Posteado por: fernando2008 | 23 junio 2009

El aborto, por última vez.

Maslow

Lo siento. Pero el pesado no soy yo. Es Miguel (él firma Leugim) que me pregunta qué es lo que hay tras esta campaña contra la ley del aborto. Aparte de un oportunismo político en el que no voy a entrar, porque está muy claro, y una inconsistencia doctrinal de la que hablé en la entrada anterior, pienso que hay una razón más profunda, que es la que quiero tratar hoy.

Fijaos en el gráfico que ilustra esta entrada. Es la pirámide de Maslow, que esquematiza las necesidades que tiene el ser humano. Sólo cuando se tienen satisfechas las necesidades básicas, el ser humano aspira a conseguir satisfacer las necesidades del nivel superior.

Si consideramos a las iglesias como empresas, tenemos que una empresa trata una determinada materia prima, mediante unos obreros, para conseguir unos beneficios. Las iglesias, a mi juicio, toman como materia prima la culpa. Cuanto más culpa siente un fiel, más necesita el perdón. Y las iglesias les administran ese perdón, a cambio de dinero o de poder.

¿Cómo se fomenta esa culpa?. Impidiéndole satisfacer sus necesidades básicas. Con eso se consigue un doble objetivo: aumento de la sensación de culpa (aumento por consiguiente de la penitencia) y cerrarles el paso a los niveles superiores, en los cuales el fiel, mediante su libre pensamiento se podría plantear dejar sus prejuicios, resolver los problemas por sí mismo y abandonar su iglesia.

Es imposible impedir la homeostasis o la respiración, pero la satisfacción de las otras necesidades se puede “sublimar”. La naturaleza tarde o temprano se rebela y aparece el pecado y, como consecuencia, la penitencia.

Tomemos la comida. Los ascetas se privan de ella, pero no es suficiente. Todos los fieles deben ayunar. Pero no un ayuno como el del Ramadán, donde no se puede comer mientras se distinga un hilo blanco de otro negro y después sí. Es un ayuno total durante un día o cuarenta. Cuando la grey comienza a mosquearse, el ayuno se restringe a los viernes de Cuaresma.

Se ha intentado justificar este ayuno por razones dietéticas. Ya hablé en el libro de Harris sobre esas razones. Pero aquí no están justificadas. Los ricos, cuya dieta se basa fundamentalmente en la carne y que sufren el azote de la gota, no experimentan la más mínima mejoría en su ácido úrico: compran una bula y siguen comiendo lo que quieren. Los pobres ayunan ya sin necesidad de Cuaresma. Y los puristas pueden hacer como el cardenal Francis Joseph Spellman, arzobispo de Nueva York que observaba religiosamente la Cuaresma… a base de comer exclusivamente mariscos.

Pasemos al sexo. Es una necesidad básica y muy democrática: la tienen todos, ricos y pobres. Por lo tanto, es una magnífica fuente de culpa. Aquí, los pecados no son sólo los actos, sino incluso los pensamientos. Y todo por una interpretación torcida de un mandamiento: Veámoslo.

“No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo”.

Es decir, no codiciarás las propiedades de tu prójimo, entre las cuales están los bueyes y las mujeres. Después se añadirá que quien mire con lujuria a una mujer, está cometiendo adulterio en su corazón. Y por último, para rematar, quien mire con lujuria a su propia esposa, también comete pecado, aunque, claro, ya no puede ser de adulterio.

El sexo, fuente de culpa y por lo tanto de riqueza y poder para las iglesias, debe ser reprimido. Sólo se permitirá para la procreación y evitando el placer, lo que provoca las situaciones cómicas que todos conocemos. Todo tipo de anticonceptivos están prohibidos, y quienes hacen el amor deben jugar a la ruleta rusa. ¡Extraño Creador que nos dota de órganos y nos prohíbe usarlos!

Nos dicen que debemos reprimir nuestros bajos instintos para no ser como los animales. No, mire usted: es al revés. Los animales tienen unas épocas de celo, que son en las que copulan para reproducirse. Pasadas éstas, ya no lo hacen. Los seres humanos no tienen época de celo, prueba evidente de que el sexo tiene para ellos más funciones que las meramente reproductoras. Y la represión de estas funciones provoca la mayor parte de las neurosis que hoy nos aquejan.

Que los papas llenasen el Vaticano de bastardos, que Julia Farnesio fuese llamada “la novia de Cristo” o que, en época más reciente el cardenal Jean Daniélou encontrase una muerte, supongo que placentera, entre las piernas de Mimí Santoní, son “pecata minutta”. La “clase de tropa”, a la que se le permite el santo sacramento del matrimonio, debe estar siempre a merced de los imponderables: ni preservativos, ni píldoras, ni aborto. O te la juegas, o continencia.

Se bendicen los cañones, pero se demonizan las sondas. Se fomentan las matanzas de personas y se ruge cuando se eliminan unas pocas células. Se prohíben las píldoras pero el Banco Vaticano invierte las limosnas de la cristiandad en empresas farmacéuticas que las preparan. No hagáis lo que yo hago, haced lo que yo diga.

Y termino, porque el tema ya me aburre. Se cuenta que un día fueron a ver a Mahoma tres nuevos musulmanes. Con el ardor de los conversos, uno dijo: “A partir de hoy, no volveré a comer carne de cabra”. El segundo dijo: “A partir de hoy, no volveré a ponerme perfume”. Y el tercero: “A partir de hoy, dejaré de ir con las mujeres”. Mahoma los miró y contestó: “Pues yo, comeré carne de cabra, me pondré perfume e iré con las mujeres. Pero procuraré hacer la voluntad de Alá y ayudar a mis hermanos”.

No es mal plan de vida.

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Responses

  1. Muy clara la exposición y se debería poner en un cuadro.

    🙂

  2. ¡Jope, Jomer! ¿Hay algo que no te guste de mí?. Yo también te quiero.

  3. En realidad eres mi hermano menor putativo.

    De ahí la coincidencia. 😉

  4. ¡Uy lo que ha dicho!

  5. Vamos a ver… eres mi hermano menor putativo, lo quieras o no.

    putativo, va.

    (Del lat. putatīvus).

    1. adj. Reputado o tenido por padre, hermano, etc., no siéndolo.

    Esto lo pongo por los que no lo tengan claro que posiblemente sean muchos y cobardes.

    😀

  6. ¡Ah,bueno!

  7. El sexo no puede ser pecado pues implica que el cuerpo se usa conforme a su naturaleza. ¿Cómo no voy a desear a una mujer, propia o ajena si es hermosa y sensual?

    La Iglesia -las iglesias- juegan un papel de control cultural, como la familia, el deporte masivo, el estado mismo. Yo no estoy de acuerdo con muchas normas del Estado, pero me aguanto porque tiene poder de coerción. Pero cómo puede tanta gente obedecer a la Iglesia -a las iglesias- en sus mandatos absurdos y contra-natura. No niego sus bondades: el desarrollo de una cosmovisión muy interesante aunque a ratos -muchos- simpática e ingenua; el desarrollo del arte en siglos pasados, su promoción del humanismo aunque ellos mismos no lo practicasen, etc… ¿pero no es tiempo ya de una sociedad más libre?

    Me agradan tus textos Fernando. Un saludo.

  8. Es ya el tiempo, Edgar, es ya el tiempo.


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