Posteado por: fernando2008 | 1 junio 2009

En contra del fútbol.

Futbol

– “¡Campeones, campeones, oé, oé, oé!”
– ¡De rodillas Adso!. Prepárate a recibir tu justo castigo, y luego a realizar una novena.
– ¿Una novena?. ¿A quién?.
– La pregunta correcta no es “ a quién” sino “dónde”. Durante nueve días ayudarás al hermano cocinero. Es posible que pelando patatas regrese tu buen juicio.
– Perdóname, maestro, pero tu pasado como inquisidor está aflorando nuevamente. Por algo Bernardo Gui te eligió para formar parte de su tribunal.
– Mi pasado, Adso, es eso: pasado. Ayudé con todas mis fuerzas a Remigio de la Vorágine, al pobre Salvatore y a esa chica. ¿Cómo se llamaba?
– Nunca lo supe.
– ¿Lo ves? Todos tenemos pasado del que arrepentirnos. Pero ahora estamos juzgando, y castigando, el presente.
– Por unos gritos que, aunque han roto el silencio del monasterio, no dejan de ser inocentes.
– Los gritos sí. Pero lo que significan no es inocente. Es intrínsecamente perverso.
– ¿Y extrínsecamente?.
– Extrínsecamente es una estupidez indigna de ti.
– Siempre me ha asombrado, fray Guillermo, que te muestres dispuesto a debatir con tus alumnos cualquier tema menos uno: el deporte. ¿Podrías explicarme el porqué de esta extraña prohibición?.
– ¿El motivo extrínseco o intrínseco?.
– Los dos.
– Comencemos por el extrínseco. Porque es una estupidez que hace perder mucho tiempo, tiempo que podría dedicarse a otros menesteres más útiles.
– ¿Estupidez el deporte?. ¿No conoces la máxima latina de “Mens sana in corpore…?
– … insepulto. Lo beneficioso es hacer deporte, no contemplarlo. ¿Se cura un enfermo viendo a otro tomar la medicina?.
– Pero el fútbol mueve mucho dinero, crea muchos puestos de trabajo.
– Igual que el tráfico de drogas, y no por eso decimos que las drogas son buenas.
– Por favor, maestro, no compares el fútbol con las drogas.
– ¿Por qué no?. El fútbol es el opio del pueblo.
– Esa frase me suena.
– Seguro que alguien me la ha plagiado.
– Pero el fútbol hace pasar buenos ratos a la gente, los une en una afición común.
– Y así entramos en lo peligroso, en lo intrínsecamente perverso. En la alienación.
– Fray Guillermo, esas son unas palabras demasiado fuertes para aplicarlas a un inofensivo pasatiempo.
– ¿Inofensivo? Ciento treinta y cuatro detenidos en Cataluña cuando el Barcelona ganó no sé qué copa. Cien mil euros de destrozos.
– Estaban contentos.
– ¡Menos mal! Como estan contentos atacan a la policía y lo destrozan todo. ¡Si llegan a estar enfadados, no quiero ni pensar qué hubiesen hecho!.
– Algo de alienación sí que hay. Pero no es para tanto. Y la policía se pasó.
– ¿No es para tanto? Una sola contusión a un policía, un solo euro de destrozos y todos esos vándalos debían estar un mes en la cárcel. Es la mala sangre, que con cualquier pretexto sale a flote. Es la masa.
– Sosegaos, fray Guillermo y contestadme: ¿Es algún concepto filosófico nuevo ese de “la masa”.
– No es todavía un concepto filosófico, pero lo será. La masa es el lado malo de cada uno, lado malo cuya aparición se potencia gracias a la cobardía del número. La masa ha reinado en los anfiteatros romanos, en el hipódromo de Bizancio, en todas las revueltas que en el mundo han existido, y ahora toma cuerpo en el fútbol. La ciega maldad del ser humano, su bestialidad.
– Exageras en tus adjetivos, maestro.
– No hay en nuestro idioma un adjetivo lo suficientemente calificativo para expresar el horror de los muertos aplastados contra las vallas, la carne quemada de los espectadores por el lanzamiento de bengalas, o la sinrazón del apuñalamiento de un ciudadano, simplemente por llevar una bufanda con unos determinados colores.
– ¿Tú prohibirías el fútbol, maestro?.
– Si tuviese autoridad, Adso, prohibiría no sólo el fútbol, sino todo aquello que estimule los más bajos instintos de la humanidad. Pero como sólo tengo autoridad sobre ti ¡ve a la cocina a cumplir tu penitencia!
– Eso es intrínsecamente imposible, fray Guillermo.
– ¿Por qué?
– Porque estamos en el año de gracia de 1327. América aún no se ha descubierto y, por lo tanto, la patata no forma parte de la dieta de nuestro convento.
– “A pesar de que soy ya mayor, sigo aprendiendo de mis discípulos”. Cicerón.

Anuncios

Responses

  1. Mi querido vir clarissimvs,

    ¡La gracia del garbancito sea siempre contigo!.

    Y, sin embargo, es necesario el fútbol como lo era el hipódromo o los juegos circenses.

    Es verdad que se producen destrozos, que resultan desgracias personales, que algunos terminan con sus huesos en la cárcel. Pero he aquí que tales espectáculos son necesarios, al menos, por dos motivos, a saber:

    1º.- Constituyen un filtro para separar al individuo de la masa. Aquel que practica deporte, además de verlo, suele resultar con frecuencia un ser inofensivo para el orden en lo que a la violencia vandálica se refiere. También está aquel que no lo practica y no lo ve: el resultado es el mismo.

    Ambos pueden ser, no obstante, excelentes verdugos o militares ejemplares. Esto es, la violencia canalizada de un modo inteligente y con un propósito socialmente aceptable.

    2º.- Pese a todos los destrozos y heridas, la masa siempre necesita un modo de canalizar la ira. ¿Y qué motivos podría haber para la ira?. Siempre hay motivos para la ira: nuestra sociedad nos produce ira, las injusticias (supuestas o reales) provocan ira, el ser humano lleva dentro una cuota de ira imprescindible para asegurar la transmisión de sus genes.

    Así, ¡oh preclaro Fernando!, resultan a la larga más baratos los excesos puntuales, brillantes pero fugaces, de la plebe que una revolución en la que, por cualquier extraño azar, dieran en rodar las cabezas correctas.

    Vale.

  2. Quizás tengas razón, divus Antonius. Hay un libro “Los escándalos de Crome” de Aldous Huxley, en el que un filósofo pone su cuarto de baño en lo alto de su palacio, con unas magníficas vistas y lleno de libros de filosofía. La razón que da es que si la gente debe satisfacer las exigencias de lo sensible (hacer caca, en cristiano) ese acto debe estar rodeado de la mayor carga de espiritualidad posible. Si la plebe, siempre sedienta de sangre, debe desahogarse que lo haga. Pero lo más lejos posible de mi casa. ¡Y que dejen en paz las fuentes, por favor!.

  3. Siento disentir, brother William, con tu crítica al fútbol. Recuerda que cuando los caballos dejaron de galopar por el Circo Máximo, las masas trasladaron su pulsión fanática a otros ámbitos: la quema de bibliotecas (¡Ay, Alejandría!), las Cruzadas, los autos de fe, Al-Qaeda…
    Visto con perspectiva y haciendo caso de aquello de Minima de malis, prefiero ver llenos los campos, y no los templos.
    Y si el mundo necesita el fútbol, más lo necesita nuestro país, pues a pesar de lo que diga el artículo 8 de nuestra Constitución, no es el Ejército quien garantiza su integridad territorial, sino la pesadilla que para un hincha culé supondría disputar la liga catalana contra el Sant Pol de Mar, y la final de la copa contra el Olivella.
    Convéncete, brother, la Liga de Fútbol Profesional es la columna vertebral de España.

  4. Y por otro lado: que manía te ha dado con proteger las fuentes, si es público que hasta hace poco el agua ni la probabas.
    Y por el arte no será, porque salvo las que hizo Bernini, las demás no suelen pasar de delirios de concejal aburrido.

  5. Mira, espíritu burlón, la peor de las fuentes tiene más arte que toda una liga de galácticos. Por otro lado, jamás bebí de ninguna fuente pública. Ni antes, ni ahora. Si las masas necesitan desahogarse, sugiero un suicidio colectivo. ¿Te animas a dirigirlo?

  6. Debo recurrir a dos citas:

    Veinticinco señores en calzoncillos corriendo por una pradera, detrás de una pelotita, cuyo objetivo es meterla en el portal y rodeados de otros cincuentamil señores que aullan enloquecidos al verlos.
    Siempre me ha resultado un espectaculo muy mariquita.
    y
    La turba es el hombre descendiendo voluntariamente a la condición de bestia.
    Y la bestia mata.
    ¿Quién necesita más explicación sobre la violencia en el futbol?
    Yo prohibiría cualquier deporte profesionalizado y convertido en espectáculo.

    Pero como soy anarquista no puedo prohibir, cagonto.

    EN cuanto a los del suicidio… estoy deacuerdo, en el mundo sobra gente y mucha es imnecesaria.

    Yo me apunto, e incluso reconozco mi futilidad y participo, pero eso si, de lso ultimos, que ya sabemos que el cura de al secta es el que se queda para el final y luego se escapa a las barbados.

  7. 1. El propio Umberto Eco ya había tratado el tema en uno de sus ensayos.

    2. La parte que usted menciona sobre la “masa” es la misma que a mí me molesta.

    3. Ahora se pasa un rato viendo el futbol por la televisión y otro tanto jugándola en Play Station. ¿Y el deporte?

  8. Bueno, hay gente a la que no le gusta hacer deporte. Y están en su derecho. Pero es la parte de la masa lo peligroso.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: