitler recoge en “Mi lucha”. En épocas más recientes, el propio Idi Amín manifestó ante las cámaras de televisión, que creía en la versión de Rosenberg. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Pese a las expectativas de Himmler, Wagner jamás visitó Montserrat, visitando sin embargo Rennes-le-Château. La leyenda continúa.

El Cristo ario. Para sustentar este disparate, Himmler inventa la siguiente historia: Isaac tiene dos hijos Esaú, hebreo y Jacob, ario. Por eso Himmler buscará  reliquias de Cristo, para demostrar que era ario. El Reichsführer apoyará esta fantasía con el título que se le da a Galilea: Galilea de los gentiles, Galilea aria.

Renán: Duda de la divinidad de Cristo y de que muriese en la cruz, porque se le descuelga muy pronto, no se le rompen las piernas, los vapores de vinagre son un reconstituyente, la mirra con la que se unge tiene un efecto analgésico. Cuando Cristo le dice a Magdalena que no lo toque es porque era real, estaba vivo.

Y por último, Matilde de Canossa tía de Godofredo de Bouillon que tiene un poder impensable para una mujer de la época, dice descender de la Magdalena.

Queridos sobrinos: ¡El dinero que me permitís ahorrar, gracias a vuestra afición a la lectura!.

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Responses

  1. Nunca había escuchado de este libro. ¿Es relativamente reciente?

  2. Está impreso en el 2007, por la editorial Planeta en su colección “Fábulas”


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