Posteado por: fernando2008 | 19 mayo 2009

Jenofonte: Anábasis.

Anábasis

Leí por primera vez la “Anábasis” en 1985, gracias a la colección “Biblioteca de la Historia” de la editorial Sarpe. Siempre cuido mucho mis libros, pero algunos, como veis por la foto, más usados que otros, envejecen peor.

Me fascina la “Anábasis”. Tanto como “Los nueve libros de la Historia” de Heródoto y más que  la “Historia del la guerra del Peloponeso” de Tucídides. Es una narración maravillosa y considero que Jenofonte, como discípulo de Sócrates era una persona de fiar que no exageró los peligros pasados. Es una magnífica crónica, de las que hacen agradable el estudio de la historia.

Ayer les dije a mis alumnos que había visto el portal “Vagos”. Me causó la misma impresión que les debió causar a los griegos de la Anábasis, Bizancio. Era una ciudad donde se podían comprar muchas cosas, pero ellos no tenían dinero. Quedé escandalizado. En ese portal se puede encontrar de todo; aviso a todos mis compañeros que revisen “Vagos” antes de mandar un trabajo, porque seguro que el trabajo ya hecho está allí esperando que los alumnos se lo bajen.

Gracias a “Vagos” he aprendido que no debo hacer una reseña de un libro de historia, so pena de que algún profesor encuentre mi reseña entre los trabajos que le entreguen. Sólo diré que me impresionó la “modernidad” de la figura de Ciro, un príncipe amable pero que podía conseguir con una palabra que los purpurados miembros de su séquito arrojasen los mantos y se metiesen en el barro para empujar los carros. También me llamó la atención Clearco, un prusiano de Esparta que dirige el ejército griego “no por haberlo elegido, sino porque veían que únicamente él era capaz de disponer las cosas como debe hacerlo un jefe”. Y, por último, Jenofonte, que tiene que demostrar cada día que es el general, que tiene que bajarse del caballo y marchar con la infantería cuando un infante le recrimina que vaya a caballo, que cuando los lacedemonios le preguntan a Seutes príncipe de los odrisios como es, éste le responde que es demasiado amigo de los soldados. Esto no evitará que sus propios soldados le monten acusaciones ridículas cuando los lacedemonios tomen el mando del ejército (Cuando un lacedemonio quería tomar el mando, lo tomaba y punto; ni los más charlatanes entre los atenienses se atrevían a decir nada). El pobre Jenofonte dirá ante esto: “Es verdad que un hombre debe esperarlo todo”. Se nota en esta frase las enseñanzas de Sócrates. Y, por último, me impresionó que los Diez Mil pasasen por encima de los restos de la antaño poderosa Nínive, sin darse ni cuenta.

¿A que venía esta birria de crónica? Pues a que mi bitácora ha recibido diez mil visitas. Gracias a todos los que me leéis; sin vosotros no hubiese llegado a esa cifra tan redonda. Pensé hacer una fiesta “on line” pero se me olvidó. El resultado es que cuando escribo esta entrada el número de visitas ya supera las once mil. Pero, como es una cifra menos redonda me voy a olvidar de ella.

Gracias también a mi amigo Javier, que es la “eminencia gris en la sombra” de la bitácora. Hoy, para celebrar el evento, me ha colocado un mapa para que yo pueda saber de qué parte del mundo llegan las visitas. Puede ser divertido, pero tendré que luchar contra la tentación de escribir “Urbi et Orbi”.

Anuncios

Responses

  1. Me toma usted cuando ya me ando despidiendo del ordenador. Mañana con calma leeremos esta entrega, estimado Fernando.

    Saludos cordiales.

  2. Cada día tiene su afán, estimado Edgar. Hasta mañana

  3. Ya escribe usted Urbi et Orbi, caballero. La calidad de sus escritos lo avalan.

    Alguna vez ejercí la cátedra en una Universidad privada: los jóvenes se bajan todode la Internet. Pero es fácil atraparlos: nadie utiliza las palabras que aparecen en sus trabajos entregados a sus profesores.

    Me hace gracia su intención de hacer una fiesta on-line. ¿Cómo será eso?

    Su Alejandría tiene un faro efectivo. Diez mil personas no se han perdido. Saludos.

  4. He colocado Anábasis en mi lista de lecturas para este mes, sólo despúes de El carretero de la muerte, de Lagerlöf.

  5. Sí, es fácil saber cuando un alumno se baja algo de Internet. Pero no voy a dar pistas porque mis alumnos leen la bitácora. Muchas gracias por tus elogios Edagar y creéme que si algún día sé como hacer una fiesta “on line” tú serás el primer invitado. En cuanto a tu lista de lecturas, no te decepcionará la “Anábais” No sé quién es Selma; me temo que mis lecturas suecas se reducen al Inspector Kurt Wallander


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: